Turberas

Petland park ©Flickr/jAYkROW

La importancia de las turberas

Si bien las turberas cubren apenas el 3 % de la superficie terrestre del planeta, desempeñan una función decisiva en el ciclo del carbono y en la regulación del clima, tanto a escala mundial como en los 178 países en los que se encuentran.
 
Las turberas almacenan aproximadamente el 20 % de las reservas mundiales de carbono del suelo, lo que equivale al doble de la cantidad de carbono presente en toda la biomasa forestal del mundo.

Las turberas proporcionan servicios ecosistémicos vitales. Regulan y purifican el agua, y reducen los riesgos de catástrofes naturales como incendios, inundaciones y sequías. Al mismo tiempo, son una fuente de alimentos, productos no maderables y medios de vida, y proporcionan un refugio para la biodiversidad y las especies en peligro de extinción.

Objetivos de Desarrollo Sostenible pertinentes
Amenazas para las turberas

Las turberas están cada vez más amenazadas por la actividad humana, tanto por la excavación de canales y zanjas que las drenan como por la degradación debida a la agricultura, la actividad forestal y las plantaciones, la industria extractiva, las infraestructuras, la explotación forestal, el pastoreo, la extracción de turba y los incendios. Se estima que, en la actualidad, entre el 11 % y el 15 % de las turberas del mundo se encuentran drenadas y degradadas.

Cuando las turberas se secan o se altera su vegetación, se convierten en grandes emisoras de gases de efecto invernadero, ya que el carbono de la turba se descompone con rapidez o se disuelve en los canales de drenaje. La superficie relativamente reducida de las turberas drenadas y degradadas de todo el mundo es responsable de cerca del 5 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, porcentaje que supera al de las emisiones de los sectores de la aviación y el transporte marítimo internacionales juntos.

Al mismo tiempo, la degradación de las turberas implica una reducción de todos los servicios ecosistémicos que prestan, lo que aumenta la amenaza de que se produzca una pérdida de biodiversidad y catástrofes naturales y perjudica la calidad del agua y los medios de vida.

La rehumidificación de las turberas es el proceso de elevación del nivel del agua en las turberas drenadas para restaurarlas a su estado natural, lo que ayuda a detener la pérdida de carbono e incluso puede favorecer una nueva retención de carbono. La rehumidificación y la gestión sostenible de las turberas, en particular la prevención de incendios y las medidas dirigidas a evitar una mayor degradación de la turba, constituyen la estrategia más rentable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener los servicios ecosistémicos que prestan las turberas.