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La resiliencia
Misión EWEA en Colombia - día 2

Misión EWEA en Colombia - día 2

27/06/2019

Segundo día, Juan y Medio, municipio de Riohacha (La Guajira, Colombia)

Salimos del hotel a las 7 de la mañana, todavía el jetlag nos está dando duro a todos…

En mi carro somos cinco, Maira, Javier, Miller, Andrés y Humberto, más, claro, nuestro chofer. Son todos tan amables, muy profesionales y sobretodo creen en el papel que puede y debe jugar la FAO en este contexto tan difícil que es él de la Guajira.

Humberto Rodríguez Mártinez, el coordinador de proyectos de la FAO en la Guajira lo sabe todo de Colombia y de esta región: ya lo hemos dicho pero no importa lo vuelvo a decir, la Guajira está expuesta a condiciones climáticas tremendas caracterizadas por temperaturas muy altas y  fuertes vientos, paso de tormentas tropicales, huracanes y sequías. Es increíble lo que todos nosotros estamos aprendiendo con este ingeniero forestal. Sería tan bueno poder mandar a Humberto en algunas de la regiones que tienen condiciones agroclimáticas parecidas como por ejemplo el Sahel, hacer intercambios de experiencias…

La Guajira es un departamento pluricultural en donde más del 56 por ciento de la población posee alguna pertenencia étnica, de los cuales casi 45 por ciento es población indígena. El pueblo Wayúu es el más numeroso, ya que representa el 96 por ciento de la población indígena y más del 38 por ciento de la población departamental. En la comunidad donde estuvimos hoy hay una mezcla total, son afrodescendientes, Wayúu y migrantes venezolanos. En total son 55 familias que han recibido el apoyo del programa de alerta temprana y acción temprana en esta comunidad. Bajamos del carro y poco a poco la comunidad llega y nos sentamos casi todos debajo del techo de paja a la sombra de un sol bien fuerte! Y se empieza la discusión de grupo focal con Javier Márquez Ariza, uno de los dos veterinarios de la FAO, introduciendo con estas palabras que dicen mucho del enfoque participativo “Aquí no hay reglas, ustedes son los dueños de la comunidad, todo es válido”.

Este tipo de discusiones con los representantes de los hogares beneficiarios sirven para la recopilación de informaciones cualitativas. Permiten tener evidencias adicionales a las que se recogen a través de los cuestionarios individuales sobre las percepciones de los beneficiarios acerca de las acciones tempranas, incluso sobre la oportunidad de las acciones, los efectos socioeconómicos, los efectos sobre la seguridad alimentaria, las posibles consecuencias no deseadas, entre otras. Una de las preguntas es la siguiente: ¿Qué tal les ha parecido el proyecto desde septiembre 2018 hasta ahora?

Al principio todo el mundo estaba muy callado, como tímidos, hasta que se lanzó la señora Emilia Armas. Y la primera cosa que dijo Emilia fue sobre la integración, sobre el trabajar todos juntos, y más unidos, que afrodescendientes, Wayúu y migrantes venezolanos están trabajando juntos. Nos dice que con la intervención de la FAO han aprendido a trabajar en equipo. Nos dice que gracias a lo que han aprendido en los centros demostrativos de capacitación (CDC) ya saben clasificar mejor las semillas, que el trabajo todos juntos en la huerta ha hecho que cada uno de los participantes se sintiera parte de algo, parte de una comunidad.

Todavía no quiero hablar en detalle de lo que son los CDC ya que lo voy hacer en los próximos relatos, pero permítanme solo decir que son campos comunitarios donde todos aprenden a sembrar semillas resistentes a la sequía para el consumo humanos y semillas de forraje para él de los animales. Los CDC funcionan sobre el mismo modelo en todas las comunidades. Una vez que han aprendido o vuelto a aprender las técnicas de siembra en la huerta comunitaria, pueden replicarlas en sus terrenos propios. Las semillas y las herramientas necesarias para la siembra son las que dio la FAO y las capacitaciones están hechas por los colegas del equipo técnico de la FAO.

Nos dice que sus hijos, gracias a las capacitaciones han podido aprender tantas cosas que van a replicar en su pedazo de tierra. Y añade que el kit de trabajo fue súper útil, las herramientas y las semillas (para Basilia las mejores fueron las de berenjenas, maíz, frijol y cilantro), ya que gracias a esto no le toca comprar lo que siembra,  permitiéndole así poder ahorrar para comprar otras cosas. Como la señora Basilia, la señora Laura parece ser muy contenta del apoyo recibido.

Laura, que tiene una voz muy dulce, confirma todo lo que han dicho sus compañeros y también dice que las capacitaciones son muy importantes, y que aunque tomen bastante de su tiempo, trata de atenderlas todas. Las veces que no puede, manda uno de sus familiares que luego le explica lo que aprendido. Otra de las preguntas es sobre la llegada de migrantes venezolanos, sobre la aceptación y la integración de ellos en la comunidad de acogida.

Nos dice que aquí en la comunidad de Juan y Medio lo han acogido muy bien, se siente totalmente parte de ella. No tiene ninguna intención de irse por el momento. Y las mujeres con quienes hemos hablado antes parecen ser todas de acuerdo sobre el hecho que aquí antes de ser venezolanos o colombianos son todos seres humanos.

Lea más sobre el próximo día de la misión.

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