EMBARGOED
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Seguimiento del progreso en los indicadores de los ODS relacionados con la alimentación y la agricultura

Informe sobre los indicadores que custodia la FAO

SDG 2 Target SDG 2 Target SDG 2 Target SDG 2 Target

Prólogo

Erradicar el hambre y la inseguridad alimentaria, así como lograr una gestión sostenible de la agricultura y de los recursos naturales, constituye un pilar central de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La FAO desempeña una importante función en la medición de los progresos hacia su consecución.

Sin embargo, los datos más recientes sobre esas metas presentan un cuadro inquietante. El mundo está rezagado en su avance hacia el logro de la mayor parte de las metas de los ODS relacionadas con una agricultura sostenible, la seguridad alimentaria y la nutrición. A cuatro años de la aprobación de la Agenda 2030, el retroceso es la norma de casi todos los indicadores, y apenas cierto adelanto en algunos aspectos.

El número de personas subnutridas en el mundo aumenta desde 2015 y vuelve a los niveles de 2010 y 2011. En otras palabras, hoy en día hay más de 820 millones de personas que pasan hambre. Los pequeños productores de alimentos afrontan retos desmedidos para tener acceso a insumos y servicios y, en consecuencia, tanto sus ingresos como su productividad disminuyen sistemáticamente en comparación con los productores más grandes de alimentos. De los 70 países que documentaron el estado de riesgo, el 60% de las especies locales de ganado corre peligro de extinción, a la vez que no se conoce el estado de riesgo de dos terceras partes del total de las variedades locales de ganado de todo el mundo. A pesar de esto, menos del 1% de un total de 7 760 variedades locales de ganado en el mundo tiene suficiente material almacenado que permitiría restablecer las variedades en caso de extinción. La conservación de material fitogenético está en mejores condiciones. En los océanos, se estima que una tercera parte de los peces es objeto de exceso de pesca, y la fracción de las poblaciones de peces marinos del mundo que está en niveles biológicamente sostenibles disminuye del 90% de 1974 al 66,9% de 2015. Con todo, un 30% de los países todavía presenta una ejecución baja o media de los principales instrumentos internacionales para combatir la pesca ilegal, no documentada y no reglamentada (INDNR), a la vez que un 20% de los países muestra una aplicación baja o media de los principales instrumentos para promover el acceso de los pequeños pescadores a los recursos productivos, los servicios y los mercados.

Entre los años 2000 y 2015 el mundo perdió una superficie forestal del tamaño de Madagascar, aunque la tasa de deforestación parece estar desacelerándose. En el periodo de 2016 a 2017 los elevados precios generales de los alimentos afectaron a más de una tercera parte de los países en desarrollo sin litoral (PDL), uno de cada cuatro países de África y Asia occidental, y uno de cada cinco países de Asia central y meridional. Muchos de estos problemas probablemente habrían sido menos agudos si la agricultura hubiese recibido suficiente financiación. Sin embargo, las cifras muestran que la inversión pública en agricultura ha disminuido en comparación con la contribución del sector agrícola al producto interno bruto (PIB).

En el primer informe digital de su tipo de la FAO sobre el adelanto de los ODS, se examinarán los principales datos y tendencias de los indicadores que están bajo custodia de la FAO. La FAO es la organización designada para la custodia de 21 indicadores de los ODS en total, y actualmente hay datos para 18 de ellos.

ENFOQUE

Medición de la marcha de los ODS

Medir los indicadores de los ODS representa una enorme tarea. No solo se ha cuadruplicado el número general de indicadores de los ODS en comparación con el número de indicadores de los ODM, sino que los indicadores además deben desglosarse en numerosas dimensiones cuando así conviene, por ejemplo: por sexos, edades, ubicación geográfica, etnicidad, condición de discapacidad, etc.

Para ayudar a los países a medir los indicadores de los ODS, desde 2016, la FAO ha desplegado un programa sistemático de creación de capacidad, que comprende talleres regionales de capacitación, misiones de asistencia técnica y cursos de aprendizaje en línea. A la fecha, 137 países han participado en una o más actividades de capacitación. Los oficiales de los países a los que corresponde informar a la FAO ahora pueden consultar más de 15 cursos diferentes de aprendizaje en línea, muchos de los cuales se presentan en diversos idiomas. En consecuencia, el promedio de países que informan sobre los 21 indicadores de los ODS que están bajo custodia de la FAO ha aumentado en forma constante en los últimos años, y pasó del 20% en 2017 al 42% en 2019.

A pesar de este incremento general, de algunos indicadores específicos sigue habiendo datos limitados, ya sea en cuanto a cobertura de los países, puntos de los datos por país, o las dos cosas. En efecto, todavía no hay datos mundialmente comparables de cuatro de los indicadores decisivos de los ODS relacionados con la sostenibilidad agrícola, el acceso de las mujeres a las tierras y las pérdidas y desperdicio de alimentos.

La falta de una información sólida sobre los principales indicadores impide a los países formular eficaces políticas de alimentos y agricultura; también obstaculiza el desarrollo de los esfuerzos de cooperación de la comunidad internacional. En conjunto, la falta de datos sigue siendo vasta, e insuficiente el adelanto para asegurar que la mayoría de los países –pero en especial los países en desarrollo– puedan dar seguimiento a los indicadores de los ODS en los próximos años.

La mayor parte de los países no utiliza instrumentos para recoger los principales datos, como estudios agrícolas, encuestas de las familias, inventarios forestales y evaluaciones de las poblaciones de peces. Es más, aunque se lleven a cabo con regularidad esas recopilaciones de datos, muchas veces no se recogen los datos necesarios para los indicadores principales de los ODS relacionados con los alimentos y la agricultura. Esto representa una oportunidad perdida, ya que estos instrumentos de estudio podrían actualizarse con poco esfuerzo para lograr una mayor cobertura del país en cuanto a documentación de los ODS. En otros casos, hay datos básicos para recoger indicadores de los ODS, pero no se transmiten con regularidad a la FAO.

En respuesta, la FAO presentó recientemente un programa de diversos donantes por un monto de 21 millones de USD, con el fin de acelerar el apoyo a los países para recoger, producir, difundir y utilizar los 21 indicadores que están bajo su custodia.

SDG 2 Target

OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 2

Hambre cero

Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.


INDICADORES


INDICADOR 2.1.1 DE LOS ODS

Prevalencia de la subalimentación

Rezago

Meta 2.1

Para 2030, poner fin al hambre y asegurar que todas las personas tengan acceso −en particular las personas pobres y las que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, comprendidos los niños− a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes durante todo el año.

El número de personas que padecen hambre ha aumentado lentamente. Más de 820 millones de personas –aproximadamente una de cada nueve personas en el mundo– hoy pasan hambre.

El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019 revela que, tras décadas de constante disminución, la tendencia del hambre en el mundo –de acuerdo con la medición de la prevalencia de la subnutrición– retrocedió en 2015, y permanece prácticamente sin cambios en los últimos tres años en un nivel apenas por debajo del 11%. Mientras tanto, el número de personas que padecen hambre ha aumentado lentamente. En consecuencia, más de 820 millones de personas en el mundo siguen pasando hambre hoy en día.

La situación es especialmente alarmante en África, donde desde 2015 la prevalencia de la subalimentación muestra leves pero constantes incrementos casi en todas las subregiones. Se ha alcanzado un nivel de 26,5% y 30,8% en África central y oriental, respectivamente, con un rápido crecimiento en los últimos años, especialmente en África occidental.

Impulsa mayormente estas tendencias una combinación de factores, incluidos los conflictos y los fenómenos meteorológicos extremos, que afectan actualmente a varios países del África. En los países del África subsahariana afectados por conflictos, por ejemplo, el número de personas subnutridas aumentó en 23,4 millones entre 2015 y 2018, un aumento considerablemente más marcado en comparación con los países que no están expuestos a esos conflictos. Otro efecto todavía más espectacular a plazo más largo sobre la seguridad alimentaria parece estar asociado con la exposición a la sequía. Los países clasificados como sensibles a la sequía del África subsahariana han visto crecer la prevalencia de la subalimentación del 17,4% al 21,8% en los últimos seis años, mientras que en el mismo período la prevalencia de la subalimentación en realidad disminuyó (de un promedio del 24.6% al 23.8%) en los demás países de la región. El número de personas subnutridas en los países sensibles a la sequía ha aumentado en un 45,6% desde 2012.

En Asia, la prevalencia de la subalimentación ha ido disminuyendo en la mayoría de las regiones, y llegó al 11,4% en 2017. La excepción es el Asia occidental, donde aumentó desde 2010 hasta superar el 12% de la población. Este nivel en la región es el segundo después del Asia meridional que, a pesar de los grandes avances de los últimos cinco años, sigue siendo la subregión con la desnutrición más alta, de casi el 15%.

Dentro de la subregión del Asia occidental, la diferencia es notable entre los países en los que se han verificado levantamientos populares en los Estados árabes y otros conflictos, y aquellos que no han sufrido estos acontecimientos. En los países afectados la prevalencia de la subalimentación ha aumentado desde el ya de por sí elevado valor del 17,8% al 27,0%, duplicando casi el número de personas subalimentadas entre 2010 y 2018.

En América Latina y el Caribe las tasas de subalimentación han aumentado en los últimos años, principalmente a consecuencia de la situación de América del Sur, donde la prevalencia de la subalimentación aumentó del 4,6% en 2013 al 5,5% en 2017. De hecho, en América del Sur está la mayoría (68%) de la población subalimentada de América Latina y el Caribe.

Por el contrario, las tasas de prevalencia de la subalimentación en América central y el Caribe, a pesar de ser superiores a las de América del Sur, han ido disminuyendo en los últimos años. Esto coincide con la pauta del crecimiento económico observada en estas subregiones, donde el PIB real creció a una tasa de alrededor del 4% entre 2014 y 2018, con tasas de inflación moderadas uniformemente por debajo del 3% en el mismo período.

La mayoría de la población subnutrida del mundo (más de 500 millones de personas) vive en Asia. El número ha ido en constante aumento en África, donde casi alcanza los 260 millones de personas en 2018, con más del 90% en el África subsahariana. Habida cuenta de estas cifras y las tendencias observadas en el último decenio, lograr el Hambre Cero en el año 2030 parece un reto cada vez más intimidante.

El número de personas subnutridas en el mundo ha ido en aumento desde 2015, y ha vuelto a los niveles de 2010-2011

  • Número de personas subalimentadas (eje derecho)
  • Prevalencia de la subalimentación (eje izquierdo)

NOTAS: * Los valores de 2018 son proyecciones, como lo ilustran las líneas punteadas y círculos vacíos.
Fuente: FAO.


INDICADOR 2.1.2 DE LOS ODS

Prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave con base en la escala de experiencia de inseguridad alimentaria.

Rezago

Meta 2.1

Para 2030, poner fin al hambre y asegurar que todas las personas tengan acceso –en particular las personas pobres y las que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, comprendidos los niños– a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes durante todo el año.

Un total de aproximadamente 2 000 millones de personas en todo el mundo experimentan algún grado de inseguridad alimentaria, incluso moderado. Las personas que sufren de inseguridad alimentaria moderada no necesariamente padecen hambre, pero carecen de acceso regular a alimentos nutritivos y suficientes, lo que los expone a un mayor riesgo de diversas formas de malnutrición y falta de salud.

El indicador 2.1.2 de los ODS es la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en la población, con base en la escala de experiencia de inseguridad alimentaria (FIES).

Según las últimas estimaciones de la inseguridad alimentaria basadas en esta escala, el 9,2% de la población mundial (o poco más de 700 millones de personas) estaban expuestas a niveles de inseguridad alimentaria grave en 2018, lo que supone reducciones en la cantidad de alimentos consumidos al grado de que posiblemente han pasado hambre.

Una mirada más amplia a la extensión de la inseguridad alimentaria más allá de los niveles graves y el hambre revela que un 17,2% de la población mundial, o 1 300 millones de personas, ha experimentado inseguridad alimentaria en niveles moderados. Esto supone que estos otros 1 300 millones de personas no tienen acceso regular a alimentos nutritivos y suficientes, incluso si no necesariamente pasan hambre, lo que los expone a un mayor riesgo de diversas formas de malnutrición y falta de salud que la población que disfruta de seguridad alimentaria.

La combinación de niveles moderados y graves de inseguridad alimentaria lleva la prevalencia estimada de inseguridad alimentaria moderada o grave (indicador 2.1.2 de los ODS) al 26,4% de la población mundial, lo que asciende a un total de unos 2 000 millones de personas. Desde 2014, cuando la FAO empezó a recopilar datos sobre la FIES, los niveles de la inseguridad alimentaria han ido en aumento a nivel mundial, así como en la mayoría de las regiones del mundo. La inseguridad alimentaria total (moderada o grave) es mucho mayor en África que en cualquier otra parte del mundo, y afecta a más de la mitad de la población. América Latina está próxima, con una prevalencia de inseguridad alimentaria de más del 30%, seguida por Asia con un 23% y América del Norte y Europa con un 8%.

La distribución de las personas que sufren inseguridad alimentaria en el mundo muestra que, de un total de 2 000 millones que la padecen, 1 004 millones (52%) están en Asia, 676 millones (34%) en África y casi 188 millones (9%) en América Latina. Existen notables diferencias entre las regiones en la distribución de la población según el grado de gravedad de la inseguridad alimentaria. Por ejemplo, además de ser la región con mayor prevalencia general de inseguridad alimentaria, África es donde los niveles graves representan la mayor proporción del total. En América Latina, y más aun en América del Norte y Europa, la proporción de la inseguridad alimentaria grave es mucho menor.

La inseguridad alimentaria puede afectar a la salud y el bienestar de muchas maneras, con consecuencias potencialmente negativas para el bienestar mental, social y físico.

Muchos estudios que utilizan escalas de inseguridad alimentaria basada en la experiencia han documentado efectos psicosociales negativos de la inseguridad alimentaria en mujeres y niños. Además, un estudio en particular con datos mundiales de la FIES halló que la inseguridad alimentaria está asociada a una mayor falta de salud mental y a factores específicos de presiones psicosociales en las distintas regiones, independientemente de la condición socioeconómica.

También están muy demostrados los vínculos entre la seguridad alimentaria y diversas formas de malnutrición, incluido el retraso del crecimiento en los niños y, en los países de ingresos medios altos y en los de ingresos elevados, en particular, el sobrepeso y la obesidad. El mayor costo de los alimentos nutritivos, el estrés de vivir con inseguridad alimentaria y la adaptación fisiológica a la restricción alimentaria ayudan a explicar por qué las familias que padecen inseguridad alimentaria pueden tener mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Esto revela un importante vínculo entre las metas 2.1 y 2.2 de los ODS, cuyo objetivo es acabar con todas las formas de malnutrición.

Prevalencia de inseguridad alimentaria moderada y grave en la población

MUNDO

Total de la población:

7 633 millones

ASIA

Total de la población:

4 545 millones

ÁFRICA

Total de la población:

1 288 millones

AMÉRICA DEL NORTE Y EUROPA

Total de la población:

1 106 millones

AMÉRICA LATINA

Total de la población:

608 millones

  • Total de la población
  • Inseguridad alimentaria moderada o grave
  • Inseguridad alimentaria grave

FUENTE: FAO.


INDICADORES 2.3.1

y

2.3.2 DE LOS ODS

Productividad e ingresos de los pequeños productores de alimentos1

Demasiado pronto para saber

Meta 2.3

Duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los pequeños productores de alimentos

La productividad de los pequeños productores es sistemáticamente inferior en promedio a la de los grandes productores de alimentos y, casi en todos los países, los ingresos de los primeros son menos de la mitad que los de estos. Es demasiado pronto para determinar los progresos logrados.

Medir la productividad y los ingresos de los pequeños productores de alimentos* es decisivo para dar seguimiento al progreso hacia la meta 2.3 de los OSD, que llama a duplicar los ingresos y la productividad. De esta manera, la meta 2.3 reconoce el papel fundamental de los pequeños productores de alimentos para activar la producción de alimentos en todo el mundo, si bien ellos afrontan mayores restricciones en materia de acceso a las tierras y a otros recursos productivos e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades. En este sentido, fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación de los pequeños productores de alimentos es fundamental para revertir la tendencia de aumento del hambre y reducir la proporción de personas que viven en la extrema pobreza.

La FAO calcula que hay unos 570 millones de explotaciones agrícolas en todo el mundo, de las cuales la mayor parte son pequeñas. En algunos países, los productores de alimentos en pequeña escala representan hasta el 85% del total de los productores de alimentos. Ahora que se ha establecido una definición internacional de los pequeños productores de alimentos, la FAO puede calcular la productividad e ingresos promedio de su mano de obra.

Sobre la productividad de la mano de obra de los pequeños productores de alimentos solo hay datos disponibles de 11 países, ya que muchas encuestas no documentan el aporte de la mano de obra en la agricultura en forma comparable y, cuando lo documentan, la información se limita a la producción agrícola. Teniendo en cuenta estas limitaciones, en todos los países la productividad de la mano de obra de los pequeños productores es sistemáticamente inferior al promedio de la de los grandes productores de alimentos. Hay relativamente más información disponible (38 países) sobre los ingresos de los pequeños productores de alimentos, que también son sistemáticamente inferiores que los de los grandes productores de alimentos. Casi en todos los países, los ingresos de los pequeños productores de alimentos son efectivamente menos de la mitad que los de los grandes productores de alimentos, lo que refuerza así el llamado central de la meta 2.3 de los ODS a duplicar los ingresos y la productividad de los pequeños productores de alimentos.

1 2.3.1 Volumen de producción por unidad de mano de obra por clases de tamaño de empresa agrícola, forestal o pastoral
2.3.2 Promedio de ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, por sexo y condición indígena

Producción agrícola por día de trabajo, paridad adquisitiva (dólares internacionales constantes en 2011)

  • Productores no en pequeña escala
  • Pequeños productores

Promedio anual de los ingresos procedentes de la agricultura, paridad adquisitiva (dólares internacionales constantes en 2011)

  • Productores no en pequeña escala
  • Pequeños productores
ENFOQUE

*¿Quiénes son los pequeños productores de alimentos?

Hasta hace poco no había una definición internacional de los pequeños productores de alimentos, por lo que era imposible calcular cifras comparables de la productividad y los ingresos de los distintos países. El punto de referencia más ampliamente utilizado en el pasado se basaba en la superficie de las tierras agrícolas (2 hectáreas) , pero esto no tomaba en cuenta las grandes disparidades entre las fincas de los distintos países. La definición internacional creada por la FAO identifica a los productores de alimentos en pequeña escala como aquellos que:

  • trabajan una superficie que corresponde a la parte inferior del 40% de la distribución acumulativa del tamaño de las tierras (medidas en hectáreas) a nivel nacional; y
  • trabajan un número de cabezas de ganado correspondiente a la parte inferior del 40% de la distribución acumulativa del número de cabezas de ganado por unidad de producción (medida en unidades ganaderas tropicales: UGT) a nivel nacional; y
  • obtienen un ingreso económico anual de las actividades agrícolas comprendido en la parte inferior del 40% de la distribución acumulativa a nivel nacional de los ingresos económicos de las actividades agrícolas por unidad de producción (medidos en dólares internacionales a paridad adquisitiva) no superior a 34 387 dólares a paridad adquisitiva.

Esta definición se presentó en el 49.º período de sesiones de la Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas en marzo de 2018 y se finalizó en septiembre de 2018, en consulta con el Grupo Interinstitucional y de Expertos sobre los Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (GIE ODS).


INDICADOR 2.5.1A DE LOS ODS

Número de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura resguardados a mediano o largo plazo en establecimientos de conservación

Rezago

Meta 2.5

Mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y las especies silvestres afines

No obstante que en 2018 se registró un aumento de las existencias mundiales de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, proteger la diversidad de los cultivos sigue siendo insuficiente, en particular de las variedades silvestres afines de los cultivos y las especies vegetales silvestres alimentarias, así como de las especies agrícolas abandonadas o subutilizadas.

Los recursos fitogenéticos apuntalan la seguridad alimentaria del mundo, la nutrición y los medios de subsistencia de millones de agricultores. Son vitales para permitir a los cultivos adaptarse a la evolución de las condiciones ambientales y para la intensificación sostenible de la producción agrícola. A finales de 2018, las reservas mundiales de materiales fitogenéticos conservados en los bancos de genes de 99 países y 17 centros regionales e internacionales totalizaron 5,3 millones de muestras, lo que representa un 1,8% más que el año anterior. El aumento se debió principalmente al traslado de materiales a mejores instalaciones de almacenamiento, que cumplen los criterios de los indicadores y su documentación consiguiente, en lugar de reflejar la diversidad recién agregada recogida en el campo.

Aproximadamente el 29,7% de las muestras recientemente agregadas de 2018 fueron variedades tradicionales; el 27% era producto de actividades de fitomejoramiento; el 18% era de origen silvestre; y el 12,3% eran variedades mejoradas.

Cuarenta países documentaron un aumento del germoplasma1 conservado en condiciones de mediano o largo plazo, mientras que tres países, todos ellos de Europa, informaron de una disminución. Las reservas de germoplasma disminuyeron en un centro internacional y aumentaron en otros 10. Sin embargo, solo en tres de estas colecciones internacionales los aumentos se debieron a nuevas adquisiciones, el 20% de las cuales procedían de recolección de campo. El restante 80% procedía de actividades de investigación sobre diversidad ya conservada (es decir, materiales de cultivo). Los aumentos registrados en dos de las siete colecciones regionales fueron el resultado de germoplasma rescatado a través de regeneración o transferencia de germoplasma desde otras regiones.

A finales de 2018 alrededor de 512 000 muestras (un aumento del 2,8% respecto a 2017) de 4 500 especies (un aumento del 2,7% respecto a 2017), registradas en la Lista Roja de la UICN,2 se conservaron en 469 bancos de genes del mundo. El germoplasma de las especies de las categorías de mayor preocupación mundial de la Lista Roja de la UICN consta de 44 500 muestras de 1 315 especies, incluidas variedades silvestres de cultivos alimentarios especialmente importantes para la seguridad alimentaria local y mundial.

Sigue siendo insuficiente el progreso en la conservación de la diversidad agrícola, en particular de las variedades silvestres y de las variedades silvestres de plantas alimenticias, así como de especies agrícolas desatendidas o subutilizadas. Estos grupos de plantas no figuran en las colecciones de los bancos de genes o la diversidad intraespecífica, es decir, la variación entre poblaciones de la misma especie, está poco representada.

1Definición: El germoplasma son los recursos genéticos vivos, como las plantas, semillas o tejidos que se mantienen para fines de fitomejoramiento, conservación, y otros usos de investigación.
2La Lista Roja de la UICN se tomó de https://www.iucnredlist.org el 18 de abril de 2019.

Número de muestras de los recursos fitogenéticos que se mantienen en instalaciones de conservación en condiciones de mediano o largo plazo, 2005-2018 (millones)


INDICADOR 2.5.1B DE LOS ODS

Número de recursos zoogenéticos para la alimentación y la agricultura que se mantienen en instalaciones de conservación

Rezago

Meta 2.5

Mantener la diversidad genética zoopecuaria

Hay almacenado menos del uno por ciento de material genético de las variedades pecuarias de todo el mundo que permitiera reconstituir las especies en caso de extinción. No se ha progresado en la conservación de los recursos zoogenéticos y los esfuerzos en marcha para conservar estos recursos parecen inadecuados.

Además de los recursos fitogenéticos, los recursos zoogenéticos son igualmente vitales para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, pues permiten la adaptación del ganado para evolucionar de acuerdo con las condiciones ambientales. Respecto a las especies animales, la falta de documentación obstaculiza el conocimiento de inventarios mundiales de bancos de genes. Por lo que está documentado, de un total de 7 760 variedades locales (incluidas las extintas), sólo se conserva material genético de 258 especies.De estas especies, sólo hay suficiente material almacenado de 79 para permitir la reconstitución en caso de extinción. En términos porcentuales, estos informes muestran que sólo hay un 3,28% de material almacenado de especies animales locales, y que sólo hay un 0,92% de material suficiente para permitir la reconstitución de las especies. Europa occidental es la única región donde la mayoría de los países documentan este indicador, aunque los informes indican que sólo el 4% de las variedades locales están conservadas con suficiente material genético para reconstitución. Los esfuerzos para conservar los recursos fito y zoogenéticos parecen insuficientes ante la amenaza sin precedentes que afronta su diversidad debido a los cambios sociales y ambientales cada vez más rápidos.

Indicador 2.5.1.b de los ODS: Número de recursos zoogenéticos para la alimentación y la agricultura que se mantienen en instalaciones de conservación

  • Suficientes
  • Insuficientes
  • No hay materia
  • No hay información

INDICADOR 2.5.2 DE LOS ODS

Proporción de variedades locales clasificadas como en riesgo, no en riesgo o nivel desconocido del riesgo de extinción

Rezago

Meta 2.5

Mantener la diversidad genética de animales domésticos y de cría

En promedio, el 60% de las variedades pecuarias corren riesgo de extinción en los 70 países que tienen información sobre el estado de riesgo. En todo el mundo, el estado de riesgo sigue sin conocerse de las dos terceras partes de las variedades pecuarias.

La diversidad genética de las variedades animales vivas es importante para la agricultura y la producción de alimentos porque permite criar ganado en diversos entornos y proporcionar una amplia diversidad de productos y servicios (alimentos, fibras, abonos, fuerza de tiro, etc.). Mientras que el indicador 2.5.1.b de los ODS revela que sólo hay almacenado material de una minúscula fracción de las variedades pecuarias locales para el caso de extinción, el indicador 2.5.2 de los ODS proporciona una medida del riesgo real de extinción de cada variedad.

En promedio, el 60% de las variedades pecuarias corren riesgo de extinción en los 70 países que tienen información sobre el estado de riesgo. Concretamente, en todo el mundo, de 7 155 variedades pecuarias locales (es decir, las que están presentes en un solo país), se considera que 1 940 corren riesgo de extinción. Sin embargo, de 4 668 de esas variedades sigue sin conocerse el estado del riesgo debido a la falta de datos o de datos actualizados. Los resultados difieren entre las regiones. En Europa, entre las variedades con estado conocido del riesgo, el 84% se considera que están en situación de riesgo, mientras que esta proporción es de 44% respecto a América del Sur y 71% para el África meridional. Debido a la escasa información que se documenta, los resultados de otras regiones no se consideran representativos.

Proporción de variedades locales clasificadas como en riesgo, no en riesgo o nivel desconocido del riesgo de extinción

  • Desconocida
  • Riesgo
  • No en riesgo

INDICADOR 2.A.1 DE LOS ODS

Índice de orientación agrícola del gasto público

Rezago

Meta 2.a

Aumento de las inversiones, incluso mediante una mayor cooperación internacional, en infraestructura rural, investigación agrícola y servicios de extensión

En todo el mundo, desde 2001, los gobiernos destinan menos recursos al sector agrícola, cuando en realidad la agricultura está contribuyendo a una mayor proporción del PIB mundial.

El índice de orientación agrícola (IOA) del gasto público compara la contribución del gobierno central a la agricultura con la contribución del sector al PIB. Un IOA inferior a 1 indica una menor orientación del gobierno central hacia el sector agrícola con relación a la contribución del sector a la economía, mientras que un IOA mayor de 1 indica una mayor orientación del gobierno central hacia el sector agrícola con relación a la contribución del sector a la economía.

A nivel mundial, el IOA disminuyó constantemente del 0,42 (2001) al 0,26 (2017). Esto indicaría que el mundo no está en vías de alcanzar la meta 2.a de los ODS, que pide aumentar la inversión en agricultura. Más específicamente, desde 2001, la mayor parte de las regiones del mundo permanecieron sistemáticamente por debajo del 0,5. En particular, el África subsahariana y Oceanía (excepto Australia y Nueva Zelandia) registran los valores más bajos. Las regiones que han demostrado los valores más elevados son el Asia oriental y sudoriental, América del Norte y Europa, y Asia occidental y África septentrional. Sin embargo, en los últimos años, las tendencias de estas regiones también han descendido, alineando más sus valores con los de las demás regiones.

La disminución del IOA a nivel mundial generalmente se debe a reducciones en las asignaciones del gobierno a la agricultura, más que a una disminución de la contribución del sector agrícola a la economía. A partir de 2001, los gobiernos asignan a la agricultura menos del 2% de los gastos del gobierno central. El total del gasto agrícola fluctuó en torno al 1,6%. Por el contrario, la contribución del sector agrícola al PIB mundial aumentó efectivamente en el mismo periodo del 4,13% al 6,15%.

La desinversión en la agricultura y la importancia del sector para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, particularmente en África, se reconoció en la Declaración de Maputo de la Unión Africana, de 2003. En esta Declaración, los países signatarios se comprometen a asignar el 10% de los gastos del gobierno a la agricultura y el desarrollo rural. Si bien muchos países no consiguieron alcanzar este objetivo, la importancia del gasto público en la agricultura también se reconoció en la Declaración de Malabo de 2014, en la que los países firmantes se comprometieron de nuevo a la meta del 10%.

Indicador 2.a.1 de los ODS: Índice de la orientación agrícola, tendencias por regiones, 2001-2017

  • América del Norte (M49) y Europa (M49)
  • Asia central (M49) y Asia meridional (MDG=M49)
  • Asia occidental (M49) y África septentrional (M49)
  • Oceanía (M49)
  • América Latina y el Caribe (MDG=M49)
  • Asia oriental (M49) y Asia sudoriental (MDG=M49)
  • África subsahariana (M49)
  • Mundo

INDICADOR 2.C.1 DE LOS ODS

Indicador de anomalías en los precios de los alimentos

Rezago

Meta 2.c

Adoptar medidas para asegurar el funcionamiento correcto de los mercados de productos alimentarios y sus derivados, y facilitar el acceso oportuno a la información del mercado, inclusive sobre las reservas de alimentos, con el fin de ayudar a limitar una extrema inestabilidad en los precios de los alimentos.

En África y Asia occidental se verificaron precios altos de los alimentos en uno de cada cuatro países en 2016-2017.

Los movimientos extremos de los precios de los alimentos representan una amenaza para los mercados agrícolas, la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, en especial de las personas más vulnerables. En el periodo 2016-2017 hubo una gran inestabilidad de los precios generales de los alimentos en una cuarta parte de los países de África y de Asia occidental, y en una quinta parte de los países de Asia central y meridional. Los países en desarrollo sin litoral son particularmente propensos a sufrir una elevada inestabilidad de los precios generales de los alimentos, y esto afectó hasta a un 37% de los países en este periodo. Tiende a haber múltiples factores que originan la inestabilidad de los precios de los alimentos; sin embargo, debido a su aislamiento respecto a los mercados mundiales y a la falta de tierras agrícolas, los países sin litorales por lo general fueron más vulnerables a las crisis económicas, los cambios en los aranceles y las catástrofes naturales. Por el contrario, una elevada inestabilidad en los precios generales de los alimentos solo afectó a una pequeña parte de los países de Oceanía, América del Norte y Europa, así como de América Latina y el Caribe. Por otra parte, todas las regiones experimentaron aumentos moderados de los precios generales de los alimentos. Si bien en Asia oriental y sudoriental ningún país sufrió una elevada inestabilidad de los precios generales de los alimentos en el mismo periodo, más de una tercera parte de los países experimentó algún episodio de moderada inestabilidad de esos precios. En Oceanía, apenas unos cuantos países han documentado índices de los precios generales de los alimentos, lo que impide extraer conclusiones sobre la inestabilidad de los precios en esa región en su conjunto.

Más particularmente, en África, la aguda devaluación de las monedas de los países fue la primera causa de los elevados índices de los precios de los alimentos en Egipto y en Nigeria. En Zimbabwe, la escasez de divisas atizó el aumento en el índice de los precios de los alimentos, mientras que en Burundi este efecto obedeció a una caída de la producción de alimentos en 2016. Respecto a los cereales, en 2017 los precios fueron excepcionalmente elevados en la República Centroafricana, sobre todo a razón de la inseguridad civil, y en Madagascar, donde los precios del arroz alcanzaron alzas sin precedentes debido a la reducción del suministro interno. En los países del África occidental se registraron alzas moderadas en los precios de los cereales, mientras que los de los cereales secundarios recibieron el apoyo de grandes adquisiciones institucionales, déficits localizados de la producción en 2016 y la inseguridad. En muchos países del África oriental contribuyeron a los precios del maíz las cosechas de 2016 y 2017, reducidas a causa de la sequía, y en el Sudán, por la fuerte devaluación de la moneda.

En el Asia meridional, el índice de precios de los alimentos fue anormalmente elevado en Bangladesh, debido sobre todo a los elevados precios del arroz, tras la disminución de la producción y la reducción de las importaciones en 2016, así como a las pérdidas en la producción en 2017. En Timor Leste se registraron tasas moderadamente elevadas de inflación debido a un mayor costo de las importaciones, y en Pakistán por el aumento de los precios de las hortalizas y la fruta. En Asia, el índice de precios de los alimentos fue anormalmente alto en Azerbaiyán en 2017, así como los precios de la harina de trigo que es el principal alimento básico, por efecto de la aguda devaluación de la moneda en 2015 y 2016.

En Europa se registraron elevados precios al consumidor en la República de Moldavia, Eslovaquia y Polonia. En la República de Moldavia esto se debió a condiciones negativas del clima en 2017, que repercutieron en la producción agrícola, mientras que en Eslovaquia y Polonia la causa principal fueron los precios mundiales más elevados de los productos.

Algunos países podrían tratar de contener la inestabilidad de los precios mejorando la información de los mismos, lo que permitiría a los mercados funcionar con mayor eficacia, estabilizar los precios mediante intervenciones gubernamentales que incluyeran el uso de una combinación de impuestos a las importaciones y exportaciones y ofrecer mecanismos selectivos de redes de protección, con el fin de reducir las consecuencias negativas de la inestabilidad de los precios. En el largo plazo, la inversión en la agricultura también puede prevenir la inestabilidad de los precios.

Proporción de países por regiones afectados por precios generales de los alimentos elevados o moderadamente altos en el período 2016-2017

  • Moderados
  • Elevados
SDG 6 Target

OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 6

Agua potable y saneamiento

Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.


INDICADORES


INDICADOR 6.4.1 DE LOS ODS

Cambio en la eficiencia del uso del agua a lo largo del tiempo

Demasiado pronto para saber

Meta 6.4

En el año 2030, aumentar sustancialmente la eficiencia en el uso del agua en todos los sectores

Los países desarrollados y los países en desarrollo pueden hacer más para aumentar la eficiencia en el uso del agua.

Aumentar la eficiencia en el uso del agua en el tiempo significa utilizar menos agua al llevar a cabo las actividades económicas de la sociedad. Este indicador se ha definido como el valor añadido por unidad de agua utilizada, expresado en USD/m3, a lo largo del tiempo y en los principales sectores económicos.

La eficiencia en el uso del agua es un indicador fundamental para evaluar el uso económico y social de los recursos hídricos en diferentes sectores de la economía. Cuanto mayor sea el cambio en el uso eficiente del agua, un mayor crecimiento económico se ha disociado de la utilización del agua en los principales sectores que la utilizan: la agricultura, la industria, la energía y el abastecimiento municipal. Algunas opciones para lograrlo son: aumentar la productividad del agua en la agricultura y reducir las pérdidas de agua, por ejemplo, resolviendo las fugas en las redes municipales de distribución.

Desde el año 200 hay estimaciones de la eficiencia en el uso del agua de 165 países. Como nuevo indicador, hay un solo punto de datos disponibles de cada país entre los años 2000 y 2015. La mayoría de los países (62%) tiene una eficiencia en el uso del agua de entre 5 y 100 USD/m3, con valores extremos desde tan poco como 0,1 USD/m3, en los países cuyas economías dependen en gran medida de la agricultura, hasta 1.223 USD/m3 en las economías basadas en los servicios, que dependen menos de los recursos naturales. Sin embargo, estos valores absolutos no son tan pertinentes o indicativos. De hecho, el indicador se define como el cambio en la eficiencia en el uso del agua. Por lo tanto, la falta de series cronológicas de datos dificulta la posibilidad de calcular el indicador real y proporcionar análisis y orientación para las políticas y decisiones operativas específicas encaminadas a afrontar las causas de base de la eficiencia en el uso del agua entre los diversos usuarios del agua. Se requiere una documentación más regular de los países, así como información complementaria sobre el uso del agua sectorial. Entre las principales cuestiones que hay que tratar están mejorar la productividad del agua y el riego en la agricultura y reducir las fugas en las redes municipales de distribución, los procesos industriales y de refrigeración con energía.

Indicador 6.4.1 de los ODS: Eficiencia en el uso del agua

  • 1998-2002
  • 2003-2007
  • 2008-2012
  • 2013-2017

Indicador 6.4.2 de los ODS

Nivel de estrés hídrico: extracción de agua dulce como proporción de los recursos disponibles de agua dulce

Demasiado pronto para saber

Meta 6.4

En el año 2030, garantizar la sostenibilidad de la extracción y el suministro de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua

Casi todos los países que han registrado un elevado estrés hídrico desde el año 2000 están en el norte de África, Asia occidental o central y Asia meridional.

El estrés hídrico afecta a países de todos los continentes. Se produce cuando se extrae demasiada agua dulce del medio ambiente, en comparación con el total de agua dulce disponible, teniendo en cuenta también la cantidad de agua necesaria para mantener el funcionamiento básico de los ecosistemas. Un elevado estrés hídrico tiene muchas consecuencias inconvenientes, tales como obstaculizar la sostenibilidad de los recursos naturales y el desarrollo económico y social, todo lo cual tiende a afectar desproporcionadamente a las personas más desfavorecidas.

Actualmente hay 175 países que tienen por lo menos una estimación del estrés hídrico desde el año 2000. De esos países, dos tercios tienen un estrés hídrico inferior al 25% (convencionalmente considerado como el umbral del inicio del estrés hídrico), 20% tiene estrés hídrico medio entre 25% y 70%, y el 15% tiene un elevado estrés hídrico de más del 70%. Aunque el estrés hídrico es un fenómeno que evoluciona lentamente con el tiempo, la falta de series cronológicas de la gran mayoría de los países dificulta la capacidad de este indicador de ofrecer una comparación exacta entre las regiones del mundo.

Casi todos los países que han registrado un estrés hídrico superior al 70% en cualquier periodo desde el año 2000 están en el norte de África, Asia occidental o central y Asia meridional. Esos niveles indican serias dificultades en el suministro de agua dulce, al menos durante una parte del año. Esas dificultades se pueden tratar en cierta medida haciendo uso de recursos hídricos no convencionales, como la reutilización de aguas residuales, agua desalada y el uso directo de agua de drenaje de la agricultura. En esas regiones deberán esforzarse para reducir la extracción de agua dulce mediante el aumento de la productividad y la eficiencia en el uso de los recursos hídricos. Por otra parte, en los países que están muy por debajo del umbral de estrés hídrico podría incrementarse de manera sostenible el uso del agua por parte de la población y la economía.

Indicador 6.4.2 de los ODS Nivel de estrés hídrico: extracción de agua dulce en proporción de los recursos disponibles de agua dulce (%)

  • 1998-2002
  • 2003-2007
  • 2008-2012
  • 2013-2017
SDG 14 Target

OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 14

Vida submarina

Conservar y usar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos.


INDICADORES


INDICADOR 14.4.1 DE LOS ODS

Proporción de poblaciones de peces en niveles biológicamente sostenibles

Rezago

Meta 14.4

Para el año 2020, restablecer las poblaciones de peces en el menor tiempo posible, por lo menos a niveles que puedan producir el máximo rendimiento sostenible de conformidad con sus características biológicas

Hoy en día, un tercio de las poblaciones de peces marinos del mundo están sobreexplotadas, en comparación con sólo el 10% de 1974.

La pesca sustenta medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la salud humana en todo el mundo. Su desarrollo sostenible tiene importantes repercusiones para toda la humanidad. Los recursos pesqueros, la base fundamental de la que dependen la pesca y sus industrias conexas, hoy se ven amenazadas por la degradación de los hábitats, el cambio climático y la sobrepesca. De estas amenazas antropogénicas, la sobrepesca está directamente causada por una deficiente gestión de las pesquerías y podría corregirse a través de mejores políticas y estrategias eficaces de explotación. Para lograr el desarrollo sostenible de la pesca, las poblaciones de peces deben mantenerse dentro de niveles sostenibles: biológicamente en o por encima del nivel de abundancia que pueda producir el máximo rendimiento sostenible. Con base en el análisis de la FAO de las poblaciones estimadas, la fracción de las poblaciones de peces marinos que se encuentran dentro de los niveles biológicamente sostenibles ha disminuido del 90% de 1974 al 66,9% en 2015.

El exceso de pesca no sólo reduce la producción de alimentos sino también deteriora el funcionamiento de los ecosistemas y reduce la diversidad biológica, con repercusiones negativas para las economías y las sociedades. Se estima que la reconstrucción de las poblaciones sobreexplotadas podría aumentar la producción pesquera anual por 16,5 millones de toneladas y los ingresos anuales por 32 millones de USD, lo que seguramente aumentará la contribución de la pesca marina a la seguridad alimentaria, las necesidades de nutrición, las economías y el bienestar de las comunidades costeras.

La continua disminución en el porcentaje de las poblaciones de peces explotadas a niveles sostenibles desde el punto de vista biológico no significa que la pesca marina del mundo no haya avanzado hacia alcanzar la meta 14.4 de los ODS. A pesar del empeoramiento de la sobrecapacidad global y el estado de las poblaciones de todo el mundo, algunos países desarrollados han logrado aumentar la proporción de las poblaciones de peces explotadas dentro de niveles biológicamente sostenibles mejorando la gestión de la pesca. Alcanzar la meta 14.4 de los ODS es un objetivo común para todos los países y requiere una asociación mundial incluyente en la coordinación de las políticas, la movilización de recursos financieros y humanos y el despliegue de tecnologías avanzadas para reglamentar y dar seguimiento con eficacia. Todos los países deben aplicar urgentemente cambios transformadores en la gestión y la gobernanza de la pesca, y dar pasos firmes en el control de la capacidad de su flota pesquera hacia el nivel correspondiente a la meta 14.4 de los ODS.

Tendencias mundiales en el estado de las poblaciones de peces marinos, 1975-2015

  • Biológicamente insostenible
  • Biológicamente sostenible
  • Infraexplotado


INDICADOR 14.6.1 DE LOS ODS

Grado de aplicación de los instrumentos internacionales para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada

Demasiado pronto para saber

Meta 14.6

Para el año 2020, eliminar los subsidios que contribuyen a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada

Los países han dado pasos significativos hacia la aplicación de los instrumentos para luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Sesenta países han firmado el Acuerdo sobre medidas del Estado del puerto, el primer acuerdo internacional vinculante para combatir específicamente la pesca INDNR. Sin embargo, es necesario hacer más a nivel mundial.

La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) sigue siendo una de las mayores amenazas a los ecosistemas marinos, debido a su potencial para debilitar los esfuerzos nacionales y regionales para gestionar las pesquerías de manera sostenible, así como los esfuerzos por conservar la biodiversidad marina. La pesca ilegal a menudo puede llevar al colapso de la pesca local, y resulta en particular vulnerable la pesca en pequeña escala en los países en desarrollo. Los productos obtenidos mediante la pesca INDNR pueden abrirse hacia los mercados exteriores y estrangular así el suministro local de alimentos. La pesca INDNR, por lo tanto, pone en peligro los medios de subsistencia, exacerba la pobreza y aumenta la inseguridad alimentaria.

Las amenazas que plantea la pesca INDNR y la necesidad de afrontarla con eficacia están bien reconocidas en la comunidad internacional. Los países, a través de foros como la ONU y la FAO, han elaborado una serie de instrumentos internacionales, y un conjunto de herramientas para combatir la pesca INDNR4. Por ejemplo, el Acuerdo de la FAO sobre las medidas del Estado rector del puerto, el primer acuerdo internacional vinculante elaborado expresamente para combatir la pesca INDNR, entró en vigor en junio de 2016. Desde esa fecha, el número de partes del Acuerdo ha aumentado rápidamente y para mayo de 2019 constaba de 60 partes, con la UE como una parte en representación de sus 28 Estados miembros. La aplicación de este acuerdo, junto con los otros instrumentos internacionales pertinentes es fundamental para combatir eficazmente la pesca INDNR.

El indicador 14.6.1 de los ODS es un nuevo indicador que califica a los países por su aplicación de los instrumentos de lucha contra la pesca INDNR. Los primeros datos disponibles a partir de 2018 muestran que se ha alcanzado un nivel mundial medio de ejecución de los instrumentos internacionales aplicables para combatir la pesca INDNR. A nivel regional, las cifras indican que Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelandia registraron el nivel más alto de aplicación de estos instrumentos. Por el contrario, la aplicación más baja fue la de América Latina y el Caribe, Asia oriental y sudoriental y el Norte de África y Asia occidental, regiones que registraron un nivel medio de ejecución. Los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), frente a desafíos particulares para aplicar completamente estos instrumentos, debido a la gran cantidad de agua bajo su jurisdicción, también registraron un nivel medio de ejecución. El mismo nivel de ejecución se observó en los países menos adelantados. En conclusión, es necesario redoblar los esfuerzos para avanzar en la aplicación de estos instrumentos. Hacen falta un esfuerzo concertado y una clara voluntad política de los países para avanzar en la aplicación de los instrumentos para combatir la pesca INDNR.

4 11982, Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS); 1993, Acuerdo de la FAO para promover el cumplimiento de las medidas internacionales de conservación y ordenación por los buques pesqueros que pescan en alta mar (Acuerdo de cumplimiento); 1995, Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces (UNFSA); Plan de acción internacional para prevenir, desalentar y eliminar la pesca INDNR (PAI-INDNR); 2009, Acuerdo de la FAO sobre medidas del Estado rector del puerto destinadas a prevenir, desalentar y eliminar la pesca INDNR; Directrices voluntarias de la FAO para la actuación del Estado del pabellón.

Nivel medio de aplicación de los instrumentos para combatir la pesca INDNR en 2018

  • Nivel promedio de aplicación (1 el más bajo - 5 el más alto)

INDICADOR 14.7.1 DE LOS ODS

La pesca sostenible como proporción del PIB en los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países menos adelantados y todos los países

Bien encaminado

Meta 14.7

Para el año 2030, aumentar los beneficios económicos para los pequeños Estados insulares en desarrollo (SIDS) y los países menos adelantados a partir de la utilización sostenible de los recursos marinos, incluso a través de la gestión sostenible de la pesca, la acuicultura y el turismo.

Los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo están doscumentando una mayor contribución de la pesca sostenible al PIB de sus países, en particular en los pequeños Estados insulares en desarrollo la proporción aumentó del 6,69% en 2011 al 13,68% en 2015.

El suministro mundial de pescado ha experimentado un enorme crecimiento, pasó de 20 millones de toneladas en 1950 a 173 millones de toneladas en 2017, de lo que 93 millones de toneladas corresponden a la pesca de captura y 80 millones de toneladas a la acuicultura. De acuerdo a las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la FAO para 2018, es probable que este crecimiento continúe, y se estima que la producción mundial de pescado llegue a 195 millones de toneladas en 2027.

La pesca y la acuicultura ofrecen amplias oportunidades para aliviar la pobreza, el hambre y la malnutrición, generar crecimiento económico y garantizar un mejor uso de los recursos naturales. Si se expresa el valor agregado de la pesca de captura marina sostenible como proporción del PIB del país, puede haber un marco conceptualmente claro y eficaz con relación al costo para supervisar el progreso de los países hacia la meta 14.7.1.

Según los resultados, la pesca de captura marina sostenible en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo está haciendo mayores contribuciones al PIB nacional. Particularmente en los PEID, la proporción aumentó del 6,69% en 2011 al 13,68% en 2015, teniendo en cuenta que las actividades pesqueras son más importantes desde un punto de vista social, económico y ambiental para las comunidades locales y los pueblos indígenas de esos países.

Para otras regiones del mundo, el porcentaje ha ido aumentando en general a consecuencia de una mejor gestión de los gobiernos y de las instituciones pesqueras pertinentes.

La pesca sostenible como proporción del PIB

  • 2011
  • 2013
  • 2015

INDICADOR 14.B.1 DE LOS ODS

Grado de aplicación de un marco jurídico, normativo, de políticas o institucional que reconozca y proteja los derechos de acceso para la pesca en pequeña escala.

Pronto para estimar el cumplimiento

Meta 14.b

Proporcionar acceso a los pequeños pescadores artesanales a los recursos marinos y los mercados.

La mayoría de los países está tomando medidas activas para promover la pesca en pequeña escala, pero se necesita más.

Casi en todos los países hay pequeños pescadores o pescadores artesanales, que representan más de la mitad del total de la producción, en promedio, tanto en cantidad como en valor. En algunos países, hasta el 70% de las personas que trabajan en el sector pesquero participan en la pesca en pequeña escala, principalmente en las actividades de pesca y, en menor medida, en las de postcosecha, elaboración y otras actividades conexas. Los datos disponibles además indican que hay una mayor proporción de hombres que participan en las actividades pesqueras y una mayor proporción de mujeres que participan en las actividades de elaboración y postcosecha. En reconocimiento de la importancia de la pesca en pequeña escala, la comunidad internacional ha declarado el 2022 como el Año internacional de la pesca y la acuicultura artesanales.

Para promover el acceso de los pescadores en pequeña escala a los recursos productivos, servicios y mercados, la mayor parte de los países ha creado marcos normativos e institucionales específicos. Sin embargo, la aplicación de esos marcos varía entre países y regiones. El indicador 14.b.1 de los ODS es nuevo y califica la aplicación de los países de los marcos pertinentes a la protección de la pesca en pequeña escala. Los primeros resultados disponibles en 2018 revelan que muchos países y regiones tienen un alto grado de aplicación de los marcos para promover la pesca a pequeña escala. Sin embargo, más del 20% de los países presenta un nivel bajo a medio de ejecución, especialmente en Oceanía y Asia central y meridional.

Una opción clave para fomentar la pesca en pequeña escala es que los países tomen iniciativas concretas para aplicar las Directrices para la pesca en pequeña escala, que se centran en el apoyo a las actividades relacionadas con la gestión de recursos y el fortalecimiento de las cadenas de valor, las operaciones de postcosecha y el comercio. Sin embargo, sólo alrededor de la mitad de los países del mundo han adoptado este tipo de iniciativas concretas. La falta de recursos financieros y de estructuras organizativas entre los pequeños pescadores representa limitaciones críticas, agravadas por la limitada conciencia pública de la importancia de la pesca en pequeña escala, así como una coordinación fragmentaria con las autoridades nacionales pertinentes.

Por otra parte, la mayoría de los países y regiones ha creado o desarrollado reglamentos, políticas, leyes, planes o estrategias específicos para la pesca en pequeña escala. Además, la mayoría de los países y regiones ha puesto en marcha mecanismos a través de los cuales los pequeños pescadores y trabajadores de la pesca pueden contribuir a los procesos de toma de decisiones, y más de tres cuartas partes de estos mecanismos incluyen promover la participación activa de las mujeres.

Aplicación de los instrumentos de acceso a los recursos y mercados para la pesca a pequeña escala en 2018

  • Nivel promedio de aplicación (1 el más bajo - 5 el más alto)
SDG 15 Target

OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE 15

La vida sobre la tierra

Gestión sostenible de los bosques, combatir la desertificación, detener e invertir el proceso de degradación de las tierras, frenar la pérdida de biodiversidad.


INDICADORES


INDICADOR 15.1.1 DE LOS ODS

La superficie forestal como porcentaje del total de las tierras

Rezago

Meta 15.1

En el año 2020, garantizar la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, pantanos, montañas y tierras áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.

La pérdida de bosques prosigue a un ritmo alarmante en algunas regiones. Entre 2000 y 2015, la proporción de la superficie forestal de las tierras del mundo disminuyó de 31,1% a 30,7 %.

Los bosques contienen más del 80% de la biodiversidad terrestre del mundo. Hacen una contribución directa y muy tangible a la seguridad alimentaria mundial y ofrecen una variedad de bienes y servicios, que incluyen actuar como fuente de energía renovable y desempeñar un papel insustituible en la adaptación al cambio climático y mitigación de este.

Entre 2000 y 2015, la proporción de la superficie forestal de las tierras del mundo disminuyó de 31,1% a 30,7 %. Como esto sólo se calcula cada cinco años, los siguientes datos estarán disponibles en 2020. La mayor parte de esta pérdida aparece en las regiones tropicales, y la mayor disminución se observa en América Latina y en el África subsahariana. La conversión de tierras forestales a uso agrícola –cultivos y ganadería– se considera un importante determinante de la pérdida de superficie forestal.

A escala mundial, la pérdida de bosques en algunas de las regiones tropicales está parcialmente compensada por el aumento de la superficie forestal en muchas regiones de Asia, así como en Norteamérica y Europa. En estas regiones, una activa forestación y restablecimiento del paisaje, así como la expansión natural de los bosques en tierras agrícolas abandonadas, impulsan la extensión de la superficie forestal.

La pérdida de bosques puede dar lugar a una serie de efectos negativos, inclusive, pero no solo, la pérdida de medios de subsistencia en las comunidades rurales, la liberación de CO2 en la atmósfera, la pérdida de biodiversidad y degradación de las tierras.

Proporción de la superficie forestal en el total de las tierras (porcentaje)

  • 2000
  • 2015

INDICADOR 15.2.1 DE LOS ODS

Progresos realizados hacia la ordenación forestal sostenible

Bien encaminado

Meta 15.2

En el año 2020, promover la ejecución de la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, detener la deforestación, recuperar los bosques degradados y aumentar sustancialmente la forestación y la reforestación en todo el mundo.

Aunque la superficie forestal mundial está disminuyendo, la tasa de pérdida de bosques entre 2010-2015 disminuyó aproximadamente un 25% en comparación con el período 2000-2005. Esto demuestra el progreso hacia la gestión sostenible de los bosques del mundo.

Los datos más recientes muestran que hay avances hacia la gestión sostenible de los bosques del mundo. Aunque la superficie forestal mundial está disminuyendo, la tasa de pérdida de bosques entre 2010-2015 disminuyó aproximadamente un 25% en comparación con el período 2000-2005. Además, la proporción de área forestal protegida y de bosques sometidos a planes de gestión a largo plazo permanece estable o está aumentando en todas las regiones del mundo. Los nuevos datos de certificación muestran una tendencia mundial ligeramente negativa debido a una reducción de la superficie forestal certificada en Oceanía. Sin embargo, todas las demás regiones, excepto el África subsahariana, muestran una superficie estable o creciente de bosques certificados.

La deforestación y la degradación forestal todavía son motivo de preocupación en algunas regiones, particularmente en el Asia sudoriental y el Norte de África, donde la tasa de pérdida forestal aumentó de 2005-2010 a 2010-2015.

Entre los grupos de países en desarrollo, los países en desarrollo sin litoral aún presentan desafíos para revertir la tasa de pérdida de bosques y mantener o aumentar las áreas protegidas legalmente establecidas.

Panel indicador de los subindicadores de la meta 15.2.1 de los ODS

Región de los ODS
Tasa neta de cambio anual de la superficie forestal1
Existencias forestales de biomasa
por encima del suelo (t/ha)
Proporción de la superficie forestal
en las áreas protegidas legalmente establecidas
Proporción de la superficie forestal sometida
a un plan de gestión forestal de largo plazo
Superficie de bosques certificados
Mundo
Asia central y meridional
Asia central
Asia meridional
Asia oriental y sudoriental
Asia oriental
Asia sudoriental
África septentrional y Asia occidental
Norte de África
Asia occidental
África subsahariana
Europa y Norteamérica
Europa
América del Norte
América Latina y el Caribe
Oceanía
Oceanía (salvo Australia y Nueva Zelandia)
Australia y Nueva Zelandia
Países en desarrollo sin litoral
Países menos adelantados (PMA)
Pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID)
  • Cambio positivo
  • Sin cambio o poco cambio
  • Cambio negativo

NOTAS: 1 Calculado mediante la fórmula de interés compuesto.


Indicador 15.4.2 de los ODS

MÍndice cubierta vegetal montañosa

Demasiado pronto para saber

Meta 15.4

Para el año 2030, garantizar la conservación de los ecosistemas de montaña, comprendida su biodiversidad, a fin de mejorar su capacidad para proporcionar beneficios indispensables para el desarrollo sostenible.

En todo el mundo, el 76% de las zonas de montaña está cubierto de vegetación. Dar seguimiento a los cambios de la cubierta vegetal de las montañas a lo largo del tiempo es una forma de medir la salud de los ecosistemas montañosos, que son vitales para el medio ambiente y para las comunidades de las tierras altas y las tierras bajas.

Los ecosistemas de montaña saludables son fundamentales para garantizar la prestación de los servicios de los ecosistemas. Por ejemplo, las montañas proporcionan entre el 60% y el 80% del agua dulce del mundo para uso doméstico, agrícola e industrial, la producción de energía verde y la conservación de la biodiversidad.

El indicador 15.4.2 de los ODS es un nuevo indicador que da seguimiento a la sostenibilidad de las zonas de montaña midiendo su cubierta vegetal. La cubierta vegetal de las zonas de montaña está positivamente relacionada con su estado de salud y, en consecuencia, con su capacidad para cumplir sus funciones ecosistémicas.

Los primeros datos recogidos en 2017 revelan que, mundialmente, el 76% de las zonas de montaña está cubierto de vegetación (bosques, praderas, arbustos y tierras agrícolas). Concretamente, el 41% de las zonas montañosas del mundo está cubierto de bosques, el 29% de pastizales y matorrales, mientras que sólo el 6% son tierras de cultivo. En todas las regiones, la cubierta vegetal montañosa fue menor en el Asia oriental y el Norte de África (60%) y mayor en Oceanía (98%). Este indicador tiene una periodicidad de tres años y, por lo tanto, la FAO llevará a cabo la próxima evaluación mundial de la cubierta vegetal de las montañas en 2020.

Como era de esperar, la cubierta vegetal de las zonas de montaña disminuye a mayor altitud. La mayor se observa en el grupo de menor elevación, y la menor en el grupo de más altitud. Si bien se pueden observar algunas tendencias mundiales, su interpretación se debe ponderar por países. Por ejemplo, se observa que los bosques disminuyen de forma homogénea con la altitud. Sin embargo, de acuerdo al grupo de elevación, esta disminución puede deberse a razones previstas del clima o al exceso de pastoreo, desmonte de tierras, urbanización, explotación forestal, extracción de madera y de leña e incendios.

Porcentaje de cobertura vegetal en las zonas de montaña, por regiones (2017)

  • Porcentaje de cobertura vegetal en las zonas de montaña

INDICADOR 15.6.1 DE LOS ODS

Número de países que han adoptado medidas legislativas, administrativas y normativas para asegurar la distribución justa y equitativa de los beneficios

Bien encaminado

Meta 15.6

Promover la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos y promover un acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente.

Desde 2012, 50 de un total de 146 partes han proporcionado información sobre las medidas del acceso y distribución de los beneficios en materia de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, a través de sus informes nacionales.

La gestión y utilización sostenible de la biodiversidad, incluidos los recursos genéticos, es importante para el beneficio de las generaciones presentes y futuras. La biodiversidad es necesaria para el suministro de alimentos y otros productos agrícolas y para sostener los medios de subsistencia de quienes dependen de ellos. También contribuye a mantener la salud del ecosistema y a hacer frente a los retos climáticos.

Este indicador da seguimiento y mide los progresos realizados por los países en el establecimiento de los marcos pertinentes en materia de acceso y distribución de beneficios respecto a la utilización de los recursos genéticos. El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) es el organismo custodio de este indicador y la FAO es una institución participante, a través del Tratado Internacional sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (RFAA).

La forma en que se tiene acceso a los recursos genéticos y en que se distribuyen sus beneficios puede crear incentivos para su conservación y uso sostenible. El CDB y la FAO promueven el acceso facilitado y la distribución justa y equitativa de beneficios por el uso de los recursos genéticos. Con la elaboración y aplicación de medidas para el acceso y distribución de beneficios con el CDB y la FAO, los países están contribuyendo a la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica y genética. Los beneficios de los recursos genéticos son principalmente para los agricultores de los países en desarrollo que promueven la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.

En virtud del Tratado Internacional sobre los RFAA, alojado en la FAO, las partes contratantes presentarán regularmente informes nacionales sobre las medidas adoptadas para dar cumplimiento a sus obligaciones, incluidas las disposiciones sobre el acceso y distribución de los beneficios. Desde 2012, 50 de las 146 Partes han proporcionado información sobre las medidas relativas al acceso y la distribución de los beneficios a través de sus informes nacionales5.

El Tratado Internacional también proporciona la base de un sistema multilateral, que estipula el uso de Acuerdos Normalizados de Transferencia de Material (ANTM) siempre que se transfieran RFAA. Los ANTM establecen las condiciones de uso y participación en los beneficios de la transferencia de muestras de RFAA. Por lo tanto, cuantos más ANTM se utilicen para la transferencia de los cultivos de alimentos y de forrajes, más se promueven el acceso y la distribución de beneficios. En mayo de 2019, el total de ANTM registrado supera los 75 000.

5 Usados para la transferencia de cultivos de alimentos y forrajes, más se promueven el acceso y distribución de beneficios. En mayo de 2019, el total de ANTM registrado supera los 75 000.

Número de Acuerdos Normalizados de Transferencia de Material (ANTM) (documentados desde 2012) y países que registran las medidas de acceso y distribución de beneficios (desde 2016)

  • ANTM
  • Informes nacionales
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