Nueva enfermedad por coronavirus (COVID-19)
Gracias al apoyo de la FAO los armenios de zonas rurales afrontan la pandemia de COVID-19 con mayor seguridad
El cultivo de vegetales satisface nuevas demandas durante la pandemia
Reforzar su resiliencia ayuda a los agricultores de Pakistán en la crisis de la COVID-19
La FAO prevé que la menor utilización impulsará las existencias de cereales en 2019/20 y la previsión inicial para los mercados de trigo en 2020/21 apunta a un crecimiento constante de los inventarios

Para obtener información actualizada sobre el nuevo coronavirus (COVID-19) y sus consecuencias para la salud humana, por favor remítase a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Herramientas de política

La FAO ha implementado una serie de herramientas para apoyar los análisis de políticas y evaluar el impacto de la pandemia de COVID-19 en la alimentación y la agricultura, las cadenas de valor, los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria en todo el mundo.

Medidas políticas urgentes

Respuestas de los países al impacto de la pandemia de COVID-19 en los sistemas alimentarios.

Notas de orientación de políticas

Serie de notas de orientación de políticas con una evaluación de los impactos de la pandemia en el sistema alimentario.

Respuestas políticas

Decisiones políticas para mitigar las interrupciones en los sistemas alimentarios durante crisis anteriores.

Big Data | Actualizaciones diarias

Datos en tiempo real sobre el impacto de la pandemia de COVID-19 en las cadenas y precios de los alimentos.

Alertas sobre precios de alimentos

Análisis mensual de las tendencias de los precios de los productos alimentarios básicos.

Calendarios de cultivos

Siembra y cosecha durante la pandemia de COVID-19.

Reforzar los sistemas de producción y distribución de alimentos es fundamental para luchar contra el hambre y supone ayudar a combatir las enfermedades dondequiera que surjan en los seres humanos, los animales, las plantas o el medio ambiente. La enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) es una crisis sanitaria mundial, y la FAO está desempeñando un rol en la evaluación y la respuesta a sus posibles repercusiones en la vida y los medios de subsistencia de la población, en el comercio mundial de alimentos, los mercados, las cadenas de suministro alimentario y la ganadería. 

La FAO considera que esto permitirá a los países prever y mitigar las posibles perturbaciones que la pandemia pueda provocar en la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de las personas, evitando las reacciones de pánico que pueden agravar estas repercusiones y deteriorar la seguridad alimentaria y nutricional de los más vulnerables.

La FAO colabora estrechamente con la OMS, el PMA, el FIDA y la OIE y otros socios, aprovechando sus amplias redes para impulsar nuevos estudios, apoyar las investigaciones en curso y compartir información fundamental.

¿Cuál es el papel de la FAO?

Comprender y mitigar el impacto de la pandemia en la alimentación y la agricultura

Comprender y mitigar el impacto de la pandemia en la alimentación y la agricultura

Con el objetivo de proporcionar a los responsables de la toma de decisiones en todo el mundo información fidedigna sobre las medidas de políticas para mantener en funcionamiento los sistemas alimentarios, la FAO está:

  • Analizando cómo la pandemia de COVID-19 afecta al sector de la alimentación y la agricultura. El análisis ayudará a delinear, por regiones geográficas, el grado de exposición de los países a la conmoción que ha causado la pandemia. Sobre la base de los resultados de este análisis, se elaborará y actualizará constantemente una clasificación nacional de esta exposición.
  • Producir una serie de informes técnicos y de políticas que presenten una evaluación cuantitativa y cualitativa de las repercusiones de la pandemia en los medios de vida, la alimentación y la agricultura, los mercados, así como en la pobreza y la nutrición.
  • Realización -mediante su laboratorio de datos y el uso de una gran base de datos (Big Data), de la extracción de información y la inteligencia artificial- de una evaluación mundial que identifique y haga un seguimiento de las respuestas de políticas que los países adoptaron durante las crisis pasadas. Las prácticas y las respuestas normativas se recogen y actualizan constantemente en la plataforma de políticas de la FAO, que las clasifica en seis esferas temáticas principales: Emergencias, Nutrición, Comercio, Protección Social, Desarrollo y transformación, e Incentivos y desincentivos.
  • Utilizando su base de datos de análisis de decisiones de políticas alimentarias y agrícolas (FAPDA, por sus siglas en inglés) para ofrecer una visión general de las decisiones de políticas actuales que los Estados Miembros están adoptando para mitigar los efectos de la pandemia por COVID-19 en los sistemas alimentarios y agrícolas.

Salvaguardar la seguridad alimentaria y los medios de vida de los más vulnerables

Salvaguardar la seguridad alimentaria y los medios de vida de los más vulnerables

La FAO está reorganizando su programación humanitaria y de resiliencia para garantizar la prestación continua de ayuda en los lugares donde ya hay un alto nivel de necesidad, al tiempo que se atienden las nuevas necesidades que surgen de los efectos directos e indirectos del COVID-19.

Estamos ampliando nuestro programa de campo para:

  • Proporcionar a los pequeños agricultores y ganaderos semillas, aperos, piensos y otros insumos agrícolas, junto con apoyo en materia de sanidad animal, para que puedan seguir generando ingresos y produciendo alimentos para sus familias y comunidades;
  • En las comunidades donde prevalecen la desnutrición y la pobreza, distribuir semillas y equipos de horticultura doméstica, sistemas de almacenamiento de alimentos y aves de corral y otros animales pequeños para mejorar la nutrición de los hogares y diversificar los ingresos. Se realizarán actividades similares en los campamentos de refugiados y desplazados;
  • En todos los lugares donde trabajamos se estabilizará el acceso a los alimentos apoyando el poder adquisitivo de la población mediante transferencias de dinero en efectivo (no condicionadas, o dinero por trabajo cuando sea factible y apropiado), de modo que las familias afectadas puedan atender las necesidades básicas del hogar sin tener que vender los bienes fundamentales. Estamos colaborando con los gobiernos para ampliar los sistemas de protección social, en especial en las zonas rurales de difícil acceso.

Comprender el origen y la propagación del virus

Comprender el origen y la propagación del virus

Comprender cómo surgió y se propagó el nuevo coronavirus constituye una parte importante de la capacidad de la FAO para contribuir a los esfuerzos para prevenir, contener y mitigar la epidemia. Se ha descubierto que otros brotes de coronavirus, incluidos el SARS-CoV-1 y el MERS-CoV, tuvieron su origen en animales. Sin embargo, no se ha confirmado la procedencia del nuevo virus. La División Mixta de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, de la FAO y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), está trabajando, a través de su red de laboratorios veterinarios en 69 países, para apoyar el posible diagnóstico del virus del SARS-CoV-2 en los animales y la vigilancia de la circulación del virus en el medio ambiente. Hasta la fecha, no hay pruebas de que los animales desempeñen un papel en la propagación del COVID-19. El mejor consejo sigue siendo el de utilizar las mejores prácticas de higiene al interactuar con animales domésticos. No hay razón alguna para que el bienestar de los animales se vea comprometido.

Se están proporcionando equipos de diagnóstico y formación a los laboratorios, las redes de especialistas están evaluando el riesgo de exposición de los animales, y hay directrices disponibles para los agricultores y los trabajadores de la sanidad animal. Al coordinar las acciones y facilitar el intercambio de información, la FAO ayuda a los países a reaccionar de forma adecuada, a evitar la alteración de los sistemas alimentarios y a ayudar a prevenir futuros brotes.

Garantizar un enfoque unificado, de Una Salud

Garantizar un enfoque unificado, de Una Salud

El enfoque de “Una Salud” significa reconocer la interconexión entre los seres humanos, los animales, las plantas y sus entornos compartidos en un esfuerzo integrado por reducir las amenazas de enfermedades y plagas y garantizar un suministro de alimentos inocuos. Es bien sabido que las enfermedades circulan en los animales y el medio ambiente, algunas de las cuales pueden dar el salto y afectar a la salud humana. La FAO trabaja sin descanso para apoyar a los países a prevenir, detectar y controlar las enfermedades y las amenazas conexas para la salud dondequiera que surjan. Aquí se incluye la vigilancia de la aparición de resistencia a los antimicrobianos, así como programas activos para combatir y erradicar enfermedades animales como la peste de los pequeños rumiantes y la peste porcina africana, así como enfermedades que pasan de los animales a los seres humanos, como la gripe aviar y la rabia.

La interrelación entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente es relevante en la lucha contra cualquier amenaza a los sistemas alimentarios, la producción agrícola y los medios de vida. Este enfoque es particularmente importante en las comunidades agrícolas rurales donde los animales proporcionan transporte, combustible y vestimenta, así como alimentos. Para hacer frente a este desafío, la FAO trabaja con muchos asociados, entre ellos la OMS y la OIE, para aplicar el enfoque de la iniciativa "Una Salud" a nivel local y mundial, con especial hincapié en el fortalecimiento de la capacidad cuando sea necesario y la protección de las comunidades más vulnerables.

Mensajes clave

  • La pandemia de COVID-19 es una crisis mundial que ya está afectando al sector de la alimentación y la agricultura. Es preciso adoptar medidas inmediatas para garantizar la continuidad de las cadenas de suministro de alimentos –a nivel nacional e internacional- a fin de mitigar el riesgo de perturbaciones importantes que tendrían consecuencias considerables para todos, en especial para la población más pobre y vulnerable.
  • Aunque las interrupciones en la cadena de suministro de alimentos son -por ahora- mínimas, la situación ya ha planteado diversos retos logísticos. Los alimentos deben ser transportados a través de las fronteras sin restricción alguna y de conformidad con las normas actuales de inocuidad alimentaria.
  • Para mitigar los efectos de la pandemia en la alimentación y la agricultura, la FAO insta a los países a satisfacer las necesidades alimentarias inmediatas de sus poblaciones vulnerables, impulsar sus programas de protección social, continuar con el comercio mundial de alimentos, mantener la cadena de suministro nacional y contribuir a desarrollar la capacidad de los pequeños agricultores para aumentar la producción alimentaria.
  • Los países en situación de crisis humanitaria están particularmente expuestos a los efectos de la pandemia de COVID-19. Aunque sus propias necesidades internas puedan estar aumentando como consecuencia de la pandemia, es fundamental que los países donantes garanticen la prestación continua de ayuda humanitaria en aquellos lugares en los que la inseguridad alimentaria ya sea elevada. La enfermedad no entiende de fronteras. Si no se controla en un lugar, toda la humanidad seguirá estando en peligro.
  • Aunque se está investigando el posible origen animal del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2), la propagación y desarrollo de la pandemia humana actual se debe a la transmisión entre personas.
  • Por el momento, no existen datos que pongan de manifiesto la contribución de los animales a la propagación del COVID-19. Como norma general, siempre hay que lavarse las manos antes y después de interactuar con cualquier tipo de animal.
  • La carne de ganado sano cocinada a fondo continúa siendo inocua para el consumo. Las personas no deben manipular, sacrificar, condimentar, vender, preparar o consumir carne que provenga de animales silvestres o de ganado que esté enfermo o que haya muerto por causas desconocidas. No se debe consumir carne silvestre cruda ni platos no cocinados que contengan sangre de animales silvestres, ya que tales prácticas colocan a las personas en un alto riesgo de contraer muchos tipos de infecciones.
  • Se debe informar a las autoridades de sanidad animal sobre cualquier morbilidad o mortalidad animal inusual.

Compartir esta página