SISTEMAS
SILVOPASTORILES DESARROLLADOS EN LA REGION SUR DE BRASIL:Jorge Ribaski, Luciano J. Montoya
La
ganader�a es una actividad de importancia econ�mica en Brasil, particularmente en la
regi�n Sur del pa�s. No obstante, con frecuencia, esta actividad es asociada con la
degradaci�n ambiental, debido a que gran parte de las �reas actualmente con pasturas
estuvieron antes ocupadas con bosques y agricultura. Brasil posee 161 millones de cabezas
de bovinos, constituy�ndose el segundo mayor reba�o del mundo (suplantado por la India)
y ocupando 221 millones de hect�reas de pasturas (IBGE, citado por Abril, 2000). Segundo
Spain y Gualdr�n (1991), en el tr�pico h�medo y en los cerrados[2],
por lo menos 50% de las pasturas cultivadas se encuentran en estado avanzado de
degradaci�n. En la Regi�n Sur, la situaci�n no es diferente y la degradaci�n de estas
pasturas, adem�s de contribuir a reducir la producci�n animal y la rentabilidad de las
propiedades rurales, causa tambi�n perjuicios al medio ambiente. Esta forma de ocupaci�n
del suelo ha provocado la erosi�n, con p�rdidas de suelo, agua y cobertura vegetal,
resultando, principalmente, en la reducci�n de la fertilidad del suelo.
Frente
a este hecho, se puede percibir fuertes tendencias hacia cambios significativos en la
forma de uso de la tierra, con la utilizaci�n de sistemas productivos alternativos que
consideren los aspectos de la productividad biol�gica, socioecon�mica y ambiental, en un
intento por revertir las condiciones desfavorables en que viven muchos productores
rurales.
En
la compatibilizaci�n de una planificaci�n de ordenamiento integrado de uso de la tierra,
que tome en consideraci�n los aspectos sociales, econ�micos y ambientales, surge el
empleo de Sistemas Silvopastoriles (SSPs) como importante alternativa de producci�n
pecuaria de uso sustentable de la tierra, principalmente en aquellas �reas potencialmente
sujetas a la degradaci�n y, tambi�n, como una nueva fuente de ingresos a trav�s de la
exploraci�n de madera y de otros subproductos de base forestal.
Los
SSPs consisten de una combinaci�n natural o una asociaci�n deliberada de uno o de
varios componentes le�osos (arbustivos y/o arb�reos) dentro de una pastura de especies
de gram�neas y de leguminosas herb�ceas nativas o cultivadas y su utilizaci�n con
rumiantes y herb�voros. El objetivo de estos sistemas es crear diferentes estratos
generando el sistema -�rbol x pastura x animal- como opci�n para:
� reposici�n
forestal de forma parcial y ordenada en �reas de pasturas;
� producci�n
de sombra y reducci�n de la intensidad de calor o fr�o proporcionando un
ambiente
favorable para la producci�n y reproducci�n de los animales;
-
renovaci�n
y/o incremento del ciclo org�nico y de nutrientes, principalmente cuando
se
consideran �rboles fijadores de nitr�geno;
-
suplementaci�n
alimenticia para los animales a trav�s de �rboles forrajeros;
� producci�n
de madera, le�a, postes, que pueden ser utilizados en la propiedad
rural
y/o productos de base forestal con valor econ�mico agregado;
� diversificaci�n
de productos forestales y pecuarios en la unidad productiva.
En
la regi�n Sur de Brasil, existen significativos registros sobre la aplicaci�n de
SPPs (Schreiner, 1992, 1994; Montoya y Baggio, 1992; Medrado et al., 1994; Montoya y
Mazuchowski, 1994). El tema ha despertado inter�s de instituciones gubernamentales y
privadas, concientes de las necesidades de enfocar las actividades forestales y pecuarias
en un sistema de producci�n de m�ltiple prop�sito, como forma de maximizar beneficios
de las interacciones entre los componentes del sistema.
En
este trabajo se pretende identificar los principales tipos y aplicaciones de los
SSPs, as� como caracterizar la evoluci�n de las actividades desarrolladas por la
investigaci�n, particularmente aquellas realizadas por la Embrapa Florestas. Con esto se
busca obtener insumos que posibiliten identificar oportunidades de trabajo conjunto entre
las diversas instituciones p�blicas y privadas y para el fomento adecuado de estas
pr�cticas agrosilvopastoriles para la regi�n Sur de Brasil.
La
regi�n Sur de Brasil est� situada entre las latitudes de 22� y 32� Sur y longitudes de
48�30 y 56�10 Oeste, abarcando los Estados de Rio Grande do Sul, Santa
Catarina y Paran�. Esta regi�n ocupa un �rea de 582 052 km2, con
aproximadamente 24 millones de habitantes, representando 6.7% del territorio nacional y
15% de la poblaci�n de Brasil (IBGE, 1996 citado por Abril, 2000).
Presenta
una diversidad clim�tica que var�a desde tropical a sub-tropical h�medo, sin estaci�n
seca definida, lo cual permite la obtenci�n de dos ciclos agr�colas por a�o. El
promedio de las precipitaciones anuales var�a de 1250 a 2000 mm y el promedio de las
temperaturas anuales de 12 a 20�C. El clima templado confiere a la regi�n uma
oscilaci�n t�rmica a lo largo del a�o, con un invierno marcado por temperaturas
bastante bajas y un verano caliente. En casi 50% de este territorio el mes m�s fr�o
presenta temperaturas menores de 13�C en el invierno, sin embargo, es com�n la
ocurrencia de fuertes ondas de calor durante el verano, cuando se registran temperaturas
en torno de 40�C (ECO-SUL, 1992).
En
cuanto al relieve, cerca de dos tercios de la regi�n est� constituida por planaltos
bas�lticos, cuya altitud es frecuentemente superior a 1000 m y en los cuales se
encuentran suelos variados. En el Este de los Estados de Paran� y Santa Catarina existe
un �rea con relieve, ora ondulado, ora escarpado, donde ocurren suelos tipo Latosol
Rojo-Amarillo[3],
Podz�lico Rojo-Amarillo, Cambisol y Litosol. En el
Oeste de Paran� se encuentra una gran �rea de Terras Roxas de alta
fertilidad (Latosol Roxo y Terra Roxa Estructurada). En el
Noroeste de Rio Grande do Sul y Oeste de Santa Catarina domina el Latosol Roxo
Distr�fico y el Latosol Rojo Oscuro asociados algunas veces al
Brunizem. El potencial agr�cola de los suelos es bastante variado, as� como
el grado de degradaci�n resultante de la devastaci�n forestal, pr�cticas agr�colas
inadecuadas, erosi�n, sedimentaci�n y n�cleos de desertificaci�n (ECO-SUL, 1992;
Brasil, 1991; Souto, 1994).
Con
relaci�n a la cobertura forestal, se destacan las formaciones forestales tropicales y
subtropicales, representadas por el Bosque Ombr�filo Denso, Bosque Ombr�filo Mixto,
Bosque Estacional y Semi Decidual (Veloso et al., 1991). El bosque tropical se estiende en
la porci�n occidental de la Sierra del Mar y, el subtropical, sobre los planaltos
oriundos de derrames bas�lticos, que se caracterizan por la presencia marcante de la
especie Araucaria angustifolia (Bertoloni) Otto Kuntze (Brasil,
1991).
El
escenario agrario de la Regi�n Sur de Brasil, presenta una gran diversidad de sistemas
productivos asentados en peque�as, medianas y grandes unidades de producci�n. En el
Cuadro 1, se presentan los principales SUTs desarrollados en el final de la d�cada
de los 80 (Schreiner, 1992).
Cuadro
1. Area f�sica y sistemas de uso de la tierra en los Estados de la Regi�n Sur
de Brasil.
|
ESTADOS |
REGION SUR |
||
| ESPECIFICACION
|
PARANA |
SANTA
CATARINA |
RIO
GRANDE DO SUL |
|
| Area
TOTAL (ha) |
20
000 000 |
9
531 800 |
28
674 000 |
58
205 800 |
| %
de la Regi�n |
34.0 |
17.0 |
49.0 |
100.0 |
| Sistema
de uso de la tierra
(ha) |
15
914 000 |
6
824 000 |
22
672 000 |
45
410 000 |
| (%) |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
| Cultivos
(ha) |
6
667 000 |
2
195 000 |
7
185 000 |
16
047 000 |
| (%) |
42.0 |
32.0 |
32.0 |
35.0 |
| Pasturas
naturales (ha) |
1
422 000 |
1
927 000 |
11
940 000 |
15
289 000 |
| (%) |
9.0 |
28.0 |
53.0 |
34.0 |
| Pasturas
sembradas (ha) |
4
577 000 |
541
000 |
1
022 000 |
6
140 000 |
| (%) |
29.0 |
8.0 |
5.0 |
13.5 |
| Bosques
naturales (ha) |
2
014 000 |
1
346 000 |
1
665 000 |
5
025 000 |
| (%)
|
12.0 |
20.0 |
7.0 |
11.0 |
| Plantaciones
forestales (ha) |
819
000 |
566
000 |
567
000 |
1
952 000 |
| (%) |
5.0 |
8.0 |
2.0 |
4.3 |
| Tierras
no utilizadas (ha) |
415
000 |
249
000 |
293
000 |
957
000 |
(%) |
3.0 |
4.0 |
1.0 |
2.2 |
La
importancia de los peque�os establecimientos agr�colas se destaca por su elevada
participaci�n en la producci�n de alimentos b�sicos, sin embargo, a lo largo del tiempo
han estado al margen de una pol�tica agr�cola apropiada, manteni�ndose en una
situaci�n de baja productividad, consecuencia de complejos problemas de naturaleza
socioecon�mica, cultural y pol�tica. Por otro lado, los productores empresariales, al
constituir un sector mejor organizado, practican una agricultura intensiva dirigida a la
agroindustria y al mercado de exportaci�n.
De
un total de 45 410 000 hect�reas de tierras de vocaci�n agr�cola, 35% eran ocupadas con
cultivos agr�colas, 47,5% con pasturas y 15,3% con bosques. Ya, en aquella �poca, la
disponibilidad de tierras a�n no utilizadas para agricultura era de apenas 2,2%,
indicando as�, haberse agotado la posibilidad de crecimiento agr�cola v�a expansi�n de
fronteras agr�colas. Frente a esta situaci�n, se supone que el crecimiento agr�cola de
la regi�n se dar� mediante la sustituci�n de actividades permanentes por temporarias;
aprovechamiento de las �reas intra-propiedad; aumento de productividad y utilizaci�n del
suelo con sistemas alternativos m�s apropiados.
La
regi�n Sur de Brasil cuenta con aproximadamente 20% del reba�o bovino nacional, y posee
21.4 millones de hect�reas de pasturas, la mayor�a establecida a pleno sol. A pesar de
que los indicadores tecnol�gicos de la ganader�a, al compararse con los de otras
regiones del pa�s, muestren un buen nivel de manejo de los hatos, la productividad est�
por debajo de su potencial t�cnico, debido a factores adversos, tales como la reducida
tasa de fertilidad, la elevada mortalidad, la tard�a edad de destace, la carencia de
alimentaci�n en los per�odos entre cosechas y las �reas de pasturas degradadas. A�n
con el creciente establecimiento de pasturas cultivadas, el mejoramiento gen�tico y los
reba�os adaptados, la mayor�a de los factores adversos est�n asociados a factores
clim�ticos, llevando casi siempre los animales a un estr�s excesivo (Montoya y Baggio,
1992).
Dado
el car�cter de m�ltiple prop�sito de los �rboles, los SSPs ofrecen una
alternativa sustentable para aumentar los niveles de producci�n animal. Con ellos se
puede aprovechar las ventajas de los diferentes estratos de la vegetaci�n para la
diversificaci�n de la producci�n, del uso de la tierra, de la utilizaci�n de la mano de
obra, de los ingresos y de la producci�n de servicios ambientales. Los SSPs son
buenos reservorios de CO2 y constituyen una fuente renovable de energ�a.
El
ganadero, por su lado, garantiza tambi�n un suministro de madera, para uso propio o para
el comercio. El cultivo de especies forestales de crecimiento r�pido es lucrativo y,
muchas veces, m�s ventajoso que la producci�n de granos, particularmente en suelos
pobres.
Los
diagn�sticos regionales (Montoya y Mazuchowski, 1994, Medrado et al., 1996; Rodigheri et
al., 1998), as� como los resultados de investigaciones demuestran que los sistemas
silvopastoriles son de gran aplicabilidad en �reas de pecuaria del Sur. Tal hecho se
verifica debido a la dimensi�n de las superficies ocupadas por pasturas y a las
posibilidades que la introducci�n de �rboles representa en t�rminos de servicios de
protecci�n a los animales contra extremos clim�ticos, adem�s de repoblar �reas de
pastura a pleno sol de forma parcial pero ordenada.
De
acuerdo con la SBS (1998), en Brasil, la actividad forestal representa 2.2% del PIB,
siendo que las exportaciones para los a�os de 1997 y 1999, fueron del orden del 3.3 y 3.5
billones de d�lares respectivamente, con una participaci�n equivalente a 7.0% de las
exportaciones brasile�as, superadas apenas por la soya. Esta actividad es de
significativa importancia social, pues asegura el mantenimiento de 700 mil empleos
directos y 2 millones de empleos indirectos (SBS, 1998), sin que haya sazonalidad en la
utilizaci�n de mano de obra, pues las demandas caracterizadas por las diferentes
actividades inherentes al sector forestal son continuas a lo largo del tiempo (producci�n
de pl�ntulas y estacas, siembra, cuidados b�sicos a las plantaciones, raleos, podas,
explotaci�n de madera y de sus subproductos, etc.).
Seg�n
los datos de la SBS (1998), la demanda anual de madera en Brasil es estimada en 350
millones de m3, siendo que la producci�n de las plantaciones forestales,
principalmente con especies de los g�neros Eucalyptus
y Pinus, no cubre la mitad de esta necesidad.
Hay, por lo tanto, un d�ficit significativo de madera que viene siendo suplido a trav�s
de la tala de bosques naturales. Adem�s de la utilizaci�n de la madera para fines
diversos, se destaca tambi�n la creciente demanda por productos no madereros, como
resinas, l�tex, productos alimenticios, taninos, materia prima para la industria
farmaceutica y plantas medicinales.
Esta misma tendencia se observa
tambi�n en el �mbito mundial, donde crece sensiblemente la demanda por productos
de base forestal. Por lo tanto, se hace necesario el aumento del �rea sembrada,
utilizando t�cnicas y pr�cticas que permitan un aumento de la productividad
sin agresiones al ambiente. As�, la introducci�n de �rboles en las propiedades
rurales, a trav�s de las diferentes modalidades silvopastoriles, representa
tambi�n, un importante papel en la sustentabilidad de la pecuaria, haci�ndose
necesarias mayores acciones de investigaci�n participativa, involucrando a las
comunidades rurales, empresas e instituciones gubernamentales y no gubernamentales.
Montoya
y Mazuchowski (1994), constatan en la Regi�n Sur de Brasil, la existencia de diferentes
sistemas silvopastoriles (Cuadro 2). Estos son desarrollados, principalmente, en peque�as
y medianas propiedades rurales y son de significativa importancia econ�mica y social.
Entre las asociaciones de pasturas con plantaciones de especies nativas, merecen destaque
los SSP�s de bracatinga (Mimosa scabrella Benth.) y de erva-mate (Ilex paraguariensis
St. Hil.), adem�s del sistema "faxinal".
Entre
las asociaciones de pasturas con especies ex�ticas se destacan: a) bosquetes de
protecci�n, que son peque�as parcelas forestales puras, sembradas en espaciamientos m�s
o menos homog�neos, aislados en el medio de la pastura y con la funci�n de proteger los
animales contra los extremos clim�ticos; b) �rboles con espaciamientos grandes,
introducidas en la pastura en l�neas bien distanciadas, las cuales son manejadas con el
objetivo de maximizar las producciones de madera, pastura y ganado; c) plantaciones en
filas, constituidas de l�neas divisorias dentro o en el l�mite de propiedades,
rompevientos o filas en terrazos, buscando la protecci�n de cultivos o animales y la
conservaci�n del suelo, normalmente siguiendo las curvas a nivel.
Los
sistemas agrosilvopastoriles que consideran bosques, cultivos y pasturas, son bastante
escasos en la regi�n Sur de Brasil. Algunos son encontrados entre los peque�os
productores que, durante la tala del bosque natural para cultivar la tierra (ma�z,
frijol), preservan �reas para la asociaci�n con animales (bovinos y ovinos). La
asociaci�n entre los componentes no es permanente, sino que se realizan rotaciones con
cultivos y/o pasturas peri�dicamente. Poseen un grado de expresi�n puntual,
destac�ndose la asociaci�n erva-mate con cultivos agr�colas (ma�z, frijol) y animales
(ovinos y bovinos, con una baja carga animal por �rea, entre 0.2 y 0.4 u.a /ha).
SISTEMAS SILVIPASTORILES |
REPRESENTACION POR
ESTADO |
||
Paran� |
Santa Catarina |
Rio Grande do Sul |
|
| Especies nativas: |
|
|
|
Ilex paraguariensis
St. Hil. x pastura Mimosa scabrella
Benth. X pastura Araucaria angustifolia
x pastura "Faxinal"
Otras (Inga,
Mimosa bimucronata, Schinus terebinthifolius) |
Regional Local Puntual Local Puntual |
Regional Puntual Puntual Local Puntual |
Regional - Puntual Local Puntual |
| Especies ex�ticas: |
|
|
|
Eucalyptus x pastura Pinus x pastura Acacia mearnsii x pastura
Casuarina x pastura Hovenia dulcis x pastura Grevilea robusta x pastura
Otros (Melia azedarach, Cupressus, Leucaena) |
Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual |
Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual |
Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual Puntual |
Puntual:
utilizaci�n por algunas empresas de reforestaci�n o unidades productoras.
Local:
utilizaci�n en pocos municipios.
Regional:
utilizaci�n en �reas que abarcan varios municipios.
Antecedentes
Las
actividades de investigaci�n en t�cnicas de agrosilvicultura, principalmente las
desarrolladas por la Embrapa Florestas, se iniciaron en el a�o de 1980 (TALLER..., 1986;
Montoya y Mazuchowski, 1994). En aquella �poca, algunas empresas forestales adoptaban
sistemas de asocio con cultivos intercalados en las entrel�neas de plantaciones
forestales reci�n establecidas, el pastoreo en plantaciones ya formadas (a partir del 2�
o 3� a�o). Schreiner (1992) menciona que los sistemas silvopastoriles en la Regi�n Sur
siguieron dos procedimientos b�sicos: a) introducci�n o aprovechamiento de pasturas
durante el desarrollo de plantaciones forestales, donde la especie forestal es el
componente principal del sistema, y b) introducci�n de �rboles en pasturas, donde las
forrajeras herb�ceas son los principales componentes del sistema. En 1984, hubo una
tendencia hacia la actividad pecuaria en pasturas a pleno sol, que representaba un
potencial para la introducci�n del componente arb�reo como elemento de producci�n y de
protecci�n. Al final de la d�cada de los 80 e inicio de los 90, los problemas de
degradaci�n de los recursos naturales, adquirieron significativa importancia, lo cual
provoc� cambios en la tendencia anterior y pas� a reforzar la generaci�n de
conocimientos de los sistemas agrosilvopastoriles que contribuyeran a la racionalizaci�n
del uso intensivo del suelo con benef�cios de producci�n, econ�micos, sociales y
ambientales.
Durante
estos a�os se vienen realizando experimentos para generar insumos b�sicos para la
composici�n de sistemas silvopastoriles alternativos de diversificaci�n de productos y
de ingresos, as� como el inter�s y el entusiasmo en torno al asunto. Paralelamente se
han publicado art�culos referentes a los sistemas agrosilvopastoriles. Un inventario
preliminar indica un total de 103 publicaciones durante el per�odo de 1980/2000, siendo
que el 69% de ellas se refieren a sistemas silvoagr�colas y el 31% a sistemas
silvopastoriles (Figura 1).

Figura
1. Evoluci�n cuantitativa de publicaciones en sistemas silvopastoriles en comparaci�n
con otros sistemas agroforestales en la Regi�n Sur de Brasil, en el per�odo 1980/2000.
Realizado en el municipio de Imbituva
(PR), con la colaboraci�n de la Empresa Fiat Lux, este estudio consisti� en
la introducci�n de cincuenta bovinos magros en pasto natural bajo una plantaci�n
de Pinus elliottii, con tres a�os de edad, sembrada en el espaciamiento de
3 x 3 m, en un �rea de 84 ha. Durante la estaci�n fr�a, los animales tuvieron
libre acceso a un �rea contigua de bosque natural, de 50 ha, que sirvi� como
abrigo. Dentro del �rea con Pinus,
fueron demarcadas siete �reas de muestreo, con 900 m2 cada una, para
las mediciones referentes al efecto del pastoreo sobre la poblaci�n forestal
y sobre el suelo; y, yustapuestas a �stas, otras siete �reas con las mismas
dimensiones, pero cercadas, para las mediciones comparativas en terreno libre
de pastoreo. Los animales, a la medida en que alcanzaban el peso del destace,
eran retirados y sustituidos por otros, a�n en fase de recr�a o engorda.
Los
resultados mostraron que: a) el manejo de bovinos en �reas forestales conforme se
describi�, posibilitaron una producci�n de carne del orden de 20 kg/ha/a�o; b) en el
plazo de cuatro a�os, aunque haya ocurrido compactaci�n del suelo, no se verific�
perjuicio para el desarrollo del Pinus; c) el
pastoreo posibilit� una sensible reducci�n en la altura de la vegetaci�n del
sotobosque. Esto ha contribuido para reducir los riesgos de incendio y los costos de su
prevenci�n; d) para no agravar la compactaci�n del suelo y evitar la ca�da en la
producci�n del pasto, se constat� que es conveniente que la carga animal no ultrapase el
l�mite de 0.5 cabeza/ha en la plantaci�n forestal; e) la realizaci�n de podas en la
plantaci�n, durante la permanencia del ganado permite mayor duraci�n de la pastura
sombreada.
Se prob� la tolerancia de cuatro gram�neas forrajeras, propias para el Sur
de Brasil, a diferentes grados de sombreamiento, con miras a su empleo en proyectos
silvopastoriles. Las gram�neas fueron: braquiaria (Brachiaria
decumbens), pangola (Digitaria decumbens), capim limpo (Hemarthria
altissima) y pensacola (Paspalum notatum, var. saurae) y los grados de sombreamiento variaron de cero
(testigo), 25%, 50% a 80%. El trabajo se inici� en el a�o agr�cola 1982/1983
y tuvo la duraci�n de tres a�os. El sombreamiento fue simulado con el empleo
de telas de polipropileno (sar�n).
Los resultados mostraron que:
a) en el primer a�o, con invierno moderado, la producci�n de materia seca de
la braquiaria, en el promedio de los niveles de sombreamiento fue mayor (6 245
kg/ha) que la de las dem�s gram�neas y la del pangola (2 707 kg/ha) fue mayor
que la del capim limpo y el pensacola; b) en el segundo a�o, con invierno moderado,
no hubo diferencia entre las producciones de las especies braquiaria (13 265
kg/ha), capim limpo (12 498 kg/ha) y pangola (12 420 kg/ha), pero la del pensacola
fue mucho menor; c) en el tercer a�o, el invierno fue m�s riguroso, con fuertes
heladas en el mes de agosto y bajas temperaturas, la producci�n del capim limpo
fue de 11 091 kg/ha y la del pensacola de 6 105 kg/ha, mientras que la de la
braquiaria baj� a 4 917 kg/ha y la del pangola para 3 039 kg/ha.
Con respecto a los efectos de
los niveles de sombreamiento sobre los promedios de las producciones de materia
seca de las gram�neas, durante los tres a�os, los resultados mostraron que:
a) sombreamiento de 25% no afect� significativamente su producci�n, que alcanz�
el 95% de la obtenida a pleno sol; b) el sombreamiento de 50% disminuy� significativamente
esta producci�n, pero en proporci�n aceptable para el sistema (57% de la conseguida
a pleno sol); c) el perjuicio causado por el sombreamiento de 80% fue m�s significativo,
obteni�ndose apenas un 22% de la producci�n obtenida sin sombreamiento).
Teniendo en vista la aplicaci�n
pr�ctica de los resultados de este trabajo, interesaron especialmente el comportamiento
de las forrajeras estudiadas a los niveles de sombreamientos de 50% y 80% (Cuadro
3).
FORRAJERAS |
Primer
a�o (invierno
moderado) |
Segundo
a�o (invierno
moderado) |
Tercer
a�o (invierno
riguroso) |
| Sometidas
a un 50% de sombra |
|
|
|
| Braquiaria
(Brachiaria decumbens) |
6
400 A |
8
537 AB |
2
490 C |
| Pangola
(Digitaria decumbens) |
2
320 B |
11
649 A |
2
030 C |
| Capim-limpo
(Hemarthria altissima) |
630
C |
12
921 A |
9
913 A |
| Pensacola
(Paspalum notatum,
var. saurae) |
980
C |
5
338 B |
5
020 B |
| Sometidas
a un 80% de sombra |
|
|
|
| Braquiaria
(Brachiaria decumbens) |
2
256 A |
4
936 A |
1
233 AB |
| Pangola
(Digitaria decumbens) |
1
066 AB |
4
939 A |
600
B |
| Capim-limpo
(Hemarthria altissima) |
280
B |
4
410 A |
2
833 A |
| Pensacola
(Paspalum notatum,
var. saurae) |
413
B |
1
487 B |
820
B |
Fuente: Schreiner (1987)
Con relaci�n al sombreamiento,
los resultados mostraron que: a) en el primer a�o, la producci�n de la braquiaria,
con 50% de sombra, fue mayor que las del capim limpo y del pensacola, el pangola
qued� en posici�n intermedia, y con una tendencia similar con un 80% de sombra;
b) en el segundo a�o, con 50% de sombra, las mejores producciones fueron la
del capim limpo y del pangola; en segundo lugar qued� la braquiaria y en tercero
la pensacola; con 80% de sombra, las producciones del braquiaria, pangola y
capim limpo fueron similares, mientras que la de la pensacola fue menor; c)
en el tercer a�o, con 50% de sombra, la mayor producci�n fue de capim limpo,
en segundo lugar qued� la pensacola y en tercero la braquiaria y el pangola;
con 80% de sombra, las tendencias fueron similares a las observadas con 50%
de sombreamiento.
Se concluy� que: a) todas las
forrajeras probadas pueden ser consideradas moderadamente resistentes al sombreamiento,
con una tendencia a destacarse el capim limpo y que ninguna de ellas presenta
tolerancia al sombreamiento denso; b) el capim limpo, a pesar de su lento establecimiento,
fue apuntado como el m�s adecuado para la formaci�n de sistemas silvopastoriles
en la Regi�n.
El
experimento se estableci� en mayo de 1984 en Bocaina (SP), en un �rea sembrada con
eucalipto (Eucalyptus sp.) y otra a pleno sol,
ya revestida con braquiaria (Brachiaria sp.).
All� fueron colocados 20 bovinos, con peso promedio de 250 kg/cabeza. Se construy� una manga para el tratamiento de los animales y se
instal� una canoa para sal (removible). Para evaluar el efecto del ganado sobre el suelo
y sobre los �rboles, se marcaron �reas de muestreo en los terrenos con y sin pastoreo.
Es oportuno aclarar que pasturas de braquiaria parecen constituir una alternativa viable
para la utilizaci�n de las "Arenas Quartzosas" de Brasil, debido al enmara�ado
sistema radicular y a la rusticidad de esta gram�nea, que permiten el aprovechamiento y
la retenci�n de las aguas de lluvia, as� como su buen comportamiento en per�odos secos.
Los objetivos fueron: a) determinar
el efecto del pastoreo en la producci�n y calidad de la madera de eucalipto
sembrado en suelos de arena quartzosa, en el espaciamiento de 3 x 2 m, con cerca
de 20% de �reas a pleno sol ya revestidas con pasturas de braquiaria; b) determinar
la productividad del hato ganadero y su efecto sobre el suelo.
Los resultados mostraron que:
a) un a�o despu�s de la introducci�n de los animales, su peso indic� una ganancia
de 13 kg de peso vivo/ha, valor muy bajo si se considera apenas en t�rminos
de producci�n pecuaria. Adem�s, se debe tomar en cuenta que, en el sotobosque
de la plantaci�n de eucalipto, el crecimiento de la braquiaria fue muy escaso.
Si se considera apenas la parte descubierta (15 ha), este aumento de peso ascender�a
a casi 80 kg de peso vivo/ha/a�o. Esto puede ser considerado razonable, frente
al bajo costo de manejo del hato y del trabajo del ganado en bajar la altura
de la braquiaria; b) en mediciones hechas hasta 18 meses despu�s de la introducci�n
del ganado se observ� que el pastoreo pr�cticamente no tuvo efecto sobre el
suelo y los �rboles.
Este
experimento se instal� en la Hacienda Modelo del Instituto Agron�mico de Paran�/IAPAR,
situada en el municipio de Ponta Grossa. El objetivo fue probar especies forestales y
m�todos de protecci�n de plantas altas
establecidas en pasturas naturales, para propiciar con mayor rapidez y durabilidad los
efectos ben�ficos de la arborizaci�n sobre el ganado.
Los tratamientos fueron combinaciones
factoriales de cuatro tipos de protecci�n de plantas y de ocho especies forestales.
Los tipos de protecci�n utilizados fueron: T0 - sin protecci�n (testigo), T1
- con tres estacas (cerca triangular) de alambre de puas; T2 - con dos estacas
en espiral de alambre de puas; T3 - con una estaca gu�a. Las especies forestales
fueron: leucaena (Leucaena leucocephala), ip�-roxo (Tabebuia avellaneade), angico (Parapiptadenia
rigida), ara�� (Psidium cattleianum), dedaleiro
(Lafoensia pacari), alfeneiro (Ligustrum lucidum), tipuana
(Tipuana tipu) y monjoleiro (Acacia polyphyla).
Estas combinaciones fueron dispuestas en un delineamiento completamente al azar,
con cinco repeticiones. El �rea del experimento fue de 23 040 m2
de pastura natural.
Los resultados mostraron: a) la
espiral de alambre de puas (engrapado con una estaca presa a la planta y enrrollado
en vueltas sueltas hasta el suelo) fue la que mejor protegi� a los �rboles.
La cerca triangular, a pesar de ser m�s eficiente, no fue suficientemente fuerte
para soportar la presi�n de los animales, pu�s fueron utilizados soportes de
5-8 cm para prensar los alambres. Los otros tratamientos fueron totalmente ineficientes.
La destruci�n de los �rboles sembrados directamente en el pasto, con presencia
del ganado, fue generalizada, restando apenas cerca de 10% intactos. Los motivos
principales de este resultado negativo fueron el tama�o insuficiente de las
plantas al momento de su traslado al campo y la poca resistencia de las protecciones
usadas. Las plantas mayores y bien protegidas nada sufrieron, mientras aquellas
con alturas de hasta 2.0 metros fueron ramoneadas y quebradas por los animales,
a�n con la cerca de protecci�n.
Por las observaciones de campo
durante 6 meses, se concluy� que los �rboles deben ser mayores que 3.0 m de
altura, con di�metros superiores a 5-6 cm, y que las estacas de protecci�n deben
ser m�s resistentes, con m�s de 8 cm de di�metro y por lo menos 1.8 m de altura.
Este
estudio fue realizado a partir de las inferencias y del establecimiento del experimento
sobre "m�todos de protecci�n de plantas de especies forestales establecidas en la
presencia del ganado". En la evaluaci�n, los par�metros considerados fueron: costos
de establecimiento de �rboles a partir de plantas altas, da�os a las plantas por los
animales y resultado econ�mico de una propiedad representativa de la ganader�a de
engorde de la regi�n de Ponta Grossa: a) propiedad de 258 ha, promedio del hato
estabilizado en 255 cabezas, con 81 matrices, venta anual de 49 animales con 3.5 a�os y
peso medio de 15 arrobas[4],
y b) aspectos sobre el efecto de la sombra en el aumento de peso de animales conforme
Chiles y Pahnish (1952), Mc Daniel y Roark (1956), Bacari Jr. (1988, 1989), entre otros.
Los resultados obtenidos mostraron
que la protecci�n de plantas en espiral de alambre de puas con una estaca, es
suficiente y eficiente desde el punto de vista t�cnico. El an�lisis econ�mico
del establecimiento de �rboles a partir de plantas altas con el m�todo de protecci�n
seleccionado, mostr�: a) un aumento del orden del 9% en el costo de producci�n
de la actividad pecuaria; b) este aumento del 9% en el costo provocar�a de inicio
una disminuci�n del 27% en el retorno econ�mico; c) el valor monetario que el
productor puede renunciar por utilizar el sistema silvopastoril (costo de oportunidad)
ser� compensado solamente cuando el reba�o que se comercializa con 15 arrobas/cabeza
y edad de 3.5 a�os, pase a ser destazado con 16.37 arrobas/cabeza, a la edad
de 3.2 a�os (punto de equilibrio), o sea cuando el sombreamiento proporcione
una ganancia de peso de 0.04 kg/d�a (Cuadro 4 y Figura 2).
Condici�n
del sistema |
Peso
(@) promedio de venta |
Total
de @ vendida |
Ingreso (A) (us$/@) |
Costo
de producci�n (us$/@) |
Costo
de establecimiento de planta (US$) |
Costo
total (B) (US$/@) |
(A
- B) (US$/@) |
| Sin
�rbol (1) |
15.0 |
735 |
17.7 |
- |
- |
- |
4.4 |
| Con
�rbol (2) |
15.0 |
735 |
17.7 |
13.3 |
1.2 |
14.5 |
3.2 |
| Con
�rbol (3) |
16.37 |
802 |
17.7 |
12.4 |
1.2 |
13.6 |
4.4 |
Fuente:
Montoya y Baggio (1992)

Figura
2 - Ingreso sacrificado, punto de equilibrio y beneficios adicionales obtenidos por el
sistema �rboles - ganado - pastura.
Fuente: Montoya & Baggio (1992)
El
experimento se instal� en el a�o de 1991, en la Hacienda Modelo del IAPAR, en el
municipio de Ponta Grossa, en un �rea con pastura nativa, sobre "Latosol Rojo Oscuro
Alico". El m�todo utilizado para a introducci�n de los bosquetes fue la siembra
directa de las pl�ntulas en la pastura, realiz�ndose apenas a una rodajea alrededor de
los hoyos (0.5 m de rayo) y el aislamiento del �rea con cerca de alambre de puas. El
delineamiento fue de bloques al azar, con cuatro repeticiones, para diez tratamientos
(especies): Acacia mearnsiii, Casuarina
equisetifolia, Cupressus lusitanica,
Eucalyptus "cambiju", Mimosa scabrella,
M. scabrella
var. aspericarpa, Grevillea robusta, Parapiptadenia
rigida, Pinus
elliottii y Tipuana tipu.
Cada parcela se constituy� por
49 plantas (25 �tiles), distribuidas en un espaciamiento regular de 3 x 3 m.
Las parcelas ocuparon un �rea de 324 m2, y el experimento totaliz�
1.3 hect�reas. El �rea qued� aislada del ganado durante tres a�os, cuando entonces
fue liberada al acceso de los animales, con una carga media de 0.7 unidad animal/ha.
A partir del 4� a�o se realizaron raleos selectivos y podas, con el objetivo
de aliar las funciones de protecci�n a las de producci�n de madera para aserr�o.
Tambi�n se est� evaluando el comportamiento de los animales con relaci�n a las
especies, la longevidad y crecimiento de los �rboles. En t�rminos de supervivencia,
crecimiento y longevidad se destacan el Eucalyptus "cambiju";
Cupressus lusitanica y Pinus elliottii.
El
experimento se estableci� en el a�o de 1996, en una propiedad particular, localizada en
el municipio de Cianorte, Paran�, en un �rea con pastura sembrada de Brachiaria brizantha,
sobre "Latosol Rojo Oscuro". El m�todo utilizado para la siembra de los
bosquetes fue el aprovechamiento del per�odo de reforma de la pastura, luego despu�s de
arar el terreno. En este per�odo, que tiene dos a�os de duraci�n, el �rea es
aprovechada para el cultivo de yuca (Manihot
sp.), con miras a la producci�n de harina, mientras el suelo se recupera para una nueva
siembra de la gram�nea. La selecci�n de las especies forestales es hecha sobre la base
de la rapidez del crecimiento para soportar la presi�n de pastoreo del ganado cuando este
retorne al terreno.
Las especies probadas son de silvicultura
conocida, con adaptaci�n comprobada a la regi�n, y son las seguintes: Anadenanthera
colubrina, Myracrodruom
urundeuva, Albizzia lebbek, Tipuana
tipu, Albizzia hassleri,
Caesalpinia peltophoroides, Casuarina equisetifolia, Colubrina
glandulosa, Enterolobium contortisiliquum, Hovenia dulcis e Inga sessilis.
El experimento se estableci� mediante
un dise�o de bloques al azar con cuatro repeticiones. Cada parcela est� constituida
por 49 plantas (25 �tiles), sembradas en el espaciamiento de 3 x 3 m. Cada parcela
ocupa 324 m2, y se encuentran separadas unas de otras por una franja
libre de 5 metros. El �rea total del experimento es de 1.96 hect�reas. En las
entrel�neas de las especies forestales se sembr� yuca en el espaciamiento de
0.7 m entre plantas.
Los resultados obtenidos mostraron
que la supervivencia, en general, fue considerada satisfactoria, a�n con un
per�odo seco prolongado luego despu�s de la siembra. Con un a�o de edad se destacaron,
por su alto porcentual de supervivencia y crecimiento, las especies Tipuana
tipu, Enterolobium contortisiliquum
y Hovenia dulcis, seguidas
por Myracrodruom urundeuva, Anadenanthera
colubrina e Ing� sessilis. El crecimiento
del timburi (E. contortisiliquum) podr�a haber sido mayor,
si no hubiera sido atacado por dos especies de cole�pteros defoliadores: Epicauta atomaria (Fam. Meloidae) y Lagria
vilosa (Fam. Laguidae). Consider�ndose
la naturaleza arenosa del suelo y la insolaci�n, hubo buena resistencia de las
especies, destac�ndose las especies Myracrodruom urundeuva e Inga
sessilis. Se evaluar� el crecimiento
de los �rboles (sometidos a r�gimenes de raleos y podas), la producci�n de la
yuca y el comportamiento de los animales con relaci�n a las especies sembradas.
El
experimento se instal� en una propiedad particular, en enero de 1997, sobre suelo
"Podz�lico Rojo Amarillo", situado en el municipio de Wenceslau Braz, que est�
localizado en el Noreste del Estado de Paran� en la latitud 23o 49
30 Sur y longitud 49o 49 Oeste. Considerando el clima, la
escasez de pastos en los meses de julio/agosto y los suelos de baja fertilidad sujetos a
erosi�n, la leucaena (Leucaena sp.) puede ser
una alternativa que venga a contribuir tanto para el desarrollo de sistemas de cultivos
anuales en "alley cropping", como para el uso como banco forrajero (con miras a
la alimentaci�n en canoas), como heno y ensilaje o el pastoreo directo en el campo.
El dise�o experimental fue el
de bloques al azar, con tres repeticiones. Cada parcela se constituy� en una
l�nea de diez plantas. El espaciamiento entre l�neas fue de 3 m, con 0.5 m entre
plantas, con diez tratamentos indicados en el Cuadro 5.
Durante el per�odo experimental
se realizar�n evaluaciones de variables de supervivencia, altura y di�metro.
Deben monitorearse tambi�n los da�os causados por psilido (Heteropsylla cubana).
Cuadro
5. Supervivencia, promedios de altura y di�metro de plantas de leucaena,
TRATAMIENTOS |
Supervivivencia
(%) |
Altura
(cm)* |
Di�metro
(mm)* |
| T1. Leucaena diversifolia 82/92 T2.
Leucaena diversifolia var. stenocarpa 53/88 T3. Leucaena esculenta var. Esculenta 47/87 T4
Leucaena lanceolata 46/85/106 T5
Leucaena trichodes 61/88 T6
Leucaena collinsii var. Zacapaana 18/84 T7
Leucaena lempiriana 06/91 T8
Leucaena esculenta var. Paniculata 52/87 T9 Leucaena leucocephala var. glabrata 34/92 T10 Leucaena spp. 2404 (coletada pelo CNPF) |
100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 |
30.2
cd 58.5
a 32.9
cd 34.8
cd 30.5
cd 46.8
abc 37.5
bcd 55.6
ab 24.8
d 57.1
ab |
2.0
d 3.6
abc 3.2
abcd 2.5
bcd 2.5
bcd 2.9
bcd 2.5
bcd 3.8
ab 2.2
cd 4.6
a |