La Amazonia ocupa un lugar decisivo en el presente y el futuro de América Latina y el Caribe, y del planeta. Su importancia no se limita a su extraordinaria riqueza biológica, hídrica y climática. La Amazonia es también un territorio habitado, cuidado y transformado cotidianamente por millones de personas: Pueblos Indígenas, comunidades afrodescendientes, agricultores familiares, mujeres, jóvenes rurales y comunidades tradicionales que han construido, a lo largo del tiempo, formas de vida estrechamente vinculadas con el bosque, los ríos, la biodiversidad y los sistemas agroalimentarios locales.
Este documento parte de una constatación fundamental: en la Amazonia, producir y conservar no deben entenderse como objetivos contrapuestos. La evidencia muestra que una parte importante de las soluciones para enfrentar la deforestación, la degradación ambiental, la inseguridad alimentaria y la pobreza rural ya existen en los propios territorios amazónicos, en los sistemas productivos basados en el manejo sostenible del bosque, en la agricultura familiar, campesina e indígena, en los conocimientos tradicionales y en la valorización de la sociobiodiversidad.
La publicación muestra con claridad que los Pueblos Indígenas desempeñan un papel central en la protección de los bosques y en la regulación climática, mientras que la agricultura familiar representa la gran mayoría de las actividades productivas en los municipios amazónicos, concentrándose principalmente en las zonas donde la cobertura forestal se mantiene más estable. Estos actores no solo sostienen medios de vida rurales, sino que también contribuyen a la seguridad alimentaria, a la conservación de la biodiversidad, a la gestión del paisaje y a la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.
Producir y conservar es una invitación a construir una nueva trayectoria de desarrollo amazónico. Una trayectoria que reconozca el valor del bosque en pie, que combine conocimiento científico y saberes tradicionales, y que transforme la riqueza biológica y cultural de la Amazonia en bienestar, seguridad alimentaria, resiliencia climática y prosperidad compartida.
Contactos
Luiz Beduschi
Oficial Principal de Políticas en Desarrollo Rural
María Ignacia Hadad
Consultora en Análisis Económico y Políticas Públicas
Ricardo Rivera
Experto en comunicaciones
Hacia una agenda amazónica compartida: sostenibilidad, inclusión y cooperación regional
La Amazonia en cifras
Un territorio del tamaño de un continente y una población que supera a la megaciudad más grande del planeta.
Acceso limitado a centros urbanos y servicios
La conectividad territorial constituye una de las principales expresiones de exclusión en la región.
El 73% de la población amazónica no puede acceder a una gran ciudad en un radio de viaje de tres horas.
Solo el 36% tiene acceso a ciudades intermedias o grandes.
Brechas estructurales persistentes
La tasa promedio de pobreza en los municipios amazónicos es del 48,8%, frente a un 42,0% en un municipio fuera del bioma.
Esta brecha es aún más acentuada en países como Perú (13 puntos), Brasil (17 puntos) y Colombia (22 puntos).
Incidencia de la pobreza por municipalidad
¿Quiénes habitan, producen y preservan la Amazonia?
Pueblos Indígenas y comunidades afroescendientes
Agricultura familiar, campesina e indígena
Desafíos comunes: acceso a servicios
Acceder a asistencia técnica y servicios financieros es clave para el desarrollo agropecuario. Estos instrumentos permiten a los productores mejorar sus prácticas productivas, incorporar tecnologías apropiadas, diversificar cultivos, gestionar riesgos climáticos y aumentar la eficiencia en el uso de los recursos.

A diferencia de otras regiones, en la Amazonia existe una trayectoria consolidada de prácticas agrícolas sostenibles y adaptadas al entorno, desarrolladas históricamente por Pueblos Indígenas, comunidades rurales y agricultores familiares.
A diferencia de contextos que requieren transformar radicalmente sus sistemas productivos, la Amazonia ya dispone de modelos validados social, cultural y ecológicamente. Las barreras más críticas y persistentes son el acceso limitado a asistencia técnica pertinente y financiamiento adecuado. Sin estos apoyos, los agricultores difícilmente pueden acceder a las herramientas necesarias para mejorar su productividad, añadir valor a sus productos y sostener sistemas que ya han demostrado ser sostenibles.
Abordar estas limitaciones es fundamental para potenciar el enorme capital social, ecológico y productivo de la agricultura amazónica como base para un modelo de desarrollo inclusivo, resiliente y con identidad territorial.
Invertir en servicios financieros y no financieros adecuados para los agricultores familiares de la Amazonia no solo mejora su seguridad alimentaria y reduce la dependencia de alimentos importados, sino que también es un paso decisivo hacia sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes e inclusivos.
Productos de la sociobiodiversidad amazónica y su potencial transformador
La Amazonia alberga una riqueza biológica y cultural única, que se traduce en una diversidad de bienes y servicios generados a partir de la interacción entre los ecosistemas y las comunidades locales. En este contexto, los productos de la sociobiodiversidad —derivados de recursos naturales manejados por Pueblos Indígenas, comunidades rurales y agricultores familiares— constituyen una vía concreta para promover el desarrollo sostenible de la región. Estos productos no solo reflejan saberes ancestrales y prácticas adaptadas al entorno, sino que también conforman cadenas productivas que contribuyen a la generación de ingresos, la seguridad alimentaria y la conservación ambiental.



La nuez de Brasil, también conocida como castaña amazónica o nuez amazónica, representa uno de los productos silvestres más emblemáticos de la Amazonia. Su producción proviene exclusivamente de árboles nativos que crecen en los bosques húmedos tropicales, y su comercialización depende de la conservación activa de vastas áreas de bosque primario en Brasil, el Estado Plurinacional de Bolivia y el Perú, estimadas en más de 32 millones de hectáreas.
En términos de organización territorial, Brasil concentra la mayoría de las explotaciones recolectoras registradas. Los 20 municipios con mayor número de explotaciones representan el 55 % del total analizado. En cuanto a la producción, los 20 principales municipios aportan en conjunto más del 66 % del volumen total registrado, equivalente a 17 860 toneladas anuales.
A nivel global, la cadena de la nuez amazónica moviliza cerca de 450 millones de USD anuales. En Brasil, unas 60 000 familias recolectoras participan en esta actividad, muchas de ellas organizadas en cooperativas o pequeñas empresas comunales. Aun así, el Estado Plurinacional de Bolivia lidera actualmente las exportaciones globales, pese a contar con una menor superficie potencial de producción.
Más allá del comercio, su recolección promueve el mantenimiento del bosque en pie, y su aprovechamiento sostenible ha permitido la consolidación de polos de desarrollo en zonas históricamente aisladas, como ocurre en el norte amazónico del Estado Plurinacional de Bolivia.
La nuez de Brasil representa una oportunidad estratégica para alinear objetivos de conservación, desarrollo local e inserción económica internacional. No obstante, se requiere superar cuellos de botella estructurales en el procesamiento, garantizar condiciones de trabajo dignas y fortalecer los mecanismos de gobernanza comunitaria sobre los recursos forestales.
Distribución de cultivos de nuez de Brasil por municipalidad

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