Construyendo la generación #HambreCero

¿Quién hace qué?

 

¡La receta del Hambre Cero es que todos tenemos un papel que desempeñar! Las soluciones para acabar con el hambre de una vez por todas son sencillas, pero solo funcionarán con ese ingrediente especial: ¡las personas! Sobre todo, sus acciones, que es la parte difícil. Es por eso que la FAO muestra el camino a seguir involucrando a los gobiernos, las empresas del sector privado y la gente común en una serie de programas diseñados para conducirnos a todos al camino del Hambre Cero.

1. Gobiernos y líderes políticos

1. Gobiernos y líderes políticos

Para los jóvenes, la política puede sonar como algo para adultos, pero en realidad juega un papel esencial en la vida de todos. Los líderes, por ejemplo, tienen un papel clave en la lucha contra la pobreza y el hambre. Su enfoque en la agricultura, el cambio climático, la creación de empleo y su mayor protección de los sectores más vulnerables de la población puede marcar la diferencia tanto a corto como a largo plazo. Los gobiernos necesitan supervisar el mercado para que los precios también sean justos para los pequeños agricultores. Deben asegurarse de que las grandes corporaciones respeten y protejan los derechos de las poblaciones locales al comprar o arrendar grandes cantidades de tierra. Además, deben promover una alimentación saludable; invertir más en investigación y centrarse en el desarrollo de las zonas rurales. Mencionamos solo algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo para mejorar las vidas de las personas.

Un buen liderazgo marca la diferencia. Por eso la FAO cree que es necesario apoyar y contar con el apoyo de los gobiernos para desarrollar estrategias mundiales contra el hambre.

2. Pequeños agricultores familiares

2. Pequeños agricultores familiares

Alrededor del 90% de las granjas en el mundo son de propiedad familiar. Esto significa que detrás de cada granja hay una madre, un padre y, a veces, otros familiares que trabajan juntos para producir alimentos para la familia y la comunidad rural a la que pertenecen. ¡Estas granjas juegan un papel impresionante en la misión de alcanzar el Hambre Cero y deben ser conscientes de ello! La FAO los alienta a unirse en cooperativas para aumentar su poder, mejorar su acceso a los recursos y maximizar sus ganancias. Juntos, pueden adaptarse al cambio climático y desarrollar estrategias comunes para el cultivo sostenible, así como aprender cómo prepararse para los desastres naturales y recuperarse más rápido de sus consecuencias.

Por último, los pequeños agricultores necesitan preservar los recursos naturales de la Tierra, como el suelo y el agua, y mejorar las técnicas de recolección, almacenamiento de alimentos, embalaje o transporte para reducir la pérdida de alimentos. No solo estamos hablando de agricultores en los campos, sino también de comunidades que viven de la silvicultura, la pesca y el pastoreo. La FAO dedica tiempo y recursos al potencial asombroso de estos pequeños agricultores, centrándose sobre todo en el conocimiento, la educación y la tecnología.

3. Sector privado

3. Sector privado

Uno de los principales ingredientes en la lucha contra el hambre es la innovación y ésta no sería posible sin el apoyo del “sector privado”. Pero, ¿qué es esto, concretamente? El sector privado está formado por compañías y empresas de todos los tamaños que trabajan no solo en agricultura, sino también en servicios relacionados con ella, como seguros, marketing, comunicación y finanzas. Las empresas del sector financiero trabajan con la FAO para brindar a las familias de los agricultores más pobres el acceso a fondos para que puedan mejorar sus granjas y ganar más. Los supermercados pueden suscribirse a la iniciativa SAVE FOOD de la FAO y conectar con minoristas de alimentos de todo el mundo para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus tiendas y también alentar a sus clientes a sumarse a sus esfuerzos.

Las corporaciones multinacionales pueden trabajar con la FAO para usar grandes zonas de tierra de manera responsable, respetando el medio ambiente y asegurándose de que la población local no sea alejada de sus granjas, trabajos u hogares. Las empresas de telecomunicaciones son indispensables para la FAO: pueden desarrollar aplicaciones nuevas que brinden a los agricultores familiares acceso a la información, para que puedan utilizar los recursos naturales con más precaución y prepararse para los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático. Los periódicos, revistas y otros medios de comunicación deberían colaborar con la FAO para compartir más información sobre el hambre, la nutrición y otras cuestiones relacionadas con los alimentos.

Cualquier empresario del mundo puede unirse a la FAO en la lucha contra el hambre, por ejemplo, adoptando procedimientos de desarrollo sostenible y uniéndose al diálogo internacional sobre este tema. Porque, como hemos visto, ¡el hambre es un problema que nos concierne a todos!

4. ¡Jóvenes de todo el mundo!

4. ¡Jóvenes de todo el mundo!

Por último, pero no menos importante, la FAO cree en el poder de las generaciones más jóvenes, de todos los países, de todas las condiciones sociales. Los jóvenes, como ya dijimos, son los adultos del mañana y heredarán la Tierra. ¡Los niños de esta imagen ya han elegido sus acciones y están levantando el vuelo!