Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Presentación de las Prioridades de la FAO en América Latina y el Caribe

Por Mario Lubetkin, Subdirector General de la FAO y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

12/03/2024 , Santiago (Chile)

Es un honor dirigirme a ustedes en este segundo día de la Sesión de Oficiales Superiores de la 38 Conferencia Regional de la FAO para abordar los desafíos y las oportunidades que enfrenta nuestra región; y orientar nuestros esfuerzos hacia una visión común, dinámica y más operativa para la definición de las prioridades de la cooperación técnica de la FAO en América Latina y el Caribe.

En los últimos años, evidenciamos un modesto crecimiento económico en la región. Sin embargo, este crecimiento estuvo marcado por diversos desafíos, como la persistente desigualdad, la pobreza, los efectos adversos del cambio climático, conflictos y los efectos generados por la pandemia de COVID-19. Estos eventos han tenido un impacto en la generación de empleos, el crecimiento inclusivo, la inversión, entre otros aspectos, que podrían retrasar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Además, nos enfrentamos al escenario de los altos precios de los alimentos, especialmente en una región donde el costo de la dieta saludable es una de la más altas en comparación con el resto del mundo.

Es así como para el período 2024-2025, hemos identificado cuatro desafíos centrales, se manifiestan y afectan de manera diferenciada las subregiones; impactando a los sistemas agroalimentarios y ante los cuales nos debemos preparar y responder de forma efectiva.

  • El bajo crecimiento económico.
  • La persistente pobreza y desigualdad en el medio rural.
  • Los altos niveles de hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición.
  • Los efectos del cambio climático y la degradación de los ecosistemas.

Como lo analizábamos en las sesiones previas, América Latina y el Caribe fue una de las pocas regiones del mundo que registró avances en la reducción de la prevalencia del hambre. Sin embargo, es indiscutible la urgencia de avanzar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, que impacten positivamente en las personas y en el planeta.

En este contexto, proponemos para análisis de los Miembros, las siguientes cuatro prioridades, guiadas por el Marco Estratégico de la FAO, y en apoyo a la Agenda 2030, para lograr una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor.

La primera prioridad está orientada hacia una Producción eficiente, inclusiva y sostenible.

La promoción y fortalecimiento de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, así como el desarrollo sostenible de la pesca y la acuicultura, son pilares fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria y mitigar la degradación de los ecosistemas.

Es crucial articular estrategias que fomenten la adopción y difusión efectiva de tecnologías y prácticas innovadoras para avanzar hacia una producción agrícola sostenible, la transformación azul, fortalecer el enfoque de Una Salud y garantizar el acceso equitativo de pequeños productores a recursos, enfatizando la importancia de la agricultura digital.

Fomentaremos la gestión eficaz y sostenible de la pesca y promoveremos la intensificación y expansión sostenibles de la acuicultura.

Trabajaremos en mejorar el acceso a la tierra, los derechos sobre los recursos naturales y los servicios financieros para grupos vulnerables, a fin de impulsar prácticas sostenibles en la agricultura, el manejo del agua y el suelo, el control de plagas y enfermedades transfronterizas, la conservación de semillas y la reducción de la contaminación plástica.

Apoyaremos el acceso y uso de tecnologías relevantes, como soluciones digitales y financieras, especialmente para pequeñas y medianas empresas (PYME) y agricultores familiares, fortaleciendo los servicios nacionales de extensión rural y transferencia tecnológica, adaptándolos a las nuevas tendencias agrícolas y asegurando que lleguen de manera efectiva a quienes más lo necesitan.

Priorizamos también la gestión sostenible de la ganadería de bajas emisiones y soluciones basadas en la naturaleza, los ecosistemas y los conocimientos ancestrales. Es así como también pondremos énfasis en la implementación de acciones sobre el Año Internacional de los Camélidos, como una alternativa de subsistencia para las familias rurales, que contribuye a la seguridad alimentaria, a la nutrición y al crecimiento económico, rescatando su relevancia social y cultural.

La segunda prioridad propuesta es: Poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria y la nutrición.

Bajo este enfoque, promoveremos dietas saludables para todos, colaborando estrechamente con instituciones globales, regionales y nacionales para diseñar y apoyar la implementación de políticas basadas en evidencia que garanticen un acceso equitativo a alimentos nutritivos. Esto incluye apoyar la implementación del Plan de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la CELAC 2024-2030, cuya actualización fue aprobada unánimemente por los Jefes de Estado y de Gobierno de la región.

También reconocemos los esfuerzos del Grupo de Trabajo del G20 para la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, una propuesta presentada por la presidencia brasileña del G20. Ante la cual, manifestamos el apoyo técnico de la FAO para contribuir en esta iniciativa.

Nos enfocaremos en mejorar la nutrición de los más vulnerables, ampliando los mecanismos de protección social, mediante políticas específicas para reducir las desigualdades y promover hábitos alimentarios saludables.

Impulsaremos acciones para garantizar alimentos seguros, fortaleciendo los sistemas de control alimentario y abordando la resistencia a los antimicrobianos desde una perspectiva integral de salud pública.

Paralelamente, continuaremos implementando medidas para contribuir a la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, colaborando estrechamente con los diferentes actores del sistema agroalimentario para desarrollar estrategias eficaces y sostenibles.

Además, trabajaremos en mejorar el comercio agroalimentario intrarregional e internacional, fomentando un comercio más equitativo y eficiente dentro de la región, y fortaleciendo la inclusión de los pequeños productores en los mercados internacionales.

La tercera prioridad abordará la gestión sostenible de los recursos naturales y la adaptación al cambio climático.

Apoyaremos a los países en la adopción e implementación de políticas para integrar respuestas de adaptación y mitigación del cambio climático en la agricultura. Esto incluye facilitar su acceso a financiamiento ambiental y climático, contribuyendo en el seguimiento y cumplimiento de los compromisos internacionales, además de la generación de información para reportes nacionales.

También fortaleceremos el uso de plataformas regionales como la Plataforma de Acción Climática en Agricultura de América Latina y el Caribe (PLACA), la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques Nacionales, otras Áreas Protegidas, Flora y Fauna Silvestres (RedParques) y la Alianza Regional por el Suelo.

Trabajaremos en mejorar la seguridad y gobernanza del agua y su gestión integrada; la gestión sostenible de la tierra y la restauración de ecosistemas como bosques y zonas costeras, a través de la conservación, uso y restauración de la biodiversidad en los sistemas productivos, integrando principios y articulando los conocimientos diversos y complementarios de las comunidades basados en la agroecología.

Comprometemos nuestro apoyo a los Miembros para diseñar e implementar políticas locales de alimentación y nutrición, involucrando a la industria agroalimentaria, las PYME y las asociaciones de agricultores, consolidando sistemas agroalimentarios urbanos. Esto contribuirá a promover el acceso a dietas saludables, a través de una mejor conexión del vínculo urbano-rural.

Además, la región nuevamente será Sede de eventos globales muy importantes. Desde la FAO, reafirmamos nuestra disposición de brindar asistencia técnica para la preparación de la COP 30 en 2025, en Brasil y la COP16 de Biodiversidad en 2024, en Colombia.

La cuarta y última prioridad abordará la reducción de las desigualdades rurales, la pobreza y promoción de la resiliencia.

La reducción de las desigualdades rurales y la pobreza, así como la promoción de la resiliencia son objetivos cruciales para garantizar el desarrollo rural de manera integral.  

Destacamos la importancia de fortalecer los sistemas agroalimentarios para promover una mayor inclusión y la resiliencia en las comunidades rurales, fortaleciendo las capacidades técnicas y la gobernanza participativa en el medio rural.

La FAO propone abordar estos desafíos mediante la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer rural, aspectos fundamentales para una transformación rural inclusiva. Fortaleceremos políticas que amplíen las oportunidades económicas, promoviendo su liderazgo y la capacidad innovadora para transformar el campo.

Continuaremos apoyando políticas que reconozcan y fomenten la participación de actores rurales, incluyendo mujeres, jóvenes, ancianos, los pueblos indígenas y afrodescendientes para garantizar su participación en la toma de decisiones y la planificación territorial.

En esta prioridad, la Iniciativa Mano de la Mano también se presenta como una herramienta clave para aumentar las inversiones en la agricultura y el desarrollo rural y fortalecer la generación de bienes públicos subnacionales, nacionales y regionales, a través del reporte de datos y estadísticas, mecanismos de gobernanza, diálogo político, cooperación y plataformas de inversión con donantes internacionales.

También impulsaremos medidas para abordar mejor las emergencias agrícolas y alimentarias, brindando asistencia técnica en el desarrollo de sistemas de alerta temprana, la recuperación postcrisis y el fortalecimiento de la preparación comunitaria ante eventos adversos.

Reconocemos que enfrentar estos desafíos no será sencillo; por ello, proponemos una mayor armonización del enfoque programático de la FAO en la región, el compromiso de continuar potenciando las capacidades del personal y los procedimientos institucionales de planificación y seguimiento.

Implementaremos mecanismos innovadores para agilizar la aprobación y seguimiento de proyectos, con el objetivo de lograr una ejecución más eficiente, sostenible y de mayor impacto.

En cuanto a la gestión del conocimiento, avanzaremos en el desarrollo y aplicación de mecanismos eficaces para la generación de información, así como en la implementación de acciones para la difusión de productos e instrumentos de aprendizaje. Comprometemos el fortalecimiento del programa FAO Campus para el desarrollo de capacidades, la innovación y la transformación de los sistemas agroalimentarios.

Además, avanzaremos en la formulación de la nueva generación de Marcos de Programación País de la FAO, que servirán como instrumentos de planificación con metodologías analíticas para proponer soluciones específicas adaptadas a las necesidades de cada país. Utilizaremos el conocimiento técnico especializado de la FAO para respaldar la transformación de los sistemas agroalimentarios.

Seguiremos aplicando la Estrategia de Movilización de Recursos e Inversiones para el período 2023-2030, centrada en diversificar los recursos provenientes de diferentes socios, obtener financiación para la elaboración de proyectos de interés de los países, mejorar la capacidad de formulación y mejorar la comunicación tanto interna como externa.

Nos encontramos en un punto en el que invertir en los sistemas agroalimentarios es crucial, especialmente en regiones donde persisten el hambre, la inseguridad alimentaria y las desigualdades.

Existe evidencia que el costo de la inacción para combatir el hambre y la inseguridad alimentaria podría superar hasta tres veces los costos de inversión para el desarrollo del sector agroalimentario; con pérdidas significativas en la productividad, el crecimiento económico y costos sanitarios, reflejados en problemas de salud, malnutrición y perpetuando ciclos de pobreza intergeneracional.

Además, las prácticas agrícolas insostenibles contribuyen a la degradación ambiental y amenazan la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios, y por la tanto, el derecho a una alimentación adecuada.

La transición hacia una visión de mayor eficiencia, inclusión, resiliencia y sostenibilidad requerirá un nuevo enfoque que priorice objetivos que puedan materializarse al mediano y largo plazo y aborde medidas de respuesta, mediante la implementación de programas, estrategias e inversiones con un alto potencial transformador.

El 2024 podría convertirse en un año decisivo y en un punto de inflexión para la región para lograr una transformación integral de los sistemas agroalimentarios, impactando positivamente en las personas, la prosperidad, el planeta, las alianzas y la paz; y alcanzar las metas establecidas en la Agenda 2030.

Nos queda menos de la mitad del plazo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero América Latina y el Caribe ha demostrado la voluntad y el compromiso para avanzar en este camino, consolidando acciones y soluciones basadas en la alimentación y la agricultura que contribuyen a cerrar brechas sociales, económicas y ambientales.

Las decisiones y recomendaciones de esta sesión serán cruciales para definir programas que guíen el trabajo de la FAO, a través de la definición de prioridades que se adapten de la mejor manera las necesidades y demandas de los 33 Países Miembros.

Sigamos trabajando en un espíritu de cooperación para identificar las soluciones óptimas que nos permitan avanzar hacia una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, en beneficio de las personas y el planeta. Sin dejar a nadie atrás.

Muchas gracias.