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Capítulo III. Necesidades forestales de la mujeres campesinas


Capítulo III. Necesidades forestales de la mujeres campesinas

El deterioro y la paulatina desaparición de la cubierta vegetal son atribuidos, por la comunidad, al crecimiento demográfico, a la escasez de lluvias y, por ello, a la falta de agua. A esto se suma, la poca atención asignada al área rural por las autoridades del Estado.

La población rural, particularmente en el norte de Potosí, aumentó en las últimas décadas pero este incremento ha sido afectado por la migración. Esto se refleja en los siguientes datos obtenidos por información oral en las comunidades: la comunidad Palka Pukwata tenía, hace unos 50 años, 30 familias, ahora tiene registradas 60 familias de las cuales migran, temporalmente, unas 20 y otras 20 sólo retornan para las fiestas y para arreglar asuntos del usufructo de sus tierras; quedan, tan solo en la comunidad, unas 20 familias más o menos estables. Cantería (rancho de la comunidad Ch'illiwa) de 2 familias ha crecido hasta contar con 14 familias; en Ñanpata, el crecimiento ha sido de 1 a 9 familias. Similar situación ocurre en las otras comunidades.

"Una de las causas para que haya una pérdida acelerada de los arbustos leñosos es el crecimiento de la población; en esta comunidad éramos alrededor de 30 familias, actualmente alcanzamos a unas 60 familias, aunque no todos se encuentran aquí, muchos han migrado porque aquí existe carencia de todo" (comunario de Palta Pukwata).

Aparentemente existe una contradicción, la población crece pero también migra, esto debiera aliviar la presión y no presentarse la crítica carencia de recursos. Esto se debe a que el proceso se ha dado paulatinamente y a medida que aumentaba la población los problemas se agravaron por otros factores como la sequía, llegando al extremo que muchos terrenos se han vuelto improductivos, sobre todo los de producción temporal. Por efecto de esta situación la gente, principalmente los hombres, migran hacia las ciudades y vuelven para la cosecha; otros migran definitivamente con toda su familia pero mantienen el derecho y el acceso a sus tierras.

El crecimiento demográfico ha acelerado la fragmentación de las propiedades, acentuándose la minifundización. Generación tras generación se han dividido los terrenos por la herencia, principalmente, entre los hijos varones. Los terrenos resultan insuficientes para la producción agrícola y ganadera. Ya no hay "buen" espacio para pastar a los animales, como afirman muchas mujeres.

A medida que aumenta la población, se han ido desestructurado las formas organizadas comunalmente para la explotación de los recursos naturales redundando en el agotamiento de éstos, sobre todo, los destinados a leña y forraje. A esto se añade el abandono de las prácticas de protección que se hacían en tiempos antiguos.

A esto se suma la escasez de lluvias, la sequía es casi permanente a partir de la década del 80 y las lluvias, muy esporádicas pero torrenciales, aceleran la erosión de los suelos llevándose la capa fértil.

La grave sequía que se produjo en la década del 80 dejo sin productos agrícolas a las comunidades campesinas y, sobre todo, sin forraje para los ganados, disminuyendo la leña y toda la cubierta vegetal razón por la cual la mortalidad del ganado fue muy alta. La consecuencia fue la migración masiva de hombres y mujeres jóvenes a las ciudades del interior del país, quedando en las comunidades sólo las mujeres adultas, los ancianos y los niños.

La escasez de forraje y leña se hizo mucho más critica; desde entonces obliga a la extracción desde la raíz, afectando la protección de los suelos.

"Para las ovejas, cabras, no hay pasto, sufren una pena, si hubiera árboles ellos se pueden mantener gorditos y así quizá pueden aumentar en cantidad porque ahora, debido al poco pasto tenemos pocas ovejas" (comunaria de Lukaskawa).

"En tiempos pasados había mucha leña, pasto, ahora ya no hay, las ovejas comen sólo algunas espinas, como la paja brava, la leña también se encuentra en cerros que están muy lejos" (comunaria de Viskachiri).

Durante la época seca, en muchas comunidades no se encuentra forraje para los ganados; éstos sobreviven comiendo los rastrojos, algunas chhallas de maíz o cebada que guardan de la cosecha.

"En época de sequía realmente sufren mucho los animales par falta de pasto; generalmente para esa época guardamos la cebada (paja), avena, pero no es suficiente, por eso nuestros esposos llevan al valle a las vacas, hasta que pase el periodo" (comunaria de Ñanpata).

"Es por eso que para forraje quisiéramos alfa, los pastos que crecen grandes, aquí no hay mucho pasto, la qayara la t'ula son los forrajes principales para las cabras, los requemamos un poco para que no les hinche el estómago" (comunaria de Ch'illiwa).

"En los lugares de pastoreo, ya no hay pasto como antes, los ganados primero tienen que comer en el rastrojo y recién salir hacia los cerros, casi todo este lugar es rocoso y tenemos que recorrer distancias muy largas hasta que los animales encuentren un poco de pasto" (comunaria de Lukaskawa).

La mayoría de comunarias y comunarios son conscientes de esta situación, pero se acomodan a lo que les brinda la naturaleza o, como resuelven muchos de ellos, migran hacia las ciudades de Cochabamba, Santa Cruz y Beni para regresar con algún dinero para cubrir las necesidades básicas de su familia. Algunos migran para quedarse definitivamente. Esto sucede, cuando adquieren algún terreno como colonos, entonces vuelven a sus comunidades para llevar gente y hacer trabajar su terreno.

La carencia de recursos forestales no es la única causa ni la principal de la migración; sin embargo, ésta afecta, en gran medida al sistema productivo agrícola, pues la ausencia de estos recursos acelera la erosión hídrica y eólica y así el terreno va perdiendo fertilidad constituyéndose, a su vez, en otra causa de la migración.

Los campesino acuden a otras comunidades, principalmente las que están cerca al camino carretero para comprar la leña que traen en camiones desde otras comunidades que pertenecen al departamento de Oruro, como las comunidades T'ula Pampa y Kasabara.

"Por este sector no hay leña, por lo general, aquí compramos leña, la que viene de T'ula Pampa que está por el lado de Oruro" (comunaria de Ñanpata).

Algunos comunarios de la zona de Ukuri traen leña desde los valles para su consumo. Por la escasez, los hombres caminan 4 o 5 km para aprovisionarse de leña, principalmente, para elaborar chicha.

"Antes que aparezca el gas licuado en la zona de Pocoata la gente llevaba grandes cantidades de leña a venderlos en el pueblo mismo (20 a 30 cargas diarias, una carga significa un burro), en la actualidad llevan hasta 5 cargas ya sólo para elaborar la chicha, ya no para cocinar" (comunario de Palka Pukwata).

"Algunos palkeños traían leña para cambiar con maíz, un poco más arriba de Palka hay una comunidad llamada Kasabara ahí existen grandes extensiones de t'ulares principalmente la t'anta t'ula" (comunaria de Phit'u Jarana).

Frente a esta realidad, la mayoría de las personas piensan que la misma naturaleza será la que repare el entorno forestal nativo que se está perdiendo actualmente porque los arbustos son cortados o comidos por el ganado ano muy pequeños (rebrotes). Una respuesta típica al respecto es: "Nosotras queremos eucaliptos, álamos, árboles grandes; los arbustos pequeños como la t'ula, salibaya, ajrawayu crecen de por sí, sin necesidad de plantar".

Pese a que tienen que recorrer largas distancias para aprovisionarse de leña para pastar a sus animales que incluso mueren por la falta de forraje, principalmente las crías, la mayoría de los comunarios no manifiesta interés en la reforestación de especies nativas. Piensan, tanto hombres como mujeres, que no es necesaria la reforestación con estas especies porque será la misma naturaleza quien repare. Pero un sector sí considera importante producir especies nativas porque dan resultados inmediatos para leña y forraje, mencionan que en un año alcanzan un crecimiento de más de un metro; por ejemplo, la t'ula, el p'isqu chaki t'ula. Indicaron que valdría la pena reproducirla a través del vivero o hacer áreas de manejo.

"Nuestro rancho [agrupación de familias consanguíneas] ve la necesidad de producir árboles porque de esta forma incluso evitaríamos ir al valle, aquí no hay leña; para este fin podernos producir especies nativas, por ejemplo la t'ula de valle crece muy grande, es parecido ya a un árbol, además las t'ulas crecen solamente en un año, con dos años están grandes y éstas no sólo sirven para leña, las ramas también sirven para el techado de casas. En la actualidad estas ramas traemos de muy lejos porque aquí no hay" (comunaria de Viskachiri).

Diversificar la producción de especies forestales

La escasez de apara en la mayoría de las comunidades hace que la producción agrícola sea muy hoja. Las necesidades expresadas por las mujeres y sus familias son múltiples y muchas de ellas giran en torno a la alimentación, como prioridad principal; esto explica, por ejemplo, la necesidad de contar con árboles frutales, además de especies para forraje, leña, madera o materia prima para la artesanía.

"Me gustan mucho los árboles, pero yo quiero más eucaliptos y duraznos; eucaliptos para tener madera, leña y da sombra; ya tengo álamos y molle" (comunaria de Palka Pukwata).

"Sería bueno también que produzcamos árboles frutales como pera, durazno, uva, aunque es verdad que aquí no va a producir todo; sí puede producir pera. Pero, estoy muy contenta de producir tipa, sauce porque servirá para forraje, para hacer canastas, el algarrobo también es muy bueno como alimento tanto para el ganado como para nosotras" (comunaria de Lukaskawa).

"Necesitamos árboles para madera para hacer los mangos de picotas, yugos, también necesitamos leña" (comunario de Lukaskawa).

Podemos concluir en que existen condiciones para desarrollar diferentes prácticas agroforestales que, desde los conocimientos de las mujeres, se pueden potenciar mucho mas.

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