Capítulo II. Conocimientos y usos del entorno forestal
1. Conocimientos y usos de especies arbustivas y arbóreas para leña
2. Conocimientos y usos de especies arbustivas y arbóreas para forraje
3. Conocimientos y usos de especies arbustivas, arbóreas y herbáceas para uso medicinal
4. Conocimientos y usos de especies arbustivas y arbóreas para el teñido
5. Otros usos y beneficios de las especies arbustivas y arbóreas
Las mujeres campesinas son portadoras de conocimientos y estrategias de preservación, conservación y administración de los recursos forestales, principalmente, para su uso como combustible, forraje y medicina natural. Es importante dar a conocer y señalar las potencialidades específicas de las mujeres campesinas a través de sus conocimientos del entorno forestal, sus necesidades forestales; sus aportes y limitaciones en relación a su participación en actividades forestales y en la toma de decisiones a nivel público comunal.
En los diferentes pisos ecológicos existen diversas especies de plantas arbustivas y arbóreas con las cuales los hombres y mujeres tienen una determinada relación a partir del uso que hacen de éstas para forraje, combustible, uso medicinal, madera para construcción de viviendas, muebles, herramientas, utensilios, etc. Los comunarios, hombres y mujeres tienen, pues, conocimientos del entorno forestal (Calla 1995). Saben cómo era antes el monte aledaño a su comunidad y la utilización de este recurso en determinados lugares. Sin embargo, el vínculo de las mujeres con este recurso es más estrecho y detallado; son ellas las que pasan la mayor parte de su tiempo dedicadas al pastoreo de sus ganados; las que se preocupan de la salud y la alimentación de su familia y, por ello, son las que utilizan de manera más directa este recurso. Por otro lado, su permanencia continua en la comunidad, "son poco migrantes" - refuerza y favorece este vínculo entre las mujeres y las áreas de monte.
En todas las comunidades donde se realizó el estudio, los campesinos señalan que, antiguamente (hace unos 40 o 50 años), tenían suficientes recursos forestales, principalmente, los referidos a especies arbustivas; en la actualidad, la mayoría de las comunidades sufren el deterioro y la escasez de estos recursos.
"En todo lo que encierra nuestra comunidad hace tiempo atrás había bastante leña t'ula, salibaya y ch'illka. Actualmente, por este lugar ya no hay, a excepción de algunas t'anqaras y sunchus" (comunaria de Pukwata Iskina).
"La t'ula, por ejemplo, existía en grandes cantidades y de diferentes variedades, en muchos lugares todavía se pueden encontrar algunas variedades, pero ya no las mismas cantidades. De estas variedades conocemos por ejemplo: la t'anta t'ula, que es muy bueno para hacer pan, por eso se llama t'anta t'ula [tanta = pan, en quechua]; jatun t'ula, p'isqu chaki, k'ila t'ula, muqu t'ula, rumiru t'ula, supo t'ula. Cada una con distintas características, como la jatun t'ula que fue traída de los valles y adaptada en la puna (los hombres hace tiempo trajeron unas semillitas y las echaron en una zona más húmeda, cerca a los ríos); la muqu t'ula que no crece más de los 30 cm" (comunaria de Jarana Baja).
"Antes había mucha leña para recoger en estos lugares, sólo en casos de fiesta [para elaborar la chicha] en la comunidad se sacaban los arbustos desde la raíz, pero ahora todos sacan desde la raíz porque ya no hay suficiente leña" (comunario de Palka Pukwata).
"Había muchas t'anqaras y eran bastante grandes, también había salibayas, ch'illka, ajrawayus, ch'akatias, sphinkachis, qayaras, aunque las qayaras siempre han existido en poca cantidad y muchas de ellas ya han desaparecido en muchas comunidades y algunas se han convertido en pequeños arbustos para ser utilizados mas como forraje que como leña" (comunaria de Phit'u Jarana).
Atribuyen la carencia actual de estos recursos al crecimiento de la población, no sólo en sus propias comunidades, sino también en las comunidades vecinas con las que comparten sus áreas de pastoreo y de recolección de leña. El crecimiento demográfico ha provocado la desestructuración de las formas de explotación de los arbustos para leña. Hasta hace más de 50 años, se protegían los lugares de crecimiento de los t'ulares. Esto consistía en cortar los t'ulares según un sistema de rotación anual con el que se garantizaba el tiempo necesario y suficiente para su regeneración y crecimiento.
No obstante, en algunas comunidades todavía existen, en cierta cantidad, recursos leñosos, arbustivos y arbóreos, pero, de ninguna manera, suficientes para cubrir las necesidades en su totalidad.
"Antes las q'iwiñas que tenemos en el cerro eran mucho más grandes, incluso se podía sacar madera; ahora siguen habiendo aunque ya no tan grandes. Pero, todo sirve para leña; lo bueno de estas q'iwiñas es que se reproducen solas, no hay que plantarlas; también utilizamos como leña el k'illu k'illu o ajrawayu y la qayara" (comunaria de Ch'illiwa, rancho Cantería).
Sin la debida atención y protección, el bosque de q'iwiñas existente en el lugar, no durará mucho tiempo. Actualmente viene siendo explotado no sólo por los pobladores de las comunidades de Pajri K'uchu y Ch'illiwa, sino también por los de otras comunidades como Ñanpata, latan Pampa e, incluso, de comunidades ubicadas tras el cerro donde se encuentra el bosque y que no deberían tener acceso. Debido a ello, los pobladores observan que están sucediendo algunos cambios.
"Antiguamente en esta comunidad también había muchas q'iwiñas y muy grandes, utilizadas como madera. Pero, ahora ya sólo se utiliza como leña porque ya no pueden crecer grandes" (comunaria de Ch'illiwa).
Manejo de T'ulares

Estas apreciaciones son compartidas por hombres y mujeres. Los hombres son los principales proveedores de leña para el hogar, cuando es menester recorrer distancias mayores y recoger relativamente grandes cantidades; es decir, para que dure un determinado tiempo.
Las mujeres retornan del pastoreo recogiendo algunas ramas que según ellas indican, no les alcanza ni para un día. Ellas son las que utilizan directamente la leña, por eso, cuando es necesario, se trasladan también a distancias alejadas de su hogar y se aprovisionan de mayores cantidades, principalmente, cuando migran los varones. Estos recursos pueden resultar suficientes, en condiciones favorables de humedad. Entonces son explotados masivamente, sobre todo, cuando se destinan a la elaboración de chicha.
"Por este lugar no tenemos muchos problemas de falta de leña, en los cerros todavía tenemos t'ulas, aunque de vez en cuando y cada día que pasa ésta es menos, y por eso, muchas veces sacamos incluso los pequeños, ya no los dejamos crecer" (comunaria de Pajri K'uchu).
"De igual forma las qayara también hemos ido adoptando como leña por la falta de leña" (comunaria de Ch'illiwa).
Durante la época de cosecha, se pueden observar montículos de qayara fuera de las casas.
En la actualidad, la carencia de este recurso al igual que del forraje es muy fuerte y se tiene que recorrer largas distancias para contar con el mismo. En época de lluvias, la carencia de leña es mayor y son las mujeres, principalmente, las que sufren; por ello, han optado por utilizar bosta de vaca y la thaquia de llama y oveja como combustibles.
"La bosta de vaca que se queda en el corral utilizamos como abono, pero la bosta que está dispersa en los lugares de pastoreo la recogemos para utilizar como leña" (comunaria de Ñanpata).
También es importante mencionar que mucha gente viene utilizando bosta como combustible desde hace generaciones.
"Aquí ya no hay leña, vamos a recoger desde muy lejos, por eso atizamos bosta de vaca, esto se utiliza desde hace varios años atrás; al pastar a las ovejas recogemos también la bosta, que recogíamos también junto con la leña. Pero, ahora ya no hay leña para recoger; la bosta también tiene ventajas, cuando atizamos arde bien y no humea, antes había suficiente leña no dábamos importancia a la bosta, ahora es muy frecuente el utilizarla" (comunaria de Palka Pukwata).
La adopción de la bosta como combustible es variable; en las comunidades donde había suficiente leña, su uso no era muy importante, pero en otras sí, porque ya escaseaba o carecían de ella. En la actualidad se ha generalizado el uso de bosta, aunque también ha disminuido su cantidad.
"Desde que tengo uso de razón siempre he visto que se utiliza la bosta de vaca para atizar en la cocina" (comunaria de Phit'u Jarana).
"La bosta atizamos desde hace tiempo porque no hay leña, todo está desértico, incluso las bostas han disminuido porque ya no hay muchas vacas. Antiguamente bostas tentamos acumulado lleno un cuarto era la leña para toda la época de lluvia, ahora ya no, son pequeños montoncitos nomás ya fuera de las casas... hace mucho tiempo atrás dice que había nomás leña y atizaban sólo las bostas más grandes, ahora recogemos hasta las más pequeñas; por eso yo quisiera árboles" (comunaria de Ñanpata).
Otra preocupación de las mujeres es que muchos arbustos provocan demasiado humo, causando malestares como dolor de cabeza y, principalmente, dolor de ojos. Esta afección se agrava en la época de lluvias, cuando los arbustos están húmedos (verdes) y no arden bien y tampoco se puede cocinar fuera de la casa para aliviar los efectos del humo. Por ello, en esta época la situación de las mujeres y de toda la familia es, realmente, desesperante.
La ganadería constituye una actividad importante de la familia campesina porque es parte de su acumulación económica; es "una caja de ahorros" de la que se dispone cuando es necesario o urgente, principalmente, para gustos de educación O para emergencias de salud.
Por esta razón, tanto el ganado mayor (vacuno) como el menor (ovino y caprino básicamente) requieren de un cuidado permanente durante todo el año, hecho que obliga a hombres y mujeres a preocuparse constante y estrechamente, de la alimentación de los mismos.
Los conocimientos de hambres y mujeres sobre las especies arbustivas y arbóreas para forraje son diferenciados porque los hombres son responsables del ganado mayor y las mujeres del ganado menor. En este sentido, si bien comparten conocimientos en aspectos globales respecto a arbustos, árboles y pastos, en los específicos, no siempre son iguales. Esto se podo verificar en diferentes conversaciones y talleres sobre agroforestería donde participaron hombres y mujeres.
En épocas de estiaje, los ganados mayores, por lo general, son trasladados a los valles, bajo responsabilidad de los hombres; toda la familia sabe que estos ganados no podrían soportar la temporada de sequía. Las mujeres se quedan en la comunidad al cuidado del ganado menor; pastean sus animales en los diferentes lugares destinados al pastoreo y proveen forraje con rastrojos o chhallas de maíz, cebada y otros que van administrando. Son, pues, espacios definidos por la división del trabajo entre hambres y mujeres.
Las mujeres manifiestan que, hace ya muchos años, el forraje abastecía las demandas de alimentación del ganado en la comunidad.
"En tiempos antiguos había mucho forraje, como para que los animales estén satisfechos. Cuando muchas veces volvemos de pastar y ano notamos que las ovejas o las cabras no están satisfechas de comida, tenemos que darles cebada (paja). El año anterior era peor, no había nada de pasto, este año está bien nomás" (comunaria de Palta Pukwata).
Mamnejo de lugares de pastoreo

Muchos arbustos leñosos también eran y son aun considerados como forraje. Por ejemplo, la qayara es buen forraje para las llamas y cabras, y es el principal combustible en la época de cosecha; la t'ula, la q'ila, la ch'illka, el ajrawayu, el aliso y la t'anqara son consumidas, en gran medida, por las ovejas. Esto acelera la pérdida de los arbustos leñosos, sobre todo, porque son más apetecibles para el ganado cuando están ano pequeños. Además, junto a estos arbustos crecen muchas especies herbáceas que abastecen de forraje al ganado pero, con la pérdida de los arbustos, también están desapareciendo las hierbas.
En épocas pasadas, estos arbustos leñosos alcanzaban una altura aproximada de dos a tres metros; en la actualidad, muchos ya no existen, algunos son de tamaño reducido o existen en poca cantidad; resultan, pues, insuficientes para cubrir las necesidades de forraje.
Al igual que para el uso de leña, también había sistemas de rotación de las áreas comunales de pastoreo denominadas jark'as o atajos. Los "atajos" eran por más tiempo, al igual que las otras prácticas de protección, para garantizar el desarrollo de los arbustos leñosos. En la actualidad, en algunas comunidades como Lukaskawa, Jarana Baja, Palka Pukwata se practican las jark'as pero bajo otro sistema. Ya no en rotación en los terrenos comunales, ahora se protege un terreno familiar desde diciembre hasta septiembre del siguiente año, con el fin de garantizar el forraje para las crías de ovejas y cabras que nacerán en esos meses. La comunidad está informada y todos respetan esa área protegida por cerco y por la organización comunal tradicional. Esto compromete más a las mujeres. En las comunidades de Ukuri, no se practican más las jark'as porque muchas familias tienen terrenos pequeños y la organización comunal sindical no tiene mucha injerencia en estas prácticas y por tanto, cuando una determinada familia realiza el "atajo", las demás no lo respetan.
"Ahora, para poder contar con forraje para las crías de los ganados que van a nacer en San Juan, aquí todavía practicamos un poco las jarkas. Esta práctica se realiza desde el mes de diciembre hasta después de la cosecha, en algunos casos, y, en otros, hasta el comienzo de la cosecha. Sin embargo, en la actualidad algunas personas no están respetando y como consecuencia se producen algunas riñas" (comunaria de Lukaskawa).
"Tenemos algunas jark'as en esta comunidad cada familia, esto hacemos para abastecer de forraje a nuestro ganado, pero no es suficiente. Estas jark'as realizamos desde que empiezan las lluvias hasta la fiesta de Guadalupe (septiembre) del año siguiente, para poder asegurar la sobrevivencia de las crías, todos respetan estos atajos, es una costumbre antigua en esta comunidad" (comunaria de Umajila).
Algunas prácticas de protección en terrenos comunales, propuestas por las instituciones se realizaron con cercos de alambre de púas. Esto no dio resultado. Existen áreas cercadas por más de cinco y hasta diez años donde la vegetación no ha mejorado mucho en relación a las áreas no cercadas porque los acuerdos no se han tomado con las personas directamente responsables que pudieran garantizar su eficacia. En este caso, por tratarse del ganado ovino y caprino, concierne directamente a las mujeres el manejo de estas áreas. Sólo ha funcionado en los casos donde la organización comunal tuvo injerencia y se mostró firme al respecto.
En todas las comunidades la población recurre a las medicina tradicional no solamente porque no cuenta con atención médica o servicios especializados sino porque forma parte de su cultura. Los pobladores en general tienen amplios conocimientos sobre el uso medicinal de las plantas e inclusive cuentan con curanderos, es decir, especialistas.
Las mujeres, sin ser curanderas necesariamente, se sirven de una u otra hierba o especie forestal para curar o aliviar diferentes enfermedades. El uso de la medicina tradicional responde a su diario quehacer y al esfuerzo por enfrentar los afanes y retos de la vida para sacar adelante a su familia. Ellas combinan diferentes plantas para hacer preparados según su recetario tradicional. Estas mezclas de plantas tienen diferentes connotaciones de acuerdo a los efectos que producen y al medio en el que se encuentran.
Algunas hierbas, arbustos y árboles usados por sus propiedades medicinales, según conocimientos de las comunarias de la zona de estudio.
Rumiru t'ula |
se usa para curar el dolor de estómago; es muy picante, pero aun así, se debe tomar en mate. |
Mullí, molle |
bueno para el dolor de estómago y el resfrío, se debe tomar en mate; para curar la tos, se debe machucar y poner en forma de cataplasma a la altura de los pulmones. |
Ch'akatia |
muy bueno para curar el dolor de estómago, se debe tomar en mate. Es bueno para forraje. |
Flor de violeta |
cura el mal de los pulmones, se toma en mate; las hojas se ponen a la altura de los pulmones como cataplasma. |
Ch'uku ch'uku y riluj riluj |
estas dos hierbas, combinadas, son muy buenas para curar la bilis; se deben tomar en mate. |
Lichi lichi |
bueno para curar el mal funcionamiento de los riñones y del hígado, también ayuda a curar los cálculos biliares; se debe tomar en mate. |
Iukalistus, eucalipto |
se toma en mate para la tos; sahumar y hacer infusiones para curar la sinusitis. |
Andris Waylla |
bueno para curar la sarna y las inflamaciones del hígado y de los riñones, también para bajar la fiebre; se hace hervir y se hacen lavados o ponerse en forma de cataplasma; es cicatrizante de heridas, poner en cataplasma sobre las heridas. |
Malva |
buen purgante para los estreñimientos; hacer infusiones para bajar la fiebre. |
Khishwara |
sirve para evitar el cansancio y las makurkas (dolores a raíz esfuerzo muscular); facilita el parto, si se toma en mate. |
Manzanilla |
buena para el dolor de estómago, utilizada generalmente en mate o té; también sirve para calmar diversos dolores como los producidos por el cansancio; también es desinflamante. |
Ritama, retama |
buen medicamento para curar el reumatismo, poner en cataplasma; las mujeres deben tener mucho cuidado al usarla, porque es abortiva como mate. |
Ithapallu |
cura el reumatismo; poner las hojas en forma de cataplasma en los lugares afectados por el reuma. |
Algunas de estas plantas medicinales debieran ser producidas en el vivero. Puede ser una forma de responder a necesidades e intereses específicos de las mujeres y puede significar una motivación para su participación en el vivero forestal o en las áreas de plantaciones.
El teñido con tintes naturales ya no se practica en la zona. Sin embargo, algunas mujeres todavía recuerdan que anteriormente se utilizaban algunas especies arbustivas para extraer tintes naturales como el misiku, que tiñe de un color verde amarillento; el ajrawayu, llamado también k'illu k'illu por el color amarillo de sus tallos y el khuchi chupa, llamado así en Pukwata o khuchi khuchi en Ukuri, de color negro.
"teñíamos con los tallos de ajrawayu, éste tiñe color amarillo; el khuchi khuchi es otra de las plantas que tiñe; con éste se saca el color negro" (comunaria de Umajila).
Las anilinas fueron, en principio, la causa de la desaparición del teñido con tintes naturales; esto se consolidó con la aparición de lanas sintéticas de gran variedad y novedad de colores y de fácil utilización. El uso de la fibra sintética y de las anilinas actuó en desmedro de la calidad y originalidad de los tejidos (Cajías s/f).
Como se nos señala, el conocimiento aun existe, principalmente en mujeres de avanzada edad. Cuando se les menciona sobre posibilidades con tintes naturales, muestran gran interés por experimentar; comentan que ya no comprarían lanas sintéticas porque no tienen suficientes ingresos económicos para este fin. Obviamente, también existen mujeres, sobre todo jóvenes, que no conocen estas experiencias de sus antepasados y o`' están de acuerdo en teñir con tintes naturales.
"Nunca he utilizado tintes naturales para teñir, siempre lo he hecho con anilina, pero he escuchado hablar que por aquí existe una hierba que se llama misiku, dice que tiñe bien, yo no he intentado" (comunaria de Ñanpata).
De hecho, les resulta más fácil comprar lana sintética, así no se destina tanto tiempo al hilado ni al torcido de la lana. Además, los problemas con la lana natural se han incrementado. Es así que nos dicen que la lana de oveja ya no es buena, su fibra ya no es larga como en tiempos pasados; es pequeña y la producción por oveja es muy reducida porque "las ovejas ya no engordan bien"; la falta de forraje ha hecho que disminuya en cantidad y calidad, tanto la come como la lana. Por otra parte:
"Los teñidos con tintes naturales son un poco opacos, si queremos obtener buen color tenemos que aumentar con el polvo artificial. Hace mucho tiempo hacían estos teñidos, actualmente ya casi nadie tiñe. La mayoría compra la lana, es barato y dura más" (comunaria de Pajri K'uchu).
Sin embargo, en el exterior se valoran más los productos naturales, por eso, algunos extranjeros de manera aislada o a través de instituciones, pugnan por la restitución del uso de lanas y tintes naturales y por la conservación de las técnicas y prácticas tradicionales. Se abre, por esta razón, un nuevo espacio en el mercado para la comercialización de productos textiles trabajados en las comunidades campesinas con el fin de generar ingresos económicos con recursos forestales y potencialidades de la comunidad.
Los árboles y arbustos ofrecen otros usos que sólo pueden ser apreciados en el con texto campesino y que expresan la multiplicidad e integralidad de usos de las diferentes especies. Hemos registrado algunos de ellos.
"el molle da sombra, sus ramas son utilizadas en las fiestas, también es utilizado para guardar el forraje (chapapa) " (comunario de Ph'itu Jarana).
La reproducción del molle, en la mayoría de los casos, se da en forma natural. En algunas comunidades los campesinos, hombres y mujeres, señalan que son los pájaros quienes depositan la semilla en la tierra y empieza a crecer sin mayor cuidado. En otras, indican que es difícil su crecimiento porque requiere mayor cuidado, sobre todo, porque es una especie susceptible a las heladas.
"el molle es muy delicado, no puede crecer con facilidad; para lograr que crezca he tenido que envolver con lana de oveja durante tres años mínimo durante las épocas de invierno, de lo contrario se congelaba" (comunaria de Palta Pukwata).
Otro árbol que destaca en muchas comunidades, es el álamo; sirve, principalmente, para hacer charangos. Estos se venden en las ferias de Pocoata, Macha y Llallagua; en algunas comunidades existen muchos artesanos dedicados a este oficio porque les proporciona ingresos importantes.
Algunas familias tienen sauces cuyas ramas suelen vender a familias de otras comunidades que acuden cuando escasea el forraje. En otras, predomina el eucalipto; sirve para las vigas del techo de sus casas y se comercializa a buenos precios.
"Yo también tengo eucaliptos, ya he vendido troncos enteros, algunos de mis eucaliptos ya tienen dos rebrotes. Todo un árbol vendo en el valor de una oveja, a veces hago trueque, aunque depende mucho del tamaño y grosor del árbol, de acuerdo al tamaño y grosor cuesta más. Las ramas he utilizado como leña, de estas ramas también he sacado semillas con las cuales seguimos reproduciendo más arbolitos " (comunaria de Phit'u Jarana).
"Desde muy pequeña también he visto plantar los eucaliptos, lo hacía mi hermano para vender su madera; de acuerdo al tamaño y al grosor cuestan hasta 80 y 100 Bs" (comunaria de Phit'u Jarana).
La recolección y la selección de semillas son prácticas que se hacen en escala muy reducida, principalmente del eucalipto; en la mayoría de casos, es realizada por niños y jóvenes de ambos sexos.
"cuando yo era pequeña mi hermano me hacía escoger la semilla del eucalipto para plantar" (comunaria de Jarana Baja).
Muchas mujeres recolectan frutos no sólo para semillas, sino también para el consumo directo o para uso medicinal; esto les permite incrementar constantemente sus conocimientos sobre los terrenos apropiados para producir esta especie o las condiciones para su regeneración natural.
"Algunos eucaliptos en Jarana Alta crecen por regeneración natural, otros los plantábamos y sin mucho cuidado crecían" (comunaria de Jarana Baja).
Estos conocimientos sobre usos y beneficios forestales expresan un gran potencial de las mujeres para participar en las actividades agroforestales. Asimismo, estos elementos de la cultura forestal, deben articularse en los planes y actividades propuestos por las instituciones.