CultivosLa biotecnología en la producción y protección vegetal La agricultura deberá alimentar a una población creciente que, según las previsiones, en el año 2020 llegará a 8 000 millones de personas, 6 700 millones en los países en desarrollo. Aunque la tasa de incremento demográfico disminuye continuamente, el aumento en cifras absolutas del número de personas que hay que alimentar podría ser tan grande como para que en breve se colmara la capacidad de carga de las tierras agrícolas, de seguirse aplicando la tecnología actual. El desafío tecnológico consiste en obtener este aumento de la productividad agrícola sin que se destruya la base de recursos naturales del mundo. Si se aplican con el enfoque apropiado, las nuevas tecnologías, incluida la biotecnología, constituyen un medio responsable para aumentar la productividad agrícola en el presente y en el futuro. Las principales aplicaciones biotecnológicas en el ámbito agrícola son el cultivo de tejidos, la selección con ayuda de marcadores y la tecnología transgénica. El cultivo de tejidos incluye la micropropagación; la recuperación de embriones; la regeneración de plantas a partir del callo y la suspensión de células, así como el cultivo de protoplasma, anteras y microsporas, que se utilizan sobre todo para la multiplicación de plantas en gran escala. La micropropagación se ha demostrado particularmente útil para producir material de plantación de alta calidad y exento de enfermedades en una vasta gama de cultivos. El cultivo de tejidos también constituye el medio para superar las barreras aislantes que impiden la reproducción de plantas cultivadas con plantas silvestres afines de parentesco distante, mediante la recuperación de embriones y la fertilización in vitro o fusión protoplásmica. La tecnología de marcadores moleculares permite apoyar y acelerar la selección mediante técnicas de fitomejoramiento convencional. Se trata de un método sumamente útil para identificar la base genética de las características, y se utiliza para trazar mapas a fin de localizar genes particulares que determinan características beneficiosas. Utilizando marcadores moleculares se han elaborado mapas genéticos sumamente detallados y precisos para numerosas especies de cultivos. Los marcadores resultan particularmente útiles para analizar la influencia de características complejas como la productividad de las plantas y la tolerancia a la tensión, y actualmente se utilizan para desarrollar cultivares idóneos de los principales cultivos. La generación de plantas transgénicas modificadas genéticamente con toda una gama de características añadidas utiliza técnicas avanzadas de ADN recombinante, que incluyen la ingeniería genética y la clonación. Se han distribuido comercialmente varios cultivares transgénicos de importantes cultivos alimentarios como soja, maíz, colza Canola, patatas y papaya que contienen genes de resistencia a herbicidas, insectos y virus. Se estima que la superficie total plantada con cultivos transgénicos se ha elevado de 1,7 millones de ha en 1996 a 44,2 millones de ha en 2000 (Servicio internacional de adquisición de aplicaciones de la agrobiotecnología, 2000). El mejoramiento de cultivos sigue beneficiándose de los avances de la fitobiología molecular y la genómica. La finalización de la secuencia genómica de la mostaza (Arabidopsis thaliana)y el arroz, así como el trabajo continuo en el campo de la genómica funcional, determinan enormes ventajas directas para las dicotiledóneas y monocotiledóneas. El mayor conocimiento de la regulación y expresión génicas permitirá modificar los cultivos para proporcionar alimentos, fibras, medicamentos y combustibles, así como tolerancia a las perturbaciones del medio ambiente. Existen ya los instrumentos para responder a los requerimientos alimentarios del futuro mediante aumentos de la productividad, con menos tierras y menos agua, para responder a la demanda del incremento demográfico. Sin embargo, es importante reconocer que las fugas de genes transgénicos y la erosión genética pueden entrañar riesgos para el medio ambiente, y que los nuevos productos de la biotecnología, que consisten principalmente en cultivos modificados genéticamente, han suscitado inquietudes al respecto. A fin de garantizar que no se produzcan efectos nocivos para el medio ambiente o para los usuarios es necesario que se disponga de reglamentos adecuados en materia de bioseguridad, que se evalúen los riesgos de los cultivos transgénicos y que se establezcan y apliquen unos mecanismos e instrumentos apropiados para vigilar su utilización. Documentos de interés:
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