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V. Lecciones Aprendidas

Punto de partida

El Diagrama 2 muestra el modelo "del agricultor al planificador, y viceversa", diseñado para las actividades piloto en Nepal.

Separación de la "comunidad" en grupos de hombres y de mujeres: Al observar este diagrama, observamos que el enfoque fundamental del proyecto fue reunir información sobre las necesidades en el nivel de base de la planificación, y difundir esta información a nivel distrital en donde los planificadores podían tomar una medida al respecto (respuesta). Lo que hizo a este modelo diferente de otros modelos de planificación basados en las necesidades, fue la atención que se le dio a la garantía de que las mujeres pudieran opinar durante el proceso de planificación. Por esta razón, la "comunidad" se dividió en grupos separados de hombres y de mujeres a fin de crear un espacio en el que las mujeres pudieran participar en los ejercicios y expresarse libremente. Esta orientación hacia grupos separados de agricultores y agricultoras en cada comunidad fue el punto de partida clave en el marco del proceso de planificación desde los niveles inferiores hacia los superiores.

Los planificadores y extensionistas de la capacitación en la comunicación en ambas direcciones: Otro punto de partida se dio a nivel del personal y de los planificadores de extensión distritales, quienes fueron capacitados en el análisis de género y en las técnicas de la PRA y participaron posteriormente en los ejercicios de planificación y en las evaluaciones participativas de las necesidades. Capacitar a este grupo y lograr que trabaje de manera participativa con las comunidades fue la clave para crear un proceso de comunicación en ambas direcciones con información de los agricultores proveniente de la planificación, y una respuesta por parte de los planificadores y del personal de extensión que provenía de los niveles superiores.

Fortalecimiento de la unidad "de la mujer": Otro punto de partida más consideró la decisión de ubicar el proyecto en el nivel central de la División para el Desarrollo de las Agricultoras, en lugar de ubicarlo en la división de extensión o de planificación del Ministerio de Agricultura. La elección se realizó para fortalecer la capacidad de la División en el uso de los enfoques participativos y acordes con el género. La WFDD estaba también en la capacidad de proporcionar apoyo al proyecto desde el nivel de la formulación de políticas. Por esta razón, la División estaba muy entusiasmada con tener "Pautas" que apoyaran el trabajo de campo del proyecto a partir de una dirección opuesta - es decir, desde el nivel de la formulación de políticas hacia el nivel del campo - proporcionando al personal de campo un mensaje contundente sobre por qué era importante la planificación agrícola participativa y acorde con el género y una pauta sobre "cómo" lograrlo.

Cómo hacer que un modelo de planificación acorde con el género, que va desde los niveles inferiores hacia los superiores, funcione en un mundo que va desde los niveles superiores hacia los inferiores y que no tiene en cuenta las diferencias de género: En pocas palabras, esta fue la dificultad más grande que tuvo el proyecto. El éxito del experimento dependió mucho de si aquellos que tenían en sus manos el poder de la toma de decisiones estaban dispuestos a apoyar el proceso participativo, y más aún, si estaban comprometidos con éste. A nivel de la comunidad, a pesar de todas las medidas para garantizar que las mujeres participaran plenamente en los ejercicios de planificación, los hombres en la comunidad tienen la última palabra en cuanto a las decisiones y, de esta forma, muchas de las necesidades de las mujeres no se reflejan adecuadamente en los planes de acción de la comunidad. (En la siguiente sección, se discute más ampliamente este problema.)

A nivel distrital, una vez que los miembros del personal se involucraban en el proceso, lo ponían en práctica de manera entusiasta. Pero sin tomar en cuenta lo comprometidos que están, aún tienen que lidiar con la administración vertical del Ministerio y con las dificultades de tratar de hacer que las directivas políticas que provienen del nivel superior y sus limitados recursos financieros coincidan con las necesidades que surgen desde el nivel inferior.

A nivel central, el proyecto contó con el sólido apoyo de muchos actores clave del Ministerio de Agricultura. No obstante, surgieron diferencias de opinión y fricciones entre el equipo del proyecto y la FAO por un lado, y por otro lado, entre el equipo y los administradores de la WFDD, en relación a cómo apoyar el proceso participativo y, en particular, sobre la importancia de realizar los talleres distritales. Mientras que el personal más joven de la WFDD, que en efecto tomó parte en la capacitación y en las PRA, aprendió mucho sobre cómo aplicar y apoyar los procesos de planificación participativos, éste no fue el caso de algunos responsables de la toma de decisiones a nivel superior, quienes se limitaron a examinar los eventos desde Katmandú. El rompimiento subsecuente de la comunicación entorpeció realmente el éxito del proyecto

Una de las lecciones más importantes aprendidas del proyecto de Nepal, es la necesidad de establecer mecanismos en el marco del proyecto para el proceso participativo de toma de decisiones, especialmente a nivel de la administración. Dichos mecanismos son cruciales en los proyectos participativos para compartir información sobre lo que el proyecto está haciendo con los responsables clave de la toma de decisiones para ganar su apoyo y asesoría como para garantizar que el poder de la toma de decisiones se divida entre los diferentes actores clave que puedan convencer al "inconvencible". En el caso de este proyecto, el Comité Administrativo pudo haberse utilizado como un medio más efectivo para discutir las diferencias de opinión y afrontar los problemas que surgieron durante la implementación del proyecto.

Instrumentos y métodos8

El proyecto utilizó una combinación de las técnicas de análisis de género y de la evaluación rural participativa (AG/PRA), para aprender sobre los problemas de género en la agricultura y documentarlos así como para facilitar la participación de la mujer y del hombre del medio rural en la planificación agrícola basada en las necesidades. En el siguiente cuadro se muestran los instrumentos de la PRA que se utilizaron y sus propósitos.

Instrumentos de PRA que se utilizaron

Nombre de los instrumentos

Propósito

1.

Mapeo social y de recursos

· indicar la distribución espacial de las carreteras, bosques, recursos de agua, instituciones, organizaciones

· identificar el número de familias, su composición étnica y otras características/variables socioeconómicas

2.

Calendario estacional

· evaluar la carga de trabajo de la mujer y el hombre por estaciones

· aprender patrones de cultivo, sistema agrícolas, división del trabajo según el género, escasez alimentaria, condiciones climatológicas y otros

3.

Clasificación del bienestar económico

· entender los criterios de riqueza de la población local

· identificar la riqueza relativa y las diferentes características socioeconómicas de las familias y de las clases

4.

Programa diario de actividades

· identificar los patrones diarios de actividades por hora basados en la división del trabajo según el género y entender cuán ocupados están los hombres y las mujeres en un día, cuánto trabajan y cuándo tienen tiempo para realizar actividades sociales y de desarrollo.

5.

Análisis de recursos

· indicar el acceso y el control de los recursos públicos, privados y de la comunidad, según el género.

6.

Mapeo de movilidad

· entender las diferencias y las similitudes de género en términos del contacto de los hombres y de las mujeres con el mundo exterior.

· trazar la frecuencia, distancia y propósitos de la movilidad.

7.

Matriz de la toma de decisiones

· entender el proceso de toma de decisiones en las prácticas agrícolas según el genero

8.

Diagrama de Venn

· identificar a los actores clave y establecer sus relaciones entre el pueblo y la población local.

9.

Clasificación por pares

· identificar y priorizar los problemas que enfrentan los hombres y las mujeres.

10.

Plan de acción de la comunidad

· evaluar hasta qué punto se respetan las voces de las mujeres cuando los hombres y las mujeres se sientan juntos para identificar las soluciones para los problemas que ellas priorizan

· entender las alternativas y las opciones de desarrollo, y dar la oportunidad a los hombres y a las mujeres de aprender de la experiencia y el conocimiento del otro.

El análisis de género y los métodos de la PRA que el proyecto utilizó tenían sus puntos fuertes y sus puntos débiles: En los aspectos positivos, el enfoque de AG/PRA ayudó a las personas capacitadas a entender la dinámica de género en las comunidades; la PRA ayudó a los extensionistas a establecer mejores relaciones con la comunidad y viceversa; y todo el ejercicio proporcionó información detallada y confiable. En los aspectos negativos, a pesar de que se tomaron todas la medidas para garantizar la participación de las mujeres, sus necesidades no se reflejaron completamente en los planes de acción de la comunidad. La PRA también creó grandes expectativas. A continuación se analizará ampliamente cada uno de estos puntos.

Género, el nuevo tema: El aprendizaje sobre el análisis de género fue un acontecimiento importante para el personal de campo, la mayoría del cual no estaba familiarizado con los conceptos básicos. Muchos no concebían al género como una variable en el proceso de desarrollo y la capacitación ayudó a esclarecer esta idea. Lo que fascinó más fue la revelación de que el género estaba relacionado con el concepto de poder. Como resultado de la capacitación en género, los participantes tomaron mucha más conciencia y estuvieron mucho más alerta sobre los problemas de poder a nivel de la familia y de la comunidad. Al combinar el análisis de género con la experiencia de la PRA, las personas capacitadas entendieron realmente la importancia y la necesidad de dirigir la extensión y la asistencia para el desarrollo en términos de "quién hace qué".

El aprendizaje, a partir del conocimiento de los demás, y el establecimiento de relaciones con las comunidades locales: Cuando se llevaron a cabo las PRA, una de las cosas más importantes que aprendieron las personas capacitadas es que el desarrollo depende de un proceso de comunicación en ambas direcciones entre ellos mismos y la población rural. Uno de los puntos fuertes del proceso de la PRA fue que ayudó a mejorar la relación entre el personal de extensión y los pobladores. Esto se logró ayudando a cada uno a aprender de las dificultades y las perspectivas del otro. El personal de extensión (los JT y JTA) aprendió qué era lo que los pobladores esperaban de ellos y cómo evaluaban su rendimiento. Los agricultores conocieron los problemas y las limitaciones del personal de campo y por qué no les hacen visitas más frecuentes y regulares. Como resultado de la PRA, incluso se establecieron relaciones de amistad entre los pobladores - tanto hombres como mujeres - y el personal de extensión del pueblo. Con frecuencia, este último se comprometía a visitarlos regularmente y a realizar todos los esfuerzos posibles para trabajar con ellos a fin de abordar sus necesidades, problemas e intereses.

Información relevante y confiable: Un segundo punto fuerte del enfoque AG/PRA es que éste generaba información confiable que era importante tanto para los funcionarios de extensión como para la comunidad. La evidencia de esto fue el interés que mostraron los pobladores en el proceso. Cada día participaban más personas provenientes de cada pueblo. Algunas veces los grupos eran demasiado grandes para dirigirlos. Este excelente nivel de participación significaba que la validez de la información era buena: hubo muchas inspecciones minuciosas de la información durante las últimas sesiones cuando los gráficos eran colocados en las paredes. Desde la perspectiva de género, el proceso AG/PRA proporcionó una oportunidad, tanto al personal de extensión como a las comunidades, para entender mejor las perspectivas de la mujer en relación a los sistemas agrícolas y la necesidad de involucrarlas en el control de los recursos y en la toma de decisiones de la comunidad y de la familia.

La dificultad de garantizar que las mujeres puedan opinar: Una de las preocupaciones centrales del proyecto fue cómo garantizar que las mujeres pudieran participar plenamente en las evaluaciones de las necesidades y en los ejercicios de planificación llevados a cabo en cada comunidad. El equipo del proyecto realmente hizo un esfuerzo para crear un espacio en el que la mujer pudiera participar, utilizando los siguientes medios:

· incluir facilitadoras (especialistas en género) en los equipos de estudio de la PRA;

· convencer tanto a los hombres como a las mujeres de cada pueblo de que participen en el proceso de la PRA y hacer que se comprometan a apoyar y cooperar para que todos participen, antes de comenzar el proceso;

· llevar a cabo las PRA en horarios convenientes para las mujeres, por ejemplo, muy temprano en la mañana y muy temprano en la tarde;

· aplicar los instrumentos con grupos separados de mujeres y de hombres.

Mientras que estas técnicas sí sirvieron para garantizar la plena participación de las mujeres en las PRA, surgió otro problema en el ejercicio final cuando se unieron los grupos de hombres y de mujeres para revisar la matriz de identificación de los problemas del otro y para llegar a un consenso con respecto al plan de acción de la comunidad. Aunque en algunas comunidades las mujeres opinaban por sí mismas, existe una fuerte tradición cultural que las obliga a acatar siempre las decisiones de los hombres.

Las grandes expectativas de la gente: El punto más débil del proceso es que creó expectativas en la población. A pesar de que el equipo del proyecto realizó repetidos intentos por explicar el propósito del estudio y para que la gente sólo tenga la expectativa de participar en los talleres distritales, los pobladores consideraron que las actividades eran una preparación para "un gran proyecto" que se realizaría en el futuro.

Esta fue la razón por la que era tan importante realizar los Talleres Distritales. Estos fueron diseñados para ser los mecanismos de respuesta del proyecto a los problemas de la población. Las responsabilidades para la planificación y la implementación de los programas de desarrollo se encomiendan a las autoridades distritales a través de la Política de Descentralización del HMG de Nepal. Al compartir la información de la PRA con estos "poderes en potencia" a nivel distrital, los talleres tuvieron dos propósitos: uno fue concientizar a los responsables de la toma de decisiones sobre la relación que existe entre el papel de la mujer en los sistemas agrícolas y la necesidad de integrar los asuntos de género en la planificación agrícola. El segundo fue proporcionar una oportunidad a la gente del medio rural, hombres y mujeres, para que discutan sus problemas con los responsables de la toma de decisiones. Se esperaba que uno de los resultados del taller fuera que las autoridades distritales se comprometieran a brindar alguna asistencia específica para abordar los problemas que se presentaron en los planes de acción de la comunidad, como por ejemplo capacitación o visitas de extensión más regulares. La cancelación de los talleres creó una gran frustración entre los participantes y el equipo del proyecto. Esto también limitó a la PRA a un ejercicio extractivo únicamente, en lugar de utilizarla en el contexto de un ciclo de planificación, desde los niveles inferiores hacia los superiores, tal como se había previsto originalmente.

Resumen de la lecciones aprendidas sobre los instrumentos y métodos

El factor más importante para animar a las mujeres a participar en los ejercicios de la PRA fue conducir la PRA cuando las mujeres estaban relativamente libres durante el día.

Separar a los participantes en grupos masculinos y femeninos también creó un "espacio libre" en el que las mujeres podían opinar y participar sin sentirse cohibidas por la presencia de los hombres.

Los facilitadores del proceso de PRA podrían necesitar intervenir mucho más para garantizar que la opinión de las mujeres no fuera completamente ignorada por los hombres al momento de llegar a un consenso sobre las prioridades de la comunidad. Los facilitadores necesitan aprender a escuchar la opinión de las mujeres, lidiar con el dominio de los hombres en las discusiones y generalmente crear un espacio protegido en el que las mujeres puedan tanto participar como expresarse.

Una PRA de corta duración en un pueblo no es suficiente para originar un cambio fundamental en la manera de pensar de la sociedad con respecto a los papeles y el estatus de la mujer en la comunidad. Se necesita un proceso de trabajo de mayor duración en cada comunidad para sensibilizar a los hombres sobre la situación de las mujeres y para facultar a las mujeres de modo que puedan exigir una justa proporción de los beneficios del desarrollo.

Es muy importante que el proceso de PRA incluya algún tipo de seguimiento que responda a los problemas destacados por los datos de la PRA. Los talleres distritales fueron el paso más importante en el proceso de PRA llevado a cabo en Nepal, ya que éstos proporcionaron una importante oportunidad de iniciar una acción e influir en el ciclo de planificación. Cancelarlos significó romper una promesa con los participantes quienes tenían el derecho de esperar algo del proyecto dado el tiempo y el esfuerzo que le dedicaron.

El desarrollo de capacidades

El principal objetivo del proyecto fue fortalecer la capacidad institucional del Ministerio de Agricultura para que abordara de manera más efectiva las necesidades de la mujer del medio rural en la planificación del desarrollo. Esto se lograría a través de la capacitación en análisis de género y en PRA del personal seleccionado a nivel distrital en los tres distritos piloto y luego haciendo que éstos llevaran a cabo ejercicios de planificación desde los niveles inferiores hacia los superiores. Tres grupos del personal del Ministerio de Agricultura, que serían actores clave en el proceso de planificación participativa, se beneficiaron del componente del desarrollo vertical de capacidades del proyecto. Estos fueron:

· personal seleccionado a nivel central de la WFDD que necesitaba ser capacitado de modo que pudiera apoyar y promover de manera efectiva los ejercicios de planificación participativa acorde con el género;

· personal de campo, conformado principalmente por funcionarios de extensión agrícola a nivel de los grupos de base, que realizaría los ejercicios de planificación con el equipo del proyecto; y

· planificadores seleccionados a nivel distrital, que desempeñarían un papel clave en la incorporación de una respuesta a los planes de acción de la comunidad presentados en los planes distritales agrícolas posteriores, durante los talleres distritales.

Falta de tiempo para la capacitación: Un problema que se presentó en el componente del desarrollo de capacidades del proyecto fue la falta de tiempo para realizar la capacitación apropiadamente. Dado que el proyecto estaba retrasado debido a las largas demoras en la contratación de los consultores, sólo hubo tiempo para brindar una capacitación de orientación de corta duración (conducida por el especialista en PRA, el Consultor en Jefe sobre Género y el Consultor en Género) con el personal de campo seleccionado a nivel distrital antes de que se llevaran a cabo las PRA en las comunidades de cada distrito. Esto significaba que el personal estaba apurado, se utilizaron sólo 4 días para analizar los conceptos de análisis de género y para aprender los instrumentos de PRA. Dado que el tema y los instrumentos participativos eran una novedad para la mayoría de las personas capacitadas, éstas necesitaban más tiempo para captar completamente los conceptos y sobre todo mayor práctica en el uso de los instrumentos. El problema comprendía además las grandes diferencias que existían en cuanto a los niveles de educación, experiencia, responsabilidades laborales y puntos de vista de las personas capacitadas.

Por lo tanto, gran parte del aprendizaje tuvo que realizarse en el campo, durante las PRA. Esto fue bueno desde el punto de vista pedagógico (probablemente, de esta manera, las personas capacitadas aprendieron más rápido). Sin embargo, esto significó que el especialista en PRA, el Líder del Equipo y los Consultores en Género tuvieron que guiar con mayor rigor al grupo al llevar a cabo las PRA para garantizar que la información fuera de buena calidad y que reflejara plenamente las diferencias según el género en las actividades, en el acceso a los recursos y en la percepción de las necesidades.

La parte más fácil de la capacitación en AG/PRA fue enseñar los instrumentos y los métodos. El aspecto más difícil fue comunicar a las personas capacitadas la idea de que tenían que adaptar sus propias actitudes y comportamientos para apoyar un verdadero proceso participativo con los agricultores. Adquirir estas habilidades requiere tiempo, mucha práctica y retroalimentación por parte de los demás.

La importancia de quién recibe la capacitación: En total fueron 53 personas a nivel distrital las que participaron en la capacitación en análisis de género - PRA (AG-PRA). Entre éstas, se encontraban 23 funcionarios de campo del distrito de Nawalparasi y 15 de los distritos de Sindhuli y Rasuwa. Desafortunadamente, el personal de la WFDD del nivel central estuvo muy ocupado preparando las actividades del Noveno Plan de Desarrollo, al mismo tiempo que se realizaba la capacitación en los tres distritos. En consecuencia, sólo unos pocos Especialistas en el Tema de la WFDD pudieron asistir a los cursos de capacitación y formar parte de las PRA posteriores9 .

Aunque se había planeado que los Funcionarios Distritales del MOA desempeñaran funciones de liderazgo en la realización de la PRA en el campo, con la ayuda de los Consultores en PRA, esto no ocurrió. Debido a su fuerte carga de trabajo y a los conflictos con otras labores regulares, los funcionarios distritales enviaron en su lugar a personal de campo joven para que participara en la capacitación y en las actividades de campo de la PRA. Si bien en la actualidad este personal a nivel de grupos de base se muestra entusiasta con respecto al uso de los enfoques, es poco probable que sea capaz de aplicar lo que aprendió para realizar la planificación acorde con el género sin el firme respaldo de sus supervisores. Esto apunta realmente a la necesidad de una mayor sensibilización y capacitación en varios niveles (intermedio y de la formulación de políticas) con el fin de obtener el respaldo de los responsables de la toma de decisiones para lograr que funcionen los procesos acordes con el género, participativos y desde los niveles inferiores hacia los superiores.

Como ya lo discutimos en la sección anterior, a pesar de estas desventajas, fue evidente que las personas capacitadas aprendieron mucho de estas experiencias.

La PRA fue un proceso de aprendizaje para todos: Otros dos grupos se beneficiaron con el proceso de aprendizaje que apoyó el proyecto. Estos fueron (a) los principales consultores del proyecto - el Consultor en Jefe sobre Género y el especialista en PRA - y (b) los agricultores que participaron en la PRA. Si bien ninguno de los dos principales consultores del proyecto (ambos hombres) eran expertos en género per se, llevaron a cabo una buena administración y aportaron buenas habilidades de PRA. Se dedicaron a realizar un proceso de auto - aprendizaje para adquirir el conocimiento y las habilidades necesarias para cumplir eficientemente con sus términos de referencia. De más esta decir que esta experiencia de auto - aprendizaje fue muy enriquecedora. Además, el especialista en PRA, quien pronto volverá a encargarse de un puesto clave en el Ministerio de Agricultura en la División de Monitoreo y Evaluación, está comprometido a aplicar, desde su nuevo puesto, lo que aprendió.

Más de 500 agricultores y agricultoras participaron en la identificación de las necesidades de AG-PRA y en los ejercicios de planificación. La PRA les mostró a los pobladores con qué recursos tenían que trabajar, tanto recursos naturales como humanos, y les reveló, de manera constructiva, sus propios problemas. Algo más importante aún, aprendieron que dependía de ellos el hecho de realizar o detener el proceso de desarrollo en sus pueblos. Si bien no hubo una evaluación formal de la experiencia, muchos de los agricultores manifestaron a los equipos de la PRA que apreciaban mucho las habilidades que habían aprendido durante la PRA para la solución de los conflictos ya que esto les permitía resolver los problemas existentes entre ellos. Expresaron que continuarían utilizando la matriz de identificación de problemas y los ejercicios de priorización para llegar a un consenso en cuanto a los problemas de la comunidad.

Aprendizaje a partir de la mujer en el pueblo

Las mujeres hicieron hermosos mapas de recursos sociales utilizando productos alimentarios y artículos domésticos coloridos (por ejemplo, granos de maíz, diferentes granos y flores de colores, vegetales, productos del bosque, pastos, etc.) para representar los recursos de sus pueblos. A lo largo de varias PRA, cuando los pobladores se reunían para comparar los mapas de recursos, los hombres del pueblo les pedían a las mujeres que les proporcionaran algunos de estos productos coloridos para realzar sus simples composiciones. Al ver este deseo de imitar sus esfuerzos, las mujeres se sintieron orgullosas de sus logros. Los hombres también se dieron cuenta de que las mujeres tenían acceso a toda esta variedad de productos debido a la complejidad de sus actividades de procesamiento y de producción de alimentos.

Durante la semana que estuvieron en cada pueblo, los equipos de la PRA también observaron que el sentido de autoconfianza de las participantes iba en aumento a medida que se iba desarrollando la PRA. Incluso aquellas mujeres tímidas que el primer día apenas podían decir sus nombres frente al grupo, comenzaron a hablar y a exponer sus puntos de vista y opiniones de manera audaz y efectiva en los días que siguieron. Sus habilidades para expresar sus puntos de vista y necesidades se vieron facilitadas enormemente al darles simplemente una voz igual en el proceso y una oportunidad igual en el uso de instrumentos de la PRA. También fueron capaces de demostrar que eran tan buenas en el uso de instrumentos como los hombres del pueblo (o incluso mejores como lo indica la historia en el recuadro).

Resumen de las principales lecciones aprendidas en cuanto al desarrollo de capacidades:

Un curso de capacitación de corta duración y una rueda de prácticas en el campo no fueron suficientes para que las personas capacitas adquiriesen habilidades sólidas en el análisis de género, en PRA y en planificación participativa. Necesitaban más tiempo para aprender en la práctica, puesto que lo más difícil de aprender para una persona capacitada que ve por primera vez los métodos participativos es, en especial, cómo adecuar sus actitudes y comportamientos para apoyar un proceso verdaderamente participativo con los agricultores.

Era necesario involucrar en la capacitación (o en otras actividades el proyecto) al personal ubicado en puestos clave de toma de decisiones de manera que éstos pudieran familiarizarse con los enfoques y se sintieran deseosos de apoyar a su personal a nivel de grupos de base para que aplique lo que aprendió. Aunque los proyectos pueden tener una orientación de grupos de base y desde los niveles inferiores hacia los superiores, deben reconocer la necesidad de involucrar a los interesados y a los responsables de la toma de decisiones en todos los niveles importantes para crear un ambiente más propicio para que el proyecto funcione a nivel de los grupos de base.

Información de género

Las PRA generaron abundante información detallada sobre las diferentes actividades de los hombres y de las mujeres, su acceso a los recursos, movilidad, percepción de las instituciones y prioridades. En muchas formas, los datos de las ocho PRA corroboraron en gran medida la investigación previa sobre las diferencias basadas en el género en la agricultura. Ciertamente, la investigación validó la noción, generalmente aceptada, de que la mujer contribuye significativamente a la producción agrícola y el hecho de que ellas eran por lo general las principales agricultoras en las tierras altas. En todas las áreas de estudio se observó que las mujeres del medio rural trabajan más horas al día y tienen una mayor carga de trabajo que los hombres debido a su doble responsabilidad en las labores productivas y reproductivas. Sin embargo, hubo suficientes sorpresas y divergencias con respecto a los patrones generalmente aceptados que subrayan el hecho de que existe suficiente variación específica de lugar en las funciones y prioridades de género como para hacer especulaciones peligrosas. En el anexo 3 se adjunta un resumen de los datos clave de la PRA y algunos gráficos seleccionados.

Existen dos datos que merecen una mención especial: Uno se refiere a la clara discrepancia encontrada en todas las áreas de estudio entre el papel de la mujer en la agricultura y su acceso a los servicios de extensión. Las encuestas a las familias revelaron que las mujeres ni siquiera se enteraron de las visitas que realizó el técnico de extensión al pueblo. Aparentemente, la llegada de un agente de extensión agrícola no es un acontecimiento que les incumba, según las propias mujeres, los hombres o el agente de extensión.

El otro dato importante respecto a las prioridades de la mujer es que, en todas las áreas de estudio, se observó que las mujeres daban una gran prioridad al hecho de tener acceso a la educación y a la capacitación que consideraban como el primer paso para mejorar sus vidas. Para los investigadores fue evidente que las mujeres tenían dudas sobre participar en los procesos de toma de decisiones debido principalmente a su falta de educación. Ellas comprenden que debido a su escaso nivel educativo se encontraban relegadas frente a los hombres en términos de acceso y control de los recursos.

Así, una implicancia de los datos de la PRA se hizo evidente: era necesario brindar a las mujeres una mayor extensión y una mayor capacitación. Daba la escasa movilidad de las mujeres, pocas pueden asistir a los centros de capacitación y servicios para que se les aconseje y se les capacite. En consecuencia, deben buscarse soluciones locales. La capacitación en habilidades agrícolas debe incluir también programas funcionales de alfabetización que permitan a las agricultoras desarrollar simultáneamente sus habilidades para escribir, leer, realizar cálculos matemáticos, hablar, escuchar, relacionarse con otros, y resolver problemas mientras adquieren conocimientos sobre temas agrícolas.

Priorización de los problemas por parte de los hombres y las mujeres del pueblo de Ranichuri

Prioridades de las mujeres

Problemas

Prioridades de los hombres

Primera

Falta de capacitación orientada a las habilidades

-

Segunda

Falta de servicios de salud y tratamiento

-

Tercera

Falta de clases en las escuelas

Segunda

Cuarta

Falta de un puente sobre el río Kamala

Sexta

Quinta

Falta de agua potable

Primera

Sexta

Falta de servicios eléctricos

Cuarta

Séptima

Falta de servicios de irrigación

Tercera

Octava

Carreteras y caminos del pueblo en malas condiciones

Novena

Novena

Insuficiencia de alimentos

-

Décima

Falta de mercados para los productos agrícolas

-

-

Falta de crianza de toros y de razas mejoradas de cabras

Quinta

-

Mejora del cultivo de frutas

Séptima

-

No hay disponibilidad de variedades mejoradas de semillas

Octava

El asunto más importante respecto a la información generada durante las PRA fue cómo se utilizó. El Diagrama 3 muestra el flujo de información real del proyecto10. Muestra cómo la WFDD propuso el uso de la información de la PRA y de la experiencia del proyecto para preparar las "Pautas para la Planificación Agrícola a nivel Distrital Acorde con el Género", que intenta ayudar al personal distrital a entender cómo pueden incorporar el género. Demás está decir que cancelar los talleres distritales cambió significativamente el curso del proyecto ya que se eliminó el mecanismo para llevar información de manera sistemática desde las comunidades hasta el nivel distrital, a través del proceso de planificación. El flujo de información actual del proyecto difiere significativamente del modelo participativo desde los niveles inferiores hacia los superiores "Del agricultor al planificador y viceversa", modelo propuesto en el diseño del proyecto ( véase el Diagrama 1).

Vínculos

Este fue quizás el punto más débil del proyecto. Hubiera tenido mucho sentido tratar de vincular las actividades del proyecto con otros procesos de planificación participativa en curso. Aunque esto ocurrió en alguna medida, el corto tiempo del que disponía el proyecto (aproximadamente un año) realmente limitó las oportunidades de explorar cómo el proyecto podía crear actividades complementarias y que se reforzaran mutuamente. Otra razón de estos escasos vínculos pudo estar relacionada con la ubicación del proyecto en la División para el Desarrollo de las Agricultoras en lugar de ubicarlo en las Divisiones de Planificación y Extensión del Ministerio de Agricultura, que tenían una orientación más operacional.

A nivel distrital existieron vínculos con los proyectos de la FAO en cada uno de los tres distritos que también estaban apoyando los enfoques participativos para la planificación. Algunos miembros del personal de campo de estos proyectos participaron en la capacitación y en las PRA. Al respecto, se crearon los vínculos más fuertes con el proyecto de la FAO "Mejora de la Productividad Agrícola de la Mujer del Medio Rural" que también estaba funcionando en el distrito de Sinduli. El personal de este proyecto estaba plenamente involucrado en las actividades del 051. Se esperaba que las lecciones aprendidas del proyecto 051 sobre cómo apoyar la planificación participativa y acorde con el género se aplicaran en la siguiente fase de este proyecto "hermano" que pondría mayor énfasis en el uso de procesos participativos.

El Comité Administrativo Central resultó útil para mejorar la coordinación entre las agencias relacionadas e involucradas en el proyecto y para apoyar las actividades (después de la primera reunión que dio como resultado una buena cooperación con el equipo del proyecto, muchos miembros enviaron instrucciones al personal a nivel de campo). Pero como ya mencionamos, el Comité no se utilizó de manera eficiente para compartir la información, como mecanismo para la toma participativa de decisiones, ni para afrontar los problemas que surgieron.

Es mejor construir sobre la base de estructuras de coordinación existentes

Los Comités Administrativos Distritales (DSC) resultaron ser contrarios a la productividad ya que hicieron que el personal a nivel distrital percibiera al proyecto como algo que estaba fuera de su programa regular de trabajo. Si observamos retrospectivamente, hubiera sido más efectivo construir sobre la base de estructuras de coordinación existentes y mecanismos de planificación a nivel distrital para promover un sentido de propiedad en el personal distrital y garantizar una mayor integración de los enfoques del proyecto en los procedimientos normales de planificación preexistentes.

Institucionalización

La WFDD desempeñó un papel de liderazgo en la conducción de la formulación de un ambiente político más favorable en Nepal y en la mayor toma de conciencia sobre la necesidad de cambiar los mecanismos, procedimientos y actitudes con el fin de construir un ambientes más adecuado para la planificación agrícola acorde con el género. Sin embargo, para la institucionalización a largo plazo, las divisiones técnicas del Ministerio de Agricultura, responsables de la planificación, extensión y capacitación, necesitan adoptar los enfoques evaluados en el proyecto 051. De este modo, como se sugirió en una de las primeras reuniones de sensibilización, llevadas a cabo con el personal del Ministerio de Agricultura, estas unidades técnicas quizás deberían conducir alguna actividad futura para introducir enfoques participativos y acordes con el género en el MOA. Esto crearían un gran sentido de propiedad a nivel operacional en el lugar donde se llevan a cabo las acciones y donde se toman las decisiones.

Otro paso lógico sería llevar a cabo la capacitación en análisis de género y métodos participativos como parte integral de los programas de capacitación previos y en marcha en los institutos de capacitación del MOA y en el Instituto de Agricultura y de Ciencias Animales (IAAS) de la Universidad de Tribhuvan.

Basándose en su experiencia con este proyecto, el especialista en PRA y el Consultor en Jefe sobre Género recomendaron realizar las siguientes acciones adicionales:

· Establecer un Sistema de Información sobre Género para satisfacer las necesidades de los analistas de la política, planificadores y personal de campo. Esto requeriría el fortalecimiento de la sección de documentación de la WFDD, donde el personal y otros trabajadores del desarrollo podrían encontrar información desagregada por género.

· Contratar y utilizar más facilitadoras y personal de extensión femenino. El Ministerio debe asegurarse de tener agentes de extensión calificadas en los diferentes campos del distrito en el que se aplica el proyecto. Las agentes de extensión son más efectivas para lidiar con los problemas de las agricultoras. Se deben asignar cuotas para la contratación de mujeres en puestos de SMS y de JT/JTA.

· Asignar especialistas en el tema de las mujeres a cada una de las oficinas regionales del MOA para conducir la integración del género en las actividades del proyecto/programa. Se debe tratar a estos funcionarios como los protagonistas de la igualdad de género en el desarrollo agrícola y se les debe incluir en los Grupos de Trabajo Técnicos y Regionales (RTWG) como miembros núcleo.

· Establecer un vínculo organizacional entre los especialistas regionales del Servicio de la Mujer en la Agricultura (WIA), los Servicios Regionales de Investigación Agrícola (RARS) y la WFDD. Este vínculo podría fortalecer el apoyo técnico al personal a nivel distrital y guiar sus esfuerzos para formular y proporcionar servicios a grupos de agricultoras, llevar a cabo investigaciones de extensión en colaboración con el personal del NARC y ayudar a conducir actividades en la finca. También podría utilizarse para ayudar a los Grupos de Trabajo Técnicos y Regionales (RTWG) a reforzar varias actividades del programa de campo relacionadas con las agricultoras y los agricultores.

8 Aunque los videos que fueron producidos durante el proyecto así como las Guías para la Planificación del Desarrollo Agrícola Acorde con el Género a Nivel Distrital constituyen potencialmente instrumentos muy importantes parta el aprendizaje y la documentación de los problemas de género en la agricultura, no estuvieron listos a tiempo al momento de redactar este estudio de caso.

9 Para compensar esta oportunidad que se desperdició, la FAO propuso extender el proyecto para llevar a cabo un curso de capacitación en análisis de género de una semana de duración para el personal de la WFDD.

10 Éste depende ahora de que se terminen y distribuyan las Pautas conforme a lo planificado. Al momento de redactar este estudio de caso, las Pautas estaban aún en borrador.

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