Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios +4 (UNFSS+4)
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Rumbo a la cumbre UNFSS +4
La Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS, por sus siglas en inglés) se celebró por primera vez en 2021 con el objetivo de transformar los sistemas agroalimentarios del mundo para que sean más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, como un esfuerzo para acelerar el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Hambre Cero (ODS2).
Ese mismo año, en América Latina y el Caribe nueve agencias de las Naciones Unidas constituyeron un Centro de Coordinación para brindar acompañamiento técnico a los países en el desarrollo e implementación de sus Hojas de Ruta Nacionales para la transformación de los sistemas agroalimentarios.
El trabajo de la FAO
Desde la preparación de la primera reunión del UNFSS en 2021, en la región se realizaron 138 diálogos nacionales e independientes y FAO tuvo un rol facilitador y de liderazgo durante este proceso. Actualmente apoya la implementación de hojas de ruta en siete países de la Región: Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, México, Panamá y Uruguay. Este 2025 FAO inició a apoyar el proceso de elaboración de la Hoja de Ruta de Cuba. Además, lideró el equipo interagencial de América Latina y el Caribe entre 2021 y 2023.
La Agencia Especializada de la ONU también ha contribuido al diseño y formulación de proyectos financiados por el Fondo ODS que buscan que los países se acerquen cada vez más al cumplimiento de los ODS. Logrando la aprobación de dos proyectos semilla en Costa Rica y El Salvador por 350 000 USD.
Así, la FAO es un socio técnico estratégico de los gobiernos para facilitar conocimientos, coordinar acciones y generar evidencia para avanzar en sistemas agroalimentarios más sostenibles, inclusivos y resilientes.
En 2025, la cumbre UNFSS+4 será un espacio para evaluar el progreso de los países hacia la transformación de los sistemas alimentarios, cuatro años después de su lanzamiento.
Logros de los países en el marco de la UNFSS con apoyo de FAO
A lo largo de estos cuatro años de trabajo, la FAO ha trabajado de la mano de siete países de la región: Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, México, Uruguay , sumando este 2025 a Cuba, acompañándolos en el proceso de transformación de sus sistemas alimentarios a través de la implementación de políticas públicas, adquisición de fondos, apoyo técnico en iniciativas de seguridad alimentaria y nutricional, avances en proyectos de resiliencia ante el cambio climático, apoyo al desarrollo de la agricultura familiar y el desarrollo de mercados urbanos, entre otros.
Costa Rica, El Salvador, Panamá
La FAO ha brindado apoyo en la formulación de proyectos para asegurar el financiamiento de iniciativas a través del Fondo ODS, que busca que los países se acerquen cada vez más al cumplimiento de los ODS. Así, se han asegurado financiamiento para iniciativas en Costa Rica y El Salvador, a través de proyectos semilla de 175 mil dólares en cada país. En Panamá, en tanto, se aseguró un Fondo ODS para una iniciativa de gobernanza y economía circular desde el que se apoya la agenda de transformación de sus sistemas alimentarios.
Uruguay, Costa Rica, Panamá, México, Ecuador
En Uruguay, la FAO ha promovido una economía baja en carbono mediante un proyecto de ganadería climáticamente inteligente, y otras dos iniciativas sobre neutralidad en la degradación de tierra y transformación sostenible de la agricultura.
A esto se suma el apoyo a Costa Rica a través del desarrollo e implementación de la Estrategia Nacional para la Carbono Neutralidad 2021-2050 que tiene como objetivo reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero; además, Costa Rica está implementando políticas innovadoras como la inclusión en el esquema de Pago por Servicios Ambientales (PSA) en el reconocimiento de la descarbonización de suelos agropecuarios.
En Panamá, la FAO, con el apoyo financiero del GEF, apoyó en la promoción de la transformación de las prácticas productivas tradicionales hacia la adopción del Manejo Sostenible de la Tierra (MST) por parte de los productores, especialmente en los sectores de ganadería y agricultura.
En Ecuador, de la mano de Fondos Climáticos (GEF, GCF, AF) se fortalecen capacidades territoriales para el manejo integrado de paisajes agro-productivos, con modelos de gestión y producción enfocados a la Neutralidad de la Degradación de la Tierra NDT, la restauración de ecosistemas y el manejo sostenible de cuencas hidrográficas.
México por su parte impulsa una transformación climática desde los sistemas agroalimentarios con enfoque intersectorial y territorial. La FAO acompaña a SEMARNAT en el diseño participativo del Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025–2030, que convierte la restauración ecológica en un eje estructural de los sistemas productivos, integrando gobernanza ambiental, financiamiento y sostenibilidad climática; asimismo, México ha presentado ante el GEF la propuesta de Política ganadera nacional libre de deforestación y bajas emisiones (2025–2029), centrada en trazabilidad, sostenibilidad ambiental y mecanismos financieros verdes.
Guyana, Uruguay, El Salvador, Ecuador
En Guyana se apoyó la implementación del proyecto piloto de alimentación escolar con producción local, cuyo objetivo es mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades escolares, ayudando a fortalecer la agricultura local y las prácticas de la cadena de suministro a nivel escolar para proporcionar comidas nutritivas a los niños y niñas en edad escolar.
En Uruguay, en tanto, FAO apoyó la realización de un diagnóstico institucional del Programa de Alimentación Escolar para lograr la implementación de la Metodología de Escuelas Sostenibles.
En El Salvador, en el marco del proyecto regional Food Coalition “Fortalecimiento de los Programas de Alimentación Escolar durante y después de la pandemia sanitaria”, se están llevando a cabo jornadas de capacitación sobre Tiendas y cafetines Escolares Saludables en apoyo al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y con la asistencia técnica y financiera de la FAO. Hasta la fecha, 1 279 personas han sido capacitadas.
En Ecuador, y como parte también del proyecto regional Food Coalition, acompañó el proceso de territorialización de los programas de alimentación escolar en municipios prioritarios. El programa incluyó la formación e implementación de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABA) como mecanismo para acelerar la educación para entornos alimentarios saludables y culturalmente apropiados.
Ecuador, Guyana, México, Panamá
En Ecuador, se ha fortalecido la vinculación de los productores de la AFC, particularmente a jóvenes y a mujeres rurales, hacia circuitos alternativos de comercialización que garantizan el comercio justo y mejoran sus medios de vida al tiempo que contribuyen a asegurar la disponibilidad alimentaria para las poblaciones.
En Guyana, la agricultura familiar ha sido fortalecida a través del apoyo a organizaciones de productores, mejorando sus capacidades para brindar servicios a sus miembros y promover un entorno favorable al sector. A través del proyecto Organizaciones de Agricultores para África, el Caribe y el Pacífico - Acción en el Caribe, ocho organizaciones de agricultores que agrupan a unos 450 pequeños productores de seis regiones recibieron capacitación y apoyo institucional, contribuyendo así a mejorar los ingresos, los medios de vida y la seguridad alimentaria y nutricional en el país.
México ha promovido marcos normativos e institucionales robustos para la agricultura familiar desde un enfoque participativo, territorial y de inclusión. En el marco del programa Mesoamérica Sin Hambre AMEXCID–FAO (2015–2024), se impulsaron transformaciones clave en Chiapas y Oaxaca. En Chiapas, se elaboró una tipología participativa de agricultura familiar y un informe jurídico nacional que fundamenta propuestas legislativas estatales. En Oaxaca, se diseñó el Plan Estatal de Agricultura Familiar Campesina con enfoque en mujeres, juventudes e inclusión étnica. Además, se promovieron estrategias de bioinsumos articuladas con la Hoja de Ruta Nacional de Bioinsumos (BM–FAO), fortaleciendo las capacidades institucionales desde lo local.
En Panamá, la FAO desarrolló un piloto de desarrollo de las capacidades digitales de las mujeres y hombres de la comarca indígena Ngäbe Buglé, donde se implementó un ecosistema territorial digital. Esta iniciativa permitió mejorar la comercialización y el acceso a mercados digitales a la comarca indígena Ngäbe Buglé, lo que se refleja en una mejora de la producción, mejora la calidad de vida, y la transformación hacia sistemas agroalimentarios más eficientes. Por otra parte, la FAO también ha apoyado en un sistema de registro digital de productores articulado con un sistema de extensión rural nacional (público y privado); con la plataforma digital de oferta servicios, con atención especial a la agricultura familiar e indígena de las Comarcas, contribuyendo así a afianzar la efectividad de los mecanismos de recuperación económica y resiliencia del sector agroalimentario.
Uruguay, El Salvador, Panamá
En Uruguay se realizó el desarrollo de una propuesta de manejo sostenible de residuos en el predio en la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) así como un diagnóstico de género sobre la institución rectora del mercado.
En El Salvador, la FAO trabajó modelos de sistemas alimentarios urbanos, que permiten vincular la producción, transformación, consumo y comercialización de alimentos, en los Centros Urbanos de Bienestar y Oportunidades (CUBO) de Nejapa y Colonia IVU del distrito de San Salvador. También se realizó un modelo interactivo para educar a las familias sobre sistemas alimentarios sostenibles. La exposición incluyó huertos hidropónicos y acuapónicos, así como exhibiciones que simulan mercados, almacenamiento y preparación de alimentos, promoviendo prácticas de nutrición sostenible entre niñas, niños y sus familias, en consonancia con la hoja de ruta nacional.
En Panamá, con el apoyo financiero del SDG Fund se han implementado acciones que buscan generar modelos de gastronomía sostenible y economía circular, resaltando el rol de los mercados municipales como epicentros de vida en la comunidad y sostenibilidad. La iniciativa busca revolucionar la gestión de residuos en los mercados municipales, promoviendo prácticas de economía circular que generen beneficios ambientales, sociales y económicos.
Uruguay, Panamá y México
En Uruguay se realizó asistencia técnica a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo y con recomendaciones técnicas al ámbito de coordinación departamental para la implementación de un Registro Único Nacional de Alimentos, Empresas y Vehículos.
En Panamá se dio apoyo al diseño del Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Secretaría Nacional.Adicionalmente, Panamá ha desarrollado una serie de talleres nacionales sobre el análisis de la situación alimentaria y nutricional de la población mayor de dos años; así como talleres regionales con participación de otros países, para intercambiar experiencias y conocer mejor las herramientas Diet Solve de la FAO, para la generación de guías alimentarias basadas en sistemas alimentarios.
México ha dado pasos clave para institucionalizar el derecho a la alimentación con enfoque sistémico y territorial. La FAO ha brindado asistencia técnica en la implementación de la Ley General del Derecho a la Alimentación Adecuada y Sostenible, una de las más avanzadas de América Latina. En ese marco, el proyecto GEF Sistemas Alimentarios, Pueblos Indígenas y Biodiversidad (2025–2030) contempla la instalación de consejos municipales alimentarios en territorios indígenas —Gran Nayar, Comcaac y Yoeme— como mandato legal aún pendiente, permitiendo probar modelos de gobernanza alimentaria con enfoque de derecho. Además, el proyecto Del anzuelo al plato (2023–2025), también financiado por el GEF, fortalece los marcos locales de gobernanza alimentaria en contextos costeros (Baja California, Nayarit y Quintana Roo) al articular pesca artesanal, transformación, trazabilidad, consumo saludable y participación comunitaria.
