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II. ANTECEDENTES SOBRE NAMIBIA

En Namibia, puesto que es el país más árido situado en África al sur del Sahara, tanto la producción agrícola como ganadera se ven limitadas en gran medida por la escasez de recursos de agua, el régimen irregular de precipitaciones y los frágiles sistemas ecológicos. En el extremo oeste del país se encuentra situado el desierto de Namib y al sur el Kalahari. La parte interior central de Namibia está formada por pastos áridos o semiáridos, o por sabanas de arbustos. Solamente al norte, hacia la frontera con Angola, se incrementa el promedio anual de precipitaciones y la tierra goza de un clima semihúmedo y subtropical.

A pesar de que la población total de Namibia es de sólo 1.4 millones de habitantes1 (la densidad es de 1.7 habitantes por kilómetro cuadrado), existe una variación regional inmensa en la densidad poblacional. La disponibilidad de agua es el factor determinante en los patrones de asentamiento. El grueso de la población rural negra habita en el norte, a lo largo de los ríos perennes que conforman la frontera norte de Namibia. En otros lugares del país, los habitantes de la zona rural se concentran en los alrededores de ríos estacionales y de terrenos inundados, y a lo largo de los conductos construidos por el hombre así como de los sistemas de agua.

A comienzos de siglo, los alemanes colonizaron el país y establecieron una infraestructura básica para acceder a las minas de minerales y diamante descubiertas recientemente. Después de la Primera Guerra Mundial, Sudáfrica fue puesta bajo la "custodia" de África Sudoccidental, como se denominaba en ese entonces a Namibia, y se fomentó el asentamiento de blancos por medio de la entrega de títulos de tierra para la agricultura comercial. Tanto los colonizadores alemanes como sudafricanos fundaron reservas basadas en la etnia y restringieron los desplazamientos a zonas para colonizadores a fin de limitar la productividad de los agricultores africanos y forzar al hombre de la zona rural a proveerlos de mano de obra barata para el trabajo en las minas, la agricultura comercial, las empresas de pesca y los negocios urbanos. Las políticas de tierra basadas en la raza garantizaron que los colonizadores tuvieran tierras de pastoreo superiores en las áreas centrales. La insuficiencia subsecuente de tierras y de mano de obra creó un sistema agrícola dualista: por un lado, la agricultura de subsistencia de los negros en las áreas comunales, en la que las mujeres constituían la mayoría de los productores, y por otro lado, la agricultura comercial de los blancos, en el área centro y sur, en la que los agricultores negros proporcionaban la mayor parte de la mano de obra2.

Las áreas comunales sostienen directamente al 95 por ciento de la población agrícola de la nación, pero ocupan sólo el 48 por ciento (33.5 millones de hectáreas) de la tierra total de cultivo. Los agricultores en las áreas comunales se dedican principalmente a la agricultura de secano de subsistencia y a la producción ganadera extensiva, que se caracterizan por niveles extremadamente bajos de productividad, alta variabilidad de la producción total de un año al otro y un alto grado de pobreza, inseguridad alimentaria de la familia y desnutrición. El sector de la agricultura comercial ocupa aproximadamente 36.2 millones de hectáreas que se utilizan principalmente para la producción ganadera extensiva. El subsector está compuesto por 6,337 fincas que poseen títulos de propiedad y que pertenecen a aproximadamente 4,200 agricultores de gran escala, de los cuales, cada uno posee un promedio de 8,620 hectáreas de tierras3.

Namibia tiene una alta incidencia de extrema pobreza y una distribución sumamente desigual de los ingresos. Los más ricos, que representan el 5 por ciento de la población, controlan el 71 por ciento del PBI, con un ingreso promedio per capita de US$14,000 al año, lo cual puede compararse con el ingreso de la clase media de los países desarrollados de Europa. Los más pobres, quienes conforman el 55 por ciento de la población, representan únicamente el 3 por ciento del PBI, con un ingreso per capita de menos de US$100 al año. Aproximadamente el 47 por ciento de la población vive en la pobreza, y proviene de familias en donde más del 60 por ciento de los ingresos se utilizan en la alimentación. De dicha población, el 13 por ciento vive en extrema pobreza (gastando más del 80 por ciento de sus ingresos en alimentación), y sufre diversos grados de desnutrición4.

En algunas regiones, la prevalencia de la emigración ha originado familias rurales conformadas principalmente por personas de edad, mujeres y niños. De acuerdo con el censo de 1991, las familias dirigidas por mujeres en áreas rurales ascendían a 42.9 por ciento5. Si bien muchas familias rurales dependen considerablemente de los sueldos o del dinero que les envían los miembros de la familia empleados en áreas urbanas o en fincas comerciales, la responsabilidad del abastecimiento y de la preparación de los alimentos así como del bienestar completo de la familia continúan recayendo en la mujer. El análisis de género de la situación de la gente pobre del campo revela que sobre todo las mujeres se encuentran limitadas en gran medida por la gran carga de trabajo y por el acceso desigual a la tierra, a la mano de obra, a los servicios y bienes agrícolas, a los recursos naturales y a las oportunidades de empleo. Las familias dirigidas por mujeres enfrentan la limitación adicional de la escasez de mano de obra estacional (debido a la migración masculina) y se encuentran generalmente entre las familias rurales más pobres6.

En los anexos 1 y 2 se incluye un mapa del país y un cuadro sobre las aspectos básicos del sector agrícola. Los cuadros que indican la información clave desagregada por género se incluyen en el anexo 4.

El Ambiente de la Nueva Política

Dado que la mayoría de los habitantes de Namibia viven en áreas rurales (en 1991, más del 72 por ciento) y que la actividad agrícola proporciona la fuente de empleo más importante, respaldando directa o indirectamente a casi el 70 por ciento de la población del país, la agricultura ha sido seleccionada por el nuevo gobierno como uno de los cuatro sectores prioritarios. Al eliminar las iniciativas de adoptar una política acelerada inmediatamente después de la independencia, el gobierno apoyó un amplio proceso de consulta en el campo, durante 1994 y 1995, para conocer la opinión de la gente y así formular una política para el sector agrícola7. La Política nacional agraria (PNA) fue concluida y aprobada por el consejo de ministros en octubre de 1995.

La meta global de la Política nacional agraria es incrementar y sostener los niveles de productividad agrícola, de los ingresos reales de las fincas así como de la seguridad alimentaria nacional y familiar, en el contexto del frágil ecosistema de Namibia. Un estímulo muy importante que tiene la política es dirigir específicamente el apoyo al sector de la agricultura comunal generalmente abandonado (área que tiene mayores necesidades), que se considera que ofrece el mayor potencial para el desarrollo y la diversificación. Ello podrá lograrse a través de un cambio considerable en el papel que cumplen los servicios de extensión que ya no tendrán la responsabilidad directa de proporcionar servicios de apoyo a los agricultores, tales como los servicios de arado y de asistencia contra las sequías (los que beneficiaban principalmente a los agricultores de gran escala). Por el contrario, la extensión proporcionará servicios a modo de asesorías, difusión de la información, y capacitación dirigida a preparar a los agricultores así como a impulsar la adopción de tecnologías y prácticas que generen mayores ingresos y una mejor agricultura. Asimismo, el servicio de extensión promoverá la investigación sobre los sistemas agrícolas participativos con un enfoque en el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles y en la mejora de la productividad y diversidad de la producción. Además, los servicios de extensión estarán dirigidos a los agricultores de pequeña y de mediana escala en las áreas comunales, especialmente a las familias dirigidas por mujeres, a los jóvenes y a los escasos trabajadores del campo.

Consideraciones de género de la política nacional agraria

Un aspecto original de la política agraria de Namibia es el reconocimiento que otorga al importante papel que cumplen las mujeres en la producción agrícola. La implicancia que se desprende de las muchas referencias realizadas a lo largo de este documento en lo que respecta a los problemas de género es que el gobierno y otros actores en este sector deben adoptar un enfoque más acorde con el género en el trabajo con los agricultores comunales. Estas referencias son las siguientes:

· Para garantizar que sus actividades sean tanto efectivas en cuanto a los costos como importantes para las necesidades de toda la comunidad agrícola, la investigación agrícola del gobierno así como sus servicios de extensión y capacitación tendrá en cuenta plenamente los problemas de género (párrafo v. del resumen ejecutivo).

· Las mujeres necesitan ser reconocidas como agricultoras por derecho propio (párrafo 46).

· El gobierno reconoce las limitaciones y las prácticas discriminatorias que enfrentan muchas familias dirigidas por mujeres y muchos jóvenes en las áreas rurales de toda Namibia. Se necesita volver a enfatizar el papel crucial que tienen las mujeres y los jóvenes en el desarrollo agrícola, así como garantizar su participación en las organizaciones agrícolas e instituciones relacionadas. Las normas y valores sociales existentes relativos a la discriminación de género y de la mujer deben ser cambiados. Las mujeres serán asistidas para que superen las limitaciones de su participación en los esfuerzos de desarrollo relacionados con su falta de conocimientos, el acceso limitado a la tierra, la falta de seguridad en la tenencia, las leyes discriminatorias, la escasez de mano de obra y el poco acceso a los servicios y a los recursos financieros ( párrafo 47).

· A través del reconocimiento de la importancia de la mujer en la producción agrícola, se realizarán análisis de género detallados de los sistemas agrícolas para facilitar el desarrollo de estrategias específicas de género con el objetivo de incrementar la seguridad alimentaria de la familia (párrafo 50).

· Se dirigirá adecuadamente los servicios de extensión y asesoría a fin de que se brinden a las familias dirigidas por mujeres, a los escasos trabajadores agrícolas y a los jóvenes dedicados a la agricultura, como un medio de subsistencia y empleo rentable (párrafo 65).

· Se incrementará el número de trabajadoras de extensión a través de la difusión de programas de reclutamiento y becas (párrafo 67).

· La investigación acorde con el género es de suma prioridad para entender y abordar las necesidades particulares de las agricultoras (párrafo 70).

· El gobierno apoya el otorgamiento de créditos a todos los agricultores, sin considerar el género, y a los jóvenes desempleados de todo el país. El gobierno cambiará la legislación con respecto al matrimonio para permitir que las mujeres casadas tengan por derecho propio acceso al crédito (párrafo 101).

· Como la mayoría de los agricultores comunales son mujeres, el problema específico del acceso de las mujeres de la zona rural a la tierra debe ser una consideración prioritaria. A través del reconocimiento de los sistemas variables de herencia que se practican en Namibia, el Gobierno revisará y modificará dichos sistemas que por lo general discriminan a la mujer. El objetivo será incrementar la seguridad de teneduría que tienen las mujeres por derecho propio y permitirles controlar la tierra y otros recursos (párrafo 159).

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