Dr. Ralph W. PHILLIPS
COMISION FAO/OMS DEL CODEX ALIMENTARIUS
13o período de sesiones
3–14 diciembre, Sala de Plenarias, FAO
Lunes, 3 de diciembre de 1979 (a las 09.30 horas)
Sr. Presidente, señoras y señores:
Constituye para mí un gran placer dar a ustedes la bienvenida a Roma y a este 13o período de sesiones de la Comisión del Codex Alimentarius en nombre de los Directores Generales de la FAO y de la OMS.
Desde vuestro último período de sesiones, Botswana ha pasado a ser miembro de la Comisión del Codex Alimentarius, cuyo número actual de miembros se eleva así a 117 países. Esta numerosa composición indica el interés sostenido y, de hecho, creciente que los países miembros de la FAO y la OMS sienten por los trabajos de la Comisión. Aprovecho esta oportunidad para dar particularmente la bienvenida a los representantes de los miembros de la Comisión que participan por primera vez en un período de sesiones de la Comisión.
Con posterioridad al último período de sesiones, los Estados Miembros de la Comisión han seguido aceptando un número cada vez mayor de las normas alimentarias internacionales recomendadas del Codex y de límites máximos internacionales recomendados por el Codex para los residuos de plaguicidas. En los documentos presentados por la Comisión sobre las aceptaciones y sobre las decisiones que los gobiernos han tomado y están tomando al respecto, observarán ustedes que unos 60 países han comunicado ya su aceptación de cierto número de normas internacionales, incluidos los límites internacionales para residuos de plaguicidas, con miras a darle efecto por conducto de sus respectivas legislaciones y reglamentaciones alimentarias.
Aunque el número de aceptaciones va en aumento, es preciso hacer más progresos en este sector. Espero, por lo tanto, que en el curso de esta reunión, los delegados puedan facilitar más información sobre la situación de sus países en lo que respecta a las aceptaciones de normas y límites máximos internacionales para residuos de plaguicidas.
Desde el último período de sesiones, se han elaborado más normas internacionales y límites máximos para residuos de plaguicidas, que se someten a la aprobación de la Comisión en el actual período de sesiones. Confío en que la mayor parte de estas normas y límites sean aprobados para que se distribuyan a los gobiernos con miras a su aceptación y aplicación en las legislaciones y reglamentaciones nacionales respectivas.
Los objectivos de los trabajos de la Comisión del Codex Alimentarius - o sea, proteger a los consumidores contra los riesgos que los alimentos pueden encerrar para la salud y contra el fraude comercial; asegurar el establecimiento de prácticas equitativas en el comercio de productos alimenticios; promover la industria y el comercio internacional de alimentos, suprimiendo ciertos obstáculos al comercio de productos alimenticios y estimulando las oportunidades de aumentar los ingresos de la exportación, - presentan, todos ellos, un gran interés para nuestros Estados Miembros y requieren el apoyo constante de la FAO y de la OMS. Algunos aspectos de estas cuestiones se examinaron ampliamente en la Conferencia de la FAO, la semana pasada, aprobándose una importante Resolución sobre el comercio internacional. Dicha Resolución contiene recomendaciones por las que se pide a los países que se abstengan de introducir nuevas barreras no arancelarias a las importaciones de productos agrícolas y subraya la importancia de eliminar las actuales barreras no arancelarias para productos tropicales y otros productos básicos cuya exportación interesa sobre todo a los países en desarrollo. La Comisión ha procurado, desde sus comienzos, resolver algunas de estas dificultades armonizando a escala internacional los requisitos de salubridad, composición e inocuidad de los alimentos.
Las reuniones de la Comisión del Codex Alimentarius y de sus órganos auxiliares constituyen tribunas mundiales y regionales para el estudio de estos asuntos y para llegar a soluciones muy susceptibles de aceptación general. Las normas y códigos internacionales de prácticas de la Comisión, junto con otras recomendaciones en materia de salud, son el fruto de una inversión considerable de conocimientos científicos, técnicos y jurídicos, de negociaciones intergubernamentales y de consultas entre los representantes de los gobiernos, los consumidores y la industria. En el “Acuerdo sobre Barreras Técnicas al Comercio” del GATT, se ha subrayado oportunamente la aportación que la normalización internacional puede representar para la transferencia de tecnología de los países desarrollados a los países en desarrollo. En particular, se han recomendado a los signatarios del “Acuerdo”, las normas de la Comisión del Codex Alimentarius, como medio importante de armonización internacional para reducir las barreras técnicas al comercio de alimentos. Asimismo, algunos grupos económicos como la Comunidad Económica Europea, el Consejo de Asistencia Económica Mutua, la Asociación Latino-americana de Libre Comercio, la Organización Arabe para la Normalización y la Metrología, la Organización Regional Africana de Normalización y varios otros organismos, están utilizando las normas y recomendaciones del Codex a escala regional o de grupos de países para fines sanitarios y comerciales.
Los trabajos de la Comisión del Codex Alimentarius redundan, sin duda, en beneficio de todos los Estados Miembros de la FAO y de la OMS. Algunos Estados Miembros están, sin embargo, menos bien provistos que otros para aprovechar plenamente los trabajos de la Comisión. Estos países peor equipados necesitan asistencia y asesoramiento técnicos para poder reforzar su capacidad de conseguir que la manipulación y el control de la calidad y la inocuidad de los alimentos sean mejores, y aplicar, en la medida practicable en sus propias circunstancias, las recomendaciones de la Comisión. La OMS, por medio de sus actividades en materia de inocuidad de los alimentos, y la FAO, mediante sus proyectos de control alimentario y protección del consumidor, desempeñan una función muy importante en la prestación de dicha asistencia, que complementa e intensifica la labor de la Comisión.
No es mi propósito, señor Presidente, entrar en detalles en lo que respecta a las importantes actividades complementarias de la FAO y la OMS, pues durante el período de sesiones oirán ustedes hablar de estas y otras actividades de ambas Organizaciones que tienen importancia para la labor de la Comisión. Desearía, no obstante, hacer referencia a los trabajos realizados desde el último período de sesiones en dos esferas importantes de actividad, que creo tienen interés particular para ustedes, a saber, la inocuidad de los alimentos y el control de calidad de los alimentos. Se amplió el Programa FAO/OMS de Vigilancia internacional de los contaminantes en alimentos y piensos para incluir a más países en desarrollo. En la primera reunión del Comité Asesor Técnico del Programa se compiló y examinó la primera serie de datos. Se celebró una Conferencia Internacional FAO/OMS/PNUMA sobre Micotoxinas. Se prepararon varios manuales y directrices sobre inspección de alimentos, sobre control de calidad de alimentos para la exportación y sobre análisis químico y microbiológico de alimentos. El Comité mixto FAO/OMS de expertos en aditivos alimentarios continuó sus trabajos sobre evaluación de la inocuidad de aditivos alimentarios y contaminantes. En colaboración con la OMS, la FAO celebró una Consulta sobre estrategia de inspección de los alimentos, donde se hicieron recomendaciones sobre el reforzamiento de los sistemas nacionales de control alimentario y sobre estrategias para zonas con distintos niveles de desarrollo. Se continuó insistiendo en la asistencia técnica en materia de control de calidad de los alimentos, se emprendieron o continuaron proyectos en 19 países y se determinaron y evaluaron las necesidades de otra serie de países. Los proyectos incluían asistencia para reforzar la legislación alimentaria, establecer o mejorar laboratorios se introducir programas de seguimiento con vistas a evaluar y combatir la contaminación en suministros alimentarios. Se utilizaron instituciones nacionales de países en desarrollo para realizar varias actividades mundiales o regionales de capacitación.
Volviendo ahora a los asuntos de política general, es particularmente satisfactorio señalar que la Comisión centra cada vez más su atención en las necesidades de los países en desarrollo, lo que está en consonancia con una recomandación de la Conferencia de la FAO de 1977 y, de hecho, es la continuación de una tendencia que viene manifestándose desde hace varios años. Por otra parte, se trata de una tendencia respaldada por el Consejo de la FAO y el Comité del Programa, y por la Asamblea Mundial de la Salud. Estos órganos han aprobado la política y la orientación de los trabajos, y se han mostrado de acuerdo con la necesidad de evaluar las consecuencias económicas de las normas alimentarias internacionales. El Consejo de la FAO destacó en particular el valor de los trabajos de la Comisión del Codex Alimentarius para todos los países y, teniendo en cuenta la importancia de estos trabajos en el contexto general de la mejora de la nutrición, la producción alimentaria y el comercio de alimentos, decidió continuaran esas tendencias de política general en el seno de la Comisión. La Conferencia de la FAO, en su 20o período de sesiones que terminó la semana pasada, se ocupó también del examen de cuestiones relacionadas con las normas alimentarias y la labor de la Comisión. Se les facilitarán extractos del informe de la Conferencia, y puedo anticiparles que su Presidente, que participó en dicho período de sesiones, les informará plenamente sobre el resultado de las deliberaciones de la Conferencia.
Desde el último período de sesiones de la Comisión, se han producido novedades muy alentadoras en lo que respecta a algunas de las actividades regionales de la Comisión. El Comité Coordinador para Asia celebró en marzo de 1979, en Manila, su segunda reunión, que el Gobierno de Filipinas tuvo la amabilidad de hospedar. Continuaron progresando de forma muy satisfactoria los trabajos del Comité. Como podrá verse en su informe, el Comité sostuvo extensos debates sobre el modo de promover las exportaciones de la región y prestó atención muy especial al problema de fomentar de la mejor manera posible los intereses de la región en el desarrollo de la inspección de alimentos, la capacitación y la asistencia técnica y la cooperación entre los países de la región. Elaboró un programa completo de trabajos futuros y senaló sus prioridades.
La cuarta reunión del Comité Coordinador para Africa se celebró en Dakar, en septiembre de 1979, y fue hospedada por el Gobierno de Senegal. Continúan progresando los trabajos de este Comité, sobre todo en lo que respecta a una mayor utilización de la ley alimentaria modelo en la región, al examen de los servicios de control alimentario y a la elaboración de normas para productos de interés en la región, tales como el maíz y otros alimentos de primera necesidad.
En septiembre de 1978 se celebró una Conferencia Regional Mixta FAO/OMS sobre Normas Alimentarias para América Latina, que fue hospedada por el Gobierno de México. Fue la tercera Conferencia regional de este tipo. Las dos anteriores fueron las Conferencias Regionales para Africa y Asia. Esta Conferencia tuvo un notable éxito. Fue la primera importante Conferencia intergubernamental de la región sobre cuestiones de legislación alimentaria, sistemas de control y determinación de necesidades de normas alimentarias para facilitar el comercio intrarregional que actualmente encuentra requisitos legislativos nacionales muy diferentes. Se centró la atención en productos tradicionalmente interesantes para los países latinoamericanos y en temas que pueden interesar especialmente a los países de la región como objeto de la labor futura del Comité Coordinador para América Latina, que celebrará su segunda reunión en el próximo bienio.
Todas estas actividades tienen por objeto crear tribunas internacionales que permitan una participación más numerosa y activa de los países en desarrollo en la labor de la Comisión, y están orientadas principalmente a las necesidades de Africa, América Latina y Asia en materia de legislación alimentaria, control de calidad e inocuidad de los alimentos. A propósito de la tendencia de la Comisión a prestar más atención a las necesidades de los países en desarrollo, creo mi deber, Sr.Presidente, señalar que, de hecho, varios de los más antiguos Comités del Codex llevan anos elaborando normas y códigos de prácticas de particular interés para muchos países en desarrollo. Ejemplos de ello son los Comités del Codex sobre Higiene de los Alimentos, Grasas y Aceites, Pescado y Productos Pesqueros, y Frutas y Hortalizas elaboradas. Los dos nuevos Comités del Codex sobre Cereales y Productos de Cereales y sobre Proteínas Vegetales deberán aportar también valiosas contribuciones a este respecto. Durante la última Conferencia de la FAO, algunos países en desarrollo deseosos de promover sus intereses en materia de exportaciones alimentarias, pidieron que se les facilitara más ayuda sobre elaboración, manipulación, envasado, etc. de alimentos, para ajustarse a las exigencias de los mercados y normas internacionales. Es de esperar que se introduzcan más estos tipos de asesoramiento y ayuda a los países en nuestros proyectos de control de calidad de los alimentos y programas para incrementar la cooperación técnica entre países en desarrollo.
Señor Presidente, la Comisión tiene un programa muy recargado y no quiero retrasar las deliberaciones. Permítaseme, no obstante, hacer una breve referencia a algunos temas del programa.
En primer lugar, es ciertamente un síntoma muy saludable que la Comisión continúe examinando la dirección de sus trabajos para averiguar si todos ellos responden adecuadamente a las necesidades actuales de los gobiernos Miembros, y siga estudiando la conveniencia de volver a orientar sus intereses o modificar sus prioridades. En este contexto, tal vez sea necesario reexaminar algunos de los procedimientos de la Comisión para ver si pueden elaborarse medios más expeditos de elaboración de normas. La FAO y la OMS están interesadas en que se haga este reexamen.
En segundo lugar, interesan también a la FAO y la OMS las opiniones de la Comisión sobre el modo de dar más importancia a las consideraciones nutricionales en los trabajos de la Comisión y sus órganos auxiliares. El Dr. Sabry, nuevo Director de la Dirección de Política Alimentaria y Nutrición de la FAO, se encargará de presentar este tema del programa.
En tercer lugar, la OMS está procediendo, a petición de la Asamblea Mundial de la Salud, a establecer un Programa internacional sobre inocuidad de las sustancias químicas. Como ustedes saben, la FAO y la OMS llevan muchos años trabajando conjuntamente en materia de aditivos alimentarios, plaguicidas, contaminantes y normas alimentarias. La OMS ha entablado contactos con la FAO, y con otras dos organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, con vistas a lograr su participación en este nuevo programa. Se trata de un programa que tendrá gran importancia para la labor de la Comisión. Por ello, se ha invitado al Dr. Vouk, de la División de Higiene del Medio de la OMS, para que les presente los rasgos más importantes del programa. Nos interesarán mucho las opiniones de la Comisión, que podrán tenerse en cuenta en la respuesta que la FAO dé a la OMS.
Otras dos cuestiones de gran interés derivan de los trabajos del Comité del Codex sobre Principios Generales. La primera es la relacionada con el mecanismo propuesto para examinar las declaraciones sobre posibles consecuencias económicas de las normas. La Conferencia, el Consejo y el Comité del Programa de la FAO están muy interesados en que la Comisión adopte procedimientos satisfactorios. La segunda, referente al “Código de ética para el comercio internacional de alimentos”, cuyo texto se les ha presentado, tiene inmensa importancia para todos los países, especialmente para los que importan alimentos y no tienen medios adecuados para comprobar su calidad o inocuidad. Es de esperar que la Comisión pueda aprobar el Código en este período de sesiones.
Por último, en lo que respecta al Programa, puedo darles noticias positivas sobre el presupuesto para la labor de la Comisión en 1980/81. Ha sido aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud y por la Conferencia de la FAO.
Antes de terminar, desearía hacer tres observaciones más.
En primer lugar, permítaseme aprovechar esta oportunidad para expresar el agradecimiento de la FAO y la OMS a los gobiernos que tan generosamente han hospedado reuniones de los órganos auxiliares de la Comisión desde el último período de sesiones de ésta.
En segundo lugar, quisiera introducir una breve nota personal. Me agrada particularmente tener la posibilidad de volver a reunirse con ustedes en la apertura de este período de sesiones de la Comisión, porque he participado de una manera u otra en los trabajos de ésta desde sus comienzos en 1961, en que la Conferencia de la FAO adoptó, por parte de la FAO, las disposiciones oficiales para el establecimiento de la Comisión. Por ello, puedo hacer gala de una duradera vinculación con las actividades del Codex Alimentarius y me complace comprobar que están creciendo y prosperando.
En tercer lugar, deseo expresarle a usted, señor Presidente, el agradecimiento de la FAO y la OMS por todos los esfuerzos que ha dedicado a la labor de la Comisión del Codex Alimentarius.
Todos los Miembros de la Comisión saben que usted dejará la Presidencia al final de este período de sesiones, pero tal vez sean pocos quienes conozcan que al final del ano se retirará usted de su cargo de Jefe del Servicio Federal Suizo de Inspección de los Alimentos. Deseo, por tanto, aprovechar esta oportunidad para darle las gracias y estoy seguro de expresar, en nombre de todos los Miembros de la Comisión y su Secretaría, nuestros mejores y más sinceros deseos de que usted y la Sra. Matthey disfruten de una larga y dichosa jubilación.
Por último, no me queda más que desearles a todos ustedes una grata estancia en Roma y un período de sesiones de la Comisión enteramente satisfactorio.