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FAO/SMIA - Cosechas y escaseces alimentarias 02/1998

FAO/SMIA - Cosechas y escaseces alimentarias 02/1998

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RESUMEN


ESTADO DEL TIEMPO Y PERSPECTIVAS DE LAS COSECHAS

En el Africa septentrional, las perspectivas para el trigo y la cebada son en general prometedoras en la mayoría de los países, gracias a unas condiciones agroclimáticas favorables. Sin embargo, en las partes occidentales y centrales de Argelia hacen falta más lluvias en lo que resta de la campaña para evitar una merma en los rendimientos. En Egipto, donde la cosecha de trigo es casi toda de regadío, la disponibilidad y distribución de insumos agrícolas son satisfactorias.

En el Africa occidental, predominan condiciones estacionales secas y cálidas en los países sahelianos. En el Senegal, Mauritania, Malí, el Níger y el Chad se están comenzando a recoger los cultivos de decrecida y fuera de estación. Al conocerse las cifras definitivas de la producción de algunos países, la producción total de cereales de los países sahelianos en 1997 se ha revisado ligeramente a la baja a 8,9 millones de toneladas, alrededor de un 3,5 por ciento menos que la media de los últimos cinco años. En los países costeros del Golfo de Guinea, la producción total de cereales para 1997 se estima en cerca de 28,5 millones de toneladas, cifra superior a la media. En Liberia, la cosecha de cereales resultó buena, gracias a una mejora de las condiciones de seguridad y a un tiempo favorable. En Sierra Leona, aunque la situación de los suministros de alimentos podría mejorar en Freetown a raíz de los últimos acontecimientos, es probable que empeore en las zonas rurales si llegaran a propagarse las hostilidades.

En el Africa central, las perspectivas para las cosechas son en general favorables en la República Centroafricana, así como en el Camerún, pese a las infestaciones de langostas migratorias africanas que se han propagado en el norte desde finales de 1997. En la República del Congo, un equipo de evaluación observó recientemente que los disturbios civiles habían afectado a la producción pecuaria más que a la agrícola. En general, se prevé que la producción de alimentos alcanzará niveles semejantes a los de los últimos años.

En el Africa oriental, unas lluvias intensas no estacionales caídas en enero, tras las precipitaciones excesivas recibidas en octubre, provocaron nuevas inundaciones y trastornaron las operaciones de la recolección. Los efectos de las fuertes lluvias relacionadas con El Niño en los cultivos han sido variados en la subregión. Mientras en Somalia y Kenya menguaron gravemente la cosecha de cereales de la temporada secundaria de 1997/98, en Uganda y Tanzanía, pese a algunas pérdidas de cosechas localizadas, en general beneficiaron la producción de alimentos. En Rwanda y Burundi, donde se están recogiendo las cosechas de la primera temporada de 1998, las lluvias abundantes limitaron los rendimientos de los cereales y legumbres pero aumentaron los de las raíces, tubérculos y bananas.

En el Africa austral, las condiciones de crecimiento habían sido en general favorables para los cultivos hasta mediados de febrero, gracias a unas precipitaciones entre normales y superiores a lo normal recibidas en la mayoría de las zonas. A pesar de algunos daños localizados causados a los cultivos por un exceso de lluvias, las perspectivas para las cosechas son favorables en Angola, Malawi, Mozambique, Swazilandia y Zambia, mientras que, según los informes, en Lesotho, el sur de Namibia, Botswana y Zimbabwe, y la mayor parte del norte y centro de Sudáfrica, los cultivos se vieron afectados por unas anomalías meteorológicas localizadas. Hacen falta más lluvias en estas zonas en las próximas semanas para la maduración de los cultivos. En Madagascar, puede que la persistencia de langostas en algunas partes del país cause daños graves a los cultivos.

En Asia, las perspectivas para los cereales de invierno que se recolectarán a partir de abril son variadas. En China, se prevé una disminución de la producción de trigo de invierno debido a una reducción de la superficie sembrada como consecuencia del tiempo seco imperante en algunas de las principales zonas productoras de trigo. En la India, las condiciones de crecimiento para los cereales 'rabi' (principalmente trigo) son favorables, a pesar de que los informes señalan un mal estado del tiempo en algunas provincias. En el Pakistán, la superficie sembrada con trigo ha disminuido de forma pronunciada debido al mal tiempo que reinó durante la siembra. Las perspectivas para los cultivos de arroz ya sembrados son favorables en Bangladesh y Viet Nam, pero en Filipinas una sequía relacionada con El Niño ha causado daños a los cultivos. En Indonesia, la situación de los suministros de alimentos va empeorando ya que una sequía prolongada menguó la producción del año pasado y retrasó la siembra de la campaña actual. En Tailandia, las perspectivas iniciales para la cosecha secundaria de arroz son desfavorables debido a un descenso de los niveles de agua de los embalses. En la RPD de Corea, la cosecha menguada por la sequía de 1997 ha creado graves problemas de seguridad alimentaria, mientras que en Mongolia la producción de alimentos sigue estando muy condicionada por problemas derivados de la reforma económica, que se han traducido en una escasez de insumos esenciales.

En América Central y el Caribe, ha terminado la recolección de las cosechas de la segunda temporada de 1997/98. Con excepción de México, donde se ha obtenido una producción récord de cereales secundarios, en todos los otros países la producción ha sido inferior a la media, como consecuencia directa principalmente del mal tiempo relacionado con El Niño. Países como El Salvador, Guatemala y Nicaragua han sufrido considerables pérdidas de producción de maíz, mientras que en Costa Rica y Panamá el cultivo más afectado ha sido el arroz. Para las semanas venideras se pronostican condiciones más secas de lo normal en toda la subregión, lo cual podría afectar a la siembra de los cultivos de la primera temporada de 1998 que comenzará en abril. En algunas partes de la República Dominicana y en Cuba, los cultivos alimentarios y comerciales se han visto afectados por unos temporales que se produjeron últimamente. En Haití, donde en 1997 se obtuvo una producción de cereales inferior a la media a causa de una sequía registrada en el primer semestre, la siembra de las cosechas de la primera temporada de 1998 ha comenzado en condiciones en general favorables.

En América del Sur, la recolección de la cosecha de trigo de 1997 ha terminado en la parte austral en condiciones más húmedas de lo normal. En la Argentina y el Brasil, la producción disminuyó con respecto a los niveles satisfactorios del año pasado, pero sigue siendo superior a la media. En el nordeste del Brasil, las perspectivas para la siembra de la cosecha de maíz de 1998 son inciertas ya que en la zona ha imperado un tiempo seco prolongado. En el Uruguay y el Paraguay, pese a unas lluvias intensas, se han obtenido en 1997 cosechas de trigo superiores a la media. En Chile, ha comenzado la recolección de la cosecha de trigo y la producción debería disminuir respecto al año anterior, pero se mantendría en torno a la media. En los países andinos, en Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, unas lluvias fuertes e inundaciones, combinadas con sequías en algunas partes, están afectando a la siembra de las cosechas de cereales de 1998.

En Europa, las perspectivas iniciales para las cosechas de 1998 son variadas. En la CE, se señala que la superficie sembrada con trigo de invierno ha vuelto a aumentar en los principales países productores y el estado del tiempo ha sido en general satisfactorio hasta ahora. En los países de Europa oriental, sin embargo, el resultado de la temporada de siembra de invierno todavía es muy incierto. La superficie sembrada disminuyó en algunos países y un tiempo caluroso fuera de estación redujo la cubierta protectora de nieve. En los tres países bálticos, las perspectivas para la cosecha de cereales de invierno de 1998 son satisfactorias. La producción de cereales en 1997 aumentó en un 11 por ciento a 4,8 millones de toneladas. En Bosnia y Herzegovina, la superficie sembrada con trigo de invierno ha disminuido de forma pronunciada.

En la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la cosecha de cereales y legumbres de 1997 se calcula ahora en 156 millones de toneladas, alrededor de 23 por ciento más que en 1996 debido a que los rendimientos han sido mejores y han disminuido, en comparación con años anteriores, las notificaciones incompletas. Las perspectivas iniciales para las cosechas de invierno señalan que la producción de cereales descenderá algo. Según indicios provisionales, la superficie total sembrada con cereales de invierno ha disminuido algo en los estados más grandes, como consecuencia principalmente de una disminución de las plantaciones de Ucrania. La superficie sembrada en la Federación de Rusia está cercana al nivel de casi 13,5 millones de hectáreas del año pasado, pero ha disminuido en el norte del Cáucaso, región muy importante. Además, los precios de los cereales han descendido de forma pronunciada en 1997/98, debido a la cosecha abundante de 1997 y a una proporción mayor de cereales forrajeros, lo que redunda en una limitación del capital de explotación de los agricultores y en una probable disminución de los incentivos para sembrar cereales en la primavera. La superficie arada y preparada para la siembra en primavera ha descendido de forma pronunciada. Es probable que en algunos de los estados más pequeños, por ejemplo Armenia y Kirguistán, se frene la rápida expansión de la superficie sembrada con cereales, debido a que otros cultivos resultan más rentables. En Uzbekistán ha disminuido la superficie destinada a los cereales de invierno.

En América del Norte, las perspectivas para la cosecha de trigo de 1998 en los Estados Unidos son satisfactorias. Si bien se estima que la superficie sembrada con trigo de invierno ha disminuido en un 4 por ciento, las condiciones atmosféricas han sido en general favorables y los suministros de humedad son suficientes en la mayoría de las zonas. En el Canadá, la superficie sembrada con trigo volverá a disminuir en 1998, según los primeros indicios, ya que se prevé que los agricultores darán preferencia a los cultivos de semillas oleaginosas, más rentables, y que en las praderas las condiciones para la siembra serán malas debido a unas precipitaciones inferiores a lo normal recibidas en lo que va del invierno.

En Oceanía, la cosecha de trigo de invierno en Australia, estimada en 18 millones de toneladas, es ligeramente inferior a la del año anterior debido a una disminución de la superficie plantada y a las irregularidades del tiempo registradas en algunas partes, pero la producción no se vio afectada por el fuerte fenómeno meteorológico de El Niño tanto como se había previsto anteriormente.


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