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Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe fue la primera región en comprometerse con la erradicación completa del hambre a través de la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025. Este renovado compromiso político se funda en el pleno convencimiento de que erradicar el hambre en la región es una meta posible.

FAO en América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe está en la vanguardia de la lucha mundial contra el hambre. Es la región que mayores avances ha hecho en los últimos veinte años, reduciendo el porcentaje y el número total de personas que sufren hambre.

Gracias a políticas públicas exitosas implementadas por los gobiernos, complementadas con crecimiento económico, el hambre cayó de 14.7% en 1990-93 a 7.9% en 2010-2013. La desnutrición infantil también ha caído a la mitad en dicho periodo, mientras que el número total de personas que sufren subalimentación bajó de 59 millones en 1990 a 47 millones en 2013.

La región fue la primera en comprometerse con la erradicación completa del hambre a través de la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025. Este renovado compromiso político se funda en el pleno convencimiento de que erradicar el hambre en la región es una meta posible.

Ocho países ya han logrado la erradicación plena del hambre, quince alcanzaron el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, reduciendo la proporción de personas que sufren hambre a la mitad y 11 lograron también la meta del a Cumbre Mundial de la Alimentación, reduciendo no sólo la proporción sino el número total de personas afectadas por la subalimentación.

Las políticas y programas de seguridad alimentaria y su rol como uno de los mayores productores de alimentos del mundo ponen a América Latina y el Caribe es la vanguardia de la lucha contra el hambre, y muchos de sus iniciativas insignes están siendo adaptadas a otras regiones del mundo para fortalecer la seguridad alimentaria global.

La Oficina Regional de la FAO apoya a los países, monitoreando la seguridad alimentaria, apoyando la elaboración e implementación de estrategias, leyes y programas de erradicación del hambre, fomentando la agricultura familiar, el desarrollo agrícola y rural y la adaptación al cambio climático.

FAO trabaja con un énfasis especial en las comunidades vulnerables, con un énfasis especial en las mujeres, pueblos indígenas y originarios, codo a codo con los gobiernos de sus países miembros, la sociedad civil y la cooperación internacional, empoderando a los actores sociales y a las comunidades locales para que sean protagonistas de su propio desarrollo.

FAO en Mesoamérica

Mesoamérica cuenta con recursos naturales abundantes y diversos que están ubicados estratégicamente. Esto representa oportunidades enormes, por ejemplo, en el manejo integral de bienes comunes, el control de enfermedades transfronterizas y la cercanía a mercados clave.

La familia como unidad de producción agrícola es un gestor de recursos único. Tienen en su base un potencial enrome en activos humanos y naturales que deben ser fortalecidos para generar activos físicos y sociales robustos.

Además de estos aspectos fundamentales, la región tiene a su favor el incremento de las tasas de consumo agrícola que, en conjunto con la promoción de la agricultura familiar, son una posibilidad para incluir poblaciones altamente vulnerables en la senda de desarrollo.

Mesoamérica es una de las regiones que muestra mayores avances en la lucha contra el hambre. Sin embargo, aún hay varios desafíos propios a las características de la región, como su agricultura familiar de ladera en ecosistemas frágiles; escasos recursos tecnológicos y de conocimiento financieros y por ende tiene baja productividad. Aún padece exclusión social, indígena, y de género. La Subregión tiene una elevada tasa de degradación, debido a su alta exposición a amenazas y vulnerabilidad en un contexto de cambio climático.