35. La Comisión tuvo a la vista los documentos ALINORM 79/7, ALINORM 79/7, Addendum y ALINORM 79/7 Add.2. Estos documentos fueron presentados y examinados por el Jefe del Programa Conjunto FAO/OMS sobre Normas Alimentarias, el cual informó a la Comisión sobre las medidas prácticas adoptadas desde el último período de sesiones para hacer que los trabajos de la Comisión respondan mejor a las necesidades y preocupaciones de los países en desarrollo. Se había hecho un informe sobre estos asuntos destinado a los órganos rectores de la FAO y la OMS. Ambos órganos rectores habían ratificado las medidas adoptadas por la Comisión en este sector, y el Consejo de la FAO había indicado que, dada la importancia de la labor de la Comisión, deseaba que se siguieran las principales tendencias de política en el seno de la Comisión.
36. La Conferencia de la FAO había recomendado asimismo que la Comisión del Codex Alimentarius revisara sus procedimientos para la elaboración de las normas, a fin de acelerar la preparación de éstas. El Comité Ejecutivo había examinado este asunto en su 26a reunión y había encargado a la Secretaría que, en colaboración con los asesores jurídicos de la FAO y la OMS, preparara propuestas sobre el mismo, para presentarlas a su examen en su 27a reunión (ALINORM 79/4, párr. 9).
37. La Comisión tomó nota, con satisfacción, del contenido de los informes sobre las respuestas de los distintos órganos arriba indicados. En particular, la Comisión agradeció a la Conferencia de la FAO las observaciones hechas en su 20o período de sesiones. La Conferencia de la FAO había destacado, entre otras cosas, la importancia de la función de los Comités Coordinadores Regionales del Codex para Africa, Asia y América Latina en la tarea de promover la salud, la nutrición y los intereses comerciales de los países de estas regiones. La Comisión acordó que debía darse más importancia a la labor regional del Codex.
38. La delegación de Cuba hizo una declaración sobre este tema del Programa; esta declaración figura en el Apéndice IV del presente Informe.
39. La Comisión, en su 12o período de sesiones, había enmendado el Procedimiento para la elaboración de normas del Codex mundiales, con objeto de prever la formulación de observaciones sobre las posibles consecuencias económicas de las normas internacionales del Codex. En su 13o período de sesiones, se presentaron a la Comisión propuestas relativas a la introducción de enmiendas del mismo tipo en el Procemiento para la elaboración de normas del Codex regionales y en el Procedimiento para la elaboración de límites máximos del Codex para residuos de plaguicidas.
40. La Secretaría del Codex había presentado propuestas en este sentido al Comité Ejecutivo, en la 25a reunión de éste. El Comité Ejecutivo había enmendado las propuestas de la Secretaría (ALINORM 79/3, párr. 62).
41. Se presentaron a la Comisión, en el período de sesiones en curso, las citadas propuestas incluidas en el documento ALINORM 79/2. La Comisión aprobó las propuestas que se le presentaron, con la salvedad de que, por asesoramiento de la Asesoría Jurídica de la FAO, acordó que la adición propuesta al texto relativo al Trámite 5 del Procedimiento para la elaboración de normas del Codex regionales se enmendara ulteriormente como sigue:
“Al adoptar cualquier decisión en este Trámite, los Miembros de la región en cuestión deberán tener debidamente en cuenta todas las observaciones que pueda presentar cualquiera de los Miembros de la Comisión respecto a las repercusiones que el proyecto de norma propuesto o cualquiera de sus disposiciones puedan tener para sus intereses económicos.”
42. La Comisión tuvo ante sí el documento ALINORM 79/8, que contenía tres secciones; sección A: Actividades conjuntas FAO/OMS; Sección B: Informe sobre las actividades de la FAO; Sección C: Informe sobre las actividades de la OMS.
43. En sus observaciones introductorias, el representante de la FAO señaló que el documento ALINORM 79/8 contenía información sobre las actividades de la FAO y la OMS destinadas a ayudar a los Estados Miembros, en especial a los países en desarrollo, a reforzar los sistemas de inspección alimentaria, para permitir la plena utilización de la labor del Codex en la protección de los consumidores, y para desarrollar la industria y el comercio de alimentos. Se subrayó la solidez de la coordinación, colaboración y cooperación entre la FAO y la OMS en las actividades conjuntas y en las actividades que incumben principalmente a una u otra de las dos organizaciones, y se destacó la necesidad de establecer una cooperación análoga a nivel nacional entre los sectores alimentario, agrícola y sanitario de la mayoría de los países, para poder acelerar la elaboración de programas coordinados que contribuyan a resolver los problemas relacionados con la calidad e inocuidad de los alimentos que se plantean en los países desarrollados y en desarrollo.
44. Los representantes de la FAO y de la OMS mencionaron diversas actividades conjuntas de la FAO y la OMS que se exponen en el documento, y presentaron a la Comisión informes de las reuniones celebradas en 1978 y 1979 por la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA). Se había publicado y distribuido el informe de la JMPR de 1978 y las especificaciones de indentidad y pureza de los aditivos alimentarios, establecidas en las reuniones del JECFA de 1978 y 1979.
45. Se informó también sobre el Programa Conjunto FAO/OMS de Vigilancia de la Contaminación de Alimentos y Piensos apoyado por el PNUMA. El representante de la FAO mencionó la labor que se estaba realizando en materia de ayuda para la vigilancia de los piensos, y el representante de la OMS señaló que se había publicado el informe resumido de los datos, y el recibidos de los países participantes hasta 1977. Este último informe era alentador para la OMS, ya que los datos presentados indicaban que los valores mediano y nonagésimo percentilo para todos los plaguicidas organoclorados evaluados, menos uno, no excedían de los límites prácticos para residuos establecidos por la FAO/OMS para los distintos plaguicidas químicos incluidos en la encuesta, y de hecho los datos indicaban una tendencia descendente de estos residuos en los alimentos. La FAO/OMS había publicado un documento titulado “Directrices para el Establecimiento o Reforzamiento de Programas Nacionales de Vigilancia de la Contaminación de Alimentos”, para uso de los países participantes en el Programa, para evaluar y reforzar los programas nacionales de vigilancia y control de la Contaminación de los alimentos.
46. El representante de la OMS aludió también a la labor del Comité Mixto FAO/OIEA/OMS de Expertos en la Comestibilidad de Alimentos Irradiados, que se convocará de nuevo en octubre de 1980 para continuar estudiando diferentes aspectos del proceso de irradiación de los alimentos.
47. Respecto a los contaminantes microbiológicos y a la higiene de la carne, el representante de la OMS hizo un resumen de la labor realizada últimamente en estos sectores. El tercer Grupo de Trabajo FAO/OMS sobre Criterios Microbiológicos para los Alimentos se reunió en Ginebra en febrero de 1979, y se comunicaron a la Comisión los puntos de vista expresados por el Grupo de Trabajo respecto a la utilidad de los criterios microbiológicos para las carnes crudas de reses o aves u otros alimentos crudos. El Grupo de Trabajo elaboró “Principios Generales para el establecimiento de criterios microbiológicos en los alimentos” que se someterían al examen del Comité del Codex sobre higiene de los alimentos y a la Comisión; se recomendaba en ellos que se reduzcan al mínimo los problemas microbiológicos en los alimentos mediante el uso de códigos de prácticas, y que se establezcan criterios microbiológicos o normas sólo cuando haya una necesidad concreta y cuando puedan ser eficaces y prácticos. Sobre la higiene de la carne, el representante de la OMS señaló que un grupo de expertos había terminado de preparar, en octubre de 1979 el texto provisional de un “Código Internacional sobre el dictamen ante-mortem y postmortem de los animales de matanza y la carne”, que sería examinado por el Comité del Codex sobre Higiene de la Carne.
48. Al reseñar las actividades de campo de la FAO, el representante de la FAO señaló a la atención la lista de proyectos nacionales, regionales o mundiales que se estaban realizando en algunos países. Tales proyectos incluían la prestación de asistencia para reforzar la infraestructura de control alimentario, la legislación alimentaria y la capacitación de inspectores, químicos, microbiólogos de alimentos y de administradores de control alimentario; el reforzamiento de servicios de laboratorio y la asistencia para mejorar el control de los contaminantes de los alimentos. Entre las principales nuevas iniciativas de la FAO, figuraba un plan para desarrollar la Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD) en el sector del control alimentario, y se mencionó como primera medida la celebración, en septiembre de 1979, de una consulta técnica FAO/PNUD entre países en desarrollo de la región de Asia y el Pacífico. La consulta elaboró un plan de acción para que los países de la región pudieran planear y llevar a cabo actividades de capacitación en control alimentario, organizar servicios de asesoramiento y asistencia, y poner en práctica un servicio de compilación y difusión de información, utilizando expertos e instituciones disponibles en la región. Se mencionaron asimismo los planes de la FAO para convocar cursillos sobre estrategia nacional de control alimentario en países de destintas regiones, con objeto de contribuir a elaborar planes interministeriales coherentes para mejorar la infraestructura de control alimentario.
49. El representante de la FAO mencionó también el programa de la FAO que actualmente se estaba poniendo en práctica para preparar una serie de publicaciones sobre control alimentario, que complementaran la obra ya publicada, “Orientaciones para el establecimiento de un sistema eficaz nacional de inspección de los alimentos”, FAO: Serie de Inspección de los Alimentos, No. 1. Figuran en esta serie un manual de inspección, preparado en colaboración con la OMS y el PNUMA; un manual de química con métodos químicos seleccionados para el control de alimentos, preparado por la FAO con asistencia financiera del Gobierno de Suecia; un manual de microbiología preparado por la FAO, basándose en la experiencia adquirida en un proyecto FAO/PNUMA ejecutado en Africa Oriental; y una publicación preparada por la FAO sobre directrices para el control de calidad de alimentos destinados a la exportación.
50. En la esfera del control de los contaminantes de los alimentos, se mencionaron los trabajos de la FAO en un proyecto FAO/PNUD/Consejo Africano del Cacahuete, especialmente los aspectos de prevención de aflatoxinas, detoxificación y capacitación de personal de este proyecto ejecutado en seis países (Gambia, Malí, Níger, Nígeria, Senegal, Sudán). Se mencionó también un curso de capacitación en análisis y control de micotoxinas en los alimentos para países francófonos, celebrado en Túnez. Además de estas actividades de proyectos, el representante de la FAO citó las encuestas que se habían realizado sobre los servicios de vigilancia de la contaminación de alimentos existentes en América Latina y Africa Occidental, que darían lugar a nuevos programas de capacitación, así como a la creación de un centro de vigilancia de la contaminación de alimentos para el Africa Occidental. Mencionó asimismo los proyectos de la FAO, financiados por Noruega, en materia de estudios sobre contaminación de alimentos, que se estaban realizando en la India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. Se informó también a la Comisión sobre un curso de capacitación de seis meses, organizado con fondos del PNUMA en el Instituto Central de Investigaciones sobre Tecnología Alimentaria de Mysore, India, donde en los últimos años habían recibido capacitación más de 30 becarios de unos 25 países. Se organizarían otros cursos de este tipo en caso de que pudiera encontrarse más apoyo financiero.
51. El representante de la FAO señaló a la atención de la Comisión un proyecto en curso organizado por la FAO, el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Ministerio de Agricultura y Pesca de los Países Bajos para ofrecer capacitación y estudios tecnológicos en materia de irradiación de alimentos, en virtud del cual se habían completado ya o se estaban realizando varias actividades de capacitación.
52. Se señalaron también a la Comisión la participación de la FAO en el amplio esfuerzo de las Naciones Unidas por mejorar la protección de los consumidores, y los programas de la FAO sobre prevención de pérdidas de alimentos y seguridad alimentaria.
53. El representante de la OMS dio a la Comisión detalles del Programa de la OMS en materia de inocuidad de los alimentos, y declaró que se había completado una reseña de las actividades de cada Estado Miembro de la OMS en materia de inocuidad de los alimentos, para contribuir a planificar actividades futuras. Entre los proyectos de campo, la OMS mencionó un proyecto sobre el control de la contaminación fúngica y la salud humana, que se estaba ejecutando en Swazilandia con la colaboración del PNUMA, y señaló a la atención la lista de proyectos que se adjunta a ALINORM 79/8.
54. En cuanto a microbiología de los alimentos y enfermedades conexas, el representante de la OMS mencionó un programa internacional de vigilancia de enfermedades transmitidas por alimentos que se iba a ejecutar dentro de la región europea de la OMS, el banco de datos sobre virología alimentaria que había establecido su organización para facilitar información sobre enfermedades virales transmitidas por alimentos y el programa a gran escala, establecido recientemente, sobre control de enfermedades diarréicas. La OMS continuaba coordinando estudios postgrado en el sector de la microbiología de los alimentos para estudiantes de países en desarrollo. Se habían celebrado dos cursos en Europa y uno de cuatro semanas en la India, para estudiantes de la India y los países vecinos. De conformidad con las decisiones de la Asamblea Mundial de la Salud, la OMS estaba extendiendo su red de centros para zoonosis y enfermedades conexas transmitidas por alimentos. Se había establecido recientemente uno de estos centros en Atenas, Grecia, para prestar servicios a la zona del Mediterráneo, y se planeaba la creación de otros.
55. Al presentar a debate este tema, el Presidente agradeció a los representantes de la FAO y de la OMS la información que habían facilitado sobre las actividades FAO/OMS complementarias de la labor de la Comisión del Codex Alimentarius, y tomó nota con satisfacción de la amplia gama de actividades de control alimentario, que contribuirían a resolver muchos de los problemas relacionados con los alimentos que se plantean en países en desarrollo y desarrollados.
56. Al discutirse este tema, un gran número de delegaciones, expresaron su satisfacción general por el trabajo desarrollado por la FAO y la OMS para ayudar a los países miembros en el sector del control alimentario, y estimaron que la cooperación FAO/OMS en este campo constituía un buen ejemplo de cooperación entre organismos, que conducía a un trabajo de tipo práctico, a nivel de los países. Varias delegaciones de países desarrollados y en desarrollo, mencionaron la gran importancia que daban a los trabajos de la JMPR y del JECFA, y expresaron su firme esperanza de que estos comités continuarían dando orientación y guía a los Estados Miembros en las cuestiones relativas a los plaguicidas, residuos de plaguicidas en los alimentos y aditivos alimentarios. La delegación de Kenya señaló, especialmente, que los países en desarrollo se daban cuenta de los elevados costes necesarios para realizar los trabajos de ensayo de los aditivos alimentarios y de los plaguicidas para poder determinar su seguridad y pureza, y que los países en desarrollo no estaban en condiciones de poder llevar a cabo tales ensayos que, en cualquier caso, se duplicarían y no se podrían aprovechar.
57. Varias delegaciones, al comentar el apoyo recibido de la FAO y de la OMS en los trabajos de control alimentario expresaron su satisfacción por la labor que se estaba llevando a cabo actualmente, y expresaron el deseo de que esos trabajos se acelerasen, por parte de la OMS, a nivel de los países. Las delegaciones de Kenya y Nigeria mencionaron, especialmente, los actuales proyectos, o que se habían completado recientemente, de la FAO, que habían ayudado en la capacitación de personal para el control alimentario, y que habían servido para promulgar reglamentos alimentarios, coherentes y concisos, y que habían facilitado el reforzamiento general de las infraestructuras de control alimentario. Se mencionó la necesidad de estas infraestructuras, que servían para la protección del consumidor, para el control de las importaciones de alimentos, de los alimentos producidos y consumidos localmente, y para las exportaciones, junto con la necesidad de que los países en desarrollo estableciesen sistemas adecuados de control alimentario que garantizasen una mejor protección al consumidor y la promoción comercial, así como la utilización de los trabajos del Codex. La delegación de Kenya mencionó igualmente su enfoque multidisciplinario y multi-orgánico para resolver los problemas de control alimentario.
58. Respecto a los Programas de la OMS sobre seguridad alimentaria y seguridad química, la delegación de Nigeria manifestó que estos programas tenían que administrarse cuidadosamente para asegurarse que se aplicarían en todo el mundo, y que tendrían en cuenta situaciones ecológicas diferentes, etc. Se hizo observar que la OMS debía aumentar sus actividades en Africa Occidental, y que deberían atenderse algunas peticiones de ayuda para el control de las enfermedades derivadas de la alimentación. Respecto a estos dos programas, se señaló que, en los países en desarrollo, existía un creciente número de empleados no médicos en tales actividades y que la OMS debería dar nuevas soluciones a estos problemas para poder aplicarlas a la gente y a los organismos que se ocupan del control alimentario en los países en desarrollo, aparte de los actuales canales de comunicación, mediante el empleo de personal médico. Las delegaciones de Nigeria y Senegal manifestaron, también, el deseo de que todos los países de Africa Occidental fuesen tratados en igualdad de condiciones, sin prestar ninguna atención a las actuales diferencias de idioma, y mencionó las actuales actividades de ECOWAS, como un buen ejemplo que debía seguirse.
59. Varias delegaciones hicieron observaciones acerca de la necesidad de disponer de un mayor número de medios e instalaciones de capacitación para el personal de control alimentario, y se apoyó la idea de un enfoque unificado para el control de los problemas económicos, químicos y microbiológicos de los alimentos. Se hicieron preguntas acerca del programa para crear un centro de capacitación para Africa Occidental y acerca de la distribución de la documentación y de los informes, así como de las publicaciones de la FAO y de la OMS relacionadas con diversos aspectos del control alimentario. Varias delegaciones solicitaron que se estableciese una buena coordinación en los trabajos de control alimentario entre la FAO y la OMS, en los países en desarrollo, para evitar la duplicación de esfuerzos y otros problemas.
60. El representante de la FAO, al responder a los diferentes puntos y cuestiones planteados, aseguró a la Comisión que la FAO había asignado fondos suficientes para celebrar reuniones anuales del JECFA y de la JMPR, durante su próximo bienio fiscal (1980/81). Se aseguró a la Comisión que todos los documentos del JECFA y de la JMPR se enviaban regularmente a los Puntos de Contacto del Codex, conforme se iban publicando, y que las otras publicaciones de la FAO y de la OMS, que se habían examinado bajo este tema, se enviarían igualmente a los Puntos de Contacto del Codex. Los representantes de la FAO y de la OMS expresaron su agradecimiento a los países en desarrollo quienes generosamente habían recibido a los becarios y a los científicos visitantes de la FAO y de la OMS, procedentes de los países en desarrollo, en cooperación con los programas de becas de la FAO y de la OMS. Respecto a las medidas para evitar la duplicación de trabajos en los países en desarrollo, se señaló que el sistema de las Naciones Unidas estaba representado por el Representante Residente para el Desarrollo, de las Naciones Unidas, en todos los países en desarrollo, y que, en la mayoría de los países en desarrollo, existían representantes de la FAO y de la OMS. Estos representantes no escatimaban esfuerzo alguno para garantizar la asistencia coordinada a los Estados Miembros y para evitar cualquier posible duplicación de esfuerzos. El representante de la FAO, al responder a la cuestión acerca del centro de capacitación para Africa Occidental, manifestó que el PNUD había indicado su disponibilidad para financiar alguna de las actividades propuestas, pero que, sin embargo, se continuaba buscando apoyo financiero adicional. El representante de la OMS manifestó que no se había podido obtener fondos adicionales para ayudar a los países en desarrollo, que participaban en el Programa FAO/OMS de Vigilancia de la Contaminación de Alimentos y Piensos, en la adquisición de equipos.
61. La Comisión, al resumir los debates, tomó nota del firme deseo expresado por los Estados Miembros de la Comisión de que la JMPR y el JECFA continuasen sus trabajos. La Comisión tomó nota, también, de los deseos y de las críticas constructivas expresadas por los miembros de los países en desarrollo, y esperaba que la FAO y la OMS tomasen las medidas adecuadas, en la medida de lo posible, para satisfacer dichos deseos. La Comisión escuchó con gran interés la descripción de las actividades de la FAO y de la OMS en el sector del control alimentario, manifestando su satisfacción general por el desarrollo de estas actividades.
62. Se distribuyó a la Comisión el documento A 32/12 de la OMS, que había sido presentado a la 32a Asamblea Mundial de la Salud, y que trata del programa internacional sobre seguridad química. Por invitación del Comité Ejecutivo, estuvo presente el Dr. V.B. Vouk, Director del Servicio de Criterios y Normas de Higiene del Medio (HCS), y Jefe del Servicio Central para el Programa internacional de la OMS sobre seguridad química (PISQ), quien presentó este tema.
63. Se señaló que los objectivos principales de este nuevo programa internacional, que la Asamblea Mundial de la Salud había iniciado en 1977, y aprobado de nuevo en mayo de 1979, eran los siguientes:
realizar y difundir evaluaciones de los efectos de las sustancias químicas en la salud humana y en la cualidad del medio;
establecer directrices sobre límites de exposición, tales como dosis de ingestión diaria admisible y límites máximos permisibles o deseables en el aire, el agua y los alimentos, y en el medio de trabajo, para todos los tipos de sustancias químicas;
establecer directrices sobre métodos apropiados para ensayos de toxicidad, estudios epidemiológicos y clínicos, e identificación, cuantificación y evaluación de riesgos y peligros;
coordinar ensayos de laboratorio y estudios epidemiológicos cuando se considere apropiado aplicar un enfoque internacional; y promover la investigación sobre relaciones de respuesta a las dosis y sobre los mecanismos de acción biológica de las sustancias químicas;
compilar información para hacer frente a los accidentes debidos a sustancias químicas, y fomentar una cooperación internacional eficaz en este sector; estimular la cooperación técnica con respecto a cuestiones específicas referentes al control de sustancias en los Estados Miembros; y promover la capacitación y el desarrollo del personal.
64. El Dr. Vouk procedió después a exponer en líneas generales los diferentes aspectos del programa, especialmente las dimensiones del problema de la presencia de sustancias químicas en los alimentos y en otros componentes del medio; las actividades básicas en materia de seguridad química, entre ellas los trabajos del Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) emprendidos en 1956, y de la Reunión Conjunta sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) iniciados en 1961; el ámbito de aplicación del Programa; los componentes del Programa; los resultados propuestos, tales como evaluaciones toxicológicas, evaluación de riesgos y directrices sobre metodología; intervención en situaciones de emergencia; prestación de servicios de asesoramiento; etc.
65. En cuanto a la estructura del programa, se señaló que consistiría en un comité consultivo del programa, un servicio central de la OMS, una red de instituciones nacionales y otras instituciones principales, varias subredes de instituciones participantes y un comité técnico integrado por jefes de las instituciones principales.
66. La Dependencia central que se había creado recientemente en la Division de Higiene del Medio, en coexistencia con el Servicio de criterios y normas de higiene del medio, que es el punto focal del programa de la OMS sobre inocuidad de los alimentos, tiene las funciones siguientes:
elaborar planes y programas de trabajo, establecer procedimientos para el funcionamiento del programa y asegurar su ejecución según lo planeado;
coordinar los elementos del programa situados en las instituciones nacionales y otras instituciones principales, así como en las oficinas regionales; y asegurar el enlace con otras organizaciones internacionales; y
proporcionar apoyo técnico y científico al programa internacional sobre seguridad química.
67. El Dr. Vouk señaló también que se había invitado a otros organismos de las Naciones Unidas, como la FAO, la OIT y el PNUMA, a copatrocinar este nuevo programa. La Dependencia central podría llegar a convertirse en una dependencia mixta de todas las organizaciones copatrocinadoras. Se indicó que, hasta la fecha, 50 países habían mostrado interés en este programa, se habían redactado siete memorandos de entendimiento con los detalles de la participación de instituciones nacionales y se estaban preparando otros cinco memorandos de entendimiento. En cuanto a la financiación del IPCS, se indicó que, sumando los fondos asignados en el presupuesto ordinario de la OMS con otros contribuciones, aportaciones voluntarias de Estados Miembros y proyectos apoyados por el PNUMA, se dispondría de unos 2,5 millones de dólares para 1980.
68. Durante el debate de este tema del programa, algunas delegaciones, aunque indicaron que apoyaban los esfuerzos de la OMS por controlar el complejo problema de la presencia de sustancias químicas en el medio, expresaron cierta preocupación particularmente con respecto al futuro de la Reunión Conjunta sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) y del Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), a los que atribuían gran importancia. Dichas delegaciones afirmaron que no desearían que se modificara en manera alguna la función esencial y fundamental que estos comités desempeñaban como piedras angulares de la labor de la Comisión y para asegurar la inocuidad de los suministros alimentarios mundiales. Se señaló también que la preocupación derivaba en parte de que, en los documentos presentados a la Comisión y en las declaraciones de oficiales de la FAO y la OMS, parecía haber cierta confusión respecto del futuro de la JMPR y el JECFA. En su respuesta, el Dr. Vouk declaró que los dos comités de expertos continuarían funcionando lo mismo que en el pasado, para examinar las evaluaciones toxicológicas hechas por grupos internacionales de expertos designados a título personal por los Directores Generales de las organizaciones patrocinadoras. Es más, se proyectaba incrementar el apoyo a estos comités de expertos para que celebraran dos reuniones al año. En cuanto al Comité del Codex sobre Aditivos Alimentarios y el Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas, continuarían desempeñando la misma función que antes con respecto a los comités de expertos en lo relacionado con las actividades, sin ninguna duplicación ni repetición parcial de trabajos.
69. Otra delegación expresó la opinión de que sería útill que el Director General de la OMS preparara una declaración que incluyera los puntos siguientes:
que el JECFA y la JMPR continuarían sin que se modificara su ámbito de trabajo, selección y procedimientos, durante el período de formación del nuevo programa y de transición al mismo;
que, en el nuevo programa, el JECFA y la JMPR continuarían siendo el foro principal para la evaluación y estimación de los riesgos derivados de la presencia de sustancias químicas en alimentos, y que esto ocurriría independientemente de la continuación del programa.
70. A propósito del peligro de que las sustancias químicas alimentarias pudieran no ser tema prioritario en el nuevo programa, el Dr. Vouk señaló que, puesto que los alimentos son el medio principal de exposición a las sustancias químicas, las sustancias químas presentes en los alimentos recibirián muy alta prioridad. Se afirmó asimismo que continuarían aplicándose las prácticas de establecimiento de prioridades seguidas en los Comité del Codex sobre Aditivos Alimentarios y Residuos de Plaguicidas.
71. Varias delegaciones de países en desarrollo señalaron el gran valor que tendría este programa para los países en desarrollo, pero indicaron que debería prestarse ayuda para que dichos países pudieran participar plenamente en el programa. Se indicó que este tipo de ayuda estaba previsto en el programa.
72. El Jefe del Programa FAO/OMS sobre Normas Alimentarias señaló que se había consultado e informado a la FAO desde el comienzo del nuevo programa propuesto. A su juicio, las prácticas seguidas en el programa del Codex y las funciones desempeñadas por el JECFA y la JMPR habían influido en el proyecto de este nuevo programa. Indicó que estaba satisfecho de las garantías recibidas de la OMS en el sentido de que estos dos comités de expertos no sólo funcionarían como en el pasado, sino que serían reforzados para acrecentar su producción. Añadió que este programa no era sólo un programa de la OMS, sino un programa internacional en el que se había invitado a participar como copatrocinadoras a otras organizaciones de las Naciones Unidas, incluida la FAO, y que la FAO estaba estudiando este último asunto y en su respuesta a la OMS tendría en cuenta la opinión de la Comisión.
73. La Comisión, al expresar su agradecimiento al Dr. Vouk por su presentación del programa internacional sobre seguridad química, reconoció la importancia de este programa y la influencia que podría ejercer en la labor de la Comisión del Codex Alimentarius. La Comisión reafirmó la importancia que atribuía a los trabajos del JECFA y de la JMPR y tomó nota de las garantías dadas por la OMS de que estos dos comités de expertos no sólo funcionarían igual que en el pasado, sino que sus actividades serían reforzadas.
74. La Comisión tuvo a la vista el documento ALINORM 79/9 preparado por el Dr. E.E. Turtle (Consultor). Había sido preparado en respuesta a una petición que se recoge en el párrafo 230 del informe del 12o período de sesiones de la Comisión (ALINORM 78/41).
75. El Dr. Turtle recordó a la Comisión que en su novena reunión, el Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas (ALINORM 78/24) no había aceptado la propuesta hecha por la Comisión en su 11o período de sesiones (ALINORM 76/44, párrafo 389) de que además de los plaguicidas, deberían asignarse a su mandato “contaminantes ambientales similares, tales como los bifenilos policlorados, las dioxinas, etc.”.
76. El documento ALINORM 79/9 había sido preparado teniendo en cuenta las opiniones expresadas por algunas delegaciones en el 12o período de sesiones de la Comisión de que había que elaborar normas para los contaminantes ambientales en los alimentos. Los principales objetivos del documento eran orientar sobre la gama de contaminantes ambientales a que pudiera afectar cualquier decisión general de que se estudien tales sustancias y proponer los mecanismos que permitan dar prioridad al examen de determinadas sustancias, así como hacer sugerencias sobre los datos necesarios y los criterios que han de aplicar los expertos de la FAO y la OMS en sus evaluaciones. Se estudiaban también procedimientos para tratar los diferentes casos dentro del sistema del Codex.
77. En el debate, varias delegaciones subrayaron la necesidad de dedicar una atención prioritaria a las medidas que impidan la distribución de contaminantes ambientales y su acceso a los alimentos. Algunos delegados expresaron dudas acerca de la conveniencia de establecer niveles de aceptabilidad para tales sustancias. Por otra parte, otras delegaciones opinaron que la limitación de tales contaminantes en los alimentos podía contribuir a su disminución.
78. Por lo que respecta a la propuesta de revisar la definición de contaminantes establecida en el Codex, algunas delegaciones opinaron que no parece que exista una necesidad real de tal revisión.
79. La delegación de los Países Bajos sugirió que podían presentarse a la Comisión los casos en que se pida un examen de contaminantes específicos, para que decida si se ha de comenzar a trabajar sobre ellos.
80. Como muchas delegaciones consideraron que se necesitaba más tiempo para estudiar el documento, la Comisión decidió distribuir el documento a los Estados Miembros para que formularan observaciones, y a los Comités del Codex sobre Aditivos Alimentarios y sobre Residuos de Plaguicidas para que lo examinaran e informaran a la Comisión.