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Capítulo 9. Control biológico de malezas


Introducción
Control biológico clásico
Control biológico aumentativo
Control biólogico natural
Conclusiones
Agradecimientos
Referencias

M.J.W. Cock

Introducción

En el contexto de la presente reseña los sistemas agrícolas de bajos insumos se entenderán aquellos representativos del agricultor de subsistencia, o sea de aquél que posee una pequeña finca, donde ella (o él) intenta cultivar alimentos para sí y su familia. En el mejor de los casos, el agricultor podrá cultivar una pequeña cantidad de cultivos para la venta y probablemente también llevará (o deseará llevar) la cría de algunos animales. Su presupuesto así estará bien balanceado, de manera que pueda adquirir, al menos, los insumos más esenciales para el proceso agrícola y la protección vegetal. Ningún intento se hace de cubrir en esta reseña la situación que pueda surgir en áreas de grandes pastizales o sistemas de plantaciones de cultivos, que pudieran también entenderse como agricultura de bajos insumos.

Existe una extensa literatura publicada relacionada con el control biológico de malezas, que incluye algunas reseñas excelentes (Clausen 1978; Harris 1991; Schroeder 1983; Wapshere et al. 1989). Harley y Forno (1992) han publicado una guía útil y actualizada de esta práctica. Aunque algunas de estas reseñas están más dirigidas a los trópicos (p.ej. Cock 1986; Evans 1991), ninguna examina específicamente el potencial y el uso del control biológico de malezas en el contexto de los sistemas de agricultura de bajos insumos.

En amplios términos, el control biológico puede definirse como el uso de organismos vivos para el control de plagas. Algunas estrategias diferentes para el uso de estos organismos vivos (enemigos naturales) pueden reconocerse, y en este sentido, el objeto de la discusión que a continuación se expone va dirigido al control biológico clásico, aumentativo y el natural, así como su aceptación para su uso en los sistemas agrícolas de bajos insumos.

Los enemigos naturales utilizados para el control biológico de malezas son aquellos que atacan las malezas, ya sea ingiriendo la masa vegetal por el animal liberado (usualmente insectos, pero también puede incluir ácaros, nemátodos, etc.), o por enfermedades de las plantas, particularmente hongos (Evans 1987a). La mayor parte de las investigaciones en el pasado se ha dirigido a malezas dicotiledóneas (Julien 1992), pero en años recientes la atención se ha dirigido a las especies monocotiledóneas, particularmente para la evaluación de los agentes fungosos de control potenciales (Evans 1991).

Control biológico clásico

Este método se basa en la introducción de enemigos exóticos naturales en áreas, donde anteriormente no estaban presentes, para el control de una maleza específica. Por lo general el método se aplica, pero no siempre es el caso, a malezas exóticas. Esto se debe a que una maleza exótica es normalmente introducida en una nueva área libre de sus enemigos naturales normales, lo que crea un desbalance ecológico que posibilita su reproducción y diseminación con mucho más éxito que en su región de origen, donde es atacada por un número de enemigos naturales que reducen su competencia. Esta introducción de enemigos naturales, traídos del área de origen de la maleza a su nuevo habitat exótico, es la que permite el control exitoso de la maleza y la restauración del balance natural.

Naturalmente, no todas las especies fitófagas de malezas que se encuentran en el área de origen de la planta indeseable son objeto de introducción. Se suelen introducir sólo aquéllas que han pasado satisfactoriamente su evaluación en pruebas de especificidad al efecto. Este procedimiento, el cual se basa en pruebas de inanición y de selección utilizando un rango diverso de plantas cultivables similares a la maleza y de importancia económica, aparece resumido en varias reseñas (p.ej. Wapshere 1974; 1989; Weidemann y Tebeest 1990) y en una hoja informativa del IIBC (IIBC 1986). La introducción de un agente de control biológico no se aprueba para su ulterior liberación en nuevas áreas hasta que se haya demostrado, más allá de las dudas razonables, que no representa ningún riesgo al hombre, sus cultivos, animales o ambiente.

Cualquier agente de control biológico que logre satisfacer este protocolo será considerado como hospedante específico. Se podría argumentar que este método será realmente poco ventajoso en la agricultura de subsistencia, ya que al nivel de la pequeña finca el desyerbe de malezas se realizará manualmente por el propio agricultor, mientras que un agente de control muy efectivo sólo eliminará a una maleza específica, lo cual podrá no ser de mucho beneficio al agricultor, quien de todas maneras tendrá que seguir desyerbando. Sin embargo, si el agente de control biológico clasico va dirigido a la peor maleza de la pequeña finca, p.ej. la especie de maleza que crece más rápido o la que posee raíces profundas o la más persistente, habrá alguna reducción significativa de la maleza y, por ende, de los costos por desyerbes de parte del agricultor. Uno no debe olvidar que en la agricultura de subsistencia en Africa, el desyerbe asciende hasta el 30-50% del total de la fuerza laboral requerida en la producción agrícola (Adegoroye et al. 1989), por lo que una pequeña reducción de este esfuerzo liberaría un tiempo importante para otros quehaceres del agricultor, tales como actividades para ingresos de fondos por otras vías.

La introducción de los agentes de control biológico de malezas es ahora un proceso relativamente rápido en países como Canadá, EE.UU., Australia y Nueva Zelandia, al existir leyes y regulaciones que establecen los procedimientos a seguir. En muchos países en desarrollo, sin embargo, no hay mecanismos o protocolos para la importación de agentes de control biológico de malezas. Esta es una de las razones, por la que la FAO tomó la iniciativa de desarrollar guías para la práctica del control biológico, lo cual ha sido muy bien aceptado. En colaboración con el IIBC y los cuadros de expertos internacionales, la edición de un conjunto de guías para la introducción de agentes de control biológico ha sido ya iniciada (FAO 1992) que estará pronto disponible en todos los países.

Aunque el control biológico clasico ha sido utilizado con éxito contra una amplia variedad de malezas (Julien 1992), este enfoque está aún por ser utilizado extensivamente en el control de malezas al nivel de los sistemas de bajos insumos. Sin embargo, una maleza, en la cual se ha logrado progreso en este sentido es Parthenium hysterophorus L., planta originaria de América Central y del Sur, que no tan sólo actúa como maleza de los sistemas agrícolas de bajos insumos, como por ejemplo, en la India, sino que también tiene una importancia considerable en los pastizales de otras áreas, tales como Australia. Este es un problema complejo, especialmente en la India, debido a las propiedades alérgicas que posee y que afecta a una proporción significativa de la población. Debido a su importancia combinada, se ha realizado una investigación para desarrollar su control biológico, la que ha revelado un complejo de enemigos naturales de la maleza existentes en su área de origen en México, que incluye un crisomélido, dos picudos, una chinche, dos polillas pequeñas y un hongo causante de roya (McClay 1985). En algunos insectos estudiados en detalle se determinó que eran de específicos de la planta indicada, por lo que fueron liberados en Australia (McFadyen 1985) y en la India. Ninguno de los insectos mostró poseer suficiente efecto y amplio impacto, por lo que se desvió la atención al hongo, Puccinia abrupta var. partheniicola (Jackson) Parm. Bastante dificultad se experimentó para demostrar el ciclo completo de vida de este hongo (Evans 1987b), pero a su debido curso, las pruebas fueron concluidas, el hongo se mostró seguro (Holden et al. 1992) y fue liberado en 1991 en Australia. El hongo ahora requiere pruebas en las condiciones de la India, para así intentar controlar allí la maleza.

Una de las grandes ventajas del control biológico clásico, desde un punto de vista nacional o de un donante, es su efectividad de costo, ya que puede lograr una solución efectiva con una inversión relativamente pequeña para la investigación, solución tecnicamente efectiva, duradera y que finalmente se autoperpetúa. Una vez que los agentes de control se establecen, ellos se reproducen sobre las malezas para producir más agentes de control, lo que perpetua la acción de control sobre la maleza. Estos beneficios continuarán para así compensar todos los costos incurridos de exploración, pruebas y liberación de los agentes.

Un agente efectivo de control biológico buscará de por sí solo las poblaciones de la maleza que se hallan en áreas no cultivables para ejercer su control allí también, y eliminar cualquier fuente de infestación vecina. Se debe recordar que una maleza es usualmente definida como una planta que crece donde no se desea; algunas plantas pueden ser malezas en muchas situaciones, pero pueden tener atributos beneficiosos en otras. Antes de cualquier decisión de introducción de agentes de control, tales situaciones de interés deben ser analizadas y resueltas (Cullen y Delfosse 1985, FAO 1992).

Una maleza, a manera de ejemplo, que afecta a muchos países en los trópicos es el jacinto de agua, Eichhornia crassipes (Martius) Solms-Laubach. Esta planta es normalmente reconocida como la peor maleza acuática dondequiera que se halle. Sin embargo, la planta también tiene propiedades de utilidad: efectivamente limpia las aguas contaminadas y representa una enorme reserva de biomasa potencialmente útil. Estas cualidades contradictorias deben ser resueltas; en este caso particular, el control biológico no se espera reducir la masa del jacinto de agua a un grado tal que no pueda usada para otros fines, o sea, la necesidad de controlarla y su potencial de uso son compatibles con el control biológico.

Cuando nuevos agentes de control biológico son introducidos por primera vez, los científicos pueden pensar que están ofreciendo la mejor opción para el control exitoso de la maleza objeto de eliminación, mas puede suceder que el agente no resulte efectivo. Hay siempre una carencia inevitable de predicción de la efectividad de los nuevos agentes de control biológico de maleza. Los agentes pueden fallar en establecerse por muchas razones o pueden establecerse, pero fallar en su impacto sobre la maleza objeto de control. Sin embargo, un agente de control biológico que ha exitosamente controlado una especie de maleza en distintos países ofrece excelentes perspectivas para la regulación de la maleza en otros países.

De lo anterior es evidente que el control biológico clásico puede ser utilizado para el control de malezas específicas que causan problemas en los sistemas agrícolas de bajos insumos. Una consideración cuidadosa se deberá dar al análisis y decisión de las malezas incidentes de un sistema agrícola, que realmente merecen aplicar este método. En particular, algunas especies de malezas de difícil control por vía de desyerbe manual, p.ej. Cyperus spp. y Chromolaena odorata (L.) R. King and H. Robinson (Cock 1984) son posibles candidatas a ser sometidas a este tipo de control, así como las parásitas del género Striga (Greathead 1984), las que atraen atención específica del agricultor.

Otra situación donde el control biológico clásico de malezas es útil al agricultor de subsistencia es en la eliminación de malezas invasoras exóticas en áreas no cultivables o sin uso económico. Así, la lantana (Lantana camara L.) fue temporalmente eliminada en partes del Africa oriental bajo la acción del insecto específico Teleonemia scrupulosa Stål (Greathead 1971). En estos lugares los agricultores acostumbraban a realizar la quema y desbroce de los remanentes de la maleza, lográndose con el control biológico la fácil conversión de los terrenos en tierras cultivables. De forma similar fue controlada la maleza Cordia curassavica (Jacquin) Roemer & Schultes en Malasia a través de la introducción del escarabajo defoliante, Metrogaleruca obscura (DeGeer), y de la avispa de la semillas, Eurytoma attiva Burks (Ung y Yunus 1981). Aquí fue importante que las áreas beneficiadas fueran luego utilizadas preferentemente para no ser invadidas e infestadas por otras malezas nocivas.

Para el desarrollo del control biológico clásico de una maleza en particular se requieren grandes esfuerzos de investigación y decisiones nacionales al efecto. Así, nunca debe suceder que este método se entienda apropiado y vaya a ser probado y utilizado por un agricultor individual; estas pruebas y desarrollo deberán ser siempre realizados por personal científico experimentado y competente, en estrecha colaboración con el sistema nacional agrícola de investigaciones. El apoyo de donantes al desarrollo de este trabajo puede proporcionar una asistencia económicamente efectiva a la agricultura de bajos insumos.

Control biológico aumentativo

El término es utilizado para abarcar el uso de los enemigos naturales de la maleza, los que han sido producidos previamente a nivel de laboratorio o en otras instalaciones apropiadas, para ser luego liberados sobre la maleza objeto de control. Estos enemigos naturales son aquéllos que ocurren naturalmente en el área de control, pero que por varias razones no han ejercido un control efectivo de la maleza.

En general, los patógenos de las plantas son los que ofrecen las mejores opciones para el control biológico aumentativo de las malezas, ya que algunos patógenos pueden producirse masivamente a bajo costo por vía de fermentación a escala industrial y ser vendidos comercialmente como micoplaguicidas. Los insectos, por su parte, aunque ellos al ser liberados en gran número pueden efectivamente dañar o destruir las malezas, son más complicados y caros en su producción masiva.

Actualmente, los micoplaguicidas son producidos en los países desarrollados y vendidos de igual manera que un plaguicida químico para su uso en cultivos de alto valor, con altos insumos (Charudattan y DeLoach 1988), o sea, ellos no son apropiados para la agricultura de bajos insumos. Si estos patógenos no son producidos a bajo costo en el país, sea centralmente o localmente, son pocas las posibilidades de que sean utilizados al nivel de la agricultura de bajos insumos. Hay un número de iniciativas para desarrollar nacionalmente capacidades de producción para patógenos de insectos en el mundo en desarrollo, pero ninguna existe todavía para patógenos de las plantas. En la actualidad, los patógenos de las plantas deberán ser producidos con tecnología de fermentación, mientras que el alcance de producciones individuales está aún por investigarse. Considerando todo, el potencial para la producción y uso a nivel de finca está todavía fuera de las capacidades actuales.

El uso de animales domésticos para el control selectivo de malezas (McLeod y Swezey 1979) es un tema que ha recibido alguna consideración y puede ajustarse a esta clasificación de control biológico aumentativo. Un ejemplo impresionante es el uso de patos en China (Zhang 1992). La práctica de liberación de gran número de patos en el arroz, en fases específicas del cultivo, está ampliamente aceptada por los agricultores en China como una estrategia de manejo integrado de plagas (MIP) para el control de varias plagas, que también aporta eliminación parcial de malezas. El ahorro en términos de incremento de la producción de patos y la disminución del consumo de plaguicidas es sumamente atractivo. En otros lugares, algunas malezas específicas han sido reguladas utilizando el ganado de forma similar, al usarse cabras para el control de la zarzamora (Rubus spp.) en los bosques de pino del Nuevo Gales del Sur, en Australia (Mitchell 1985), y en Nueva Zelandia, con el uso del ganado vacuno para eliminar la yerba pampa (Cortaderia sp.) (West y Dean 1990).

Control biólogico natural

Esta estrategia, que puede ser igualmente descrita como la manipulación de los enemigos naturales, está basada en la conservación o aumento de los enemigos naturales existentes para incrementar su impacto sobre las malezas objeto de control. Este campo de manejo de estrategias potencialmente efectivas de control de malezas está muy poco desarrollado y no aparece en los libros de texto de malezología. Uno podría desarrollar la hipótesis de algunas estrategias que podrían funcionar, pero nadie aún ha hecho la necesaria investigación para establecer si tales manipulaciones podrían tener algún impacto.

Un mecanismo ya desarrollado para incrementar el impacto de los enemigos naturales es ayudar a éstos a sobrevivir las condiciones adversas, tales como las que predominan en períodos invernales o de sequía. En los EE.UU., el coquito amarillo (Cyperus esculentus L.) ha sido controlado de esta manera al usar el hongo nativo causante de roya, Puccinia canaliculata (Schweinitz) Lagerh. La investigación ha mostrado que al mantener plantas en potes infectadas con el hongo durante el período invernal en casas de cristal y luego ubicando los potes con las plantas en el campo durante el inicio del verano, epidemias tempranas del hongo se pueden inducir, por lo que se reduce la habilidad competitiva de la maleza (Phatak et al. 1983). El ejemplo indicado no es realmente aplicable en la agricultura de bajos insumos. No obstante, tal enfoque es posible adaptarlo y lograr una tecnología apropiada de bajo costo.

Otro ejemplo efectivo ha sido encontrado en Ucrania, donde una mosca, Phytomyza orobanchia Kaltenbach, que afecta las semillas y los tallos de las plantas parásitas del género Orobanche, ha sido utilizada de manera aumentativa para el control de dichas malezas (IIBC 1987). Se han desarrollado técnicas para la colecta de las pupas del insecto en las plantas hospedantes durante el otoño, para luego invernalizarlas en laboratorio, eliminar los parasitoides y realizar las liberaciones en la primavera. Este tipo de tecnología es apropiado para la agricultura de bajos insumos, pero otros ejemplos son por ahora desconocidos.

Para algunas medidas de carácter cultural no se han realizado estudios detallados de las formas que pueden propiciar la acción de los enemigos naturales de malezas. Tales tácticas potencialmente útiles, incluyen la competencia con otras plantas y cultivos, el uso de cobertura viva de cultivos, siembra de hospederos alternativos de agentes de control biológico de malezas, identificación y adecuación de lugares o plantas para la invernalización de los enemigos naturales, creación de áreas de sombra, etc.

De lo expuesto está claro, que no es difícil diseñar métodos posibles para la manipulación de los enemigos naturales de malezas; el reto yace en desarrollar estas ideas a tal grado que luego puedan ser integradas con otras prácticas de protección vegetal y recomendadas para su uso por el agricultor. La comprensión básica de la ecología poblacional de la dinámica de los herbívoros (p.ej. la interacción del agente de control biológico con la maleza) es una ciencia que se desarrolla rápidamente (p.ej. Crawley 1989) y que de manera significativa se convertirá en un componente esencial del desarrollo de tales estrategias. Para explorar y desarrollar este potencial se necesitará investigación conducida por ecologistas profesionales de malezas e insectos, así como pruebas conducidas dentro del sistema agrícola nacional de investigaciones.

Conclusiones

El control biológico clásico posee potencial para el control efectivo de especies de malezas individuales, que pueden ser malezas que afectan los sistemas agrícolas de bajos insumos, pero que deben ser consideradas en el contexto de todo el problema de maleza. Tomando en cuenta que la mayoría de las malezas que causan problemas a los agricultores de bajos insumos, al final serán desyerbadas manualmente, la eliminación de la maleza objeto de interés deberá reducir el tiempo consumido para desyerbes y aportar beneficios, aunque aún necesite desyerbarse manualmente por algún tiempo adicional. Sin embargo, se debe reiterar que la acción tan sólo al nivel del agricultor no es apropiada, por lo que se requiere también la intervención y apoyo del gobierno.

La práctica del control biológico aumentativo, a través de la producción y liberación de enemigos naturales, es probable que sea restringida en la agricultura de bajos insumos en un futuro inmediato, excepto en aquellos casos en que se utilicen a tiempo animales para el pastoreo, que a la postre resulta muy efectivo.

El potencial de uso de la manipulación del control biológico natural en los sistemas agrícolas de bajos insumos ha sido inexplorado. Sin embargo, estudios cuidadosos basados sustancialmente en la joven ciencia de la dinámica de la población planta-herbívoros, además de la experimentación, se deberán desarrollar previamente a cualquier recomendación específica al agricultor. Tales recomendaciones pueden ser ampliamente o localmente aplicadas. El potencial de este enfoque merece una exploración ulterior.

Agradecimientos

El autor se benefició de la discusión de este texto con M.J. Crawley, H.C. Evans, D.J. Girling y J.K. Waage.

Referencias

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