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Manejo ele los recursos forestales de propiedad colectiva en el norte de Italia

M. Merlo

Maurizio Merlo es profesor de política y economía forestales de la Universidad de Padua, Italia.

Se presenta un análisis de la silvicultura comunitaria en las regiones montañosas del norte de Italia, especialmente en los Alpes orientales venecianos. La persistencia de esta modalidad de régimen de tenencia de tierras, que se ha mantenido incluso en un contexto postindustrial, demuestra su capacidad para aumentar al máximo tanto las funciones privadas como las de utilidad social que desempeña la silvicultura. Análisis de costo - beneficio recientes de este tipo de manejo forestal comunitario confirman sus ventajas incluso en un contexto socioeconómico actual.

EL COLECTIVISMO FORESTAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

La existencia de un manejo forestal comunal puede encontrarse en numerosos estatutos de la Edad Media relacionados con las comunidades aldeanas conocidas como Regole, asociaciones de nativos, Patriziati, Comunalie, etc. Se establecieron normas escritas (derechos y obligaciones) para reglamentar la vida social y económica de los miembros de la comunidad aldeana, aplicándose la democracia directa hasta el extremo de que el jefe de la Regala no era elegido, sino designado todos los años en régimen rotatorio entre los jefes de familia de la aldea. El manejo comunal de bosques y pastizales estaba al centro de la comunidad aldeana y determinaba la vida social y económica de las zonas rurales alpinas.

Varios autores (véase, por ejemplo, Sereni, 1955) han demostrado que las raíces de estas instituciones se remontan a los asentamientos prehistóricos, mucho antes de la conquista romana. En los valles alpinos más remotos se mantenían pequeñas comunidades de poblaciones locales aisladas que tenían libertad para organizar su vida social y económica, sin que les afectaran los cambios económicos y políticos que experimentaba la sociedad urbana (Forni, 1972).

La modernización de las estructuras estatales y el desarrollo económico han reducido progresivamente la función y expansión de las comunidades aldeanas, sobre todo en los últimos 200 años. En la actualidad, dichas comunidades prácticamente han desaparecido y abarcan sólo unas 200000 ha, que representan el 5 por ciento de los bosques alpinos. Sin embargo, los bosques comunales y en menor grado los pastizales han seguido existiendo a pesar de los cambios políticos, en zonas en que había una base económica sólida apoyada por valores éticos y culturales muy arraigados.

Cabe señalar que la silvicultura comunal no corresponde a la «tragedia de las comunas» de Hardin (1968). Mientras que las llamadas «comunas» se caracterizan por el vacío institucional (por ejemplo, la desaparición del derecho consuetudinario que no ha sido sustituido por nuevas normas socialmente aceptadas), las Regole (literalmente «normas») consisten en definiciones y asignaciones de derechos y deberes plasmados por la experiencia histórica en una continua evolución, desde las sociedades tribales hasta las comunidades aldeanas, llegando actualmente al manejo de los recursos forestales de propiedad común. Por el contrario, la tragedia de las comunas, que también tuvo lugar en algunas partes de Italia, se ha producido en los casos en que los bosques y pastizales comunales han sido transferidos al sector público o a propietarios privados individuales, lo que en todo caso ha dado lugar a un manejo defectuoso y/o al absentismo.

EL PAPEL DEL MANEJO FORESTAL COMUNAL EN EL DESARROLLO RURAL

La silvicultura comunal, a diferencia de la agricultura y otras actividades económicas, parece tener un valor universal independientemente del desarrollo histórico y económico, de los sistemas políticos y de las ideologías. Pareto (1896), cuyos trabajos han contribuido a sentar las bases de la economía moderna del bienestar, se ha referido a las comunas alpinas y ha afirmado que «por haber superado la prueba de la libre competencia durante siglos, el régimen colectivo de tenencia de tierras puede responder mejor [que otros regímenes de tenencia de tierras] a determinadas necesidades específicas. Si dichas comunas se destruyeran de forma violenta, esto significaría una pérdida para el país en su totalidad». Recientes análisis históricos y económicos (FAO, 1989; De Martin, 1990) sobre la silvicultura comunal han confirmado que las instituciones que administran recursos de propiedad común son eficaces y adaptables a las distintas etapas del desarrollo socioeconómico.

Sociedad agrícola preindustrial

Hasta fines del siglo XVII, los beneficios financieros del colectivismo forestal, procedentes en su mayor parte de la venta de madera, se utilizaban sobre todo para sostener la organización de la comunidad aldeana, y en especial para ayudar a los pobres, proporcionar asistencia sanitaria, educación, construir y mantener carreteras, suministrar agua y ahorrar para situaciones de emergencia. Es importante destacar que, gracias a la riqueza generada por los bosques, en la Edad Media varias comunidades se elevaron a la posición de «repúblicas rurales» independientes de los señores feudales o de las ciudades. En los Alpes orientales pueden citarse como ejemplos las Magnifiche Comunità del Cadore y de Val di Fiemme, que eran asociaciones libres formadas entre las comunidades de valles contiguos, cuyos bosques constituían un verdadero capital social.

La sociedad rural durante la fase de desarrollo económico

El establecimiento de los estados modernos que se produjo en toda Europa en los siglos XVII y XVIII, favoreció la centralización del poder y la propiedad privada individual, iniciándose así la crisis de las comunidades aldeanas y del correspondiente colectivismo forestal. Se aprobaron muchas leyes, por una parte para incluir las comunidades aldeanas en el ámbito de la autoridad local recién establecida (las municipalidades), y por otra para transferir la propiedad colectiva al sector público o privado. Sin embargo, a pesar de la pérdida de las funciones políticas y administrativas, el colectivismo forestal pudo sobrevivir en aquellas zonas donde estaba más profundamente arraigado (o donde los recursos forestales eran considerados menos importantes desde el punto de vista económico para el Estado, pero no para la población local).

En algunos casos, los ingresos procedentes de las actividades forestales se utilizaban para mitigar las rápidas alteraciones de una sociedad en desarrollo, sobre todo en lo que se refiere a la alta tasa de migración y al desmembramiento de las unidades familiares, cuyos niños, mujeres y ancianos permanecían en las aldeas. Además de los fines benéficos, los ingresos procedentes de la propiedad forestal común se utilizaron también para fomentar el desarrollo de nuevas actividades, proporcionando así un incentivo para que la población permaneciera en las zonas rurales. Se apoyaron iniciativas tales como la creación de cooperativas lecheras, cajas de ahorros y el desarrollo de infraestructura y servicios. Así mismo las pequeñas empresas privadas pudieron beneficiarse de subvenciones, préstamos a intereses bajos, garantías, e incluso concesión de edificios. Además, el colectivismo forestal compensaba en algunos casos la falta de éxito de las autoridades locales en una serie de sectores, como la educación, la salud, la construcción de carreteras, el suministro de agua, el alumbrado y el alcantarillado.

Aserradero de propiedad y bajo gestión de la Magnifica Comunità de Val di Fiemme

Sociedad desarrollada postindustrial

Actualmente, si bien la economía de las regiones montañosas ha adquirido connotaciones postindustriales (el turismo junto con las pequeñas industrias prósperas), el colectivismo forestal, o lo que queda de él, continúa demostrando su adaptabilidad y capacidad para desempeñar nuevas funciones. Se puede mencionar el éxito de numerosas iniciativas: ordenación de parques naturales; mantenimiento de caminos y senderos; zonas deportivas y de esparcimiento; exposiciones, ferias comerciales y publicaciones sobre tradiciones y productos locales; museos; rehabilitación de edificios comunales para celebración de actos culturales, deportivos y de otro tipo, etc. En general, este tipo de actividades parece permitir un equilibrio entre las necesidades de la población local y las de la comunidad en sentido lato, es decir, incluyendo a los habitantes de las ciudades. Por lo tanto, si bien el colectivismo forestal representa el patrimonio de la comunidad, permite también la participación local en el control de los recursos forestales y pastizales, lo cual ha demostrado ser una variable estratégica para la conservación del medio ambiente y el desarrollo del turismo.

RESULTADOS DEL ANALISIS DE COSTOS Y BENEFICIOS

A fin de conseguir pruebas concretas que apoyen las afirmaciones expresadas anteriormente, se presenta a continuación un análisis de costos y beneficios con respecto a las propiedades comunales situadas en los Alpes orientales. La superficie examinada es de unas 10000 ha (80 por ciento de bosques, 10 por ciento de pastizales y 10 por ciento de tierra improductiva) manejadas por dos consorcios (Val del Boite y Sinistra Piave), para los que se ha llevado la contabilidad en la Universidad de Padua a partir de 1980.

Aumento de los costos debido al mantenimiento ambiental

Los costos de gestión (Figura 1) aumentaron considerablemente, especialmente a fines de la década de 1980, debido a prácticas de mantenimiento dirigidas a la conservación y provisión de servicios recreativos. Cabe señalar que estos costos son relativamente bajos si se comparan con los de la gestión estatal o regional.

Ingresos y beneficios públicos

Durante los años ochenta, los ingresos procedentes de la madera y de los pastizales manifestaron una tendencia a la disminución (Figura 2). Esto se debió principalmente al mayor interés por los objetivos medioambientales, paisajísticos y recreativos (por ejemplo, la conversión del monte bajo en monte alto), lo que provocó una reducción de la tala y un aumento de la madera en pie. Además, se puede apreciar un aumento neto de los ingresos procedentes de los productos forestales no madereros y de los beneficios públicos derivados de la función recreativa del bosque, medidos mediante una aplicación cuidadosa de los métodos basados en los costos de viaje y la evaluación contingente. Como resultado, el valor actual de los productos forestales n madereros es claramente superior al del madera.

Balance forestal: ingresos y beneficio! públicos menos costos

El balance de los ingresos procedentes d t la madera y los costos presenta pérdida anuales (Figura 3), sobre todo en la segur da mitad del decenio de 1980, debido a le mayores costos de manejo y a la reducción , de las talas. Sin embargo, si se toma e ; cuenta el valor de la madera no explotada (capitalizada como madera en pie), el be lance se hace ligeramente positivo. Si s considera el valor de los productos forestales no madereros, así como los beneficios públicos derivados de la función re creativa, el balance de los costos y beneficios da un saldo ampliamente positivo.

INTENTOS DE COMERCIALIZAR LOS PRODUCTOS FORESTALES NO, MADEREROS Y LOS BENEFICIOS - AMBIENTALES

De acuerdo con los derechos tradicionales, de propiedad, la recolección de producta t forestales no madereros y la caza, así como los usos recreativos de los bosques eran (y hasta cierto punto siguen siéndolo) ilimitados (o libres) y gratuitos. En los últimos años, con el aumento del turismo, la creciente demanda de los bienes ambientales y la consiguiente presión ejercida sobre el manejo forestal, esta situación se ha vuelto inaceptable.

FIGURA 1 - Tendencias de los costos de gestión

Nota: Precios constantes de 1991.

La falta de definición y asignación de derechos de propiedad constituye claramente una limitación para el manejo forestal, impidiendo por una parte la creación de un mercado para los productos forestales no madereros y los beneficios ambientales, y por otra fomentando un comportamiento despreocupado que provoca la ya mencionada «tragedia de las comunas». Dada la complejidad de estas cuestiones, en la actualidad las propiedades comunales se están orientando hacia una definición y determinación del derecho sobre los productos forestales no madereros y los bienes ambientales. Cabe señalar que, actualmente, existen dos importantes instituciones -las Regole de Cortina y la Comunalie Parmensi- en cuyos balances las ventas de madera representan solamente una tercera parte de los ingresos totales. En el primer caso, el derecho de acceso para practicar deporte y turismo (los telesquís, las pistas, los estacionamientos para vehículos, zonas para acampar y otras instalaciones) son la principal fuente de ingresos, mientras que en el segundo caso lo constituyen los derechos para recoger hierbas medicinales y hongos comestibles. Estos derechos se venden diariamente como permisos, y han aumentado de 4000 liras italianas (2,70 dólares EE.UU.) a principios de los años ochenta hasta más de 10000 liras (ó,75 dólares) actualmente, mientras que el número total de visitantes se ha mantenido constante.

FIGURA 2 - Tendencias de los ingresos procedentes de la madera, de los productos forestales no madereros y de los beneficios públicos

FIGURA 3 - Tendencias de los balances: ingresos y beneficios públicos menos costos

La conversión de los productos forestales no madereros y de los bienes ambientales en productos de mercado resulta hoy en día totalmente indispensable a fin de encontrar los recursos financieros necesarios para el manejo de un bosque polivalente; esto parece resultar más aceptable en los bosques comunales que en los bosques públicos o privados debido a las siguientes razones:

i) Comparativamente con otros sistemas de tenencia de tierras, la propiedad forestal comunal parece tener un mayor grado de dinamismo y flexibilidad ante los nuevos desafíos que plantea el manejo forestal. A diferencia del sector público (a nivel estatal, regional o local), esta modalidad de tenencia no puede recurrir a los servicios forestales ni a la asistencia técnica y financiera del Estado, por lo que, para sobrevivir, está obligada a adoptar soluciones de mercado.

ii) La silvicultura comunal representa una amplia base social abierta a todos los intereses locales y con una participación activa en el proceso de toma de decisiones sobre el manejo forestal. El contar con una asamblea de miembros que aprueba el

iii) El pago por los productos forestales no madereros y los servicios públicos, definibles de otro modo como una forma de capturar la renta de los consumidores o visitantes, parece ser más aceptable y justificable cuando se trata de bosques comunales y no de propiedad pública, pues en éstos los visitantes cuentan con derechos ya establecidos y tienen hábitos consolidados.

iv) La superficie sobre la que se practica el colectivismo forestal (miles de ha) permite lograr economías de escala no solamente para una producción constante de madera, como sucedía en el pasado, sino también para un manejo eficaz y sostenible con fines múltiples; estas economías de escala no se pueden realizar a menudo en las propiedades forestales privadas, que en Italia suelen ser bastante reducidas.

Hospital de Val di Fiemme, construido con fondos proporcionados por la Magnifica Comunita local

Vista de Cortina d'Ampezzo y el Parque Nacional adyacente, propiedad común de la Regala d'Ampezzo plan de gestión constituye por lo tanto un instrumento eficaz para encontrar soluciones negociadas de aceptación general.

EL MANEJO SOSTENIBLE EN LA SILVICULTURA COMUNAL

En la Universidad de Padua se ha utilizado un modelo de optimización de criterios múltiples para verificar la toma de decisiones en los mismos bosques comunales donde se había aplicado el balance de costos y beneficios descrito anteriormente. El análisis ha confirmado que la silvicultura comunal puede armonizarse bien con los principales (y potencialmente conflictivos) objetivos del manejo sostenible: i) ingresos procedentes de la producción de madera y otros productos forestales; ii)ordenación de recursos hídricos y protección del suelo; iii) protección del medio ambiente y del paisaje, y iv) función recreativa y turística.

Repercusiones políticas

Existen suficientes pruebas, por lo tanto, que justifican el colectivismo forestal. Además, estudios realizados sobre el terreno demuestran claramente que las regiones montañosas donde se practica esta modalidad de tenencia de tierras poseen bosques bien conservados y eficazmente polivalentes.

Este hecho no ha sido ignorado al establecer la normativa gubernamental sobre las regiones forestales y montañosas. La ley sobre bosques de 1923 y las leyes sobre desarrollo de las zonas montañosas de 1952 y 1971 reconocían explícitamente la importancia del colectivismo forestal. Su consolidación y/o reconstrucción se ha visto apoyada mediante la creación de Consorcios Forestales (órganos de manejo y administración) que aplican los más importantes principios del colectivismo forestal y reúnen las propiedades pertenecientes a diferentes dueños, incluidas las del sector público (a nivel estatal, regional y local), propietarios privados y el colectivismo tradicional.

En la ley de 1971 sobre desarrollo regional y de montaña se traslucía un reconocimiento aún mayor de tal hecho. Trascendiendo el concepto de colectivismo forestal, se intentaron crear Comunità Montane (asociaciones entre las pequeñas municipalidades rurales de zonas de montaña) responsables del desarrollo económico regional. Estas instituciones recuerdan claramente la tradición de las Magnifiche Comunità.

Sin embargo, hay que señalar que la experiencia ha demostrado lo difícil que resulta reconstruir el colectivismo forestal en las zonas donde éste ha desaparecido y lo mismo cabe decir del proyecto aún más ambicioso de establecer las Comunità Montane. Hay que reconocer que, por lo general, estas políticas institucionales han tenido éxito solamente donde la población conserva la memoria y está orgullosa de sus antiguas tradiciones.

Existen por lo tanto, varios informes y datos estadísticos que demuestran que muchas regiones alpinas y sus bosques no pueden seguir siendo considerados marginales o subdesarrollados, y representan más bien un modelo para nuevos tipos de desarrollo económico compatibles con la protección del medio ambiente. Resulta difícil establecer hasta qué punto esto se debe a la práctica del colectivismo forestal y al restablecimiento de las Comunità Montane. Sin embargo no puede negarse que, al menos en los Alpes orientales de Italia, los valles que presentan un desarrollo equilibrado son los que están situados en lugares donde el colectivismo forestal cuenta con un arraigo tradicional (Val di Fiemme, Comelico, Conca Ampezzana etc.).

Para concluir, el colectivismo forestal ha demostrado ser económico, técnicamente idóneo y capaz de responder eficazmente a los muchos y nuevos desafíos que plantea el manejo forestal: es decir, el paso de un manejo sostenible para la producción de madera a un manejo sostenible confines múltiples. Este quiere aumentar los ingresos financieros procedentes de los productos forestales no madereros, as como convertir los beneficios ambientales en productos de mercado. En Italia, se ha producido una re evaluación del colectivismo forestal y se han creado por ejemplo instituciones tales como los Consorcios Forestales y las Comunità Montane, si bien siguen siendo importantes los objetivos meramente económicos. Actualmente, uno de los principales retos que tiene que afrontar el colectivismo forestal es definir y asignar los derechos sobre los productos forestales no madereros y los bienes ambientales a fin de facilitar la base para su venta en el mercado. Es claro que estas cuestiones son profundamente sentidas en muchos otros contextos; no oustante, dado que el colectivismo forestal constituye una de las instituciones más avanzadas con respecto a la comercialización de los beneficios ambientales, los retos son aun mayores, por lo que la búsqueda de soluciones convierte al colectivismo forestal en un laboratorio donde se puede experimentar un manejo innovativo de los recursos naturales.

Bibliografía

De Martin, G.C.1990. La riscoperta e l'attuale rilevanza delle comunità di villaggio. En: Comunità di villaggio e proprietà collettive in Italia e in Europa. Padua, Italia, CEDAM.

FAO. 1989. Collective forest land tenure and rural development in Italy. FO:MISC/89/ 10. Roma, FAO.

Forni, G. 1972. Società e agricoltura preistoriche nelle regioni montane della Padania. Rivista di Storia dell' Agricoltura, 12(1 - 2): 27 - 32.

Hardin, G.1968. The tragedy of the commons. Science, 162: 1243 - 1248.

Pareto, L.1896. (edición italiana, 1949). Corso di economía política Turín, Italia, Einaudi. Sereni, E. 1955. Comunita rurali nell' Italia antica. Roma, Edizioni Rinascita.


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