El aumento de los ingresos reales y la urbanización hicieron que, en 2001, el consumo aparente per cápita de pescado en el mundo, con inclusión de China, ascendiera a 24,8 kg al año, casi cinco veces más que en 1961 (FAOSTAT, 2004), lo que ocurrió pese a la subida de los precios del pescado para la alimentación humana, en términos tanto reales como relativos. El aumento del consumo per cápita, unido al crecimiento de la población, ha hecho que el consumo mundial de pescado como alimento humano se triplique con creces durante el mismo período. La demanda creciente de este consumo se ha satisfecho cada vez más con suministros procedentes de la acuicultura. La producción de pescado de consumo humano procedente de la pesca de captura ha aumentado al ritmo lento del 1,2 por ciento anual desde comienzos de los años setenta, mientras que la producción de la acuicultura (incluso sin incluir la de China) ha crecido a la tasa anual compuesta de más del seis por ciento.
La producción de la pesca de captura seguirá creciendo lentamente, si es que se registra algún crecimiento, por lo que se necesitará una expansión de la acuicultura para satisfacer la demanda creciente de pescado. Se prevé, por una parte, que el crecimiento demográfico, el aumento de los ingresos per cápita y la urbanización fomentarán el incremento de la demanda de pescado. Por otra parte, según la opinión optimista de que, «si sirve de guía el pasado de la agricultura, la acuicultura encontrará ciertamente los medios de satisfacer la demanda mundial de pescado» (The Economist, 2003, p. 21), los adelantos tecnológicos inducidos por la subida de los precios del pescado, pueden hacer que se repita lo que ocurrió con la producción agrícola de alimentos. Se conseguiría, por lo tanto, aumentar la oferta como consecuencia de la ampliación de las superficies de cultivo (por ejemplo, estanques y jaulas en aguas costeras) y de la intensificación de los rendimientos por unidad de superficie (p.ej. cría selectiva y mejor alimentación de los peces). Sin embargo, al ser una industria relativamente nueva, la acuicultura se enfrenta también con problemas de crecimiento. Las preocupaciones ambientales y la oposición social podrían impedir que se logre una expansión de la acuicultura en medida suficiente para satisfacer la demanda, a no ser que subieran mucho los precios, lo que, a su vez, tendría consecuencias negativas para los pobres y su acceso a los alimentos.
Conociendo los problemas con que se puede enfrentar el sector de la acuicultura para incrementar su producción en los próximos años y subrayando la necesidad de una planificación adecuada del desarrollo, el Comité de Pesca, en su 25° período de sesiones, estableció un Plan a Plazo Medio (2004-2009) en el que se recomienda que se realice un «análisis mundial de las tendencias económicas y sociales en la pesca y la acuicultura» para fortalecer la «colaboración internacional y regional basada en una comprensión más exacta y compartida de las tendencias a largo plazo y de los nuevos problemas» (párrafo. 573).
Un medio para determinar si se cumplirán los pronósticos relativos a la expansión de la acuicultura es estudiar los planes para este sector establecidos en los distintos países. Se pueden agregar estos planes nacionales, en los que se indica la producción acuícola prevista, para ver si son compatibles con los pronósticos de equilibrio general. Al ofrecer una idea sobre futuras direcciones, dichos planes indican también las aspiraciones relativas a la producción nacional, cuyo realismo puede calibrarse por medio de un examen atento de los supuestos en que se basan los pronósticos y de sus repercusiones económicas y ambientales.
No se pretende en este estudio hacer nuevos pronósticos de la oferta y la demanda de productos pesqueros, puesto que análisis de este tipo han sido realizados ya por varios científicos a escala mundial (sus resultados se muestran en detalle en la sección 2.1). Por el contrario, este estudio se centra en los planes nacionales de desarrollo de la acuicultura y en los pronósticos sobre la producción de cada país, utilizando a la vez las proyecciones mundiales realizadas por organizaciones independientes, como referencia para medir el realismo y la pertinencia de los pronósticos y los supuestos en que se basan. Durante los diez últimos años se ha planteado una y otra vez la pregunta siguiente: «¿puede la acuicultura colmar el déficit?» (Ruckes, 1994). Sin embargo, los intentos de dar una respuesta han consistido principalmente en esfuerzos analíticos de expertos del sector, a nivel mundial, sin tener muy en cuenta las aspiraciones de los países productores y su capacidad para contribuir a colmar el déficit futuro en la demanda de pescado. El presente estudio trata de rectificar este olvido investigando las intenciones de los productores acuícolas. Los planes de los distintos países no se compararán entre sí, ni se juzgarán críticamente sus contenidos y resultados, sino que se situarán en un contexto mundial de desarrollo de la acuicultura que exige una planificación adecuada, tanto para cumplir las expectativas como para actuar de manera coordinada.
El informe trata de responder a tres preguntas:
1) ¿Tiene cada país la aspiración de incrementar la producción de la acuicultura para satisfacer la demanda mundial pronosticada y son sus proyecciones realistas?
2) ¿La «suma» de los pronósticos de la producción nacional es compatible con las proyecciones mundiales de crecimiento del sector, es decir, esta suma podrá satisfacer los incrementos previstos de la demanda de pescado para consumo humano? Y esto plantea una nueva pregunta: ¿quién hace las proyecciones más exactas?
3) ¿Qué enseñanzas sobre planificación puede ofrecer el examen de los planes de los distintos países y cómo se podría mejorar el proceso de planificación de la acuicultura?
Los resultados de este estudio tratan de arrojar alguna luz sobre las políticas de desarrollo que es necesario aplicar a plazos mediano y largo, para asegurar una contribución sostenible de la acuicultura a la oferta de pescado y, por lo tanto, a la satisfacción de la demanda nacional y mundial de pescado y productos pesqueros.
El informe está estructurado en torno a la investigación sobre cada una de las preguntas, tras la presentación del enfoque metodológico adoptado para el estudio. En la primera sección se explicará la metodología adoptada y los países elegidos. En la segunda, se responde a las preguntas 1 y 2 analizando los distintos países y regiones en el contexto de los pronósticos mundiales. En la última sección se trata de extraer enseñanzas de las «prácticas mejores» de los planes para ayudar a los responsables de las políticas en la formulación futura de planes precisos de desarrollo de la acuicultura.