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PARTE 3
PUNTOS DESTACADOS
DE ESTUDIOS ESPECIALES

Rehabilitación de hábitats ribereños para la pesca1

INTRODUCCIÓN

Las actividades humanas han dejado su huella en ríos grandes y pequeños durante miles de años. Como resultado de la industrialización y del crecimiento demográfico, la presión sobre los cursos de agua naturales y sus hábitats acuáticos se ha intensificado a lo largo de la historia, y la degradación de los hábitats acuáticos se ha acelerado, con las consiguientes repercusiones negativas para las especies acuáticas y también, por tanto, para la pesca. En la actualidad, casi todos los cursos de agua de los países desarrollados se han visto afectados por el desarrollo en diversos grados, y los hábitats de aguas continentales de muchos países en desarrollo están siguiendo el mismo camino de degradación y acusan efectos negativos.

Sin embargo, la situación está cambiando gradualmente, y muchos países desarrollados están intentando revertir las repercusiones negativas que se han producido durante mucho tiempo, mediante la rehabilitación de los hábitats ribereños. La comunidad internacional y la FAO, con el Código de Conducta para la Pesca Responsable2, han reconocido la utilidad de la comprensión de los procesos de los ecosistemas; las características biológicas, físicas y químicas de los hábitats acuáticos; la protección y rehabilitación de los hábitats; el ciclo de los nutrientes, y las interacciones de las especies que no son objeto de pesca, en el mantenimiento de la productividad de las pesquerías. El Código de la FAO reconoce, pues, la necesidad de conservar y rehabilitar los hábitats de una manera eficiente en función de los costos, a través de un enfoque de ecosistemas. En las orientaciones técnicas para la pesca continental3 se establece lo siguiente: «los Estados deberían formular planes nacionales para la utilización del agua que contemplen medidas relativas a la pesca y la protección del medio acuático».

Lamentablemente, el número de estudios de calidad sobre la rehabilitación y la vigilancia del hábitat en los que basar las recomendaciones es limitado, sobre todo en los países en desarrollo. Aunque los estudios examinados aportan información técnica sobre proyectos de rehabilitación de diversas partes del mundo, la mayoría proceden de países de clima templado, y pueden ser necesarias modificaciones de los métodos y estrategias que en ellos se utilizan para adaptarlos a otros hábitats ribereños. Otro motivo de preocupación es que muchos de los estudios sobre la eficacia de la rehabilitación de hábitats han analizado los parámetros fisicoquímicos del agua, es decir, la calidad de ésta, y no el aumento de las poblaciones de peces.

PRINCIPIOS GENERALES

En la práctica no es posible alcanzar un restablecimiento de los hábitats ribereños en perfecto estado. La mayor parte de las veces, el único objetivo realista es la rehabilitación de funciones clave del ecosistema a través del restablecimiento o la nueva creación de hábitats funcionales y el establecimiento de la conectividad entre ellos. Cuando los hábitat se han degradado y ello ha dado lugar a una disminución de la producción pesquera, las medidas de rehabilitación deben ir precedidas de una evaluación de lo que ha sucedido en el ecosistema acuático, es decir, de qué funciones se han perdido o han sufrido una degradación. El objetivo de estas evaluaciones es la identificación de las repercusiones que ha habido en zonas determinadas del ecosistema o en procesos clave de éste que afectan a los hábitats de los ríos, y también especificar las medidas de ordenación necesarias para restablecer o rehabilitar los procesos que mantienen los hábitats acuáticos y respaldan la producción de peces (Cuadro 13).

Cuadro 13
Características de los hábitats acuáticos que son importantes para la rehabilitación de la pesca

Categoría general Ejemplos
 Flujo de agua Flujo mínimo aceptable
Distribución temporal del flujo
Rapidez del cambio de la liberación o el nivel del agua
Conectividad del hábitat 

 

 
Mantenimiento del acceso a hábitats
cruciales (longitudinal, lateral)
Eliminación o mitigación de barreras al desplazamiento de los peces
(por ejemplo, sistemas de escalas para peces)
Mantenimiento del acceso a los ríos que desembocan en lagos
Conectividad con marismas, zonas inundables laterales, etc.
Diversidad del hábitat

 

Mantenimiento de hábitat cruciales y acceso a ellos
Creación de una diversidad suficiente en la masa de agua principal
Mantenimiento de la estructura de la vegetación ribereña
 Calidad del agua 

 

Evitación de la contaminación difusa o de origen puntual crónica o aguda por
sustancias tóxicas
Regulación de nutrientes con límites cruciales
Alteración física

 

Limitación de vías de lavado de barcos y otras actividades
Limitación de la eliminación de bosques y plantas y del corte de hierba
Limitación del pastoreo y otras alteraciones

Características de la cuenca

 

Prácticas del uso del territorio para evitar la erosión y los residuos líquidos incontrolados
Evitación de los tipos inadecuados de vegetación
Zonas de protección de conectividad

Fuente: Adaptado de R.L. Welcomme. 2001. Inland fisheries: ecology and management. Oxford, Reino Unido, Fishing News Books.

El objetivo de restablecer poblaciones de peces determinadas está subordinado al de restablecer el ecosistema del que dependen múltiples especies. Cuando todas las acciones de rehabilitación concuerden con el objetivo superior de restablecer los procesos y funciones del ecosistema, se restablecerán los hábitats de múltiples especies.

En las aguas continentales están en juego muchos usos que entran en conflicto, y por tanto muchos intereses sociales y económicos. Sin embargo, a la necesidad de mantener poblaciones sanas de peces y otros recursos acuáticos vivos, así como de la pesca que depende de ellos, se le da a menudo una importancia secundaria respecto a otras consideraciones. En consecuencia, es preciso encontrar un equilibrio entre los costos y beneficios del mantenimiento o restablecimiento de la pesca continental y los costos y beneficios de otros usos del agua. En cualquier caso, debería reconocerse que los costos de todos los usos alternativos de las aguas continentales incluyen no sólo los gastos reales, sino también las pérdidas en las que pueda incurrirse en cuanto a oportunidades futuras. Además, los costos del mantenimiento de poblaciones de peces sanas deben calcularse teniendo en cuenta que hay otros enfoques alternativos para la protección, mitigación y rehabilitación.

Los beneficios de la rehabilitación no están tan sólo en los ingresos que pueden generarse con la pesca, sino también en los servicios que aporta el ecosistema, como el ciclo de nutrientes, el transporte de sedimentos y el secuestro de carbono, así como en beneficios menos tangibles como los que ofrece un ecosistema intacto por razones estéticas y de conservación. Dado que los cálculos de la relación costo-beneficio pueden ser favorables al uso no pesquero a corto plazo, es importante tener en cuenta el horizonte temporal considerado en el análisis. Dicho horizonte temporal debería ser lo suficientemente largo como para permitir establecer un equilibrio entre los resultados a corto plazo y los intereses y utilidades a largo plazo que son inherentes al ecosistema. Esto es aplicable no sólo a los nuevos proyectos para el uso del agua dulce, sino también a los ya existentes. El hecho de no prestar atención a un medio ambiente ya degradado no hará más que retrasar (y posiblemente aumentar) la factura de la rehabilitación.

Si se pretende obtener una rehabilitación sostenible, será necesario adoptar un enfoque multidisciplinario que afecte a toda la cuenca y que incluya medidas de ordenación relativas al agua y a la tierra. Los responsables de la pesca y los encargados de la conservación del medio ambiente deben negociar las mejores condiciones posibles para el mantenimiento de las poblaciones de peces y de las pesquerías. Sin embargo, los intereses económicos de otros sectores, como la generación de energía, la navegación, la agricultura y la industria, son muy difíciles de contrarrestar, puesto que no es fácil presentar cifras bien documentadas y exactas que pongan de manifiesto el valor económico del hábitat acuático intacto y sus poblaciones de peces y la biodiversidad que ello lleva consigo. En este proceso, es labor de los responsables de pesca y los encargados de la conservación del medio ambiente negociar las mejores condiciones posibles para el mantenimiento de las poblaciones de peces y de las pesquerías. En los lugares en los que los políticos han definido un marco propicio, las tensiones entre las diversas partes afectadas pueden reducirse, y pueden obtenerse mayores efectos beneficiosos de los múltiples bienes y servicios que proporcionan los sistemas acuáticos, incluidos los productos para el consumo humano.

Los responsables de la adopción de decisiones pueden optar por diversos métodos de gestión, que van de «no tomar medida alguna», cuando los costos que comporta la rehabilitación son inaceptables, a «medidas de mitigación y rehabilitación» o «medidas de protección total» con la creación de santuarios en los que no se permita actividad alguna en la cuenca.

MÉTODOS DE REHABILITACIÓN

La rehabilitación de los ríos debe centrarse en la creación de una diversidad estructural (profundidad, flujo, sustrato y estructuras ribereñas) y el restablecimiento de una conectividad longitudinal y lateral (Cuadro 14). Al mismo tiempo, la rehabilitación de los ríos debe tener como objetivo la creación de condiciones que favorezcan a las comunidades de especies. En la actualidad, muchas medidas de rehabilitación están inspiradas en el principio de la «composición de especies que podrían ser naturales», según el cual no sólo se consideran objetivos de la rehabilitación las especies existentes, sino también otras que hayan vivido allí en el pasado y que pudieran volver por sí mismas o ser reintroducidas algún día. En función de ello deben identificarse las características del hábitat que requieren una mejora, incluidas todas las unidades funcionales utilizadas por los peces y especialmente las partes sensibles de su ciclo biológico. Sin embargo, la estrategia final de rehabilitación debe ser lo suficientemente flexible como para permitir la incorporación de nuevos conocimientos e instrumentos.

No obstante, el grado de conocimientos existente sobre las especies y los ecosistemas asociados a las aguas continentales es diverso y poco uniforme a escala mundial. Los sistemas relativamente sencillos y con pocas especies, como los ríos salmoneros de los climas templados son relativamente bien conocidos, mientras que los ríos tropicales grandes, mucho más complejos, no han sido tan bien estudiados y el conocimiento existente sobre ellos es escaso. Por consiguiente, con frecuencia es necesario trabajar con modelos que exigen tan sólo un conocimiento limitado de la biología de las diversas especies, y se centran más en el restablecimiento de las funciones y procesos del ecosistema. Una planificación detallada para la conservación de especies determinadas requiere un conocimiento más completo de la biología y el comportamiento de las especies en cuestión.

Diversidad estructural

Es posible aumentar localmente la abundancia de peces a corto y a medio plazo. Se ha demostrado que la mejora de los hábitats, a través de una intensificación de la diversidad estructural mediante la adición de estructuras incorporadas a los ríos pequeños, como troncos o rocas, o mediante la creación de remansos y rápidos que puedan oxigenar el agua, retener sedimentos y proporcionar cobijo, aumenta localmente la abundancia de peces a corto y medio plazo. Sin embargo, puesto que a menudo esto no aborda las causas subyacentes de la degradación del hábitat, una solución más permanente requiere cambios importantes para restablecer o imitar los procesos naturales.

Cuadro 14
Clases frecuentes de rehabilitación del hábitat y ejemplos de acciones comunes

 Categoría general Ejemplos Objetivos característic
Mejora de caminos

Eliminación o abandono
Repavimentación
Estabilización
Adición o eliminación de pasos
sobre canal 

Reducir el aporte de sedimentos Restablecer la hidrología
Mejorar la calidad del agua
Restablecimiento de riberas

Vallado para impedir el paso del
ganado
Eliminación del pastoreo
Plantación de árboles y vegetación
Reducción o eliminación del
sotobosque y los matorrales

Restablecer la vegetación y los procesos ribereños
Proporcionar sombra y cobijo
Mejora de la estabilidad de las riberas y las condiciones del curso
Conectividad con zonas inundables en crecidas Eliminación de diques
Reconexión de cenagales y lagos Excavación de nuevos hábitats en zonas inundables
Reconectar los hábitats laterales Permitir el curso libre del río para formar meandros y cambiar su curso
Eliminación de presas y modificación de flujo Eliminación o apertura de brechas en presas
Aumento del flujo del curso de agua Restablecimiento del régimen natural de inundaciones
Reconectar los corredores migratorios
Permitir el transporte natural de sedimento y nutrientes
Estructuras en el curso de agua Colocación de troncos o rocas
Obstrucciones diseñadas con troncos
Colocación de grava de desove
Colocación de maleza u otra
cobertura
Nueva formación de meandros en un
curso rectificado
Mejorar las condiciones de hábitat en el curso de agua para los peces
Enriquecimiento de nutrientes Adición de nutrientes orgánicos e inorgánicos

Potenciar la productividad del
sistema para mejorar la producción
biótica
Compensar la reducción de nutrientes
por falta de peces anádromos

Técnicas varias de rehabilitación

Reintroducción o eliminación de
castores
Eliminación de maleza
Protección de riberas
Protección del hábitat mediante la
adquisición de tierras, conservación,
servidumbres o protecciones jurídicas
(leyes)
Flujos del curso de agua

Reducir o aumentar la complejidad
del hábitat
Evitar la erosión o la migración de
canales
Proteger el hábitat frente a la mayor
degradación
Proporcionar flujos suficientes para el
biota acuático y el hábitat

Fuente: Adaptado de FAO. 2005. Habitat rehabilitation for inland fisheries: global review of effectiveness and guidance for rehabilitation of freshwater ecosystems, por P. Roni, K. Hanson, T. Beechie, G. Pess, M. Pollock, y D.M.

Muchos ríos grandes y pequeños han sido canalizados, para fines de navegación o para extraer el agua de manera más eficiente. En esta situación, la complejidad del hábitat puede aumentar con la descanalización, el restablecimiento de los meandros y la reconstrucción de hábitat de las tierras inundables. Esto aumentará la longitud de los ríos y dará lugar a cambios físicos y bióticos que serán beneficiosos para los peces y los invertebrados. Sin embargo, los proyectos a gran escala que se han mencionado son tan recientes que no ha transcurrido el tiempo suficiente para poder evaluar adecuadamente los resultados.

Restablecimiento de procesos

En el restablecimiento de los procesos de los ecosistemas, son elementos importantes los vínculos entre los ecosistemas acuáticos y terrestres. Hay unos pocos estudios que indican que, en zonas en las que el hábitat ribereño está degradado y no hay una cobertura arbórea de las riberas, la temperatura del agua, por ejemplo, tiende a ser más alta y la abundancia de peces tiende a ser inferior a la de las zonas en las que la vegetación está intacta. La vegetación ribereña es importante también para proporcionar sombra, cobijo, nutrientes, restos de madera y alimento para los peces. La replantación y la protección para impedir la llegada del ganado y el pastoreo en la vegetación ribereña han resultado eficaces como medio para restablecer las poblaciones de peces en algunas zonas.

Restablecimiento de las inundaciones

Las inundaciones son necesarias para diversos procesos ecológicos y para las especies de plantas, árboles, animales, peces y pájaros asociadas a ellos. En situaciones en las que el patrón de inundaciones naturales no puede ser restablecido por completo, a veces es posible de todos modos recuperar en parte algunas características clave del ciclo de las inundaciones. Son elementos importantes de ese ciclo la distribución temporal, la amplitud, la duración, la rapidez, la suavidad y el grado de disminución del nivel del agua en zonas más altas del río. Debería recomendarse a los responsables de las presas y las plantas hidroeléctricas que programaran la salida del agua en consonancia con los ciclos naturales de las inundaciones, con objeto de permitir la rehabilitación de las pesquerías que dependen de ellas.

Conectividad longitudinal

La rehabilitación de las pesquerías de los ríos depende del intercambio longitudinal de peces, nutrientes, sedimentos, materia orgánica y agua, en una cantidad y cualidad suficientes. Las estrategias de rehabilitación incluyen a menudo intervenciones a pequeña escala que son fáciles de aplicar, pero cuyos efectos a largo plazo pueden ser limitados. Por ejemplo, como consecuencia de la disminución de las especies de peces anádromos, algunos ríos tienen en la actualidad tan sólo un 6-7por ciento de su contenido histórico de nitrógeno y fósforo. En estos tipos de situaciones, los flujos de nutrientes a lo largo del río se han aumentado con el aporte de salmones muertos y nutrientes inorgánicos, y ello ha producido algunos aumentos en la abundancia de salmones jóvenes y macroinvertebrados.

Sin embargo, los proyectos de rehabilitación deben incluir estrategias a más largo plazo que aborden los desplazamientos de los peces, el flujo de agua, la planificación del uso de la tierra y la gestión de los recursos de agua de toda la zona de captación o de la cuenca del río.

Los peces migratorios son con frecuencia los de mayor valor comercial, pero se encuentran también entre los primeros que desaparecen cuando se produce una contaminación del agua o cuando las vías de migración son interrumpidas por estructuras físicas. En consecuencia, las especies migratorias se utilizan a menudo como indicadores de la salud ecológica. Sin embargo, no son sólo las especies migratorias que recorren grandes distancias las que sufren las consecuencias de la fragmentación del hábitat, sino también todas las especies que durante su ciclo de vida dependen de desplazamientos longitudinales.

Al mejorar las condiciones de migración de los peces es importante examinar todas las fases de su vida, puesto que las necesidades podrían ser muy distintas en cada una de ellas (por ejemplo, en la migración aguas arriba de las anguilas jóvenes o la migración aguas abajo de las anguilas adultas). Así pues, las estructuras que limitan el paso deben diseñarse según las necesidades y capacidades de las diferentes especies y las diferentes fases de la vida de esas especies. Por ejemplo, el diseño de las compuertas que regulan la entrada y la salida de agua en un pólder determinará que puedan entrar en él huevos de peces pelágicos, animales jóvenes que viven en el fondo o peces adultos.

Cuando las vías migratorias han sido obstruidas por presas, la mejor solución para la pesca es eliminar la presa con objeto de garantizar que pueda haber un desplazamiento en sentido ascendente y descendente. Las presas tienen un período de vida operativo limitado (unos 50 años) y son costosas de mantener. En los Estados Unidos de América se han eliminado aproximadamente 500 presas, en su mayor parte pequeñas, en los últimos 20 años. Ello se debe a que, aparte de permitir el movimiento de los peces aguas arriba y aguas abajo, la eliminación de las presas es también muy eficaz para restablecer procesos que han quedado alterados por su presencia, como el ciclo de nutrientes y el transporte de nutrientes y sedimentos.

EL ESTADO MUNDIAL DE LA PESCA Y LA ACUICULTURA 2006

Las escalas para peces se han utilizado con frecuencia para restablecer la migración de éstos. Facilitan el desplazamiento de los peces superando las estructuras que lo obstruyen. Cuando las escalas para peces se incorporan en el diseño inicial de un proyecto, sus costos equivalen a tan sólo un pequeño porcentaje de los costos totales de construcción de una presa. Pero si las escalas para peces tienen que añadirse de manera retroactiva, los costos aumentan drásticamente. Si no puede evitarse la construcción de una presa, los responsables de pesca deben encargarse de garantizar como mínimo que se planifiquen los tipos apropiados de escalas para peces desde las primeras fases del proyecto. Es importante elegir el diseño de escala para peces que mejor se adecue a la conducta y las necesidades de las especies existentes (o que es probable que haya en una fase posterior). Así por ejemplo, el diseño de las escalas para peces destinadas a los salmónidos no debe utilizarse a ciegas si el grupo de peces sobre los que se pretende actuar no son salmónidos, puesto que estas escalas podrían ser ineficaces o menos eficaces en especies con una capacidad de movimiento diferente de las de los salmones. Si el conocimiento de las necesidades que tienen las especies presentes no es mucho, debe optarse por el diseño de escalas para peces que sea más versátil, y que en muchos casos será la escala de ranura vertical (Figura 37).

Conectividad lateral

La conectividad lateral de los hábitats con el canal principal del río es esencial también para muchas pesquerías. Los ríos de las tierras bajas flanqueados por zonas inundables, están contenidos a menudo por sistemas de grandes diques que se han construido para proteger de las inundaciones el terreno cultivable, los asentamientos y otras infraestructuras. La consecuencia ha sido que las llanuras aluviales han quedado aisladas de los ríos y se ha eliminado la dinámica estacional del sistema, con las consiguientes consecuencias negativas para la pesca.

Debido a las intensas modificaciones antropogénicas (por ejemplo, zonas densamente pobladas en las riberas de los ríos) y los consiguientes costos sociales y económicos que conlleva la eliminación de los diques, es frecuente que este método de rehabilitación no sea factible. Sin embargo, los diques pueden ser desplazados para permitir una inundación parcial de las antiguas llanuras aluviales. En determinadas zonas puede permitirse también que el río inunde plenamente estas tierras. Al permitir que los peces vuelvan a entrar en las zonas inundadas para desovar y alimentarse, la producción de grandes excedentes de alevines, que es característica de las tierras inundables sanas, garantiza la atracción de una cantidad de peces suficiente para restablecer las poblaciones de éstos.

Las masas de agua aisladas, como las de canales laterales, brazos muertos de ríos y zonas de inundaciones retenidas, pueden conectarse mediante la instalación o la mejora de pasos sobre canal o mediante la creación de canales naturales. Esta puede ser una buena opción ya que se basa en hábitats ya existentes que solamente necesitan una nueva conexión. Cuando estos hábitats naturales no existen, pueden ser sustituidos por masas de agua artificiales, como zonas de extracción de grava o pozos de préstamo; mediante técnicas de ingeniería puede hacerse que estas masas de agua favorezcan la diversidad de especies.

CONCLUSIÓN

Los estudios aquí examinados indican claramente que la rehabilitación del hábitat ribereño debería basarse en un enfoque de ecosistema, en el que se restablezcan y se mantengan los procesos clave. De esta forma, la rehabilitación será beneficiosa para diversas especies acuáticas y facilitará, por tanto, la mejora de la pesca continental. Con objeto de garantizar la máxima eficiencia de las medidas correctoras, es preciso tener en cuenta las necesidades ecológicas de todas las especies ribereñas y de todas sus fases de vida (en especial en las especies migratorias) desde las primeras fases de planificación del proyecto. La cuenca, o zona de captación de aguas, constituye un contexto geográfico. Debe tenerse en cuenta la totalidad de la cuenca, puesto que ningún proyecto de rehabilitación puede contemplarse de manera aislada de su cuenca y de las personas que viven en ella. Las actividades realizadas aguas arriba pueden contrarrestar cualquier medida aplicada localmente.

La pesca continental se ha visto muy gravemente afectada por factores externos al sector pesquero. A menudo las cuestiones sociales, económicas e institucionales, y los diversos usos en competencia entre sí de las aguas continentales, impiden la aplicación de la tecnología para rehabilitar los ríos para la pesca. Las intervenciones importantes (restablecimiento de meandros, restablecimiento de llanuras inundables o eliminación de presas) son costosas y requieren la colaboración activa de los propietarios de las tierras ribereñas y de otras partes involucradas, o la adquisición de la tierra por parte del Estado. Aunque rara vez se ha estudiado la eficacia de los proyectos de rehabilitación en relación con su costo, parece claro que la protección del hábitat es el medio más eficiente de mantener la pesca ribereña.

El conocimiento de las aguas continentales, de su biodiversidad acuática y de la pesca no es completo en diversas partes del mundo, y la evaluación realizada de muchos proyectos de rehabilitación del hábitat ha sido escasa. Aunque es deseable que se realicen nuevas investigaciones y se obtenga más información, los métodos de rehabilitación examinados aquí parecen prometedores, y nuestro conocimiento general de las funciones de los ecosistemas, los procesos de éstos y las necesidades de las especies acuáticas podría permitir actuar ahora para rehabilitar muchas pesquerías importantes si la voluntad política para ello es lo suficientemente fuerte.

Comercio pesquero responsable y seguridad alimentaria

ANTECEDENTES

Desde la antigüedad, los peces de los océanos y otras masas de agua han sido una importante fuente de alimento. Sin embargo, quienes están especializados en la obtención del pescado no pueden consumir todo el que capturan. Incluso cuando el grado de productividad es bajo, se hace necesario el trueque o el intercambio de los «excedentes». El comercio, aun cuando sea de ámbito local o nacional, es más consustancial con la pesca que con la ganadería o la agricultura.

Desde hace mucho tiempo, un componente importante del comercio mundial han sido los productos alimentarios, como especias, cereales, sal, frutas, azúcar, carne y pescado. El comercio mundial de alimentos ha conectado culturas y lugares muy distantes. En la actualidad, el pescado es transportado a mercados de todo el mundo. El mayor mercado de pescado del mundo, que es el de Tsukiji, en Tokio, atestigua este hecho: allí se presenta pescado fresco de todos los océanos del planeta.

El comercio de productos pesqueros conecta a los productores con los consumidores y contribuye a la seguridad alimentaria y a elevar el nivel de vida. Sin embargo, desde hace un cierto tiempo, los observadores del comercio pesquero debaten si esto es cierto o no para todas las partes involucradas y/o vinculadas al comercio de la pesca y los productos pesqueros. En estos debates, las cuestiones de interés respecto al pescado y la seguridad alimentaria han tendido a centrarse en la dimensión inmediata del pescado para el consumo. Por consiguiente, cuando se han examinado las exportaciones pesqueras se ha analizado principalmente el modo en el que reducen la disponibilidad de pescado para el consumo nacional. Por otro lado, las importaciones pesqueras se consideraban básicamente una forma de aumentar la disponibilidad local de pescado para consumo humano. De hecho, la relación entre el comercio (exportaciones e importaciones) y la seguridad alimentaria es más compleja. La producción para la exportación puede incrementar considerablemente los ingresos de los pescadores pobres y aumentar por tanto su capacidad de obtener una mayor seguridad alimentaria, a través del comercio.

Con objeto de conocer mejor cómo, cuándo y dónde el comercio de productos pesqueros contribuye a la seguridad alimentaria o la deteriora, la FAO y el Organismo Noruego de Cooperación para el Desarrollo (NORAD) encargaron un estudio mundial, formado por estudios de evaluación de 11 países: Brasil, Chile, Fiji, Ghana, Kenya, Namibia, Nicaragua, Filipinas, Senegal, Sri Lanka y Tailandia4. Estos países se seleccionaron para que fueran representativos de los que tienen una participación activa en el comercio pesquero internacional y para asegurar un amplio alcance geográfico del estudio. Además, estos países han venido aumentando rápidamente sus exportaciones pesqueras en los últimos 10 a 20 años. En el estudio se utiliza una perspectiva sobre el comercio más amplia de la que ha sido habitual en gran parte de los debates recientes. El análisis se centra fundamentalmente en la influencia directa e indirecta del comercio pesquero en la seguridad alimentaria. Se examinan detalladamente las repercusiones positivas y negativas del comercio pesquero internacional sobre la seguridad alimentaria en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA). En la Figura 38 se muestra esquemáticamente la forma en la que se evaluó la influencia directa e indirecta del comercio pesquero.

PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

La conclusión principal del estudio es que el comercio internacional de productos pesqueros ha tenido un efecto positivo sobre la seguridad alimentaria en los países en desarrollo que participan en dicho comercio.

El comercio pesquero internacional ha aumentado extraordinariamente a lo largo de los últimos 20 años, pasando de 15 400 millones de dólares EE.UU. en 1980 a 71 500 millones de dólares EE.UU. en 2004. Los países en desarrollo se han beneficiado especialmente de este aumento, puesto que sus ingresos netos aumentaron de 3 700 millones de dólares EE.UU. a 20 400 millones de dólares EE.UU. en el mismo período. Esto fue superior a sus exportaciones netas de otros productos básicos alimentarios, como el café, el banano, el arroz y el té, considerados conjuntamente.

Sin embargo, continúa existiendo margen para la mejora. Las estadísticas comerciales indican que no se han producido cambios importantes en la composición de las exportaciones de los países en desarrollo a lo largo de las últimas décadas. La mayor parte de los productos pesqueros exportados son productos congelados. Aunque en algunos casos esto se debe a la naturaleza del producto que se exporta, también hay indicios de que la escalada de los aranceles de los países desarrollados ha impedido el crecimiento de exportaciones de productos pesqueros con más valor añadido por parte de los países en desarrollo.

EL ESTADO MUNDIAL DE LA PESCA Y LA ACUICULTURA 2006

Las estadísticas de producción y comercio también indican que el comercio internacional no ha tenido un efecto perjudicial sobre la disponibilidad del pescado como alimento. Los aumentos de la producción, junto con la importación y exportación de productos pesqueros, han asegurado una disponibilidad continuada de pescado para los mercados nacionales en los PBIDA. Además, los ingresos obtenidos con las exportaciones pesqueras se utilizan también para la importación de otros alimentos, incluso productos pesqueros.

En los estudios de todos los países se ha constatado que el número de personas empleadas en la pesca orientada a la exportación ha aumentado a lo largo del tiempo. Como resultado del comercio internacional, se ha creado un número importante de nuevos empleos en las actividades de elaboración de pescado. El número total de empleados en actividades de elaboración de pescado varía en función de la magnitud de las operaciones comerciales en el momento del estudio (entre 900 en Kenya y 212 000 en Tailandia).

En ocho de los 11 países estudiados5, el comercio internacional tuvo una repercusión positiva en la seguridad alimentaria. Esta conclusión se basa en los resultados relativos a la economía nacional y en las repercusiones en los pescadores, los trabajadores del sector y los consumidores de pescado.

En hasta ocho de los 11 países estudiados (Chile, Fiji, Ghana, Kenya, Namibia, Nicaragua, Senegal y Tailanda), las exportaciones de pescado ocupaban uno de los diez primeros lugares en cuanto a los ingresos en divisas obtenidos. Sin duda alguna, en los PBIDA, los ingresos procedentes del comercio internacional en productos pesqueros contribuyen a garantizar la seguridad alimentaria de forma global.

Tailandia, uno de los principales países exportadores de pescado del mundo, ha asistido a un considerable aumento de los ingresos rurales como consecuencia de la orientación global de su economía a la exportación. Es probable que los pescadores hayan obtenido con ello un efecto beneficioso, en la medida en la que sus capturas y su producción estaban ligadas a especies orientadas a la exportación. La pobreza de las zonas rurales ha disminuido también en medida importante.

El comercio internacional moderno tiene repercusiones en la vida de los elaboradores de pescado tradicionales, que en su inmensa mayoría son mujeres (generalmente mujeres de mediana edad con poca formación). Cualquier cambio en la política comercial de un país tiene repercusiones en las mujeres que trabajan en el sector pesquero. Esto tiene importancia en relación con la cuestión de la seguridad alimentaria y la pobreza. Por un lado, como han indicado numerosos estudios, un aumento de los ingresos de las mujeres tiene una repercusión positiva en la seguridad alimentaria del hogar. La expansión de la elaboración de pescado en los países en desarrollo, incluida la que genera un valor añadido en el pescado destinado a los mercados de exportación, creó nuevos empleos para las mujeres, muchas de ellas jóvenes. No obstante, por otro lado el aumento de la exportación de productos pesqueros, en especial a los países desarrollados, ha llevado a una disminución importante de la cantidad de pescado disponible para las mujeres que trabajan en la elaboración de pescado tradicional, y también a un aumento de su precio. Esto ha dado lugar a una cierta pérdida de empleos, a una disminución de ingresos o ambas cosas.

El estudio observó que, como regla general, el comercio internacional de productos alimentarios tiene una repercusión negativa sobre los recursos pesqueros. Parece claro que existe una urgente necesidad de unas prácticas sostenibles y más eficaces de ordenación del recurso, sin las cuales no puede haber un comercio internacional sostenible. La preservación de la base de recursos y la integridad del ecosistema acuático es una condición sine qua non para la seguridad alimentaria (con o sin comercio internacional). El requisito fundamental es que se mantenga el crecimiento de la producción de pescado y se preserve un equilibrio armonioso entre los tres ámbitos de capturas marinas, capturas continentales y acuicultura en consonancia con el contexto social y físico. En la acuicultura, debe ser prioritario el establecimiento de un nuevo equilibrio entre las técnicas de producción intensiva y extensiva, con unos índices de transformación de piensos más eficientes, y la búsqueda de piensos con proteínas de origen no animal.

El estudio destaca asimismo la necesidad de políticas de comercio y mercado libres y transparentes. Esto será útil para garantizar que todos los sectores de la sociedad puedan sacar partido del comercio pesquero internacional. El estudio subraya los artículos del Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO que recomiendan que el Estado consulte a todas las partes interesadas, a la industria y a los consumidores, así como a los grupos ecologistas, a la hora de elaborar leyes y reglamentos relacionados con el comercio de pescado y productos pesqueros.

Por último, el estudio recomienda, en especial para los países en desarrollo, los siguientes objetivos para quienes pretenden aumentar la seguridad alimentaria a través del comercio pesquero internacional:

  1. mejor ordenación de los recursos pesqueros;
  2. mejor información sobre la cadena de custodia y la estructura del comercio;
  3. reconocimiento de la pesca de subsistencia como una fuente importante de seguridad alimentaria directa;
  4. mayor seguridad social para los trabajadores del sector pesquero;
  5. mejora de la infrastructura relativa a los medios de vida, como alojamiento, saneamiento y suministro de agua;
  6. mejor coordinación en la obtención de datos y estadísticas;
  7. ayuda a los países en desarrollo para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado;
  8. mejor cooperación regional entre los países en desarrollo; comercio pesquero más integrador y responsable;
  1. consumo responsable de pescado en los países desarrollados.

El pescado de escaso valor o morralla en la pesca marina de la región de Asia y el Pacífico: ¿un desperdicio o un tesoro?6

INTRODUCCIÓN

Los productos pesqueros marinos procedentes tanto de capturas como de acuicultura continúan desempeñando un papel importante en la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la economía de muchos países de la región de Asia y el Pacífico. A lo largo de los últimos 20 años, se han registrado cambios importantes en estas pesquerías; junto a la sobreexplotación de los recursos pesqueros costeros marinos se ha producido una estimulación de la acuicultura costera para satisfacer la demanda creciente de productos alimentarios marinos, ingresos, empleo y ganancias de exportación en divisas en muchos países.

El desplazamiento hacia la acuicultura para compensar la reducción del suministro y la calidad de las capturas quizás no haya tenido en cuenta la estrecha relación existente entre la pesca de captura y la acuicultura. Esto es especialmente importante cuando la acuicultura depende de la pesca de captura para sus necesidades de alimentación, ya sea directamente en forma de pescado fresco, ya a través de la harina y el aceite de pescado. La pesca y la acuicultura han quedado encerradas en una espiral (véase la Figura 39) en la que la demanda de pescado de escaso valor/morralla para alimentar a peces y animales fomenta un aumento de la presión pesquera sobre unos recursos ya degradados. Ello plantea cuestiones importantes en cuanto a los costos y beneficios sociales, económicos y ecológicos de este sistema, así como en cuanto a su sostenibilidad y las tendencias futuras.

PRODUCCIÓN DE PESCADO DE ESCASO VALOR/MORRALLA

En muchas pesquerías demersales costeras de Asia, el «descenso de la pesca en la cadena alimentaria»7 ha dado lugar a un aumento del porcentaje de pescado de escaso valor/morralla, especialmente en zonas de pesca muy intensa de China, Tailandia y Viet Nam. La Comisión de Pesca para Asia-Pacífico (CPAP) ha presentado unas estimaciones iniciales para seis importantes países productores pesqueros de la región (Cuadro 15). La media ponderada8 del pescado de escaso valor/morralla en los seis países es de un 25 por ciento del total de capturas marinas, con estimaciones de más del 50 por ciento en algunas pesquerías específicas.

USOS DEL PESCADO DE ESCASO VALOR/MORRALLA EN LA REGIÓN DE ASIA Y EL PACÍFICO

El pescado de escaso valor/morralla (en sentido amplio) es una fuente de alimentación importante para las personas pobres de muchos países en desarrollo. Los pescadores a pequeña escala se quedan el pescado de escaso valor/morralla para el consumo del hogar, después de vender el que tiene una mayor demanda en el mercado. Parte del pescado de escaso valor/morralla se consume fresco, y otra parte se conserva o se utiliza para la elaboración de salsas o pastas de pescado, etc. La proporción del pescado de escaso valor/morralla destinada al consumo humano puede ser muy elevada; por ejemplo, en Bangladesh, alrededor de 60 000 del total de 71 000 toneladas de pescado de escaso valor/morralla capturado van a parar al consumo, directamente o tras un proceso de secado.

Las cantidades de pescado de escaso valor/morralla que se utilizan para piensos en la ganadería o la acuicultura difieren en los distintos países (100 por ciento en China y Tailandia, por definición; y poca cantidad en Bangladesh e India). Una estimación prudente de la cantidad de pescado utilizado como pienso en la ganadería y la cría de peces en Asia sería del orden del 25 por ciento de la producción pesquera de captura.

Recuadro 12

Pescado de escaso valor/morralla: definición

Para los fines de esta sección, se define el pescado de escaso valor/morralla de la siguiente forma:

Pescado que tiene un bajo valor comercial en virtud de su baja calidad, pequeño tamaño o baja preferencia de los consumidores. Se utiliza bien para consumo humano (a menudo en forma elaborada o en conserva) o como pienso para el ganado o para peces, ya sea de manera directa, ya tras una reducción a harina/aceite de pescado.

Obsérvese que en China y Tailandia el término se aplica solamente al pescado utilizado como pienso para el ganado y para peces.

En los últimos años ha habido también una considerable innovación y diversificación en nuevos productos pesqueros, en un intento de utilizar las capturas incidentales que antes no se valoraban, especialmente de los arrastreros de camarón y pez de aleta.

Con el empleo de las estadísticas de la FAO sobre la producción de la pesca de captura y la acuicultura de la región, puede hacerse un cálculo rápido muy aproximado para seguir el flujo de los productos pesqueros en el uso humano directo e indirecto (Figura 40). En 2003, las capturas pesqueras marinas registradas en la región de Asia y el Pacífico ascendieron a 39,3 millones de toneladas (para todos los peces carnívoros y omnívoros, excluyendo los moluscos y las algas) y se desechó aproximadamente un 1,8 por ciento9, con lo que la cifra total de capturas fue de alrededor de 40,0 millones de toneladas. De ellas, 29,5 millones de toneladas se utilizaron directamente para consumo humano y 9,8 millones de toneladas (25 por ciento) se usaron para pienso en ganadería/cría de peces. La producción total de acuicultura en la región de Asia y el Pacífico para todos los peces (excluyendo nuevamente los moluscos y las algas) se estima en 28,0 millones de toneladas. Esto indica que aproximadamente un 50 por ciento del pescado para consumo humano producido en Asia procede directamente de la pesca de captura, mientras que el otro 50 por ciento procede de la acuicultura (este pescado es consumido en la región y exportado).

EL ESTADO MUNDIAL DE LA PESCA Y LA ACUICULTURA 2006

Cuadro 15
Estimaciones de la producción anual de pescado de escaso valor/morralla en Asia y el Pacífico

País

Pescado de
escaso valor/
morralla

Cuota del total
de capturas

Artes de pesca
dominantes1

Año de la
estimación

 

(Toneladas)

(Porcentaje)

   
Bangladesh 71 000 17 Redes de enmalle (48) Bolsa no mecanizada (42) 2001-02
China 5 316 000 38 Arrastre 2001
India 271 000 10-20 Arrastre 2003
Filipinas 78 000

4

Arrastre (41)
Cerquero danés (22)
Cerqueros con
jareta (12)
2003
Tailandia 765 000 31 Arrastre (95) 1999
Viet Nam 933 183 36 Arrastre 2001

1 Las cifras entre paréntesis indican porcentajes.
Fuente:
Estudios de países CPAP citados en FAO. 2005. Asian fisheries today: the production and use of low-value/trash
fish from marine fisheries in the Asia–Pacific region
, por S. Funge-Smith, E. Lindebo y D. Staples. Publicación RAP 2005/16.
Bangkok.

 

Recuadro 13

Precio del pescado de escaso valor/morralla

Localmente, los precios del pescado de escaso valor/morralla varían en función de la especie, la temporada y la abundancia de otros tipos de pescado y productos pesqueros. En el extremo inferior, se sabe que el pescado de escaso valor/morralla fresco ha alcanzado una cotización de tan sólo 0,04 dólares EE.UU. por kg (por ejemplo en Tailandia), pero el precio puede alcanzar 1,50 dólares EE.UU. por kg (por ejemplo en la India). Sin embargo, las industrias productoras de harina de pescado de la región de Asia y el Pacífico compran el pescado a precios que van de 0,25 a 0,35 dólares EE.UU. por kg, según la concentración proteica que tenga.

EL ESTADO MUNDIAL DE LA PESCA Y LA ACUICULTURA 2006

PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL PESCADO DE ESCASO VALOR/ MORRALLA

Existen varios problemas relativos al pescado de escaso valor/morralla que será preciso resolver para garantizar que la pesca de la región de Asia y el Pacífico contribuya en mayor medida al desarrollo sostenible de la región.

Demanda creciente de pescado de escaso valor/morralla para acuicultura y alimentación de otros animales

La FAO10 estima que, en el sector de la acuicultura es factible un aumento anual de la producción mundial de un 3,3 por ciento hasta el año 2030. El Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IIPA)11 ha presentado una estimación de un 2,8 por ciento hasta el 2020. La producción de especies de mayor valor será la que más aumente, dada la demanda creciente de estos productos pesqueros. Se prevé que el aumento máximo de la producción tendrá lugar en China.

En muchas zonas, estas prácticas de acuicultura han sufrido una transformación, pasando de sistemas extensivos a sistemas semiintensivos e intensivos, en los que son necesarias cantidades crecientes de pienso. La harina de pescado continúa siendo la fuente de proteínas preferida en la mayoría de piensos para acuicultura. El componente de harina de pescado de los piensos puede sustituirse por proteínas vegetales (por ejemplo, soja) o por proteínas monocelulares, pero los aspectos económicos de esta práctica continúan siendo poco atractivos en la actualidad. Conviene señalar que los pollos, el ganado y los cerdos no se alimentan de pescado de forma natural y, por tanto, la inclusión de harina de pescado en el pienso de estos animales se realiza por una conveniencia nutricional o económica y no por una necesidad absoluta; no puede decirse lo mismo de los peces carnívoros.

Competencia entre el uso de pescado de escaso valor/morralla para harinas de pescado y el uso para alimentación humana

Existe un conflicto creciente entre quienes se decantan por el uso del pescado de escaso valor/morralla para alimentar a animales y peces y quienes argumentan que debe usarse para el consumo humano. Hay quien plantea que sería más eficiente y ético destinar una mayor parte del suministro limitado existente a la alimentación humana, utilizando productos de valor añadido. Sin embargo, sin intervenciones externas (como incentivos y subsidios), será la economía de los diferentes usos del pescado de escaso valor/morralla en diferentes localidades lo que canalizará el pescado en una u otra dirección. Por ejemplo, en Viet Nam, dado que se prevé que la demanda nacional de salsa de pescado aumente al doble en los próximos diez años, aumentará la competencia por el pescado de escaso valor/morralla mixto entre quienes se dedican a la acuicultura del bagre (Pangasius) y quienes lo utilizan como materia prima para la elaboración de salsa de pescado de bajo costo. En cambio, la acuicultura de la langosta y del pez de aleta marinos de alto valor puede pagar más por la anchoa que los fabricantes de salsa de pescado del centro de Viet Nam. El poder adquisitivo de quienes se dedican a la acuicultura de especies de mayor valor tenderá a utilizar los recursos pesqueros de captura de precio inferior. En esta situación es importante tener en cuenta la generación de empleo y de ingresos que proporciona la acuicultura de alto valor, y considerar la capacidad de quienes trabajan en ese sector de comprar el alimento en vez de producirlo u obtenerlo directamente.

Sostenibilidad de las capturas

El pescado de escaso valor/morralla tiene mercados locales ya disponibles y puede venderse con facilidad en muchos lugares de desembarque, pero puede tener un mercado relativamente limitado fuera de este ámbito, debido a su mala calidad, aspecto, tamaño o carácter espinoso. Parece haber, pues, pocos factores que desincentiven la captura de pescado de escaso valor/morralla, dada su importante contribución a la acuicultura, el empleo global y los consiguientes ingresos por exportación. Además, las capturas de pescado de escaso valor/morralla se basan en un gran número de especies de vida corta y altamente productivas para las que, aparte de las pesquerías específicas de pescado de escaso valor/morralla de China, hay en la actualidad pocos indicios de una sobreexplotación que pueda dar lugar a una reducción de la producción pesquera global.

Lo que es motivo de preocupación, tanto para la pesca como para la acuicultura, es que no hay forma de saber cuál es la sostenibilidad de este sistema. El Centro Mundial de Pesca (WorldFish Center)12 ha realizado algunos análisis sobre las tendencias del pescado de escaso valor/morralla en varios países basándose en estudios científicos previos de la pesca de arrastre que han puesto de manifiesto que muchas familias de peces, que incluyen especies de escaso valor/morralla y especies comerciales, han sufrido graves reducciones de su abundancia, mientras que familias que incluyen sólo especies de escaso valor/morralla se han visto menos afectadas.

Otro aspecto de la cuestión de la sostenibilidad es que el escaso valor de este pescado no refleja su alto valor ecológico. La eliminación de grandes cantidades del existente en el medio crea un vacío en la cadena alimentaria, y podría conducir finalmente a una reducción o una pérdida de especies de peces mayores. La pesca con artes demersales que destruyen los hábitats incrementa las repercusiones ecológicas globales.

Sobrepesca en la fase de crecimiento: captura de juveniles de especies comerciales

Otro problema relativo a la pesca de escaso valor/morralla es la captura de juveniles de especies comerciales importantes (la denominada sobrepesca en la fase de crecimiento). Entre un 18 por ciento y un 32 por ciento del pescado de escaso valor/morralla del golfo de Tailandia son juveniles de especies comercialmente importantes. Si se les diera la oportunidad de crecer hasta alcanzar un mayor tamaño, estas especies de alto valor, al ser capturadas, podrían aportar mucho más en cuanto a cantidad total de pesca desembarcada, y lo que es más importante, también en cuanto a valor económico. 

Los dispositivos de exclusión de juveniles/morralla se han probado en las redes de arrastre en varios países del sudeste asiático. Sin embargo, teniendo en cuenta los múltiples usos confrontados del pescado de escaso valor/morralla, resulta difícil prever un sistema de ordenación que optimice el suministro de pescado de escaso valor/morralla para usos humanos y de ganadería/acuicultura y excluya al mismo tiempo los juveniles.

Falta de incentivos para la mejora de las prácticas posteriores a la captura

Dada la elevada demanda y el buen resultado económico que proporciona el pescado de escaso valor/morralla, muchos pescadores han decidido que la manipulación y una congelación cuidadosas no son esenciales. Según algunos informes de Viet Nam, entre 20 y 30 por ciento e incluso entre 50 y 60 por ciento del pescado de alto valor de algunos arrastreros de mar abierto se convierte en pescado de escaso valor/morralla como resultado de las malas condiciones de conservación.

Descarte del pescado no deseado

Las prácticas de descarte son vistas por muchos como un desperdicio de pescado y proteínas de pescado. En la región de Asia y el Pacífico, la cantidad de productos desechados en la mayoría de pesquerías de China y el sudeste asiático se considera ahora insignificante, debido a la mayor utilización del pescado de escaso valor/morralla para la alimentación y el pienso. Se ha producido también un cambio en la percepción de lo que constituye una especie objetivo. Dada la expansión de los mercados para el pescado de escaso valor, casi todas las capturas pueden considerarse ahora objetivos (es decir, no se producen capturas incidentales ni se desechan capturas). Naturalmente, existen excepciones; por ejemplo, en Brunei Darussalam, la pesca de escaso valor/ morralla no está permitida (para la acuicultura ni para el consumo local), con lo que se estima que se continúa desechando un 70 por ciento de las capturas.

Continúa existiendo la pesca con un porcentaje elevado de desecho de capturas, y ello incluye la pesca industrial de pez de aleta y camarón por arrastre de Bangladesh, en la que se estima que el porcentaje de capturas desechadas es de un 80 por ciento.

ÁMBITOS PRIORITARIOS PARA FUTUROS TRABAJOS

En el Taller Regional de la CPAP sobre el pescado de escaso valor y la morralla en la región de Asia y el Pacífico, se elaboró un proyecto de plan de acción para abordar los problemas mencionados13. Este plan recomienda las siguientes medidas:

Queda por determinar cómo aplicar estas medidas. La CPAP ha planificado varias actividades, incluida una reunión del Foro consultivo regional y la elaboración de recomendaciones por parte de la Comisión.

Conservación y ordenación de poblaciones de peces compartidas: aspectos jurídicos y económicos

ALGUNAS CUESTIONES FUNDAMENTALES

Una población de peces compartida es aquella que es explotada por dos o más Estados (o entidades). La población puede ser compartida en virtud de que cruce la frontera de la ZEE costera de un Estado y pase a una o varias ZEE vecinas (población transfronteriza)14, o porque cruce la frontera de la ZEE y pase a la zona de alta mar adyacente, en donde puede ser objeto de explotación por Estados que realizan actividades de pesca en aguas distantes (población altamente migratoria o transzonal)15, o por último porque se encuentre exclusivamente en alta mar (poblaciones discretas en alta mar). La FAO estima que hasta una tercera parte de la pesca de captura marina mundial puede proceder de estas poblaciones compartidas, y plantea que la ordenación eficaz de esas poblaciones constituye uno de los mayores retos para alcanzar una pesca sostenible a largo plazo16.

En respuesta a este reto, la FAO, en colaboración con el Gobierno de Noruega, convocó en octubre de 2002 la consulta de expertos Noruega-FAO sobre la ordenación de poblaciones de peces compartidas17. Además, la FAO proporcionó apoyo técnico a la Conferencia sobre Poblaciones de Peces Compartidas 06 celebrada en Australia18. Uno de los principales temas de la conferencia fue la ordenación de las poblaciones de peces compartidas (internacionalmente).

La ordenación de las poblaciones de peces compartidas es más difícil que la de las poblaciones que se encuentran en la ZEE costera de un solo Estado, por el simple hecho de que, con unas pocas excepciones, se establece una interacción estratégica entre los Estados que comparten el recurso o recursos en cuestión. Si, por ejemplo, dos Estados costeros comparten una población transfronteriza, las actividades de captura del primero de estos Estados tienen repercusiones en las posibilidades de captura del segundo, y viceversa. Así pues, se establece inevitablemente una interacción estratégica entre los dos Estados costeros, de tal manera que cada uno de ellos intenta predecir los planes de captura del otro y responder a ellos.

POBLACIONES DE PECES TRANSFRONTERIZAS

A la conclusión de la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en 1982, se consideraba que las poblaciones transfronterizas eran el problema de la ordenación de las poblaciones de peces compartidas. Se creía que solamente un bajo porcentaje de las capturas de pesca mundiales procedería de poblaciones de peces situadas fuera de las ZEE que se creaban. Por consiguiente, las poblaciones que superaban los límites de la ZEE para pasar a la zona de alta mar adyacente se consideraban un problema menor de la ordenación de los recursos19. Nadie ponía en duda la importancia de las poblaciones de peces transfronterizas que eran, y son, ubicuas. En un estudio detallado de estas poblaciones, se realizó la estimación prudente de un número de poblaciones transfronterizas del orden de 1 000-1 500 en todo el mundo20.

El marco jurídico para la ordenación de estas poblaciones lo proporciona la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, Artículo 63(1). Dicho artículo impone a los Estados costeros que compartan una o varias poblaciones transfronterizas la obligación de negociar de buena fe respecto a las disposiciones para la ordenación de las poblaciones. Sin embargo, lo que no hace ese artículo es imponer a los Estados la obligación de llegar a un acuerdo. Si los Estados no logran alcanzar un acuerdo, cada Estado debe ordenar el segmento de la población que se encuentre en su ZEE, ateniéndose a los derechos y obligaciones establecidos en otras partes de la Convención de 198221. Así pues, la Convención de las Naciones Unidas de 1982 permite de hecho una ordenación del recurso o recursos sin cooperación. Cabría referirse a ello como la opción aplicable por defecto.

A la vista de esta opción aplicable por defecto, es preciso abordar las dos cuestiones siguientes:

  1. ¿cuáles son las consecuencias, si las hay, de que los Estados costeros adopten la opción aplicable por defecto y no cooperen en la ordenación de las poblaciones transfronterizas, o de que cuando menos no vayan más allá del intercambio de información científica?;
  2. ¿qué condiciones deben darse para que una cooperación plena en la ordenación del recurso entre los diversos Estados costeros sea estable a largo plazo? Si la respuesta a la pregunta a) es que las consecuencias negativas de la ordenación sin cooperación son nimias, naturalmente la pregunta b) pasa a ser irrelevante.

Al abordar estas cuestiones, es preciso reconocer el hecho de que la interacción estratégica entre los diversos Estados costeros que tienen poblaciones transfronterizas compartidas, a la que se ha hecho referencia antes, desempeña un papel crucial en el problema de la ordenación del recurso. Los economistas, en un intento de dar respuesta a las preguntas a) y b), se ven obligados a hacerlo desde la óptica de la teoría de la interacción estratégica (o teoría de la decisión interactiva), a la que se denomina popularmente teoría de juegos. Esta teoría, que en un tiempo se consideró una especialidad esotérica, se utiliza ahora tan ampliamente en el campo de la economía que se ha concedido en dos ocasiones el Premio Nobel de Ciencias Económicas a especialistas en teoría de juegos, el último de ellos en 200522. Esta teoría se aplica además ampliamente en otros campos, como las relaciones internacionales, los estudios jurídicos, la ciencia política y la biología de la evolución.

La teoría de la interacción estratégica –teoría de juegos– se divide en dos grandes categorías, la teoría de juegos sin cooperación y la teoría de juegos con cooperación. La perspectiva que proporciona la teoría de juegos sin cooperación aporta una orientación para abordar la pregunta a). Lo que esta perspectiva nos advierte es que no cabe dar por supuesto sin peligro que los «actores» (Estados costeros) encontrarán alguna forma de ordenar sus respectivas cuotas del recurso de manera eficaz. Existe un riesgo grave de que los «actores» se vean impelidos a adoptar un curso de acción («estrategia») que cada uno de ellos sepa que es nocivo, si no destructivo. A esto se le denomina «dilema del preso», tomando el nombre de un famoso juego sin cooperación diseñado para ilustrar esta cuestión23. Estas predicciones de la teoría de juegos sin cooperación han sido validadas en múltiples ocasiones en el mundo real de la pesca en poblaciones compartidas24. La cooperación explícita en la ordenación de poblaciones de peces transfronterizas es algo realmente importante, excepto en determinados casos excepcionales. No puede obviarse la pregunta b).

Por lo que respecta a la ordenación de poblaciones transfronterizas con cooperación, es preciso abordar dos preguntas preliminares. La primera de ellas es la siguiente: ¿cuál es el grado de cooperación deseado? Hace más de 25 años, John Gulland diferenció dos niveles de cooperación, a los que podríamos denominar nivel primario y nivel secundario25. El nivel de cooperación primario comporta un intercambio de datos e información científica únicamente; el nivel secundario comporta una cooperación en la «ordenación activa» del recurso o recursos, que implica a su vez la determinación de lo siguiente: i) la asignación de los beneficios aportados por la pesca, ii) el programa de ordenación óptima del recurso a lo largo del tiempo y iii) la aplicación efectiva y su exigencia de cumplimiento. La consulta de expertos Noruega- FAO llegó a la conclusión de que, si bien el nivel primario es útil como precursor, rara vez es suficiente por sí mismo. Los Estados costeros deben estar dispuestos a cooperar en la «ordenación activa» del recurso o recursos.

La segunda pregunta es la siguiente: ¿qué es lo que de hecho debe asignarse a los diversos Estados costeros que comparten el recurso? ¿Se trata de cuotas acordadas respecto a la captura total permitida (CTP) entre las flotas de los diversos Estados costeros, o es el rendimiento económico neto de la pesca a lo largo del tiempo? Ambas cosas no son necesariamente lo mismo. Históricamente, uno de los sistemas de cooperación más eficaces en la ordenación pesquera, tanto en lo relativo a la rentabilidad de la pesca como a la conservación del recurso, ha sido el que se centró en las focas para peletería del Pacífico norte, entre 1911 y 1984. Afectaba a cuatro Estados (Canadá, Japón, Rusia/Unión Soviética y Estados Unidos de América). Las flotas de dos de los Estados recibían unas asignaciones anuales iguales a cero. No obstante, los cuatro Estados obtuvieron un beneficio económico con la cooperación en la ordenación del recurso26.

La teoría de la interacción estratégica, en forma de teoría de juegos con cooperación, resalta las condiciones que deben cumplirse para que un régimen de cooperación se mantenga estable a lo largo del tiempo. Naturalmente, la asignación de los beneficios económicos de la pesca compartida debe ser vista como justa. Sin embargo, hay un requisito, o más bien una condición, que va más allá de ello, a la que se podría denominar condición básica, a saber: cada uno de los participantes (Estados costeros) en un acuerdo de cooperación para la ordenación de un recurso debe prever en todo momento la obtención de un beneficio a largo plazo con el acuerdo de cooperación que sea como mínimo igual al beneficio a largo plazo que obtendría si se negara a cooperar. En el lenguaje de la teoría de juegos, esto se denomina «condición de racionalidad individual».

Esta condición básica, una vez formulada, parece obvia. Sin embargo, el informe de la consulta de expertos Noruega-FAO señala que, aun siendo evidente, a menudo esta condición no es tenida en cuenta en la práctica27.

En primer lugar, esta condición básica exige que las disposiciones de aplicación y obligatoriedad del acuerdo de cooperación en la ordenación sean plenamente efectivas. Si un Estado costero participante cree que ha recibido una asignación «justa», pero considera que las disposiciones de obligatoriedad son tan débiles que fomentan el engaño, ese Estado puede calcular que su rendimiento económico con la cooperación será inferior al que podría esperar obtener sin la cooperación, y actuará en consecuencia.

En segundo lugar, la condición de «racionalidad individual» exige que el marco de las negociaciones sea lo más amplio posible. Si, por ejemplo, el acuerdo de cooperación para la ordenación de un recurso es tal que el rendimiento económico de la pesca para cada Estado costero viene dado únicamente por las capturas de su flota dentro de la ZEE, el marco de negociación puede ser demasiado limitado como para garantizar un régimen de cooperación estable en la ordenación del recurso. El informe de la consulta de expertos Noruega-FAO, al abordar esta cuestión, lo hace en términos de «facilitaciones para la negociación» (también denominados pagos indirectos). En el informe se afirma que, «… el establecimiento de una cooperación puede facilitarse complementando la asignación de cuotas de CTP con sistemas como los acuerdos de acceso y el canje de cuotas (tanto en especie como en efectivo)»28. Si, de hecho, lo que comparten los diversos Estados participantes es el flujo de beneficios económicos netos de la pesca, no tiene sentido limitar la asignación de esos beneficios a las cuotas de CTP de las flotas de los diversos Estados.

El segundo requisito o condición fundamental que debe cumplirse, si se pretende que el acuerdo de cooperación para la ordenación del recurso sea estable a lo largo del tiempo, es que dicho acuerdo sea «adaptable». Cabe prever que todo acuerdo de cooperación esté sujeto a alteraciones impredecibles, debidas a factores ambientales, económicos, políticos o de otro tipo. Si el acuerdo de cooperación carece de flexibilidad o adaptabilidad, lo que hasta un momento determinado ha sido un acuerdo de cooperación estable puede quedar con facilidad totalmente alterado, y entonces dejará de satisfacerse la condición de «racionalidad individual» para uno o varios de los participantes29.

POBLACIONES DE PECES TRANSZONALES Y POBLACIONES DE PECES ALTAMENTE MIGRATORIOS

La cómoda creencia existente a la conclusión de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, de que las poblaciones de peces que se encuentran en una ZEE y en la zona de alta mar adyacente tenían una importancia menor, resultó ser simplemente falsa. Durante el resto de la década de los ochenta y comienzos de los noventa, surgieron uno tras otro los casos de sobreexplotación de estas poblaciones. Como ejemplos cabe citar los de los recursos de peces de fondo del Gran Banco de Terranova, los recursos de colín del “Doghnut Hole” del mar de Bering, los recursos de jurel de las costas de Chile y Perú, los recursos de reloj anaranjado de las costas de la isla Sur de Nueva Zelanda, y el atún de aleta azul del océano Atlántico y del mar Austral30. El problema llegó a ser tan grave que las Naciones Unidas pusieron en marcha una conferencia internacional, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces cuyos territorios se encuentran dentro y fuera de las zonas económicas exclusivas y las poblaciones de peces altamente migratorias, celebrada en 1993-1995, para abordarlo. La Conferencia llegó a un acuerdo, al que se denomina comúnmente Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones de Peces de 199531, diseñado para respaldar la Convención de 1982.

Las poblaciones de peces transzonales y altamente migratorios se contemplan en la Convención de las Naciones Unidas de 1982 en los Artículos 63(2) y 64 de la Parte V sobre la ZEE y en la Parte VII sobre alta mar. La Convención de las Naciones Unidas de 1982, y en particular la Parte VII, dejan en una situación algo incierta los derechos, deberes y obligaciones de los Estados costeros y los Estados que pescan en aguas distantes (EPAD) en lo relativo a los segmentos de alta mar de las poblaciones de peces transzonales y altamente migratorios y, a su vez, ello dificulta en extremo el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces para la ordenación de estas poblaciones32. El Acuerdo de las Naciones Unidas de 1995 sobre las Poblaciones de Peces está destinado a abordar este punto débil.

En virtud del Acuerdo de las Naciones Unidas de 1995 sobre las Poblaciones de Peces, las poblaciones de peces transzonales/altamente migratorias deben ser ordenadas de manera específica en cada región a través de organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP)33, que deben estar abiertas a los Estados con un interés real en los recursos, los EPAD y los Estados costeros. Solamente los Estados que pertenezcan a una OROP o que acepten cumplir las medidas de ordenación y conservación establecidas por la OROP, deben tener acceso a los recursos pesqueros que engloba la OROP34. Cada OROP tiene, entre otras, la labor de garantizar que las medidas de ordenación de los recursos para los segmentos de alta mar y las medidas para los segmentos situados dentro de una ZEE sean compatibles entre sí.

Las dos cuestiones que se plantean respecto a las poblaciones transfronterizas, es decir, a) que las consecuencias de que los intentos de establecer acuerdos de cooperación para la ordenación no sean satisfactorias y b) las condiciones que deben cumplirse para que un acuerdo de cooperación en la ordenación sea estable a lo largo del tiempo, son igualmente pertinentes para la ordenación de las poblaciones transzonales/altamente migratorias. Nuevamente, cuando los economistas intentan responder a estas preguntas, se ven obligados a hacerlo desde la óptica de la teoría de la interacción estratégica (teoría de juegos).

La respuesta a la primera pregunta no difiere en absoluto de la respuesta que se ha dado en el contexto de las poblaciones transfronterizas. La ordenación sin cooperación comporta el peligro de un tipo de resultado de «dilema del preso», con una sobreexplotación de los recursos. De hecho, fueron las consecuencias manifiestas de la ordenación sin cooperación de las poblaciones transzonales/altamente migratorias las que constituyeron la motivación y el fundamento para que se convocara la Conferencia de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces35. Una vez más, la cooperación para la ordenación tiene una importancia crucial para la sostenibilidad de esas poblaciones.

En cuanto a la segunda pregunta, las condiciones necesarias que deben cumplirse para asegurar la estabilidad a largo plazo de la cooperación en la ordenación de los recursos según se ha comentado en el contexto de las poblaciones transfronterizas, son aplicables igualmente a las OROP. Sin embargo, la cooperación para la ordenación de poblaciones transzonales/altamente migratorias a través de las OROP es mucho más exigente que la cooperación para la ordenación de poblaciones transfronterizas. En primer lugar, es probable que el número de participantes en una OROP sea considerablemente superior al que es habitual en la cooperación para la ordenación de poblaciones transfronterizas36. Cuanto mayor es el número de participantes, más difícil resulta alcanzar la estabilidad, aunque sólo sea por el hecho de que el problema de la exigencia del cumplimiento se hace mayor a medida que aumenta este número37.

En segundo lugar, mientras que en un acuerdo de cooperación sobre poblaciones transfronterizas cabe prever que, excepto en circunstancias poco habituales, el número de participantes y la naturaleza de éstos se mantendrá constante a lo largo del tiempo, no ocurre así con las OROP. Algunos participantes en las OROP habituales serán EPAD, cuyas flotas son principalmente móviles. Específicamente, un EPAD que no haya sido miembro fundador de la OROP puede solicitar ser miembro después de que la OROP se haya puesto en marcha. El Acuerdo de las Naciones Unidas de 1995 sobre poblaciones de peces establece explícitamente que los miembros fundadores de una OROP deben permitir la entrada de posibles nuevos miembros o solicitantes38. La forma de dar entrada a los nuevos miembros, convencerles de que formen parte de la OROP con todas sus consecuencias, sin socavar la voluntad de cooperación de los miembros fundadores, es algo que aún no se ha resuelto39. Esta cuestión está estrechamente ligada a la mayor de las diferencias existentes entre los acuerdos de cooperación sobre poblaciones transfronterizas y las OROP: la amenaza de «ir por libre». El hecho de «ir por libre» implica que partes que no participan en el acuerdo de cooperación se beneficien de los frutos de esa cooperación. Si la conducta de «ir por libre» es amplia, los participantes en el acuerdo de cooperación pueden calcular que sus beneficios con la cooperación serán inferiores a los que obtendrían sin ella; nuevamente la «condición de racionalidad individual». La conducta de «ir por libre» es concebible en un acuerdo de cooperación para la ordenación de poblaciones transfronterizas, pero en el mundo real es muy difícil encontrar casos de este tipo40. En cambio, la conducta de «ir por libre» ha llegado a ser un problema crónico para los recursos pesqueros en alta mar.

Se considera que las actividades pesqueras realizadas por quienes no participan en la OROP en la zona de alta mar gobernada por la OROP, de manera contraria a lo establecido en la ordenación de ésta, constituyen una pesca no regulada, a diferencia de la pesca ilegal. La pesca no controlada y no regulada constituye un fuerte estímulo para la conducta de «ir por libre», a pesar del Artículo 8 del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones de Peces de 1995.

Naturalmente, los miembros de la OROP pueden instar a quienes «van por libre» a que cambien su forma de actuar y pasen a ser nuevos miembros de la OROP. Sin embargo, ¿es esto realmente una solución viable? Un reciente análisis realizado por economistas que aplica las técnicas más modernas de la teoría de la interacción estratégica a la ordenación de las poblaciones transzonales/altamente migratorias llega a la conclusión de que, si no se limita la pesca no regulada, habrá casos en los que no será posible la cuadratura del círculo, y no se podrá satisfacer a todos los miembros de la OROP, ni a los antiguos ni a los nuevos. La atracción de la conducta de «ir por libre» será demasiado fuerte. En estos casos, la OROP será intrínsecamente inestable41. La conclusión que nos vemos forzados a aceptar es que, si se quiere que prospere el régimen de OROP que está surgiendo, es de capital importancia limitar eficazmente la pesca no regulada. Es difícil sobrevalorar la importancia del PAI-Pesca INDNR y su aplicación efectiva.

POBLACIONES DE ALTA MAR DISCRETAS

Hasta hace poco no podía decirse mucho acerca de las poblaciones de alta mar discretas, a las que se había descrito como «huérfanos del mar»42. El marco jurídico para su conservación y ordenación se encuentra en la Parte VII de la Convención de las Naciones Unidas de 1982, que establece la obligación de los Estados de cooperar entre sí, negociar la adopción de medidas y, según convenga, establecer organizaciones regionales o subregionales. La atención de la comunidad internacional se ha centrado de manera creciente en estas poblaciones, en especial como consecuencia de la preocupación creciente que existe respecto a la pesca y a las especies de aguas profundas. La reciente apertura a la firma del Acuerdo de Pesca de Océano Índico Austral y las negociaciones en curso para el establecimiento de una Organización de Ordenación Pesquera Regional del Pacífico Sur (véase la pág. 59) ilustran esa tendencia. Se dio también un paso importante cuando la Conferencia para el Examen del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones de Peces abordó la cuestión de las poblaciones de peces discretas de alta mar en el ámbito del acuerdo (véase la pág. 58). Así, las cuestiones que se han planteado más arriba son aplicables también a las poblaciones de peces «discretas» de alta mar.


  1. En esta sección se han tomado materiales de las siguientes fuentes: FAO. 2005. Habitat rehabilitation for inland fisheries: global review of effectiveness and guidance for rehabilitation of freshwater ecosystems, por P. Roni, K. Hanson, T. Beechie, G. Pess, M. Pollock y D.M. Bartley. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 484. Roma. I.G. Cowx y R.L. Welcomme. 1998. Rehabilitation of rivers for fish. Oxford, Reino Unido, Fishing News Books; FAO/Deutscher Verband für Wasserwirtschaft und Kulturbau. 2002. Fish passes design, dimensions and monitoring. Roma, FAO; M. Larinier y G. Marmulla. 2004. Fish passes: Types, principles and geographical distribution – an overview. En R.L. Welcomme y T. Petr, eds. Proceedings of the Second International Symposium on the Management of Large Rivers for Fisheries, Volume II, Publicación RAP 2004/17, pp. 183-205. Bangkok, Oficina Regional de la FAO para Asia y el Pacífico; M. Larinier, F. Travade y J.P. Porcher. 2002. Fishways: biological basis, design criteria and monitoring. Bull. Fr. Pêche Piscic., 364(Suppl): 208 pp; FAO. 2001. Dams, fish and fisheries. Opportunities, challenges and conflict resolution, editado por G. Marmulla. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 419. Roma; y G. Marmulla. 2003. Dams and fisheries. En FAO. 2003. Review of the state of world fishery resources: inland fisheries. FAO Circular de Pesca No 942, Rev. 1, pp. 29-35. Roma.
  2. FAO. 1995. FAO Código de Conducta para la Pesca Responsable. Roma.
  3. FAO. 1997. La pesca continental. FAO Orientaciones Técnicas para la Pesca Responsable Nº 6. Roma.
  4. El informe del estudio fue publicado en FAO. 2005. Responsible fish trade and food security, por J. Kurien. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 456. Roma.
  5. Brasil, Chile, Fiji, Ghana, Kenya, Namibia, Nicaragua, Filipinas, Senegal, Sri Lanka y Tailandia.
  6. Esta sección se basa en documentos de la FAO y fuentes de datos que tratan de la situación actual de la producción de pescado de escaso valor o morralla en la región. Estos documentos y datos comprenden: FAO. 2005. Asian fisheries today: the production and use of low-value/trash fish from marine fisheries in the Asia-Pacific region, por S. Funge-Smith, E. Lindebo y D. Staples. Publicación RAP 2005/16. Bangkok; y FAO. 2005. Discards in the worlds marine fisheries: an update, por K. Kelleher. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 470. Roma. Varios estudios globales de países fueron iniciados también por la CPAP, y han proporcionado los antecedents para la información que aquí se presenta. También se ha usado un estudio reciente realizado bajo los auspicios del Centro Australiano de Investigación Agrícola Internacional (ACIAR): P. Edwards, L.A. Tuan y G.L. Allan. 2004. A survey of marine low trash fish and fishmeal as aquaculture feed ingredients in Vietnam. ACIAR Working Paper No. 57. Canberra.
  7. Se entiende por «descenso de la pesca en la cadena alimentaria» la práctica de algunas pesquerías costeras demersales tropicales según la cual se produce una sobrepesca de las especies de peces más grandes y de mayor valor (a menudo carnívoros como la brema, los tiburones y las rayas, que se encuentran en un nivel trófico superior) y la pesca se desplaza a la captura de grandes cantidades de especies principalmente de escaso valor (a menudo de un nivel trófico inferior, como calamares y medusas).
  8. Una media ponderada en función de la cantidad de capturas de pescado de escaso valor/morralla en los diferentes países.
  9. FAO. 2005. Discards in the worlds marine fisheries: an update, por K. Kelleher. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 470. Roma.
  10. FAO. 2002. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2002. Roma.
  11. IIPA. 2003. Fish to 2020 supply and demand in changing global markets. Washington, DC.
  12. WorldFish Center. 2006 (de próxima publicación). Regional synthesis on the analysis of TrawlBase data for low value/trash fish species and their utilization. Penang, Malasia.
  13. FAO. 2005. APFIC Regional Workshop on Low Value and Trash Fish in the Asia- Pacific Region. Hanoi, Viet Nam, 7-9 de junio de 2005. Comisión de Pesca Asia- Pacífico (CPAP). Publicación RAP 2005/21. Bangkok.
  14. Por lo que respecta a la terminología, hay una segunda escuela de pensamiento que utiliza el término «transfronterizo» de manera genérica para referirse a todas las poblaciones de peces que son explotadas por dos o más Estados (entidades). Esta segunda escuela de pensamiento utiliza el término «compartido» para referirse a las poblaciones que se encuentran en dos o más ZEE adyacentes.
  15. Las poblaciones altamente migratorias son las que se establecen en el Anexo I de la Convención sobre el Derecho del Mar de 1982 e incluyen principalmente especies de atún. Las poblaciones transzonales son todas las demás poblaciones (excluyendo las de peces anádromos y catádromos) que se encuentran tanto en las ZEE como en la alta mar adyacente. Las poblaciones transfronterizas y las poblaciones altamente migratorias/transzonales no son mutuamente excluyentes.
  16. Las poblaciones de peces compartidas se encuentran también en las masas de agua continentales, incluidos los lagos y los ríos, y plantean los mismos retos para la cooperación en la ordenación.
  17. FAO. 2002. Report of the Norway-FAO Expert Consultation on the Management of Shared Fish Stocks. Bergen, Noruega, 7-10 de octubre de 2002. FAO Informes de Pesca Nº 695. Roma; FAO. 2004. The conservation and management of shared fish stocks: legal and economic aspects, por G. Munro, A. Van Houtte y R. Willmann. FAO Documentos Ténicos de Pesca Nº 465. Roma.
  18. Sharing the Fish Conference 06, Fremantle, Australia, 26 de febrero-2 de marzo de 2006 (disponible en http://www.fishallocation.com).
  19. FAO. 2004, op. cit., véase la nota 17.
  20. J.F. Caddy. 1997. Establishing a consultative mechanism or arrangement for managing shared stocks within the jurisdiction of contiguous states. En D. Hancock, ed. Taking stock: defining and managing shared resources, pp. 81-123. Australian Society for Fish Biology and Aquatic Resource Management Association of Australasia Joint Workshop Proceedings, Darwin, Northern Territory, 15 y 16 de junio de 1997. Sydney, Australia, Australian Society for Fish Biology.
  21. FAO. 2004, op. cit., véase la nota 17.
  22. El Premio Nobel de Ciencias Económicas de 2005 se concedió conjuntamente a Thomas Schelling (Estados Unidos de América) y Robert Aumann (Israel). La nota de prensa que anunciaba la concesión del premio indicaba lo siguiente: «¿Por qué algunos grupos de individuos, organizaciones y países logran fomentar una cooperación mientras que otros entran en conflicto? El trabajo de Robert Aumann y Thomas Schelling ha establecido la teoría de juegos –o teoría de la decisión interactiva– como enfoque predominante para abordar esta antigua cuestión.» (http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2005/press.html). Esta es exactamente la cuestión que es preciso abordar en el contexto de las poblaciones de peces compartidas.
  23. El «dilema del preso» y su pertinencia en cuanto a la ordenación de las poblaciones de peces compartidas se comentan detalladamente en FAO, 2004, op. cit., véase la nota 17.
  24. Ibid.
  25. FAO. 1980. Some problems in the management of shared stocks, por J.A. Gulland. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 206. Roma.
  26. FAO. 1994. Marine fisheries and the law of the sea: a decade of change. FAO Circular de Pesca Nº 853. Roma; S. Barrett. 2003. Environment and statecraft: the strategy of environmental treaty-making. Oxford, Reino Unido, Oxford University Press.
  27. FAO. 2002, op cit., véase la nota 17.
  28. Ibid., p. 8.
  29. Un ejemplo de coordinación en la ordenación pesquera que se ve afectado por una alteración ambiental es el del Tratado sobre el Salmón del Pacífico de Canadá y Estados Unidos de América. Véase: K.A. Miller. 2003. North American Pacific salmon: a case of fragile cooperation. En Papers presented at the NorwayFAO Expert Consultation on the Management of Shared Fish Stocks. Bergen, Noruega, 7-10 de octubre de 2002, pp. 105-122. FAO Informes de Pesca Nº 695, Supl. Roma.
  30. Naciones Unidas. 1992. The law of the sea: the regime for high seas fisheries: status and prospects. Nueva York, EE.UU.; FAO. 2006. The state of the worlds highly migratory, straddling and other high seas fish stocks, and associated species. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 495. Roma. Para las poblaciones de atunes mundiales en las que se ha evaluado el estado de explotación, se estima que en el 29 por ciento hay un agotamiento o sobreexplotación. Las poblaciones de atún de aleta azul ocupan un lugar destacado en esta estimación (FAO, 2006, pp. 15 y 16).
  31. El título completo del acuerdo es el siguiente: Acuerdo sobre la Aplicación de las Disposiciones de la Convención de 1982 Relativas a la Conservación y Ordenación de las Poblaciones de Peces Transzonales y las Poblaciones de Peces Altamente Migratorias.
  32. Véase G. Munro. 2000. The UN Fish Stocks Agreement of 1995: history and problems of implementation. Marine Resource Economics, 15: 265-280.
  33. FAO, 2004, op.cit., véase la nota 17.
  34. Ibid.
  35. Munro, Van Houtte y Willmann señalan que «… la sobreexplotación de las poblaciones de peces transzonales/altamente migratorios en todo el mundo (…) es un claro testimonio de la capacidad predictiva del análisis económico de la ordenación sin cooperación de estos recursos». Véase FAO, 2004, op. cit., nota 17, p. 45.
  36. Pueden encontrarse ejemplos de acuerdos de cooperación sobre poblaciones transfronterizas con un gran número de participantes, pero son la excepción y no la regla. En el caso de las OROP, el gran número de participantes es la regla y no la excepción.
  37. Cuando hay un gran número de participantes (actores), en el análisis de teoría de juegos es habitual hablar de coaliciones. Todos los actores juntos constituyen la «gran coalición». Puede haber, además, subcoaliciones. En un juego de este tipo, no basta con preocuparse de que los actores puedan decidir que estarían mejor sin cooperación. La estabilidad de la gran coalición requiere, además, que cada subcoalición prevea recibir un rendimiento de la cooperación que sea como mínimo igual que el que prevería obtener saliendo de ella y compitiendo con las demás.
  38. Artículos 8, 10 y 11.
  39. FAO, 2004, op.cit., véase la nota 17.
  40. Ibid.
  41. M. Lindroos, 2002. Coalitions in fisheries. Helsinki School of Economics Working Paper W-321; P. Pintassilgo. 2003. A coalition approach to the management of high seas fisheries in the presence of externalities. Natural Resource Modeling, 16: 175-197.
  42. FAO, 2004, op. cit., véase la nota 17. La cuestión se discutió en la FAO. 2004. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2004. Roma, pp. 94 y seguientes.

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