La revitalización de una cuenca hidrográfica en Filipinas está mejorando la nutrición y los medios de vida de las comunidades.


Por Lionel Dabbadie, Representante de la FAO en Filipinas

Personas trabajando en labores de reforestación. © FAO

17/07/2023

Filipinas cuenta con la bendición de la abundancia de recursos naturales, siendo los bosques uno de los recursos más importantes. Para los filipinos, los bosques y las tierras forestales proporcionan un amplio abanico de beneficios económicos y sociales. Dichos beneficios incluyen las contribuciones que brindan a la economía en general —por ejemplo, a través del empleo, la obtención y el comercio de productos y energía forestales— y a las inversiones en el sector forestal. También albergan sitios y paisajes patrimoniales vitales con un importante valor cultural, espiritual o recreativo para las personas.

Los bosques también brindan numerosos servicios ecológicos: sirven de sumideros de carbono, protegen las cuencas hidrográficas y evitan la erosión del suelo, el aterramiento de los ríos y la degradación costera. Amortiguan los efectos de los peligros naturales, tales como tifones, inundaciones y corrimientos de tierras.

Asimismo, los bosques albergan y protegen la biodiversidad única y sumamente diversa del país. Como uno de los 18 países megabiodiversos y al tratarse de un archipiélago formado por 7 641 islas, Filipinas se caracteriza por un nivel muy elevado de endemismo, ya que casi la mitad de su fauna silvestre no existe en ningún otro lugar del mundo. Una gran parte de esta biodiversidad excepcional se encuentra en sus bosques, que cubren 7,2 millones de hectáreas, aproximadamente el 24 % de la superficie terrestre total de Filipinas.

Pero hay retos que se ciernen sobre estos bosques.

A pesar de sus funciones y beneficios vitales, los bosques están disminuyendo debido a la explotación, la deforestación y la conversión de tierras forestales, causadas por un rápido crecimiento demográfico, un desarrollo económico repentino y una urbanización acelerada. Entre 2000 y 2005, se calcula que Filipinas perdió un 2,1 % de su cubierta forestal cada año. Se trata de la segunda tasa de deforestación más rápida del sudeste asiático y la séptima a nivel mundial. Las causas concretas son la expansión de las zonas urbanas, la conversión de los bosques en tierras agrícolas, el uso de árboles como leña o carbón vegetal, la explotación ilegal de madera y la tala de bosques para la exploración petrolera y la minería.

Esta degradación continua de los bosques y la cubierta forestal ha expuesto a numerosas comunidades —en particular a los pueblos indígenas que dependen de este valioso recurso desde hace generaciones— a retos sin precedentes que suponen una amenaza para sus modos de vida.

Hasta hace poco, los enfoques tradicionales de gestión forestal y los procesos de toma de decisiones conexos eran unidireccionales y descendentes. Las soluciones y políticas técnicas se basaban en modelos generalmente rígidos y simplistas, que daban lugar a onerosas recomendaciones de aplicación universal que a menudo fracasaban cuando se aplicaban en situaciones reales.

Conscientes de lo anterior y tras aprender las lecciones de los enfoques que fracasaron en el pasado, la FAO y el Gobierno de Filipinas adoptaron iniciativas basadas en metodologías de gestión de los bosques innovadoras, participativas y basadas en la naturaleza, para lograr resultados sostenibles y mejorar la eficiencia. Estas iniciativas comprenden el enfoque de restauración de bosques y paisajes y la técnica de la regeneración natural asistida, que la FAO introdujo en el marco de su proyecto de Bosques Modelo de la Cuenca Hidrográfica de Carood.

El bosque de la cuenca hidrográfica de Carood, ubicado en la provincia de Bohol, Bisayas Centrales. © FAO

Una recuperación ambiental que mejora los medios de vida y la seguridad alimentaria

La cuenca hidrográfica de Carood, ubicada en la provincia de Bohol, Bisayas Centrales, engloba características paisajísticas que van desde las montañas hasta las zonas costeras. En la primera década del siglo XXI, la cuenca hidrográfica sufría periódicamente a causa de inundaciones e incendios forestales estacionales, prácticas agrícolas insostenibles, una eliminación inadecuada de los desperdicios, fuentes de agua contaminadas, erosión, aterramiento, así como la extracción excesiva de arena y grava.

En 2003, se creó el Consejo de Gestión de Bosques Modelo de la Cuenca Hidrográfica de Carood como foro participativo de toma de decisiones. Reunió a jefes ejecutivos, unidades gubernamentales locales, grupos comunitarios, académicos y organizaciones de la sociedad civil, además de oficiales de campo locales de agencias gubernamentales nacionales, tales como el Departamento de Agricultura y el Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

En el marco de las intervenciones del proyecto de Bosques Modelo de la Cuenca Hidrográfica de Carood, las partes interesadas crearon por primera vez cortafuegos que abarcaban las lindes de los ocho sitios implicados. Los miembros de la comunidad plantaron cultivos comerciales, cultivos perennes y cultivos de alto valor en ubicaciones estratégicas de dichos cortafuegos, que no solo sirvieron para gestionar las líneas de defensa de forma sostenible, sino también para proporcionar fuentes de medios de vida para las comunidades locales.

El proyecto también restauró 400 hectáreas de tierras forestales degradadas mediante la aplicación de la técnica de regeneración natural asistida, con la siembra de 200 plántulas por hectárea por parte de miembros de la comunidad. Este enfoque promueve la regeneración natural de los bosques y acelera la recuperación de las zonas degradadas al fomentar el crecimiento de especies de árboles nativas y estimular los procesos naturales.

Asimismo, la FAO y los asociados del proyecto elaboraron materiales de información, educación y comunicación, en aras de sensibilizar, influir en las percepciones, y propiciar un cambio de comportamiento positivo hacia la importancia y los beneficios socioeconómicos de la protección y la conservación de los bosques.

En definitiva, el proyecto vinculó la restauración forestal con objetivos medioambientales y socioeconómicos más amplios, en particular otorgando prioridad a los medios de vida locales y su mejora.

Los esfuerzos de restauración tuvieron una gran variedad de beneficios directos e indirectos. Plantar cultivos comerciales, cultivos perennes y cultivos de alto valor en los cortafuegos generó ingresos a corto plazo para las comunidades asociadas, mientras que los árboles frutales generaron oportunidades de obtención de ingresos a más largo plazo.

Es más, la restauración de las funciones ambientales y ecológicas de la cuenca hidrográfica llevó a una mejora en el ciclo de los elementos nutritivos, la formación del suelo, el control de la erosión, la filtración y el almacenamiento del agua, el control de inundaciones, y a un incremento de la biodiversidad y de almacenamiento de carbono. A su vez, estas mejoras ecológicas podrían contribuir a: reducir los costes de la infraestructura y el tratamiento de agua potable, mitigar los daños relacionados con inundaciones, mejorar la productividad agrícola y crear oportunidades adicionales y alternativas de medios de vida asociadas con el turismo y las actividades recreativas al aire libre.

El bosque de vegetación arbustiva de Bohol permite que los tarseros, en peligro de extinción, vivan en él. © FAO

Durante la ejecución del proyecto, los conocimientos especializados únicos de la FAO sacaron a relucir dos condiciones clave para una restauración exitosa de los ecosistemas. En primer lugar, que las soluciones basadas en la naturaleza pueden aprovechar el poder de los ecosistemas naturales para abordar los desafíos ambientales.

En segundo lugar, que un enfoque inclusivo y participativo combinado con una gobernanza buena y comprometida garantiza que todas las partes interesadas pertinentes —incluyendo las comunidades locales, los grupos indígenas, los gobiernos y las ONG— tengan voz y desempeñen un papel activo en la toma de decisiones y las actividades de restauración.

Pero quizás revista la misma importancia que el Gobierno de Filipinas, la FAO y las partes interesadas del proyecto pudieran demostrar con éxito que invertir en la restauración y la mejora de los ecosistemas sostenibles podía tener efectos socioeconómicos tangibles y positivos que beneficien a todos, en particular a los marginados y vulnerables. Al mostrar que ello es posible por medio del proyecto de Bosques Modelo de la Cuenca Hidrográfica de Carood, la FAO espera que otras iniciativas similares en el futuro susciten un impulso capaz de cambiar las tornas para los bosques y las tierras forestales del país.


1. No poverty, 9. Industry innovation and infrastructure