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Introducción


Introducción

El contexto nacional

Durante el decenio de 1980 y en lo que va de esta década, la política en la mayoría de los países latinoamericanos, y entre ellos el Perú, se caracterizó por dos elementos principales: la aplicación de políticas de cambio estructural de mediano plazo, y la ejecución de programas de estabilización de tipo ortodoxo o heterodoxo.

Los países de la región andina han tenido diferentes comportamientos económicos: en Perú y Bolivia se han observado tasas decrecientes del producto nacional bruto (PNB) per cápita entre 1965 y 1990, comprendidas entre un -0,2 y un -0,7 por ciento, y procesos hiper-inflacionarios durante el decenio de 1980, con un promedio anual del 233 y 317 por ciento, respectivamente.

La economía de Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia ha estado afectada por el narcotráfico, y en el caso de Colombia y Perú al narcotráfico se ha sumado la violencia política; ambos factores inciden en los niveles de pobreza e inestabilidad política, con graves perjuicios para el crecimiento económico (véanse los Cuadros 13 del Anexo I).

Para hacer frente a la crisis, las mujeres han tratado de implementar estrategias de incremento de sus ingresos monetarios, así como de reducción del gasto. Se han interesado en participar en proyectos productivos con la expectativa de obtener mayores ingresos, pero sin mucho éxito en la mayoría de los casos, debido principalmente a limitaciones relativas a la gestión y al acceso a la tecnología. Además, su jornada de trabajo es muy recargada ya que desarrollan múltiples actividades para asegurar una canasta de alimentos mínima.

El problema más importante respecto al sistema agroalimentaria del Perú es el elevado nivel de dependencia. Entre 1974 y 1990, las importaciones de cereales se han incrementado en un 240 por ciento y la ayuda alimentaria en cereales se ha quintuplicado. Se puede afirmar que la dieta alimentaria se ha consolidado en una estructura dependiente de la producción agrícola extranjera.

Programas macroeconómicos

Los últimos gobiernos han diseñado diferentes programas macroeconómicos:

Condicionamiento geográfico y ecológico

Desde el punto de vista ecológico, un país andino como el Perú está condicionado por las características de su geografía y de su medio ambiente. Se reconoce que la cordillera de los Andes constituye el elemento principal de la distribución y comportamiento de los climas, suelos y formas de vida, tanto en las partes altas como en las bajas del país. Esta influencia andina se manifiesta en tres rasgos fundamentales:

CUADRO 1

Inflación acumulada, deuda externa, remuneración mínima vital, tipo de cambio y variación del PIB global y per cápita, 1980-92

Año

Inflación acumulada (diciembre-diciembre)

Deuda externa total (millones de dólares EE.UU)

Remuneración mínima vital 3 (nuevos soles 4 diciembre de 1991)

Tipo de cambio (intis por dólar)

Variación del PIB (%)3

         

Global

Per cápita

1980

60,8

9 595

336

0,30

5,4

2,8

1985

158,3

12 876

183

12 62

1,7

-0 5

1986

62,9

14897

190

1779

10,8

85

1987

114,5

17612

206

39,87

9,7

7,4

1988

1 722,6

17919

175

214,82

-7,4

-9,3

1989

2775,3

18542

105

4394,93

-12,4

-14,1

1990 1

7 649,6

19 762

90

206 401 14

-4,9

-6,8

1991 2

139,2

20 735

55

0 77 5

2,8

0,7

1992

56,7

21333

72

1,25 5

-2,8

-4,8

1 Preliminar

2 Estimado

3 Los datos están tomados de Webb y Fernández Baca, 1992.

4 Un nuevo sol = un millón de intis.

5 Nuevos soles por dólar.

Fuente: Banco Central de reserva, Memoria de 1992

Principales problemas ecológicos

Uno de los principales problemas ecológicos es la desertifícación causada por el uso de tecnologías agrícolas inadecuadas, la agricultura migratoria, el sobre pastoreo y la tala indiscriminada. A estos factores se suman los problemas originados por actividades mineras e industriales, así como por el propio proceso de urbanización.

Las prácticas agrícolas inadecuadas tienen efectos alarmantes en la Sierra, principalmente por la roza y quema indiscriminadas de la vegetación natural. Esta práctica tiene como finalidad implantar cultivos en terrenos que no son apropiados para sostenerlos. En los Andes la superficie afectada es considerable.

Las poblaciones andinas hacen pastorear más animales de los que puede sostener pasto nativo, y tropiezan con dificultades en la rotación y utilización de cercos. El sobrepastoreo en los Andes se considera en general como moderado, aunque de no tomarse medidas que logren contenerlo, puede dar lugar a corto plazo a una erosión de graves consecuencias.

La tala indiscriminada representa un problema considerable en la Selva y también en la Costa y la Sierra. En la Costa la tala ha tenido efectos devastadores en los bosques naturales; y en la Selva la utilización de energía a base de leña, la quema y el sobrepastoreo de lomas altas han causado la desaparición de especies arbóreas y arbustivas originales.

Estos problemas afectan a todos los integrantes de las familias rurales y en particular a la mujer, en la medida en que es ella la responsable del acarreo del agua y muchas veces de la leña, único combustible disponible en las zonas rurales (Torres et al., 1994).

El sector agrario

Las medidas aplicadas por el gobierno desde 1990 en el sector agrario han consistido en reformas comerciales, legales e institucionales; dichas reformas han consistido en:

El sector agrario ha sufrido graves restricciones que se reflejan en una producción relativamente estancada y un comportamiento de los precios agrícolas que ha perjudicado sobre todo a los pequeños y medianos productores que abastecen el mercado interno.

La evolución de la producción agropecuaria no ha sido uniforme respecto a todos los cultivos y productos pecuarios. En 1991 se recuperó la producción avícola, pero se redujo fuertemente la producción de los cultivos comerciales de la Costa y la Selva (arroz, maíz duro y algodón en rama). La causa principal de la persistente caída de los precios reales agropecuarios ha sido la disminución del consumo interno, consecuencia de la contracción de los ingresos reales de la población y de la competencia de productos importados provocado par la liberalización del comercio internacional.

El año 1992 ha sido, en términos productivos, el peor desde 1983, cuando el fenómeno de «El Niño» causó trastornos climáticos a nivel mundial. Esta vez la sequía perjudicó por segundo año consecutivo la producción agrícola y, a diferencia de años anteriores, afectó a casi todo el territorio nacional. A la sequía se sumó la grave crisis económica que repercutió negativamente en las áreas modernas de la agricultura (Costa, valles interandinos y algunas zonas de la Selva). El PIB agropecuario cayó en un 5,6 por ciento, y en la producción de los principales cultivos se observó una disminución respecto de los promedios de las campañas anteriores (véanse los Cuadros 4 y 5 del Anexo I).

Esta situación significó, para el consumo cotidiano de las mujeres rurales, deber sustituir productos industriales como el combustible, jabón, detergentes y medicinas por productos caseros elaborados por ellas mismas; o reducir el gasto privando a una hija de la asistencia a la escuela. En cuanto a su función como productoras, significó para las mujeres mayores responsabilidades en la producción agrícola o pecuaria; y en cuanto abastecedoras del mercado, graves restricciones de demanda, de acceso a los recursos productivos, a la tierra, agua y crédito, y a la tecnología.

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