Múltiples perturbaciones siguen alejando al mundo de los objetivos de desarrollo

Un preocupante informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura proporciona datos para la reflexión a los líderes mundiales de cara a la próxima Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que se celebrará en Nueva York.

FAO

En los últimos años se han producido múltiples perturbaciones que han estancado o incluso revertido los progresos en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

©FAO/Michael Tewelde

15/09/2023
Roma — A mitad de camino en la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, gran parte de los progresos realizados para lograr las metas relacionadas con la alimentación y la agricultura se han estancado o revertido, lo que agrava los desafíos que plantean la erradicación de la pobreza y el hambre, la mejora de la salud y la nutrición y la lucha contra el cambio climático, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El informe titulado “Seguimiento de los progresos relativos a los indicadores de los ODS relacionados con la alimentación y la agricultura 2023”, publicado hoy, pocos días antes de que los líderes mundiales se reúnan en Nueva York para asistir a la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas a fin de examinar la situación de los 17 ODS de la Agenda.

“Hay una enorme expectativa de que en la Cumbre sobre los ODS se asuman compromisos concretos a fin de revertir la difícil situación en la que se encuentran actualmente los ODS con medidas y resultados tangibles. Para lograrlo, los líderes de todo el mundo necesitan datos que puedan orientar sus decisiones y ayudarlos a establecer prioridades”, dijo el Sr. José Rosero Moncayo, Director de la División de Estadística de la FAO en el lanzamiento del informe.

En las conclusiones principales del informe se afirma que, si bien el mundo ya estaba lejos de alcanzar los ODS incluso antes de 2020, en los últimos años se han producido múltiples perturbaciones que han estancado o incluso revertido los avances producidos en varias metas. Entre ellas, se encuentran los efectos persistentes de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID‑19), los efectos de los conflictos armados en todo el mundo y la elevada inflación, a lo que se suma la intensificación de las perturbaciones ocasionadas por la crisis climática.

La situación de los indicadores de los ODS relativos a la alimentación y la agricultura, de los cuales la FAO es uno de los principales organismos responsables de las Naciones Unidas, es particularmente crítica. La proporción de la población mundial que se enfrentaba al hambre crónica en 2022 era de aproximadamente el 9,2 %, frente al 7,9 % en 2015 (las últimas estimaciones de la FAO del hambre mundial en 2022 oscilan entre 691 millones y 783 millones de personas). Se han estancado las inversiones en la agricultura, no se verifican progresos en la conservación de los recursos zoogenéticos y la superficie forestal sigue disminuyendo en todo el planeta.

Las pocas tendencias positivas se encuentran en la esfera de la conservación de los recursos fitogenéticos, la eficiencia del uso del agua y la adopción de instrumentos para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Desglose de las metas

El informe se centra en indicadores seleccionados de ocho objetivos de los ODS que fueron aprobados en la Cumbre de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York en 2015 (1, 2, 5, 6, 10, 12, 14 y 15). A continuación se presentan algunos de los aspectos más destacados:

• La prevalencia de la subalimentación en el mundo sigue siendo muy superior a los niveles anteriores a la pandemia de la COVID‑19. Del mismo modo, se produjo un incremento significativo de la inseguridad alimentaria: pasó del 25,3 % de la población mundial en 2019 al 29,6 % en 2022.

• Los indicadores de los ODS centrados en la malnutrición presentan un panorama mixto. Si bien el retraso del crecimiento disminuyó del 26,3 % en 2012 al 22,3 % en 2022, el ritmo de reducción está lejos de ser suficiente para lograr la meta mundial. En 2022, el 6,8 % de los niños menores de cinco años sufría emaciación, en tanto que la prevalencia del sobrepeso en los niños, determinada en un 5,6 %, se ha estancado en el último decenio.

• En 2021, la proporción de países que se enfrentaban a aumentos de precios de los alimentos moderada o inusualmente elevados era del 21,5 %, por debajo del récord histórico del 48 % de 2020. Sin embargo, esta cifra se encuentra todavía por encima del promedio de 2015‑19 (el 15,2 %), lo que refleja los incrementos continuados de los precios de los alimentos como resultado principalmente de los elevados costos de producción y transporte debido a los mayores costos de los fertilizantes y la energía.

• Las pérdidas en la agricultura atribuidas a los desastres naturales, que están aumentando tanto en frecuencia como en intensidad, ascendieron a 19,3 millones de USD en 2021, según datos de 22 países. El porcentaje de alimentos perdidos tras la cosecha en las explotaciones agrícolas y en las etapas de transporte, almacenamiento, venta al por mayor y elaboración se estima en un 13,2 % a nivel mundial en 2021, frente al 13 % de 2016.

• En un tercio de los países evaluados, menos del 50 % de los hombres y las mujeres que participa en la producción agrícola posee derechos de propiedad o derechos seguros de tenencia de las tierras agrícolas. Entre los propietarios de la tierra, la proporción de hombres que tienen derechos de propiedad es al menos el doble que el de las mujeres en prácticamente la mitad de los países.

• El mundo sigue estando muy lejos de mantener la diversidad genética de los recursos fitogenéticos y zoogenéticos para la alimentación y la agricultura, ya sea sobre el terreno o en los bancos de genes. Del mismo modo, a pesar de su contribución a la seguridad alimentaria y la nutrición a escala mundial, las poblaciones de peces están disminuyendo en el mundo, amenazadas por la sobrepesca, la contaminación, la gestión deficiente y otros factores, como la pesca ilegal.

• Si bien sigue disminuyendo la superficie forestal en el mundo, pasando del 31,9 % en 2000 al 31,2 % en 2020, la tasa de disminución se ha ralentizado en comparación con los decenios anteriores. Sin embargo, la degradación de la tierra sigue siendo objeto de gran preocupación, pues el mundo perdió al menos 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas cada año entre 2015 y 2019.

Conclusiones

En conclusión, la visión de un mundo sin hambre y malnutrición y una agricultura sostenible sigue estando al alcance de la mano, y la distancia que queda por recorrer no es insalvable. No obstante, para alcanzar las metas de los ODS relacionadas con la alimentación y la agricultura, es imperativo adoptar medidas urgentes y coordinadas, así como soluciones políticas, a fin de hacer frente a las desigualdades arraigadas, transformar los sistemas agroalimentarios, invertir en prácticas agrícolas sostenibles y potenciar la resiliencia frente las perturbaciones. La mejora de las capacidades en materia de datos es una pieza clave para garantizar este proceso. A pesar de los grandes esfuerzos llevados a cabo para crear sistemas de datos y estadísticas más robustos para realizar el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, todavía existen importantes carencias de datos. Es necesario acelerar las inversiones en la generación de datos, en particular en los países menos desarrollados, a fin de poder orientar un cambio transformador.

Con todo, el informe que se publica hoy es un instrumento útil para fundamentar los debates de la Cumbre sobre los ODS de las Naciones Unidas que se celebrará en Nueva York, la cual brinda a los países una oportunidad única para volver a comprometerse a adoptar todas las medidas necesarias para retomar el camino hacia la consecución de las metas fijadas para 2030.

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