El Día Internacional de las Montañas 2026 rinde homenaje al papel de los pastores de montaña quienes, gracias a sus conocimientos, su movilidad y su cuidado, crían animales, contribuyen a la seguridad alimentaria y custodian los frágiles pastizales de montaña.
Desde los altos pastos del Pamir, los Andes y el Hindu Kush-Himalaya hasta los vastos pastizales esteparios de Mongolia, estos paisajes de trabajo proporcionan forraje natural, sustentan los medios de vida rurales y albergan animales adaptados de forma única, como yaks, llamas, alpacas, ovejas y cabras, así como diversas comunidades vegetales.Los pastores de montaña se basan en los conocimientos indígenas y locales acumulados a lo largo de milenios. Mediante la movilidad estratégica de los rebaños y el pastoreo adaptativo, contribuyen a regenerar la vegetación, a mantener la salud de los suelos, los ciclos hídricos y los hábitats de la fauna silvestre, y a hacer frente a la variabilidad climática. Al producir carne, leche, fibra y otros alimentos de origen animal, sostienen las economías rurales de montaña al tiempo que preservan los ecosistemas de los que dependen.
En las regiones de gran altitud, donde el terreno escarpado y los climas hostiles limitan otras formas de agricultura, el pastoreo es tanto un medio de subsistencia como un modo de vida. Prácticas como la trashumancia reflejan una larga tradición de adaptación y resiliencia. La movilidad vertical a través de las diferentes altitudes permite a los pastores adaptar el pastoreo a la disponibilidad estacional de forraje, reducir la presión sobre los pastos y mantener sanos a los rebaños. Estos movimientos también conectan a las comunidades de las tierras altas y las tierras bajas a través de redes de comercio e intercambio de conocimientos.
Las mujeres y los jóvenes son fundamentales para este patrimonio vivo. Las mujeres y las niñas pastoras de montaña son clave para la gestión de los pastizales y la producción de alimentos y fibras, pero su trabajo a menudo pasa desapercibido. Muchas carecen de derechos de propiedad de la tierra seguros y se enfrentan a impactos climáticos desproporcionados y a la exclusión de las decisiones políticas que les afectan. Los jóvenes aportan nuevas habilidades e innovación, pero la emigración y las oportunidades limitadas amenazan la transmisión de conocimientos entre generaciones.
Los pastizales de montaña y las comunidades que los cuidan se encuentran bajo presión. El cambio climático, la degradación del suelo y los usos competitivos de la tierra están reduciendo los corredores de pastoreo y el acceso al agua y a los mercados. En algunas regiones, la despoblación y la infrautilización contribuyen a la invasión de matorrales y al aumento del riesgo de incendios forestales. Los sistemas de tenencia precarios, los servicios limitados y el reconocimiento cada vez menor de la gobernanza consuetudinaria socavan aún más la resiliencia.
Sin embargo, los pastores de montaña ofrecen soluciones. Sus prácticas, respaldadas por la innovación y políticas sólidas, pueden ayudar a restaurar las tierras degradadas, mejorar la salud animal y preservar la biodiversidad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores para promover inversiones y políticas responsables que garanticen el acceso de los pastores a la tierra y los recursos naturales, apoyen la movilidad y fortalezcan la gobernanza inclusiva, con la FAO designada como organismo rector.
El Día Internacional de las Montañas 2026 contribuye a esta celebración mundial al destacar la importancia ambiental, social y económica de los pastizales de montaña y de los pastores que los gestionan. Llama la atención sobre los retos y soluciones específicos de las montañas, y pide un mayor reconocimiento de los pastores de montaña como custodios de los pastizales que sustentan la vida desde las montañas hasta las llanuras.