Constitución Nacional

Art. 41.- Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo.

El daño ambiental genera prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales.

Se prohibe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos y de los radiactivos.

 

INFORME PRINCIPAL

CONTENIDO:

 

LISTADO DE FIGURAS Y TABLAS
CONTENIDO DE INFORMES TECNICOS
ABREVIACIONES
PARTICIPANTES PRINCIPALES
RESUMEN EJECUTIVO
EXECUTIVE SUMMARY

1. ANTECEDENTES

1.1 Consideraciones Previas
1.2 Metodología Interdiciplinaria y Participativa
1.3 Taller Público

2. SITUACIÓN ACTUAL

2.1 La Patagonia
2.2 Situación Económica
2.3 Situación Social
2.4 Situación Ambiental
2.4.1 Suelos
2.4.2 Clima
2.4.3 Vegetación

2.4.4 Recursos Forrajeros
2.4.5 Recursos Hídricos
2.4.6 Fauna
2.4.7 Biodiversidad

2.5 Uso de los Recursos Naturales.
2.6 Sistema Tradicional de Producción Ganadera
2.7 Desertificación
2.7.1 Estado de Desertificación.
2.7.2 Causas y Procesos
2.7.3 Investigaciones y Conocimientos
2.7.4 Prácticas de Manejo Aplicadas
2.7.5 Valorización del ambiente y el costo de la desertificación
2.8 Situación Política e Institucional
2.8.1 Provincias
2.8.2 Nacional
2.8.3 Extensión
2.8.4 Legislación
2.9 Comparación con Otras Latitudes

3. PROBLEMATICA Y CAUSAS SUBYACENTES

4. ESTRATEGIA PROPUESTA

4.1 Objetivos
4.2 Estrategia Integral y Promoción de Actores

4.2.1 Los Productores
4.2.2 Las Instituciones Gubernamentales
4.3 Opciones

4.3.1 Producción Ganadera Extensiva
4.3.2 Producción Ganadera Intensiva
4.3.3 Otras Alternativas Productivas
4.3.4 Areas en Reserva
4.4 Políticas y Fomento Institucional
4.5 Aspectos Sociales

5. ACCIONES SUGERIDAS

5.1 Fundamentos
5.2 Acciones Institucionales

5.3 Acciones Económicas
5.4 Acciones Sociales
5.5 Acciones Ambientales
5.6 Acciones Técnicas
5.7 Inversiones y Financiamiento del Plan de Largo Plazo (aproximación)

 

6. CONCLUSIONES

ANEXO 1 - REACCIONES AL DOCUMENTO
ANEXO 2: PERFILES DE PROYECTO

1. Seguimiento de los Cambios en los Recursos Naturales Patagónicos
2. Desarrollo Integral de Minifundios en el Norte de Neuquén

3. Creación de Areas de Conservación en la Patagonia Extra-andina
4. Producción y Diversificación Agrícola en el Valle del Río Santa Cruz
5. Utilización de Fauna Silvestre en la Estepa Patagónica.
6. Concurso de Proyectos de Investigación Básica y Aplicada para Patagonia.
7. Revegetación de Areas Denudadas a Causa de las Actividades Petroleras
8. Fortalecimiento Institucional de Organizaciones Intermedias
9. Inventario Agro-ecológico de los Recursos Naturales en un GIS

 

 

LISTADO DE FIGURAS Y TABLAS

Fig. 1 - Mapa general de la Patagonia
Fig. 2 - Evolución de la carga ganadera en unidades ganaderas ovinas (ugo) (Huerta).
Fig. 3 - Precio de la Lana en U$S de 1996
Fig. 4 - Tendencias en la precipitación (período 1960-1996).
Fig. 5 - Mapa de biozonas de la Patagonia extra-andina (Paruelo, Jobaggy y Sala).
Fig. 6 - Mapa del estado actual de la desertificación en Patagonia (H.F. del Valle, N.O. Elissalde, D.A., Gagliardini y J. Milovich).
Fig. 7 - Evolución del Indice de Diversidad (Shannon-Wiener) bajo distintos tratamientos de pastoreo continuo en la estepa magallánica seca. (Oliva et al, 1998)
Fig. 8 - Evolución del Indice de Diversidad (Shannon-Wiener) en varios establecimientos aplicando TME bajo distintos tratamientos de pastoreo continuo.
Fig. 9 - Falta de coordinación inter-institucional

Fig. 10 - La rentabilidad de un empredimiento con 6,000 ovejas ha caida de 30-40% al inicio del siglo hasta 0-4% al fin del siglo
Fig. 11 - Esquema conceptual del valor ambiental y del valor de la lana

Fig. 12 - Canalización por organizaciones intermedias
Fig. 13 - Esquema de los papeles de los actores principales
Fig. 14 - Esquema de las opciones planteadas
Fig. 15 - Mapa del escenario de receptividad ovina

Tabla 1 - Distribución del PBG de la Patagonia por subsectores en 1995 (Penna)
Tabla 2 - Estimaciones de rentabilidad (CORFO Chubut e INTA)
Tabla 3 - Estratos de establecimientos rurales en función de su superficie (Casas)
Tabla 4 - Clasificación de los establecimientos rurales según sus posibilidades de reestructuración
Tabla 5 - Representación de ecosistemas en el Sistema Nacional de Areas Protegidas
Tabla 6 - Productividad y rendimientos del mallín y del valle degradado y recuperado
Tabla 7 - Diagnóstico de la intensidad de pastoreo mediante la altura promedio de la especie clave (mm).
Tabla 8 - Inversiones requeridas para el Plan a Largo Plazo
Tabla 9 - Financiamiento requerida para el Plan a Largo Plazo

 

CONTENIDO DE INFORMES TECNICOS 

1. RECURSOS NATURALES

1.1. Clima (J. Paruelo et al.)
1.2. Biozonas (J. Paruelo et al.)
1.3. Vegetación (R.J.C. León et al. )
1.4. Estructura y funcionamiento de ecosistemas Patagónicos (M. Aguiar)
1.5. Estructura y funcionamiento del Monte Patagónico (M. Bertiller)
1.6. Fauna silvestre (N. Bonino)
1.7. Mallines, valles y áreas ribereñas (V. Nakamatsu)
1.8. Hidrología (F. Horne et al.)
1.9. Geomorfología y suelos (J.C. Salazar).
1.10. Degradación de suelos (J.C. Salazar).

2. DESERTIFICACIÓN Y CONSERVACIÓN

2.1. Modelos de estados y transiciones para la vegetación (M. Aguiar et al.)
2.2. El proceso de desertificación (M. Oesterheld et al.)
2.3. Efectos de los cambios globales (O. Sala et al.)
2.4. Efectos de la exploración y explotación petrolera (R. Golluscio)
2.5. Reservas y conservación del medio ambiente (J. Paruelo)

3. UTILIZACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

3.1. Utilización actual y alternativas (P. Borrelli, C. Giraudo, R.A. Golluscio et al.)
3.2. Nuevos cultivos (D. A. Ravetta)
3.3. Mejoramiento genético en la producción ovina (J. Mueller)
3.4. Control del zorro colorado (J. Bellati)
3.5. Salud animal (C. Robles)
3.6. Ecosistemas forestales y desertificación (T. Schlichter)
3.7. Transferencia de tecnología (A. Vázquez et al.)
3.8. Energía eólica (M. Garbulsky y M. Aguiar)

4. ASPECTOS SOCIO-ECONÓMICOS

4.1. Características sociales (C. Peralta)
4.2. Aspectos sociales (G. Casas)
4.3. Análisis macro-económico (J. Penna)
4.4. Análisis económico (G. Gargiulo y G. Huerta)
4.5. Valoración económica de la desertificación (T. Schlichter y P. Laclau).

5. ASPECTOS LEGALES (C. Silva)

 

6. INFORMES DE EXPERTOS INTERNACIONALES

6.1. The state of rangelands and options for use (L. ‘t Mannetje)
6.2. Desertification in Patagonia (B. Lauenroth)
6.3. The state of natural resources and options for sustainable development and conservation.(G.W. van Barneveld)

7. INFORME DEL TALLER

7.1 Informe del taller (T. Finkel)
7.2 Resúmenes de los trabajos de las comisiones
7.3 Informe de los coordinadores
7.4. Comentarios y aportes posteriores al taller.
7.4.1. Federación Lanera Argentina
7.4.2. Secretaría de la Producción. Río Negro.
7.4.3. Sociedad Rural del Noroeste Neuquino
7.4.4. Asociación Crianceros Unidos
7.4.5. Ente de Desarrollo de la Región Sur
7.4.6. Federación de CorSur

 

8. BIBLIOGRAFÍA

 

ABREVIACIONES

CENPAT Centro Nacional Patagónico (CONICET)
CONICET Consejo Nacional de Investigación Científica y Tecnológica
CORFO Corporación de Fomento Agropecuario (Chubut)
DHV Consultor Internacional, Holanda
EO Equivalente Ovina
FAO Food and Agriculture Organisation
FAUBA Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires
FOB Free on Board
GTZ Agencia de Cooperación Internacional de Alemania
IADIZA Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Aridas (CONICET)
IFEVA Instituto de Fisiología y Ecología Vegetal aplicada a la Agricultura (UBA)
INTA Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
IUCN International Union for Conservation of Nature and Natural Resources
IVN Indice verde
MAB Man and Biosphere reserve
MS Materia seca
NDVI Indice Verde
ONG Organizaciones No Gubernamentales
PAN Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertización (SRNDS)
PBG Producto Bruto Geográfico
PBI Producto Bruto Interno
PDP Puros de Pedigree
PNUMA Programa de Naciones Unidas del Medio Ambiente
PPC Puros por Cruza
PPT Precipitación
PRODESAR Proyecto de lucha contra la Desertificación en Argentina (INTA/GTZ)
PROLANA Proyecto Lana
PROVINO Proyecto Ovino
PyMES Productores Pequeños y Medianos
PPNA Productividad Primaria Neta por Area
RA República Argentina
RRNN Recursos Naturales
SAGPyA Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
SBS Secretaría de Bienestar Social
SNAP Sistema Nacional de Areas Protegidas
SRNAH Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano
SSDR Sistema de Soporte de Decisiones Regional (INTA)
SWEDFOREST Consultor Internacional, Suecia
Tdc Tasa de crecimiento
TME Tecnología de Manejo Extensivo
UGO Unidad Ganadera Ovina

UNEP United Nations Environmental Programme
UNESCO United Nations Education, Scientific and Cultural Organisation
US Dólares (EE UU)
WWF World Wide Fund for nature
WRI World Resources Institute

PARTICIPANTES PRINCIPALES

FAUBA:

- Dr. M. Aguiar (ecología)
- Dr. V.A. Deregibus (forrajes y coordinador nacional del proyecto)
- Ing.Agr. M. Garbulsky (asistente)
- Ing.Agr. R. Golluscio (ecología y uso de los recursos naturales)
- Dr. M. Oesterheld (desertificación y impacto ambiental)
- Dr. J. Paruelo (clima y sistemas)

INTA:

- Ing.Agr. N. Bonino (fauna)
- Ing.Agr. P. Borelli (pastizales y manejo ganadero)
- Ing.Agr. D. Bran (vegetación)
- Ing.Agr. C. Giraudo (pastizales y manejo ganadero)
- Ing.Agr. G. Huerta (economía)
- Ing.Agr. L. Montes (coordinador por parte del INTA)
- Ing.Agr. V. Nakamatsu (mallines)
- Dr. J. Penna (macroeconomía)
- Ing.Agr. J. Peralta (sociología)
- Ing.Agr. J. Salazar (suelos)
- Dr. T. Schlichter (forestal y economía ambientental)

 

CENPAT

- Dr. M. Bertiller (vegetación)
- Ing.Agr. H. del Valle (desertificación y suelos)

 

Universidad de Comahue

- Dr. G. Horne , C Dufilho, A Bruce y G. Polla (hidrología)

 

Consultores Nacionales

- Lic. G. Casas (sociología)
- Lic. R.G. Gargiulo (macro-economía)
- Ing.Agr. G. Cechi (pastizales y manejo ganadero)
- Dr. C. Silva (legislación)

 

Consultores Internacionales

- Ing.Agr. G.W. van Barneveld (suelos y recursos naturales)
- Dr. W. Lauenroth (manejo de pastizales)
- Dr. L. 't Mannetje (manejo de pastizales)
- Ing.For. N.J. Bech (forestal y coordinador internacional del proyecto)

 

RESUMEN EJECUTIVO

DIAGNÓSTICO Y ANÁLISIS

La Patagonia es un semi-desierto frío, cruzado por numerosos arroyos y varios ríos que se originan en los Andes y desembocan en el Océano Atlántico. Sus 730.000 km2 está cubiertos por una estepa graminosa-arbustiva salpicada (5% de la superficie) con numerosos oasis y praderas húmedas. Su población habita en ciudades situadas a lo largo de la costa, en las estribaciones de los Andes, y en el valle irrigado del Río Negro. La densidad de la población rural que habita la estepa es muy baja, contabilizándose unos 13,000 productores rurales, cuando se excluyen aquellos que habitan las áreas de regadío. Usualmente son clasificados según el tamaño de sus empresas en tres categorías: estancias de gran tamaño (distribuidas en las provincias del sur y al oeste), empresas familiares de tamaño mediano y, pequeños emprendimientos de subsistencia de indígenas (principalmente en el Norte y Nor-Oeste).

Desde fines del siglo pasado la totalidad de la estepa Patagónica es explotada mediante una monocultura ganadera ovina. La renta de esta actividad productiva fue el motor determinante de colonización en la Patagonia, hasta ese momento prístina. El número de ovinos que pastorea las estepas patagónicas superó por décadas los 20 millones, decayendo constantemente en la última década hasta ser menos de 8 millones. Actualmente el sector productor de ovinos en Patagonia está en crisis, contribuyendo sólo en 1% al Producto Bruto Regional de la Patagonia (provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego). La rentabilidad ha decaído debido a:

  1. la disminución del precio de la lana (cinco veces en 50 años);
  2. el aumento de los costos de producción (entre dos y tres veces) y;
  3. la reducción de la receptividad ganadera debido al deterioro del ambiente (25-50% menor).

 

Los productores han perdido su capital de trabajo, no han podido mantener las mejoras e instalaciones en sus predios y, hoy procuran sobrevivir aún a expensas del ambiente. La crisis se manifiesta en lo social provocando el éxodo de la población rural, abandonándose tanto minifundios (que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas) como campos comerciales (que no alcanzan a ser económicamente competitivos). En 1998 se estimó que solo el 6% de los productores tienen la escala mínima para producir lana en forma competitiva.

Existen muchas evidencias de desertificación en la Patagonia, causada principalmente por el pastoreo de las ovejas. A esto deben agregarse otras causas como el desmonte, la construcción de rutas y caminos, y la explotación del subsuelo (petróleo y minería). Es difícil evaluar adecuadamente la magnitud del proceso de degradación ambiental y/o de las posibilidades de recuperación en una gran parte de la Patagonia, ya que son escasos los conocimientos sobre el estado original (de referencia) de los recursos naturales. Pese a su variabilidad, el análisis de las precipitaciones y temperaturas registradas en lo que va del siglo sugiere que el clima no ha cambiado.

La errónea estimación realizada por los ganaderos de la capacidad de carga de los distintos potreros y la mala distribución de los animales habrían sido las causas mas extendidas de la desertificación. Por otra parte, el pastoreo selectivo de las ovejas (sobre-pastoreo) afecta más las especies palatables, que la carga animal excesiva, ya que la vegetación la estepa es considerada robusta y resiliente al pastoreo. Por ello, el fenómeno de desertificación habría sido potenciado por el pastoreo continuo tradicional en la región y, agravado por la falta de separación de ambientes y por una deficiente ubicación de las aguadas. En función de todo esto, podemos afirmar que la desertificación por el pastoreo no es causada por la presencia de los animales en sí, sino por la forma en que se produce ese pastoreo. Los productores Patagónicos son expertos en el cuidado de su ganado y carecen del entrenamiento necesario para cuidar sus recursos forrajeros. Este fenómeno es agravado en los años secos.

Los pastizales húmedos de la región (que ocupan entre un 8 al 3% de los predios) habrían alentado el uso de cargas elevadas. Por su alta productividad, aportaron el forraje de calidad necesario para la lactancia y producción de ovejas y vacas. Contrariamente a la estepa, estos lugares han mostrado ser altamente sensibles al sobre-pastoreo y mal uso, deteriorándose significativamente. Resumiendo, se puede afirmar que las situaciones graves se manifiestan en forma localizada ( en las áreas húmedas o en sus proximidades ó, en sectores cálidos utilizados durante el invierno) o en extensiones de regular tamaño (ciertos campos muy sobre-pastoreados), pero no comprenden la generalidad de la superficie de la Región. En la opinión de expertos internacionales, conocedores de la situación ambiental en regiones semejantes de Australia, EE.UU y Sudáfrica, la desertificación en Patagonia podría ser considerada como moderada en general, con varios puntos graves en las praderas húmedas (mallines) y en las tierras fiscales. Esto sugiere que, en muchos ambientes, todavía podrían revertirse las tendencias al deterioro.

Si bien han existido hace décadas señales de alarma y la conciencia sobre el proceso de desertificación en la Patagonia ha sido instalada en la sociedad durante los últimos años, los productores y los decisores políticos no dan aún mayor prioridad a esta problemática. Solo un puñado de productores han aplicado pautas de manejo de pastizales procurando conservar del ambiente. Generalmente, las instituciones provinciales carecen de la determinación política y de los recursos técnicos, financieros y humanos para atender técnicamente a los sectores agropecuarios, orientar el desarrollo rural, cuidar el medio ambiente y ordenar la posesión de la tierra. El Estado Nacional ha otorgado subsidios de alrededor de $ 20 millones anuales procurando aliviar los efectos de la baja rentabilidad pero, lamentablemente, esta acción no ha contribuido a una reestructuración del sector productivo ganadero. Son aún incipientes las acciones orientadas a implementar otras actividades rurales mucho mas rentables, que hagan uso de los ambientes húmedos (hortalizas, frutas finas, etc.) y escenarios naturales (agro-turísmo).

En Patagonia existen conocimientos suficientes para detener el proceso de deterioro. Estudios realizadas por técnicos del INTA confirman que no sería necesario reducir la carga de animales en muchos establecimientos evaluados, sino que habría que distribuirlos mejor. La implementación de estas y otras premisas de manejo contenidas en paquetes tecnológicos relativamente sencillos, han dado resultados exitosos y permitido aumentar la receptividad animal. El verdadero problema surge cuando se procura difundir estas exitosas prácticas en el actual contexto socio-político. Lamentablemente, ha sido escasa la demanda de tecnología que significa un mejoramiento en las medidas de control, algún entrenamiento e inversiones en alambrados y desarrollo de aguadas. Muchos productores carecen de los recursos económicos necesarios por haberse endeudado o por la falta de rentabilidad, se niegan a solicitar préstamos, se resisten a cambiar su forma de explotar la tierra o a implementar otras alternativas productivas que les permitan aprovechar mejor las heterogeneidades existentes en la Patagonia. Otro problema fundamental es la debilidad del sistema de extensión y el bajo nivel de organización de los productores aislados. Hasta el momento, las autoridades no han podido conducir un cambio, por faltarle recursos y políticas de largo aliento que procuren la reestructuración del sector.

Patagonia ha sido homogéneamente utilizada durante un siglo, sin tenerse en cuenta que la diversidad de ambientes y recursos determinan potencialidades para producir muchos otros productos y servicios, que hoy son altamente demandados. Algunos productores que poseen suficiente agua han variado su esquema productivo y, tras ellos, las agencias provinciales promueven la diversificación productiva. Sin embargo, muchos productores se resisten a embarcarse en tal diversificación porque carecen de los recursos técnicos y financieros necesarios, y porque dudan del tamaño del mercado y de la demanda real de cada producto.

 

ESTRATEGIA

Si no se modifican la forma y objetivos de producción, el stock ganadero Patagónico continuará decreciendo y el ambiente continuará desertificándose acompañado por un proceso de deterioro económico y social. Ello contribuirá a la descapitalización de los productores, al desmejoramiento de las majadas y al paulatino abandono de la actividad. Como consecuencia, se producirán migraciones de la población rural que trataría de reinsertarse, con sus escasos medios y habilidades, en centros urbanos. Para contrarrestar este proceso se requiere combinar dos objetivos principales en una misma estrategia: i) recuperar la rentabilidad de las empresas y ii) revertir el proceso de deterioro. El Gobierno Nacional y los Provinciales deberán promover, facilitar y controlar un proceso de reconversión productiva y conservación ambiental. Esto requiere un cambio drástico en las actitudes de los productores y decisores políticos. La idea guía es que en Patagonia existe la posibilidad modificar esta tendencia implementando un conjunto de alternativas de producción y servicios rurales. Para reestructurar el sector rural se requiere mucho mas que medidas y subsidios.

No existe una solución a corto plazo ni fácil para los problemas de la Patagonia. La solución requerida debe ser integral, con intervención del Estado como promotor. Este deberá definir y orientar la implementación de un conjunto de acciones de largo plazo tendientes a utilizar en forma comercialmente sostenible los muy diversos recursos naturales de la región. Es posible tratar de revertir este proceso y desarrollar una estrategia tendiente al logro de sostenibilidad, competitividad y equidad, beneficiando al mayor número posible de productores y limitando perjuicios futuros.

Para dinamizar y dar estabilidad al accionar propuesto, consideramos que las instituciones representativas de los productores deben tener mayor participación y las decisiones deben tener su consenso. A estos efectos, la relación entre gobiernos y productores debe robustecerse, canalizándola a través de entes de fomento y otras asociaciones que representen sus intereses. El papel de los gobiernos, como promotores y orientadores de políticas, sería el de garantir el desarrollo equitativo y sostenible de la región. Estas orientaciones requiere de un análisis particular de cada predio rural y micro-región, para señalar las potencialidades ambientales, económicas, sociales y productivas, como así también de las necesidades de apoyo técnico, capacitación, financiación y estímulo fiscal.

En lugar de crear esquemas generales, se propone como actores claves a los integrantes de las comunidades de productores. Esto exige cambios en la organización de las acciones públicas y el establecimiento de mecanismos descentralizados que manejen transparentemente los recursos, dotados de gran flexibilidad y coordinados con otras entidades nacionales, provinciales y privadas. Ello aseguraría el uso eficiente de los recursos y el compromiso de los habitantes de la región en los programas a implementar. Las instituciones encargadas de ejecutar un plan tan complejo de reestructuración de establecimientos, necesitan una red de organizaciones intermedias que actúe como tejido social y se sustente en el consenso. Esto significa fortalecer dichas organizaciones o alentar su formación.

El estado y los productores organizados deberán llevar a cabo las siguientes acciones:

  1. concientizar los productores y decisores políticos para que comprendan la problemática y acepten la necesidad de cambiar, reestructurar y diversificar (hortalizas y frutas finas, eco-turismo, energía eólica, etc.);
  2. fortalecer institucionalmente: al sistema de extensión, las organizaciones intermedias y ciertas áreas de los gobiernos provinciales (específicamente en la planificación del uso de la tierra y titularización);
  3. lograr financiamiento y desarrollo de mercados: los programas de reembolso de los préstamos a concederse deben ser flexibles, las deudas existentes deberán ser re-financiadas y los subsidios y estímulos impositivos condicionados al cuidado del ambiente, y las posibilidades de mercado generadas;
  4. controlar: tanto de las inversiones y actividades comprometidas como del cuidado del ambiente a nivel de predio y región;
  5. desarrollar la sociedad: realizando esfuerzos adicionales para mejorar las áreas de educación, sanidad, infraestructura, empleos alternativos del área rural, especialmente donde habitan los minifundistas;
  6. proteger el ambiente: áreas protegidas deben establecerse en la estepa Patagónica, ecosistemas hasta no representados. Los impactos ambientales de la explotación petrolera deben ser minimizados y mitigados;
  7. programar la capacitación y desarrollo: de paquetes tecnológicos para producir y comercializar los nuevos productos, e intensificar la capacitación y la investigación científica.

 

OPCIONES PARA UN USO SOSTENIBLE

Resulta fundamental que, de ahora en más, se atienda y subsidie solo a los productores que implementen sistemas productivos sustentables. No es recomendable continuar con esquemas generales que no discriminen la forma en que se manejan los recursos. En general el proceso de desertificación es moderado y aún reversible si se aplican pautas de manejo adecuadas. Además, la riqueza hídrica del semi-desierto, permitirá el desarrollo de sistemas de explotación alternativos.

a) Producción ganadera extensiva:

Pocos pastizales no responden positivamente a medidas de manejo racionales, por lo cual se recomienda actuar rápidamente para estabilizar la situación y detener el proceso de degradación de la vegetación. En áreas muy deterioradas habrá que brindar largos descansos. Pero, la producción ovina es posible en áreas con una receptividad de más de 0.1 equivalente oveja por hectárea. Por ello, toda vez que las empresas adquieran una escala mínima (propia o por asociación de productores) y utilicen una tecnología adecuada, podrán continuar produciendo exclusivamente lana. Las pautas básicas para un adecuado manejo de estos pastizales son:

a) adecuación de la carga;
b) mejor distribución de los animales (aguadas);
c) separación de ambientes distintos;
d) implementación de descansos al pastizal.

Se espera que la efectividad de estas pautas para detener el deterioro será de un 70-80%, y se estima que las mismas son aplicables a todas las situaciones y que su costo es mínimo. Por ello se considera injustificable que no sean implementadas por todos los productores. La Tecnología de Manejo ganadero Extensivo (TME) propuesta por INTA asocia a estas pautas otras recomendadas para un adecuado manejo de los rodeos: esquila pre-parto, manejo de los rodeos, control de depredadores, suplementación estratégica, pastoreo con mas de una especie animal, realización de reservas forrajeras.

b) Producción ganadera intensiva

Es posible producir carne o leche en las áreas de alto potencial forrajero de los ambientes húmedos, mejorando la alimentación animal y controlando los factores ambientales. Quien realiza una producción ganadera intensiva cuidará esmeradamente el ambiente. Afortunadamente, en muchos ambientes que han perdido su condición de pastizal húmedo de alta calidad, continúa existiendo la fuente de agua que lo origina. Mediante elementos mecánicos y la construcción de obras de arte muy elementales podrán estabilizarse las cárcavas y regularse las escorrentías.

c) Alternativas productivas

Para ser competitivos, la mayoría de los 13.000 productores deberán complementar o sustituir la producción de lana con otro tipo de ingreso. Según las potencialidades ambientales específicas, podrán iniciar actividades de granja, alternativas agrícolas, hortícolas o frutícolas, forestación, el agro y eco-turismo, y el aprovechamiento de la fauna silvestre. La Patagonia puede ser considerada como un desierto con mucha agua, que no está bien aprovechada.

Consideramos que el futuro agrícola de las áreas húmedas requiere de estudios profundos antes que los laboreos y obras de irrigación perjudiquen estos oasis. Existen sobradas experiencias de la degradación de estos frágiles ecosistemas y sería saludable para estos valiosos recursos húmedos la promulgación de políticas oficiales que controlen su desarrollo económico.

d) Protección ambiental

Existen extensas áreas, privadas o fiscales, no aptas para producciones ovinas comercialmente competitivas, y carentes también de recursos naturales que les permitan implementar otras alternativas productivas. Además, debe hacerse notar que en la Red Nacional de Areas Protegidas no existen representantes de las estepas frías de Patagonia. Por ello se propone proteger con distinta rigurosidad, áreas no aptas para la producción comercial. En tales casos se sugiere subsidiar a los productores que se comprometan a cuidar el ambiente, dado el interés de la sociedad de realizar actividades turísticas y promover la recuperación de la fauna silvestre. También se debería propender a desarrollar usos novedosos de los recursos naturales existentes (como sería la extracción de resinas de Grindelia, la utilización industrial de otras especies autóctonas, o la caza de la fauna autóctona).

 

CONCLUSIONES

Desde el punto de vista extensivo, la producción ovina es la principal actividad rural y determina la progresiva degradación de un extenso y muy valorado ambiente (por su biodiversidad y valor turístico). Solo las empresas que se beneficien de la economía de escala y empleen técnicas compatibles con el cuidado ambiental, podrán continuar produciendo lana en forma competitiva. Las otras deberán diversificar su producción utilizando los muchos nichos de recursos naturales, para poder continuar. Para ello se requiere: modificar la actitud de los productores y decisores políticos; fortalecer organizaciones intermedias; descentralizar la toma de decisiones para planear e implementar proyectos hechos a medida y canalizar los recursos. Sólo los productores que procuren cambiar, aplicando técnicas ambientalmente amigables, deberán ser estimulados y recompensados.

 

EXECUTIVE SUMMARY

DIAGNOSIS AND ANALYSIS

Patagonia is a cold semi-desert, crossed by various rivers that sprout in the Andes and run all the way to the east, towards the Atlantic Ocean. Its area of 73 million ha, is mostly covered by a shrubby steppe, while 5% is occupied by oasis and wet meadows (mallines). Its population is concentrated in cities along the coast, the Andes and the irrigated valley of Río Negro in northern Patagonia. Rural population density on the steppe is very low, including some 13,000 sheep farmers, which are often sub-divided into three categories: large commercial farms (mostly in the southern provinces and western areas), medium scale family farms, and small scale subsistence farmers including indigenous tribes (mostly living in the north and north west).

Since the end of the last century, the entire Patagonian steppe has been used almost exclusively for sheep grazing. The profitability of this activity was the principal colonisation and development factor of Patagonia, which up to that time had been pristine. The number of sheep that grazed the Patagonian steppe used to fluctuate around the 20 million mark, but lately numbers have been declining steadily to less than 8 million. Today, the sheep sector is in crisis, producing merely 1% of the Gross Domestic Product of the Region. Profitability has sharply declined due to the following reasons:

  1. a continuous reduction of the wool price (from US 10 to less than 2 in 50 years);
  2. an increase in the production costs (estimated at 200 to 300%);
  3. a reduction of the carrying capacity of the range due to environmental degradation (estimated at 25 to 50%).

Farmers have lost their running capital, nor maintained farm improvements and are now struggling to survive, often at the expense of the environment. Others, have left their farms because they can no longer fulfil their basic needs (smallholders) or because they do not obtain a net profit (many medium scale farmers, particularly in the central plains of Santa Cruz and Chubut). It is estimated that only 6% of the farms have the minimum scale required to produce exclusively wool in a competitive manner.

There are numerous evidences of desertification in Patagonia, mainly caused by sheep grazing. Other causes include deforestation, road construction and last but not least wide scale oil and mining exploration and exploitation activities. It is difficult to make a proper assessment of the process and degree of desertification in the absence of information on the original state of the Patagonian environment (point of reference). Analysis of climatic data during the last century does not indicate any significant change in rainfall, although it is noted that annual variability in rainfall is high.

The main causes of degradation of these steppe is the continuous grazing with too high stocking rates, although only a part of the vegetation (palatable species) seems to be mostly affected by repeated animal consumption. Because of this, much of the dry steppe is considered rather robust and very resilient to overgrazing. Deterioration occurred as in traditional range management system, animals were kept throughout the year in large paddocks without subdivision of distinct pastures. Patagonian farmers were experts in tending their animals, but lay men with regards to range management. Then, degradation was not the result of sheep grazing per se, but rather the way these ranges were managed, i.e. the lack of proper distribution of the animals in time and space. Dry spells, of course, have aggravated the process.

The widespread occurrence of highly productive oasis and meadows in Patagonia have significantly contributed to the initial success of sheep flocks. Based on this experience, many farmers overestimated the carrying capacity of the range, thus applying too high stocking rates. Contrary to the steppe, these humid areas are rather sensitive to over grazing, and had disappeared or show serious signs of degradation. According to a group of international experts visiting the area and comparing it to similar regions in the United States, Southern Africa and Australia, desertification in Patagonia was rated as generally moderate, with locally severe degradation in humid areas (mallines) and on public lands. It implies that there is ample possibility for recuperation of the range lands and to revert the present degradation process.

Although the issue of desertification in relation to sheep grazing has been widely publicised during the last decades, farmers and government decision makers have not given it due priority. Only a hand full of farmers apply improved range management techniques paying attention to environmental conservation. Provincial governments lack financial and human resources as well as political commitment to address issues related to land use, development and environmental conservation of these vast and sparsely populated rural areas. The national government has been assigning annually about U$S 20 million in subsidies to alleviate the situation of sheep farmers, but this has not resulted in a revitalisation or restructuring of the sector. As yet, there are few actions directed towards diversification, taking advantage of the many humid areas (for the production of fruits, vegetables, etc.) or of Patagonia’s beauty (eco- and agro-tourism).

There is sufficient knowledge on proper range management to stop the degradation process in Patagonia. In many cases it is not necessary to reduce animal numbers, but to re-distribute the animals and sub-divide the paddocks into range sites. Implementation of such management methods have been successful in a number of commercial trials. The issue, however, is how to actually implement these improved range management methods on a wide scale in the present political and socio-economic context. The demand of farmers has been very low so far to apply techniques that require improved control, training and investment in range subdivision and water development. Some farmers are in debts and most of them are reluctant to borrow from banks, many are reluctant to change their traditional range management methods, most farmers are not organised, and the extension system is weak. And the political system has not been conducive so far, lacking resources and long term policies aimed at restructuring.

Patagonia had been homogeneously used throughout a century. However, its diversity in environments and resources give potential to produce many other highly demanded goods. Some farmers that own abundant water resources have varied their production scheme and, following them, provincial government agencies are promoting farming diversification. However, many farmers are reluctant to embark on diversification, lacking financial and technical resources or doubting about the real size of each product market demand.

 

STRATEGY AND APPROACH

Clearly there is evidence of widespread environmental degradation in Patagonia as a result of more than one century of continuous sheep grazing without proper range management. It is also obvious that sheep farming had been suffering a reduction in profit for decades, that has now turned into a very difficult situation with the present low wool prices. Therefore, an approach with two simultaneous objectives is required: i) to help farmers to regain a profitable enterprise whilst ii) at the same time reverting the degradation process. The government, both national and provincial should facilitate and monitor the process of restructuring and environmental conservation. All this requires drastic changes in attitudes of farmers and decision makers. The breakthrough idea must be that Patagonia is not only suitable for sheep farming but able to produce a diversity of goods and services. To restructure the rural sector requires more than general measures and subsidies.

Long term policies are required, providing a framework for decentralised planning and implementation of activities, based on the local conditions of the natural resources and the socio-economic context. It is elementary to recognise that Patagonia is heterogeneous. Medium scale farmers require other solutions than smallholders in the north. Indebted sheep farmers may need other assistance than farmers in the process of diversification. Farmers in the Andes have other options than those on the steppe. Therefore, farmers must be major stake holders in both planning and implementation of all activities. Channelling of communication, information and resources between government and farmers is best achieved through intermediate representative organisations, such as co-operatives and farmers associations. Therefore, decentralisation of decision making is required as well as strengthening of these intermediate organisations.

The governments and the farmers will have to initiate the following activities:

  1. sensibilisation: of both farmers and decision makers on the need for change, restructuring and diversification (fruits, vegetables, flower bulbs, forestry, tourism, wind energy generation, etc.);
  2. institutional strengthening: improvement of the extension system, strengthening of intermediate organisations and of provincial governments (especially in the field of land use planning and land registration);
  3. financing and marketing: loans with flexible payment conditions are required, as well as refinancing of debts, market development (of alternative products), and oriented subsidies (rewarding environmental care);
  4. monitoring: close follow up of agreed farm investment and activities is required in any initiated project with financial and technical assistance; regular monitoring is also required of the care of natural resources in general and of farm holdings;
  5. social development: in rural areas, additional development efforts are required in the field of education, health, infrastructure, alternative employment, etc. Especially in those areas with poor small holders;
  6. environmental protection: protected areas must be established to Patagonian steppe, so far not represented (possibly on degraded and abandoned farms). The oil extraction sector should be better controlled and their impacts minimised and mitigated;
  7. capacity building: technological packages must be developed for alternative production systems; research on desertification must be intensified; and education.

 

SUSTAINABLE USE OPTIONS

In general the desertification process is moderate and still reversible by applying sustainable range management practices. Moreover, despite being a semi desert, Patagonia is rather rich in water resources, which so far have been hardly used for alternative production systems. Sustainable resource use options are the following:

i) Extensive sheep farming

Although some degraded pastures may require temporary closure for its recuperation, many pastures with a carrying capacity higher than 0.1 sheep equivalent/ha, are considered able for sheep grazing. Those farm holdings which have or may acquire a minimum size, are able to produce on a economic and sustainable basis, when applying a management technology consisting of the following principles:

  1. proper stocking rate;
  2. improved animal and water points distribution;
  3. paddock sub-division into distinct range units;
  4. application of temporary closures or rests periods.

TME management packages have been developed by INTA, including these principles and other technologies as early shearing, sanitary and genetic herd improvement, predator control, supplementary feeding, etc.

ii) Intensified livestock farming

Dairy and beef or mutton production is possible in the humid meadows. Any intensification in livestock keeping automatically provides environmental care, since good quality pastures are required. Although most humid areas have been more severely degraded than the steppe, in most cases the water sources and dynamics are less affected. Because of this, these areas may be recuperated by direct seeding, soil cultivation, construction of dams, and other measures which enhance water infiltration and reduce accelerated run off.

iii) Product Diversification

Most of the 13,000 farmers in Patagonia will have to complement their income with some other production systems additional to sheep farming. Patagonia has various resources which, so far, have been hardly used, is possible to list among the alternatives:

- horticulture;
- forestry;
- agro-tourism;
- game management;
- small stock farming;
- wind farming.

Some progressive farmers are producing cherries, berries, tulips, garlic, etc. with varying degrees of success. A major effort is required to assist these farmers technically and in market development. Furthermore, it is important to ensure environmental sustainability, specially with the implementation of irrigation schemes.

iv) Environmental protection

There are vast areas (both private and public) which are not suitable for sheep farming, many of which have been abandoned during the last two decades. Much of these lands also lack other natural resources for alternative production systems. In addition, it is noted that the National System of Protected Areas lacks representation of most of the steppe types occurring in Patagonia. Combining these issues, it is proposed to create a series of protected areas in Patagonia, consisting of degraded and unproductive areas. Farmers still living in these areas, should be compensated and could be employed as park wardens and tourist guides.

Sustainable natural resources use must be monitored systematically. A system should be developed for monitoring climate, rangelands condition in general and of individual farms, and other resource uses. Special mention is required of the need to monitor and mitigate the widespread negative impacts of oil exploration and exploitation industry in Patagonia.

 

 

CONCLUSION

Although areawise, sheep farming for wool production has been and still is the principal rural activity, it is clear that today’s contribution to the Gross Product of Patagonia has become insignificant (less than 1%). In addition, no sustainable range techniques are applied, leading to degradation of the region’s great environmental value (biodiversity and tourism).

Large commercial sheep farms, using scale economies and improved technologies, will be able to continue producing in a competitive way. Smaller farmers need to diversify using any of Patagonia’s many natural resources niches, in order to survive. There are a series of alternatives, such as agro-tourism, game management, horticulture, forestry, etc. Special assistance is required for small holders and small farmers living on public lands with few resources.

The radical change that is proposed requires a modification in attitude of both farmers and decision makers. Previous general programmes and subsidies alleviate but have not achieved any restructuring of the rural sector nor prevented further environmental degradation. Intermediate organisations (NGO’s, farmers associations, co-operatives, etc.) must be used and strengthened to decentralise decision making, to improve communication between farmers, government and the market, to plan and supervise implementation of tailor made projects, and to channel resources. Only those farmers who are willing to diversify and to apply environmentally friendly techniques must be stimulated and rewarded.

 

1. ANTECEDENTES

1.1 Consideraciones Previas

01. Este es el documento principal del proyecto "Estado actual de los conocimientos sobre los procesos de desertificación en Patagonia, su prevención y control, estudio comparativo con regiones homologas: conclusiones y estrategias". En el mismo se resume la información aportada en los numerosos trabajos que figuran en anexos y, las ideas y comentarios recogidos en diversas reuniones de trabajo y en el Taller llevado a cabo el 5 de noviembre de 1998 en Trelew (Chubut), del cual participaron autoridades y representantes de instituciones fuerzas vivas de la región.

02. Este documento (y en los anexos que se adjuntan) se procura cumplir con los objetivos específicos encomendados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), a través del Proyecto Forestal de Desarrollo (co-financiado por la Nación Argentina y el Banco Mundial - Convenio BIRF 3948-AR). Estos fueron:

  1. Estructurar un estado actual de los conocimientos sobre la desertificación en Patagonia, abarcando los aspectos vinculados a los recursos naturales, los aspectos socioeconómicos y normativos;
  2. Elaborar un estudio comparativo de las principales prácticas productivas y conservacionistas analizando sus ventajas y riesgos económicos y ambientales, y;
  3. Diseñar un conjunto realista de conclusiones y recomendaciones y las estrategias resultantes para compatibilizar el desarrollo productivo de la Patagonia con la prevención y control del proceso de desertificación en sus dimensiones socioeconómica y ambiental, aceptable para los actores públicos y privados.

03. Este documento analiza y propone soluciones alternativas al problema productivo rural de la Patagonia, teniendo en el efecto de éstas sobre el ambiente. Por lo tanto, el documento no es un estudio exhaustivo de todos los problemas ambientales de la región, sino de los problemas productivos rurales y de la relación entre éstos y el ambiente. Tal es el orden de prioridades establecido por los términos de referencia.

04. El estudio fue ejecutado por un consorcio de empresas consultoras: DHV Consultants BV (de Holanda) & CSSwedforest (de Suecia), que coordinaron la labor de técnicos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Centro Nacional Patagónico dependiente del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CENPAT), de la Universidad de Comahué, y varios otros consultores individuales. El consorcio internacional, por ser el contratante principal, toma toda la responsabilidad del contenido de este documento.

05. Este informe final es entregado a la SAGPyA, destinataria final y propietaria del mismo, como insumo para la toma de decisiones, marco en el cual fue diseñado y contratado.

06. En los distintos párrafos se citan los autores de aquellas contribuciones técnicas donde se hallará la información que fundamenta cada afirmación. Por ello todos los que hayan realizados significativos aportes a este documento, son considerados como coautores del mismo, y figuran en el índice correspondiente.

07. Este documento considera como pertenecientes a la Patagonia las cinco provincias australes de Argentina: Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Comprende por lo tanto las Regiones Fitogeográficas de Patagonia y Monte Austral. Este estudio no incluye los grandes valles irrigados de la región, ni sus costas, ni los bosques de la región montañosa andina.

08. La desertificación ha sido definida como la "degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, que resulta de varios factores que incluyen variaciones climáticas y actividades humanas" (Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, 1992).

09. Argentina es signataria de la Convención sobre desertificación de las Naciones Unidas, lo que ha sido ratificado por la Ley Nacional 24.295. Actualmente, se está desarrollando un Programa de Acción Nacional (PAN) de lucha contra la desertificación, bajo la responsabilidad de la Dirección de Suelos, que depende de la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable de la Nación.

 

1.2 Metodología Interdiciplinaria y Participativa

10. Para diagnosticar la problemática, analizarla, evaluar las posibles opciones y recomendar una estrategia, se realizó un acercamiento interdisciplinario. En función de éste afirmamos que la desertificación es el principal problema ambiental de la Patagonia, pero no es necesariamente el principal causante de su deterioro económico y social, sino uno de los aspectos determinantes. Muchos otros factores (políticos, económicos, culturales, étnicos y ambientales) han contribuido a la presente situación de uso y manejo de la tierra y de sus recursos, a la disminución de las majadas, a la marginalidad social, a la distribución de la población, al empobrecimiento de la región, etc. Tomar a la desertificación y a la ganadería ovina como único punto de partida no permite una visión integral de los problemas y del potencial de la Patagonia.

11. La primera fase del estudio consistió en realizar un diagnóstico basado sobre un estudio bibliográfico, una recopilación de información existente y múltiples visitas al terreno. En la segunda fase de análisis, se procuró la participación activa de los distintos actores realizando tres giras por las provincias patagónicas, para recoger información y las opiniones de:

  1. productores que integrasen cada uno de los estratos (grandes, medianos y pequeños)
  2. indígenas
  3. representantes de cooperativas, asociaciones, y organizaciones de productores (Sociedades Rurales, Productores Hortícolas, etc.)
  4. extensionistas de INTA, PSA, pro Huerta, Cambio Rural
  5. representantes de ONG’s ambientales (Fundación Patagonia Sur, Fundación Patagonia Natural, Vida Silvestre)
  6. diputados y autoridades provinciales en Agricultura y Ganadería, Recursos Naturales, Economía, Producción y Tierra y del Ente de la Región Sur (Pica de R. Negro) y
  7. representantes de otras secretarías y organizaciones nacionales citas en Buenos Aires (Secretarías de Desarrollo, de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, de Recursos Naturales, CONADEPA, Asociación de Productores de Merino, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Lanera)

12. Al mismo tiempo que se realizó la tercera gira provincial, se ha distribuido ampliamente un borrador del informe preliminar, para recoger comentarios antes de elaborar la versión final de dicho documento. Este último y todos los informes que le dieron origen fueron presentados en un Taller Público realizado en Trelew en Noviembre de 1998, donde se brindó a los distintos actores otra posibilidad de comentar y opinar sobre el documento (ver abajo).

 

1.3 Taller Público

13. Al concluir la compilación del documento preliminar, la SAGPyA invitó a representantes de otros ministerios, de las provincias patagónicas, de numerosas instituciones, organizaciones e individuos de toda la región, y al público en general, a asistir a la presentación los resultados del estudio y brindar un espacio para discutir sobre las conclusiones y propuestas del mismo.

14. Debido a la actualidad, complejidad y sensibilidad de la problemática planteada, la convocatoria tuvo gran repercusión entre las instituciones. Días antes de que se llevase a cabo el taller, muchos organismos involucrados mostraron sus inquietudes respecto al tema, y solicitaron espacio durante el taller para exponer sus comentarios y observaciones sobre el informe. Una muestra de este interés es la participación en el evento de 110 personas, un número mucho mayor de lo que se había previsto. El programa del taller, la lista de los participantes, las presentaciones, y los trabajos en comisiones se encuentran en el Informe Técnico No. 7. El programa del taller fue coordinado por el grupo de consultores con los responsables de la SAGPyA y discutido de antemano con el moderador. El día estuvo dividido en dos partes.

15. Realizaron la apertura del evento el Subsecretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, Dr. Miguel Sobrero y el Director del Proyecto Forestal de Desarrollo, Ing. Ricardo Larrobla. En la primera parte del día se presentaron las conclusiones y resultados del estudio y se les dio la oportunidad a los participantes de hacer preguntas aclaratorias y observaciones. Las preguntas formuladas por los participantes fueron variadas, cubriendo aspectos técnicos, económicos, sociales e institucionales. Muchas de las preguntas fueron contestadas en forma satisfactoria por parte de los técnicos y expertos presentes. En algunos casos, se generaron fuertes discusiones por las discrepancias entre los puntos de vista entre quienes habían formulado la pregunta y los panelistas. Se debatió largamente el tema de los auxilios financieros, y la problemática de los minifundistas y de las indígenas.

16. Después de la ronda de preguntas aclaratorias, los participantes tuvieron la oportunidad de presentar sus observaciones al documento principal. Antes de iniciar el taller, algunas instituciones ya habían anticipado su interés en aprovechar esta posibilidad y articular su puntos de vista con comentarios respecto al documento. Otras instituciones se sumaron a éstas durante el desarrollo de esta etapa del taller. Una síntesis de lo que dijeron los representantes de distintas instituciones se encuentra en el Informe Técnico 7.

17. En la segunda parte del día se analizó en comisiones el "qué hacer" en cuatro temas importantes:

  1. políticas estructurales
  2. monitoreo y normativa del ambiente
  3. demanda y transferencia de tecnología
  4. minifundios y problemática social.

 

Las conclusiones arribadas por las comisiones, que fueron presentados al finalizar el día a la audiencia del taller, se reproducen en el Informe Técnico No. 7.

18. Al sintetizar la labor del día, el grupo de consultores se comprometió a tomar en cuenta los aportes de los participantes en la elaboración del documento final. Se reconoció que faltó información sobre el impacto de la actividad petrolera, las retenciones, los minifundistas y las indígenas. El grupo de consultores ofreció considerar cualquier otro aporte fundamentado en el que se destacasen falencias del documento, que se les hiciera llegar. Un resumen de las reacciones por escrito al documento presentado en el taller se encuentra en el Anexo 1.

19. Del taller surgió la necesidad de fortalecer las estructuras institucionales. En el taller hubo políticos, técnicos y productores que podrían juntarse para armar y aceitar dichas estructuras. Con dichas estructuras se podrían diagnosticar correctamente cada caso y cada problemática, planificar su recuperación y poner en marcha las acciones.

 

2. SITUACIÓN ACTUAL

2.1 La Patagonia

20. La Patagonia es una vasta región (750,000 km2), que cubre un amplio rango latitudinal (36-550 S), limitada al oeste (O) por la Cordillera de los Andes y al este (E) por el Océano Atlántico. En su interior se escalonan áridas mesetas, relativamente homogéneas, y entre ellas, valles donde se observa una importante heterogeneidad de ecosistemas .

21. La homogeneidad fisonómica está dada por una estepa graminosa-arbustiva, que compone un semi-desierto frío. Por los valles circulan, de O a E, caudalosos ríos y numerosos arroyos que constituyen la principal cuenca hídrica Argentina después de la Río de la Plata. La heterogenidad en el paisaje brindada por estos cauces, es aumentada por la infinidad de oasis (mallines o vegas) que ocupan desde un 8 a un 3% de su superficie. La densidad de población en las áreas rurales es muy baja (0,1 hab/km2) y se concentra en ciudades de la periferia de la Región (Precordillera, costa y grandes valles).

22. Los relatos de numerosos viajeros que recorrieron la Región durante el siglo pasado dan cuenta de una vegetación abierta en la zona de Monte, en el norte de la Patagonia, y de millones de guanacos que pastaban densos pastizales. También se informa sobre la existencia de depredadores mayores, aves de rapiña, y significativa fauna menor.

23. La colonización Patagónica se inició a fines del siglo pasado con el asentamiento de productores de lana en distintas áreas de la estepa. La lana no requería un proceso de conservación especial y era altamente demandada por el mercado mundial. Ello determinó una interesante rentabilidad de la cría ovina, estimada en un 30-40%, y justificó la monocultura lanera.

24. Las primeras señales de alarma sobre las consecuencias del pastoreo ovino no tardaron en aparecer. Ya en 1914, Bailey Willys, un geólogo Norteamericano que estaba trabajando en Río Negro, describió con notable precisión el sobrepastoreo de los campos Patagónicos. En 1951 Vaino Auer, en 1958 Soriano, y en 1965 Amigo comunicaron los efectos del deterioro sobre la vegetación. En 1962, los técnicos del INTA de toda la Patagonia recomendaron reducir las cargas en un 30% para detener el proceso de desertificación.

25. Desde hace 10 años, el INTA en colaboración con la GTZ alemana, ha estudiado y diagnosticado el proceso de desertificación en Patagonia. Como resultado de esta labor existen algunas informaciones sobre el proceso (en mayoría en forma de datos y material no editado), y se ha instalado el tema en las discusiones privadas y públicas.

26. El uso de las pasturas naturales de las extensas mesetas y llanuras para la ganadería ovina de secano ha sido y sigue siendo la principal actividad rural de la Patagonia. Esta monocultura productiva no ha tenido en cuenta la existencia de ambientes diferentes, por lo que su alto y variado potencial no ha sido bien aprovechado.

 

Fig. 1 - Mapa general de la Patagonia con Unidades Fisionómicas-Florísticas (J.M. Paruelo)

27. Existen muchos indicios de desertificación en la Patagonia y de que la explotación ovina sería su causa principal. Sin embargo, son escasos los conocimientos sobre el estado original (de referencia) de los recursos naturales y su funcionamiento. Sólo en unas pocas áreas se han realizado estudios de mediano y largo plazo (más de 10 años) sobre el funcionamiento de los ecosistemas. Esto dificulta una adecuada evaluación de la magnitud del proceso de degradación ambiental, de sus posibles causas, y de las posibilidades de recuperación.

28. Existen además, otros factores que han contribuido al deterioro de la producción, entre ellos un aumento en la depredación por parte de zorros y pumas, el abigeato y el deterioro de la oferta forrajera. Este último proceso de degradación es el resultante de un siglo de extracción de forraje sin aplicar una tecnología de manejo adecuado de los campos (adecuación de la carga, mejoramiento de la distribución de los animales en el espacio y el tiempo). La mayoría de los establecimientos tiene una infraestructura obsoleta, y se han visto obligados a disminuir el personal y consecuentemente han perdido capacidad para atender las majadas.

 

2.2 Situación Económica

29. Aunque anteriormente, la ganadería ovina fue la principal actividad económica y motor de desarrollo regional, hoy ya no lo es. Actualmente la producción ganadera representa menos de 1% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de la Patagonia y tiene una tendencia decreciente (tabla 1). Otros sectores aportan mucho más a la economía Patagónica. La explotación minera y petrolera, la pesca, la fruticultura (en el valle de Río Negro), los servicios y el turismo muestran una elevada tasa de crecimiento (Penna y Huerta).

Tabla 1 - Distribución del PBG de la Patagonia por subsectores en 1995 (Penna)

.

Chubut

Neuq.

R.N.

S.Cruz

TdelF.

Patagonia

% del PBG Agr. Caza, Silv. y Pesca

5,24

6,73

10,38

7,29

6,44

7,5

% del PBG Agropecuario

3,61

6,66

10,15

1,18

0,69

5,3

% del PBG subsector ganadería

1,10

0,45

1,19

0,96

0,66

1,0

30. La caída en las existencias ganaderas, como muestra el gráfico siguiente, es uno de los indicadores de la declinación de actividad ovina (Huerta). Las Provincias de Santa Cruz y de Chubut han sido las más afectadas por la disminución de la carga ganadera (fundamentalmente ovina).

31. La sustitución de las lanas por fibras sintéticas ha reducido la demanda mundial de este commodity y ha ocasionado un descenso continuo del precio internacional. Como los costos fijos continuaron creciendo, lo que ha generado una progresiva caída del ingreso neto de los productores. Entre 1910 y 1930, el precio de la lana (en dólares constantes) era cinco veces superior al de 1992/96. Si bien hubo períodos de recuperación (1951 y 1974) hubo una clara tendencia declinante. El consumo mundial por habitante ha caído de 0.35 kg en 1987/9 a 0.25 kg en 1996/7 (Gargiulo).

 

Fig. 2 - Evolución de la carga ganadera en unidades ganaderas ovinas (ugo) (Huerta).

 

 32. Los precios pagados a los productores locales se han fijado en relación con los precios internacionales. A partir de 1994, el PROLANA comenzó a publicar precios de referencia de las operaciones realizadas en el país. En ese entonces los valores obtenidos localmente eran un 40% menores que los precios internacionales para calidades semejantes. Las mejoras introducidas por la clasificación de las fibras en los establecimientos y por su presentación en fardos contribuyeron a mejorar la capacidad negociadora de los productores y en 1997/8 las diferencias entre las cotizaciones locales respecto a las internacionales se redujeron al 8%. Esto ilustra cómo una política activa colabora a "construir" un mercado Lamentablemente hoy, el productor que realiza esta práctica, no recibe el beneficio adicional de $0,05/kg (Gargiulo).

33. A partir de 1950, el precio de la lana, en moneda constante, muestra una de las tendencias declinantes más pronunciadas dentro de los productos agropecuarios. Esta disminución de los precios fue parcialmente compensada por la mejora tecnológica y la productividad que elevaron la cantidad de lana obtenida por animal. De todas maneras, los establecimientos laneros sufrieron el impacto negativo de la disminución de las cotizaciones. Frente a una tendencia como la indicada puede suponerse que la misma continuará (Gargiulo).

34. Algunas estimaciones de rentabilidad fueron elaboradas por CORFO Chubut e INTA (Menedín F. y Nápoli, N, 1996) para diferentes tamaños de explotaciones localizadas en las tres áreas principales: la costa, la meseta y la precordillera. En la Tabla 2 se reproducen los resultados que muestran diferencias de rentabilidad con relación al tamaño y sub-región. En todos los casos, se obtuvieron tasas inferiores a las que abonan los bancos a un pequeño inversor (alrededor del 6%).

 

Fig. 3 - Precio de la Lana en U$S de 1996

 

35. Las estimaciones realizadas para diferentes zonas de la Provincia de Río Negro resultan complementarias (Huerta, 1998). Se analizaron los costos y beneficios de cinco explotaciones de un mismo tamaño (2001 a 4500 cabezas). Empleando tecnología mejorada y contando con un 25% de aumento en el precio de las lanas, que es un escenario "deseable" los valores estimados de la rentabilidad fueron bajos: 5.8%, 4.1%, 2.5% 1.6% y 0.3%.

 

Tabla 2 - Estimaciones de rentabilidad (CORFO Chubut e INTA)

tamaño en cabezas

zona

capital total ($)

ingresos ($)

rentabilidad (%)

2000

costa

394572

8004

2.03%

.

meseta

428423

952

0.22%

.

precordillera

349465

8442

2.42%

4000

costa

718927

22934

3.19%

.

meseta

786229

9230

1.17%

.

precordillera

624701

24624

3.94%

6000

costa

1049726

36781

3.50%

.

meseta

1150681

16225

1.41%

.

precordillera

912802

39300

4.31%

diferencia

costa

655154

28777

1.47%

6000-2000

meseta

722258

15273

1.19%

.

precordillera

563337

30858

1.89%

Fuente: Menedín, F y Nápoli, N., (1996)

36. Si las rentabilidades actuales se comparan con las obtenidas cuando se colonizó Patagonia, no queda lugar a dudas de las razones principales de la situación actual. Un estudio histórico (Barbería, 1996) muestra los resultados obtenidos por los productores en la década de 1910. En algunos casos (40.000 ha) la tasa de retorno anual sobre capital llegaba al 50% y el margen bruto de explotación superaba el 80% del precio de venta. Tales valores permiten duplicar el capital cada 2-3 años, algo impensable en las actuales condiciones de mercado. La falta de rentabilidad, especialmente en la última década, ha acentuado la presión sobre el ambiente.

37. En resumen, los productores han experimentado una progresiva reducción de rentabilidad sobre capital, por lo que en la actualidad, sólo los establecimientos con majadas de 6000 ovejas alcanzarían una rentabilidad similar a la que abonan los Bancos a los pequeños inversores. La disminución de rentabilidad ha elevado el endeudamiento y ha llevado al abandono de 500 campos en Santa Cruz. Otros efectos han sido la emigración de la población rural y la obsolescencia de la infraestructura por falta de inversiones.

38. Hay que señalar que, en general, muchos productores no reaccionaron empresarialmente cuando fueron afectados por esta reducción de rentabilidad. Lo que ocurrió en la Patagonia ha ocurrido en otras regiones del país a empresas dedicadas a las más diversas actividades. En dichas latitudes, las empresas lograron sobrevivir en función de continuas modificaciones e innovaciones en los procesos productivos y en los productos ofrecidos, surgida de desarrollos y de asumir los riesgos que involucra todo cambio. El inmovilismo ocurrido en Patagonia se puede justificar por la baja rentabilidad y las continuas emergencias sufridas en los ´90.

39. Antes del ajuste fiscal y de la estabilidad monetaria de los años ´90, el estado recaudó a través de impuestos a la exportación de productos agropecuarios (que llegaron al 30% en 1987/8), denominados retenciones. Estas eran mayores para las lanas sucias que para las lavadas y tops y, se justificaron para reducir el beneficio (presuntamente excesivo) que llegaba al productor con tipos de cambio subvaluados. Una estimación de la Federación Lanera Argentina (1986) para el período 1945/86 indica que el efecto cambiario-impositivo ha motivado una pérdida del 35% sobre el valor F.O.B., y del 59% en los ingresos percibidos por los productores. La reducción artificial de sus ingresos crearon expectativas desfavorables en los productores laneros, que contribuyeron a postergar sus decisiones y que diminuyeron la capacidad de capitalizar las explotaciones. Los derechos de exportación fueron derogados en diciembre de 1990, la tasa de estadística rigió hasta octubre de 1991 y, la contribución para el INTA dejó de exigirse en noviembre de 1992. (Federación Lanera Argentina)

40. El ajuste macroeconómico establecido en 1991, además de estabilidad y crecimiento, creó un nuevo ambiente competitivo, manifestado en nuevas situaciones que influyen sobre el desarrollo de la actividad regional, tales como:

  1. se modificaron los precios relativos de insumos, mano de obra, servicios y tasa de interés en relación al valor de los productos;
  2. entraron nuevos empresarios, especialmente extranjeros, adquiriendo establecimientos de gran tamaño e implementando ajustes tecnológicos;
  3. se restringió la acción estatal tanto directa como indirecta, afectando la investigación y extensión y la asistencia a los pequeños productores;
  4. se limitaron al mínimo las políticas sectoriales, y;
  5. se eliminaron o disminuyeron aranceles y barreras al comercio, facilitando el ingreso de insumos y bienes de capital, y se redujeron algunos costos de infraestructura (Gargiulo).

41. En resumen, puede considerarse que la rentabilidad de los productores fue perjudicada por una política que desincentivaba las exportaciones (principal destino de la lana) y, cuando cambió dicha política también se modificó el escenario productivo: precios internacionales cada vez más bajos, emergencias y la exigencia de adecuarse a la nueva estructura económica.

42. Se estima que, actualmente, una carga de 6.000 cabezas ovinas es el mínimo indispensable para obtener una rentabilidad comparable con otro tipo de inversiones. Sólo el 6% de los productores poseen esa cantidad de ovejas o más, siendo propietarios del 38% de las existencias ovinas totales. Muchas empresas laneras con menores poblaciones ovinas, continúan operando gracias a una variada gama de auxilios financieros que la Nación y/o las Provincias otorgan al sector (Penna).

43. El monto promedio de subsidios concedido anualmente a la ganadería por parte de la Nación es de $20-23 millones. Esto equivale aproximadamente a un 10% del valor de la producción ganadera. A ellos deben agregarse otros subsidios provinciales: exenciones de los impuestos a las ganancias e inmobiliario. Este conjunto de medidas, tendientes a reducir los costos de producción, han evitado un mayor cierre de campos y una mayor declinación de la producción. Sin embargo, el hecho de no establecerse una obligación por parte del productor como contrapartida del beneficio otorgado, permitió cierta especulación con la tierra y desestimuló el uso óptimo de los recursos (Penna).

44. Estos estímulos, fueron otorgados como una forma de reducir transitoriamente los problemas de los productores, y no formaron parte de una estrategia de recomposición del sector para hacerlo económicamente competitivo y ecológicamente sustentable. No parece posible que estas ayudas continúen indefinidamente, lo que lleva a la necesidad de buscar nuevos caminos para la reestructuración de la actividad ganadera (Penna).

 

2.3 Situación Social

45. La escasa población de la Patagonia (1,5 millones según el censo de 1991) crece y se encuentra concentrada en las ciudades y pueblos. Sólo el 14% vive en el área rural y un 4% en establecimientos rurales. Esto representa una muy baja densidad de población que no supera 0,01 persona por km2, y que disminuye por un fuerte éxodo. Este aislamiento obstaculiza el desarrollo de la población rural (Casas).

46. El inhóspito clima y el aislamiento no estimulan los asentamientos rurales permanentes y acentúan el criterio de extracción de recursos naturales (bosques, pesca, petróleo y gas). Solo la actividad ganadera permitió poblar totalmente el territorio de la región, cuando la renta fue muy atractiva. Posteriormente, con ganacias escasas o nulas, el productor debió postponer las amortizaciones, siéndole fue prácticamente imposible mantener las viviendas e instalaciones existente.

47. La carencia de infraestructura social como escuelas, servicios sanitarios, almacenes, redes de electricidad, comunicación, transporte, etc. afecta la calidad de vida de la población rural. Sólo en Neuquén existe una red rural de servicios sociales y se han generado pequeños centros poblados dotados de equipamiento educativo y sanitario, al que se movilizaron numerosas familias. En otras provincias, es reducido el interés político de atender el alto costo de crear escuelas, hospitales, comunicación y transporte y otras formas de desarrollar el área rural. Los subsidios que existen para promover la ocupación de la región Patagónica son generales, operando de manera similar en el área rural y el área urbana (ej. el subsidio al precio de los combustibles) o sólo benefician a la población urbana (ej. subsidio de gas envasado) (Casas).

48. Según la magnitud de la superficie que explotan, es posible distinguir distintos estratos para los casi 13,000 productores de secano:

  1. los grandes campos que predominan principalmente en el sur y en el oeste (pre-cordillera) y, cuyos propietarios, generalmente, no viven en él. Estas empresas pueden actuar con instrumentos crediticios, fiscales, de promoción comercial, etc.;
  2. los productores que ocupan pequeñas superficies (minifundistas) predominan en el norte. Subsisten del autoconsumo, habitualmente en tierras fiscales y reservas indígenas. Este segundo estrato de productores vende los productos de la ganadería (lanas, cueros, animales para carne, etc.) y compra, en operaciones informales, bienes que no pueden ser autoproducidos;
  3. varios estratos de productores medianos y familiares dispersos en toda la Patagonia.

 

Tabla 3 - Estratos de establecimientos rurales en función de su superficie (Casas)

Establecimientos

Neuquén

R.Negro

Chubut

S.Cruz

TdelF

Total

hasta 1,000 ha

4,861

1,605

636

92

11

7,205

hasta 2,500 ha

77

539

424

36

0

1,076

hasta 5,000 ha

52

599

438

54

9

1,152

hasta 10,000 ha

57

457

500

163

23

1,200

hasta 20,000 ha

35

246

416

496

22

1,215

más de 20,000 ha

35

96

207

261

14

613

Total

5,117

3,542

2,621

1,102

79

12,461

49. Ante la disminución de la renta ganadera y, efectos de aprovechar los recursos de la Región para realizar distintas actividades productivas, sería necesario reestructurar los sistemas de producción en la mayoría de los establecimientos. Los productores de predios medianos y pequeños, que no alcanzan suficiente rentabilidad, serán los que deberían afrontar las reestructuraciones más delicadas. La continuación de la producción ganadera extensiva o el cambio de actividad es una decisión individual de los productores.

50. Puede estimarse la siguiente distribución de los establecimientos según sus posibilidades de reestructuración (tabla 4) (Casas).

51. La integración de los productores y empleados de distintos establecimientos para formar unidades mayores necesitará asistencia para hallar nuevas fuentes de empleo, generar trabajo, u organizar adecuadamente la migración (Casas).

52. Los productores ganaderos han mostrado escasa disposición para asumir riesgos, están poco organizados, y adoptan actitudes conservadoras frente al cambio tecnológico, por lo que han respondido escasamente a los programas de extensión. Por ello, sólo el 10% de los 140 grupos de Cambio Rural que existen en la Patagonia agrupan a productores del área de secano. Las razones de esa escasa respuesta puede estar en que no se presentaron alternativas de producción suficientemente atractivas y afianzadas como para asumir el riesgo del cambio ó a fallas en el proceso de extensión-financiación del paquete de medidas propuestas. Otra causa es que una gran parte de la población rural se caracteriza por una baja tasa de alfabetización y nivel de educación. Asimismo, las irregularidades en la posesión de la tierra que ocupan crean inseguridad y ambivalencia en la toma de decisiones (Casas).

 

Tabla 4 - Clasificación de los establecimientos rurales según sus posibilidades de reestructuración

1

aquellos cuya superficie le permitirá alcanzar el tamaño mínimo de 6.000 ugo para continuar con actividades exclusivamente ganaderas

600

2

aquellos que, pese a ocupar menores superficies, pueden adquirir tamaño económico mínimo:

.
.

2.1

aumentando el tamaño de su majada, lo que implica disponer de recursos forrajeros y financieros adicionales

2.000

.

2.2

asociarse o ceder la gestión de sus establecimientos con/a otros productores, para alcanzar el tamaño mínimo que les permita permanecer en la ganadería extensiva

7.000

3

aquellos pequeños productores, que deberán cambiar total o parcialmente su ovinocultura por no ser suficientemente rentable, iniciando nuevas actividades productivas en forma planificada y participativa, con infraestructura y equipamiento adecuado provistos por el Estado, en pequeños centros del área rural

1.000

4

minifundistas con menos de 1000 ugo quienes deberán contar con un fuerte apoyo del estado promotor que coordine programas que garanticen superar la pobreza estructural (necesidades básicas insatisfechas) y permitan alcanzar el logro de gestión con calidad de vida por persona, de acuerdo a los índices de Desarrollo Humano promovidos por Naciones Unidas. Es la opinión de numerosos operadores que los que actualmente son considerados minifundios pueden transformarse en unidades viables económicamente si se promueve reconvenciones en los sistemas productivos en el tipo de bienes a producir.

2.000

Los números de establecimientos son indicativos [ugo = unidad ganadera ovina]

53. Muchos propietarios medianos y grandes no residen en sus predios lo que constituye una causa adicional a la escasa disposición para asumir riesgos. Dichos propietarios tienen otras actividades y sólo pueden mantener producciones extensivas que son de fácil ejecución y control. Por otra parte al no vivir las problemáticas diarias de producción, carecen de elementos suficientes para justificar los gastos que deben incurrirse en procura de soluciones.

54. Los minifundistas y los ocupantes de las tierras fiscales y de las reservas indígenas, parecen tener una responsabilidad mayor como causantes del problema de la desertificación, por lo que se suele sugerir que es allí donde debe ponerse el énfasis en las medidas de control. Sin embargo, hay que reconocer que los pequeños productores siempre fueron marginados y destinados a las áreas más áridas de la Patagonia, de las cuales abusaron para poder sobrevivir con los sistemas de producción tradicionales. También, por falta de políticas de tierras fiscales, los fiscaleros permanecieron marginados, sin seguridad de la propiedad de la tierra, que es el medio fundamental de sus vidas.

55. La cultura Patagónica incluye una mezcla de tradiciones de distintos países europeos y de otras regiones de Argentina. Esta cultura ha sido moldeada por el aislamiento, las características particulares del paisaje, y de la producción tradicional de ovinos.

 

2.4 Situación Ambiental

56. Como se ha manifestado anteriormente, la Patagonia presenta una marcada heterogeneidad ambiental. Aunque gran parte de ésta región es un semi-desierto, existe una gran variedad de ecosistemas y riqueza de recursos naturales. Tiene 3,000 km de costa con recursos pesqueros; existen muchos valles y mallines con potencial agropecuario; en la pre-cordillera hay bosques, lagos, ríos, sierras y volcanes; es grande la riqueza minera, variados los recursos culturales y turísticos y atractiva la fauna silvestre.

57. La geología, la geomorfología, el clima, los suelos, la vegetación, la fauna, son fuentes de heterogeneidad de los ecosistemas. Este hecho ha sido tradicionalmente poco considerado lo que explica no sólo la mono - utilización de la mayor parte de sus ecosistemas (ganadería ovina) sino también las inadecuadas prácticas de utilización (pastoreo continuo en grandes extensiones). Los ambientes con ecosistemas muy diferentes han sido inadecuadamente aprovechados ya que la gran heterogeneidad ecológica ofrece oportunidades de desarrollo de nuevas formas de utilización de recursos.

 

2.4.1 Suelos

58. Desde el punto de vista geológico se han descripto para Patagonia nueve regiones o unidades geológicas. Esas unidades tienen materiales originarios (i.e. tipos de rocas) diferentes y resultan de diferentes procesos geológicos. Depósitos basálticos, glaciales y sedimentos marinos son los materiales originarios más comunes (Salazar).

59. La variada geomorfología da cuenta de los procesos de modelado que determinaron la formación de serranías, mesetas, planicies, depresiones y llanuras aluviales. La mayoría de estas formas y sus implicancias para el desarrollo de los suelos se encuentran resumidos en el Atlas de Suelo de la República Argentina (1990) y en el Mapa de Suelos de la Patagonia (1994). Estos trabajos tienen un gran valor porque permitirán diseñar estrategias de utilización basadas en descripciones de los suelos (Salazar).

60. Los suelos actuales dan cuenta del diferente material originario (predominantemente rocas plutónicas y piroclásticas). Es grande la cantidad de sedimentos no consolidados (fundamentalmente arenas y arcillas) derivados de la erosión eólica y fluvial y, en menor medida, glacifluvial. El clima de los últimos mileños ha sido fundamentalmente árido lo que ha determinado una biota particular y una lenta formación de suelos. El manto de caliche cercano a la superficie (menos de un metro de profundidad) en muchos casos indica la juventud de los suelos (Salazar).

61. La principal forma de degradación actual de los suelos es la erosión eólica. Este proceso se desencadena por la fuerte acción de los vientos en conjunción con una caída de la cobertura vegetal debido a la acción del sobrepastoreo. Este efecto de la erosión puede ser particularmente perjudicial en suelos paleoargids. Estos suelos están caracterizados por un material grueso (arenoso) en superficie y por un paleosuelo fuertemente arcilloso debajo. En algunos casos la erosión remueve el suelo superficial, quedando expuesto el suelo arcilloso, lo que determina una situación novedosa para la flora actual. Al menos 30% de los suelos de las provincias de Chubut y Santa Cruz se encontrarían en esta situación (Salazar).

 

2.4.2 Clima

62. La cordillera de los Andes juega un papel central como determinante del clima patagónico. La distribución N-S de la cordillera genera una fuerte barrera orográfica para las masas de aire húmedas provenientes del océano Pacífico. Estas masas de aire se calientan y desecan a medida que atraviesan la cordillera y el continente. La Patagonia extra-andina se caracteriza por precipitaciones anuales menores de 500 mm (principalmente menores de 200 mm), siendo las precipitaciones predominantemente invernales o tempranas en la primavera.  Esta distribución invernal de las precipitaciones determina una asincronía entre la estación húmeda y la estación de crecimiento de la vegetación.  Así surge una de las características sobresalientes de la Patagonia: su aridez. Si bien en algunas partes las precipitaciones superan la demanda atmosférica, la gran mayoría de la región experimenta déficits hídricos estivales muy marcados. En cambio, en la provincia del Monte las precipitaciones son menos estacionales. Por ello, el verano, con muy altas temperatura, se presenta como un período de muy poco crecimiento debido a un marcado déficit hídrico. En la medida que las temperaturas son menores (primavera u otoño) el balance es menos negativo y el crecimiento mayor (Paruelo).

63. Un hecho destacable del clima de la región Patagónica es la gran velocidad de los vientos del oeste - sudoeste. Estos se caracterizan no solo por su persistencia durante el año sino también por su intensidad. Los valores observados de velocidad de viento media anual en la región cento-oeste de Chubut varían entre 15 y 22 km.h-1. La distribución anual de las velocidades de viento indica máximos entre setiembre y enero y mínimos en invierno. En el promedio anual y para toda la región el efecto del viento reduce las temperaturas en 4.2  ° C y el efecto enfriante es mayor en verano (Paruelo).

64. Pese a su variabilidad, el análisis de las precipitaciones registradas en lo que va del siglo sugiere que la precipitación no ha cambiado (Figura 4). Este análisis contradice la opinión general de muchos productores que asocian la desertificación con un cambio climático que habría aumentado la frecuencia e intensidad de nevadas y los períodos de sequía (Paruelo).

 

Fig. 4 - Tendencias en la precipitación (período 1960-1996).

Pendiente de la relación PPT vs. Tiempo por 20 localidades: 1. Neuquén; 2. San Antonio Oeste; 3. Maquinchao; 4. Esquel; 5. Trelew; 6. Comodoro Rivadavia; 7. Santa Cruz; 8. Río Gallegos; 9. EA Leleque; 10. Paso Indios (N); 11. Bariloche; 12. Paso Indios (Ch); 13. El Maitén; 14. EA la Elena; 15. EA Fofocahuel; 16. EA Montoso; 17. EA Lepa; 18. Cholila; 19. Puerto Deseado; 20. San Julian.

 

65. El clima de la región se encuentra sub-estudiado por la falta de una red de estaciones meteorológicas activa, continua, y espacialmente bien distribuida. Contar con estos datos climáticos permitirá decidir sobre tipos alternativos de explotación de recursos naturales, desarrollar sistemas de alarma o de predicción de productividad primaria y de disponibilidad forrajera (Paruelo).

 

2.4.3 Vegetación

66. La vegetación de la Patagonia ha sido bien estudiada e incluye una alta proporción de la riqueza florística de toda la República. En esta región encontramos un 65% de las familias y un 40% de los géneros del país. Las familias más representadas son las Poaceas y las Asteráceas. La Patagonia tiene sólo una familia endémica (exclusiva para la región). Hay 12 géneros endémicos y también varias especies endémicas, algunas en peligro de extinción. Diversas alteraciones provocadas por el hombre podrían conducir a una disminución de la diversidad florística de la región. Contrariamente a lo observado en muchas regiones, la degradación de la vegetación patagónica extraandina, no ha sido acompañada por invasiones de especies exóticas. Más bien parecería que la degradación conduce a una disminución de la diversidad por perdida de especies palatables y un proceso de aumento de las especies adaptadas a situaciones de mayor aridez (Soriano).

67. La vegetación patagónica a escala de distritos fitogeográficos o menor es heterogénea como consecuencia de la heterogeneidad en la geomorfología, los suelos, y el clima. Las mayores diferencias a esa escala, tanto en la fisonomía como en la abundancia relativa de las especies dominantes, son explicadas principalmente por las precipitaciones anuales. De las diferentes unidades de vegetación en que se ha dividido la Patagonia, las regiones más húmedas corresponden a pastizales mientras que las más áridas tienen fisonomías de semidesierto dominadas por arbustos pequeños, subfrutices y arbustos en cojín. En ambientes intermedios es común encontrar vegetación codominada por pastos y arbustos. En cada una de estas regiones es posible describir ambientes azonales como los oasis (mallines y humedales) que son tratado por separado más adelante en este informe (León et al.).

68. A una escala de unidad regional (uno o varios departamentos) la vegetación de la Patagonia ha sido descripta en unidades llamadas biozonas. Las biozonas (figura 5) brindan la oportunidad de definir de una manera más objetiva unidades relativamente uniformes sobre la base del funcionamiento actual del ecosistema. Estas unidades serían áreas primarias sobre las que debería basarse cualquier clase de ordenamiento del uso de la tierra (Paruelo et al.).

69. Las praderas húmedas (mallines o vegas y áreas ribereñas), son vegetaciones azonales de mayor importancia por proveer (i) abundante forraje durante la primavera y principios de verano y, (ii) agua de excelente calidad. Ocupan de un 3 a un 8% de la superficie según la sub-región y, en general, sus suelos presentan un alto contenido de materia orgánica que determina una buena estructuración. La mayoría de las especies son perennes e higrófilas (Carex, Scirpus, Holcus, Phleum, Poa) (Nakamatsu).

70. La degradación provocada por el accionar del hombre va desde cambios en la composición florística y en el funcionamiento del ecosistema, hasta modificaciones en su fisonomía y erosión. La heterogeneidad generada por el uso se superpone a la heterogeneidad natural de los ecosistemas que se ha esbozado anteriormente. La escala sobre la que actúa como modificador de los ecosistemas el uso y sobreuso es muy amplia. Desde unos pocas decenas de metros cuadrados hasta un departamento completo. En algunos casos el sobreuso ha generado un ecosistema con estructura y funcionamiento totalmente distinto al ecosistema original (Aguiar).

Fig. 5 - Mapa de biozonas de la Patagonia extra-andina (Paruelo, Jobaggy y Sala)

 

2.4.4 Recursos Forrajeros

71. La principal fuente de forraje de la región son los pastos mesofíticos (Poa sp, Hordeum sp, Bromus sp, etc.) de la región. Estos pastos se encuentran en baja proporción en la estepa y abundantemente en las praderas húmedas (vegas o mallines), cuya oferta forrajera supera 10 a 20 veces la de la estepa. Si bien la recarga hídrica ocurre en otoño, invierno y primavera temprana, el ciclo de crecimiento sólo comienza a mediados de octubre, con un pico de crecimiento a fines de primavera y finalizando a principios del verano (mediados de enero + 15 días). El uso ganadero ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de estas comunidades, provocándoles grandes cambios florísticos y de estructura. El estrato medio de estas praderas, es el mas rico y productivo, tiene gran cobertura y sufre la mayor presión de pastoreo. Al abrirse el canopeo por el uso, mejora la luminosidad en el estrato inferior favoreciendo la invasión de especies exóticas de alto valor forrajero (especialmente Poa pratensis y Trifolium repens). Sin embargo, el sobrepas