Cuba quiere dar su pleno apoyo a lo planteado en la 32 Asamblea Mundial de la Salud sobre el programa relativo a la inocuidad de los alimentos, y que se recoge en los apartados 8 y 9 del documento ALINORM 79/3.
Al respecto, la delegación cubana propone que de acuerdo a la política de reorientación de los trabajos de la Comisión, y como medidas concretas en beneficio de los países en vías de desarrollo, se deben organizar seminarios regionales sobre la inspección y control de los alimentos, con el otorgamiento de las suficientes becas para los técnicos de los países de dichas regiones, utilizando en el desarrollo de los mismos los idiomas más usados en las regiones específicas.
Estos seminarios deben incluir, tanto los aspectos sobre la inspección, como los correspondientes a los laboratorios. Los gastos ocasionados por las becas deben ser pagados por la Organización Mundial de la Salud, a través de sus órganos regionales.
La OMS debe elaborar proyectos tipos para laboratorios físico-químicos y microbiológicos para el control preventivo de los alimentos para los distintos niveles y la posibilidad de la financiación de los equipos necesarios.
Estas dos medidas serían exponentes de una verdadera ayuda a los países en vías de desarrollo, y permitiría que el programa de la OMS sobre la inocuidad de los alimentos tuviera una base real para su ejecución. Sólo así habría la posibilidad del control del uso de aditivos químicos, de los residuos de plaguicidas y de la contaminación microbiológica de los alimentos.
Por último quisiéramos aclarar que en el apartado B, punto 10 de ALINORM 79/7, al final del párrafo aparece la frase “países desarrollados”, donde debe ser “países en vías de desarrollo”, según comparación hecha en la versión en inglés, en la cual aparece “países en vías de desarrollo”.
Cuba quiere patentizar una vez más sus criterios sobre los límites máximos internacionales para residuos de plaguicidas y en especial hacemos referencia a lo expuesto en el apartado 1.68 del documento ALINORM 79/7 sobre el 35 período de sesiones del Programa de la FAO.
Este apartado recoge la misma posición mantenida por Cuba en lo que se refiere a los residuos de plaguicidas y la problemática particular de los países tropicales y subtropicales.
Nuestro país, para dar una aceptación a los límites máximos presentados en las normas recomendadas del Codex necesita que se haga un exhaustivo estudio de la situación que presenta al respecto, al igual que otros países que dependen fundamentalmente de la agricultura y su relación con los problemas de las plagas.
Esto es indispensable antes de fijar tolerancias mundiales para los residuos de plaguicidas.
Este estudio sería una ayuda muy beneficiosa a los países en vías de desarrollo, para lo cual es necesaria la creación de un grupo de expertos a los cuales Cuba estaría en disposición de prestar toda su ayuda y cooperación.