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I. INTRODUCCIÓN

"Un día, dos niños se encontraban en un pueblo, uno le decía al otro: "¿Quiénes son esas personas? ¿Acaso son doctores? "No, son gente del PIHAM". ¿Qué es el PIHAM?

"Es el programa de esas personas. Es decir, continuamente

vienen y van, vienen y van" 1

Este estudio de caso nos habla sobre las oportunidades que se pueden crear a medida que un proyecto de desarrollo agrícola se orienta cada vez más hacia procesos participativos "profundos" de identificación de necesidades, análisis de causas, solución de problemas y monitoreo. Al mismo tiempo indica que incluso unas cuantos instrumentos de evaluación participativos acordes con el género, utilizados con eficacia en la capacitación, resultan potencialmente capaces de modificar, de manera positiva, los procesos de planificación e implementación del proyecto. Lo que se narra a continuación es la historia de las experiencias de un proyecto con enfoques participativos y las implicancias que éstas suscitaron, en términos de planificación y monitoreo, no sólo para la relación lugareño/técnico sino también, para la administración y el personal del proyecto.

En 1994, el PNUD agrupó dos proyectos separados de ganadería/veterinaria en Afganistán bajo la dirección de la FAO. El proyecto resultante, el "Programa de Producción Ganadera y Salud Animal en Afganistán (AFG/93/004)" pasó de un enfoque de rehabilitación previo, a un desarrollo agrícola sostenible y enfatizó la participación activa de la comunidad en el proceso de desarrollo. Las actividades incluían la salud animal y los servicios veterinarios, la introducción de un mejor sistema de forraje y nutrición, además de la crianza y desarrollo de aves de corral. Estas actividades reforzaron el desarrollo del autoabastecimiento de Afganistán y la formación de capacidades de producción de ganado y sus derivados respaldadas por los servicios veterinarios de autosubsistencia.

El proyecto ganadero reconocía la necesidad de que todos los objetivos beneficiaran tanto a los hombres como a las mujeres de las zonas rurales e involucraran a la mujer directamente en la implementación de actividades. Sin embargo, por razones socioculturales, el Programa para la Mujer del proyecto, en gran medida, ha llevado a cabo sus actividades aparte de la "tendencia principal" de las actividades del proyecto. Recientemente, por razones políticas, se ha tenido que realizar una implementación de actividades mucho más diferenciada con respecto al género - en la actualidad, la capacitación conjunta de hombres y mujeres resulta imposible en Afganistán. Por lo general, en las áreas controladas por el Talibán, a las mujeres se les prohibe asistir a las oficinas, lo que hace difícil tanto la capacitación como el monitoreo. No obstante, en términos de enfoque, las actividades "de la mujer" y "del hombre" se han acercado cada vez más, intercambiando lecciones y experiencias con el fin de fortalecer los "programas" .

En respuesta a la necesidad de más enfoques participativos para ser implementados en el proyecto ganadero, la FAO elaboró un subproyecto titulado "Promoción de la Participación de los Agricultores a través de la Implementación de Módulos para la Mejora de la Producción y Salud Animal en Afganistán (AHPIM) (TCP/AFG/4553)" en 1995 2 . Este proyecto estuvo financiado por un programa genérico desarrollado por la FAO y se basó en las experiencias en el uso de enfoques participativos en Asia3. El personal del proyecto, junto con los asesores de Ganadería en Desarrollo (LID) asumieron un proceso concentrado de modificación de la metodología, evaluación de campo y repercusión para lograr un enfoque participativo adecuado para su aplicación en Afganistán. De este modo, surgió el PIHAM4.

A través de un proceso de capacitación participativa y de trabajo de campo que estaba orientado a cambiar las actitudes del personal masculino y femenino del proyecto, especialmente de las Unidades Veterinarias de Campo (VFU), con respecto a los agricultores, y a incrementar sus capacidades con respecto al uso de la evaluación participativa y de los instrumentos de monitoreo, el proyecto y sus subactividades adquirieron un giro positivo. Ni el proyecto ni el enfoque estaban específicamente etiquetados como "proyecto o enfoque acorde con el género". Sin embargo, la introducción del PIHAM al proyecto ganadero resaltó los papeles y responsabilidades diferenciadas por género en la administración del ganado, y por ende, la importancia de considerar la información desagregada por género en la solución de problemas y en el monitoreo.

Los enfoques participativos no sólo utilizaron mejores respuestas del personal a las necesidades de los agricultores, sino que además resaltaron, quizás por primera vez, la magnitud en la que las mujeres de la zona rural se encuentran involucradas en los sistemas de producción ganadera. Esto a su vez, tuvo implicancias para el tipo de información que se recopiló. El personal del proyecto reconoció que sin la inclusión del conocimiento tanto de las mujeres como de los hombres con respecto a sus animales, hubiese sido poco probable la obtención de respuestas efectivas a las limitaciones de la producción ganadera.

Este estudio de caso se centra en las lecciones aprendidas durante la introducción del PIHAM y su impacto en todo el proyecto ganadero y en el Programa para la Mujer. A fin de establecer el campo de acción y comprender los esfuerzos del proyecto por ser más participativo y estar más acorde con el género, la siguiente sección brinda ciertos antecedentes sobre la situación sociopolítica en Afganistán así como sobre el difícil contexto de "género" que este esfuerzo, junto con otros esfuerzos de rehabilitación y desarrollo, han enfrentado para trabajar. La sección tres muestra el modo en que se establecieron los proyectos. A continuación se hace una breve descripción de la manera en que los proyectos se implementaron en el campo. Al igual que en otros estudios de esta serie, la sección cinco del documento analiza las lecciones aprendidas a partir de la implementación, especialmente las ventajas y desventajas de los enfoques empleados en términos de los seis "retos" que eran inherentes a él o que surgieron durante el proceso.

· el punto de partida, es decir determinar donde empezar y las implicancias que tuvo en el modo de estructurar y apoyar el proceso.

· los instrumentos y métodos que se utilizaron y el modo en que funcionaron en cuanto al aprendizaje y documentación de los problemas de género en la agricultura y en cuanto a la facilidad para la participación de hombres y mujeres en la planificación del desarrollo agrícola.

· información relacionada con el género, es decir un breve análisis de los datos más importantes del AG/PRA y del impacto que tuvo esta nueva información.

· desarrollo de capacidades, es decir las capacidades de quien se mejoraron y cuáles fueron las estrategias y métodos que funcionaron mejor para alcanzar dicha tarea.

· vínculos, es decir, de qué forma los proyectos promovieron los vínculos con procesos de planificación en curso.

· institucionalización, es decir qué cambios se produjeron o debieron producirse con el propósito de crear un ambiente más idóneo que permitiera enfoques participativos y acordes con el género para la planificación del desarrollo agrícola.

Finalmente, este estudio de caso propone consideraciones para quienes deseen apoyar los procesos participativos acordes con el género en la planificación agrícola, especialmente en situaciones en donde resulta difícil tanto para el personal técnico femenino como masculino llegar a establecer contacto directo con las mujeres de la zona rural. Señala el hecho de que el conocimiento y la experiencia, así como las necesidades y prioridades de los diferentes miembros de las familia/comunidad deben, de algún modo, incluirse en la planificación. Además, el género y otras barreras socioeconómicas diferenciadoras para los procesos de planificación, pueden ocasionar consecuencias significativamente negativas en la eficacia total de las intervenciones ganaderas - desde el nivel de los grupos sociales de base hasta el nivel político.

La preparación de este estudio de caso no representa una evaluación formal, sino más bien, constituye un "relato" de las lecciones aprendidas basado en una revisión de la documentación del proyecto y de las discusiones con el personal del mismo en julio de 1997. Parte del equipo del estudio de caso viajó a Jalalabad y a pueblos aledaños con el objetivo de observar una sesión de capacitación en proceso del PIHAM para iniciadores varones y de visitar a las mujeres de la zona rural que habían estado trabajando con el personal del proyecto empleando los enfoques del PIHAM con el fin de monitorear los cambios en su producción ganadera.

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