Nota informativa de la FAO sobre la oferta y la demanda de cereales
La nota informativa de la FAO sobre la oferta y la demanda de cereales ofrece una perspectiva actualizada del mercado mundial de cereales. La nota de este mes se complementa con una evaluación detallada de la producción de cereales y de las condiciones de la oferta y la demanda por países y regiones incluida en la publicación trimestral Perspectivas de cosechas y situación alimentaria. En Perspectivas alimentarias se publican bianualmente análisis más detallados de los mercados mundiales de cereales así como de otros productos alimentarios importantes.
Fechas mensuales de publicación en 2026: 6 de febrero, 6 de marzo, 3 de abril, 8 de mayo, 5 de junio, 3 de julio, 4 de septiembre, 2 de octubre, 6 de noviembre, 4 de diciembre.
Los mercados de cereales se mantienen muy estables gracias a las abundantes reservas mientras se acerca el cierre de la campana de 2025/26
Fecha de publicación: 08/05/2026

Este mes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) incrementó su último pronóstico de 2025 relativo a la producción de la mayoría de los principales cereales, reafirmando aún más los indicios de una situación generalmente favorable de la oferta en 2025/26. La producción mundial de cereales se cifra ahora en 3 040 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 6,0 % en comparación con el año anterior. Las estimaciones relativas a la producción de trigo y maíz han aumentado este mes en aproximadamente 2 millones de toneladas cada una, debido principalmente a las revisiones al alza en Europa. Se prevé que la producción mundial de arroz aumente un 2,0 % en 2025/26, hasta alcanzar un máximo histórico de 563,4 millones de toneladas (arroz elaborado). Este nivel se situaría ligeramente por encima de las expectativas de abril, en gran medida como consecuencia de un mayor optimismo en los resultados de producción notificados por las autoridades de Camboya (concretamente los relativos a la cosecha de los cultivos principales), Côte d'Ivoire y Malí.
Se prevé que la utilización mundial de cereales en la campaña de 2025/26, que ascendería a 2 946 millones de toneladas, aumente en 70,6 millones de toneladas (un 2,5 %) con respecto a la campaña anterior, debido al mayor consumo de todos los cereales principales, especialmente el maíz, el arroz y el trigo. El incremento de 33,3 millones de toneladas (un 4,5 %) en el uso del maíz como pienso constituye el elemento más importante del aumento de la utilización, ya que las abundantes cosechas han hecho que tanto los suministros nacionales como los exportables estén disponibles a precios atractivos. El uso mundial general de trigo se ha incrementado ligeramente este mes. Si bien el uso del trigo con fines alimentarios se ha revisado a la baja tras las revisiones históricas realizadas en México, la República Islámica del Irán y Türkiye, este descenso se ve más que compensado con las revisiones al alza del uso como pienso y otros usos del trigo en esos mismos países. A pesar de una rebaja de 400 000 toneladas desde abril, se mantiene la previsión de que la utilización mundial de arroz en 2025/26 aumente un contundente 2,6 % hasta alcanzar un máximo histórico de 555,1 millones de toneladas, lo que refleja las expectativas de un fuerte crecimiento continuado de los usos alimentarios y no alimentarios industriales del arroz.
El pronóstico de la FAO para las reservas mundiales de cereales al cierre de las campañas de 2026 se sitúa en 954,6 millones de toneladas, lo que supone un incremento del 9,6 % sobre los niveles de apertura, e indica que las existencias mundiales de trigo y arroz alcanzarán niveles sin precedentes. El pronóstico relativo a las reservas mundiales de cereales aumenta en tan solo 3,1 millones de toneladas con respecto al mes pasado, con una revisión a la baja para la República Islámica del Irán más que compensada por una revisión al alza para la Federación de Rusia, esta última a raíz de los últimos informes sobre una cosecha de trigo en 2025 mejor de lo previsto. Las reservas de cereales secundarios también se revisan al alza este mes, en 1,4 millones de toneladas, debido principalmente al aumento de las estimaciones de las reservas de cebada, maíz y avena, sobre todo en Belarús. Sobre la base de los pronósticos de este mes relativos a las reservas y la utilización, se prevé que la relación entre las reservas mundiales de cereales y su utilización aumente del 29,6 % de la campaña de 2024/25 al 32,3 %, coeficiente indicativo de un nivel desahogado de la oferta. Desde abril, la FAO ha incrementado el pronóstico relativo a las reservas mundiales de arroz en 600 000 toneladas, sobre todo debido a un aumento de la previsión sobre las reservas en Camboya, en consonancia con la mejora de las perspectivas sobre la oferta en el país, y en los Estados Unidos de América y el Japón, debido a unas perspectivas más moderadas de la demanda. Como resultado, ahora se prevé que las reservas mundiales de arroz al cierre de la campaña 2025/26 alcancen un máximo de 219,8 millones de toneladas, lo que supone un aumento interanual del 4,4 % y que bastaría para cubrir 4,7 meses de la utilización mundial prevista de arroz.
Se prevé que el comercio mundial de cereales en 2025/25 (julio/junio) se ubique en 504,3 millones de toneladas, lo cual representa un aumento de 18,9 millones de toneladas (un 3,9 %) respecto al nivel de 2024/25. A pesar de las perturbaciones que afectan al comercio mundial de todos los productos básicos, el comercio de cereales ha mantenido el ritmo previsto durante los primeros meses de 2026. Este mes se realizan ligeras revisiones a la baja del comercio de trigo y maíz basadas en los últimos datos relativos a las importaciones de Etiopía y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, respectivamente. El pronóstico relativo al comercio internacional de arroz es de 60,0 millones de toneladas en 2026 (enero-diciembre), es decir, prácticamente sin cambios con respecto a las previsiones de abril. Aunque a ese nivel los flujos mundiales de arroz se situarían un 1,6 % por debajo del máximo de 2025, seguirían representando el segundo mayor volumen comercial registrado, lo que refleja las perspectivas de un crecimiento continuado de las compras por parte de los países situados en África y Europa, así como una recuperación de las importaciones por parte de América Latina y el Caribe.
Si bien las condiciones siguen siendo favorables en términos generales en la mayoría de las regiones, las perspectivas sobre la producción de trigo y maíz para 2026 están sometidas a un aumento de las presiones sobre los costos de los insumos
Para las cosechas de 2026, el último pronóstico de la FAO relativo a la producción mundial de trigo se ha recortado ligeramente este mes, y ahora se sitúa en 817 millones de toneladas. Esta cifra representa un descenso de cerca del 2 % interanual, aunque la producción prevista se mantiene por encima del promedio quinquenal anterior. Las perspectivas siguen atravesando cierta incertidumbre, debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz, que provocó un aumento de los costos de los insumos, sobre todo de la energía y los fertilizantes, a lo que se sumó un descenso relativo de los precios del trigo. Estos factores están acortando los márgenes de los agricultores y podrían afectar negativamente las decisiones de siembra del trigo, así como reducir las dosis de aplicación de fertilizante, con posibles implicaciones para los rendimientos. Una dinámica similar entre los costos y los precios también está influyendo en las perspectivas de producción para las cosechas de maíz de 2026, con la salvedad añadida de una mayor demanda de biocombustible a base de maíz en respuesta a los elevados precios del crudo.
En gran parte de la Unión Europea, y gracias a unas condiciones meteorológicas favorables constantes, las perspectivas sobre los rendimientos del trigo se mantienen estables, a pesar de que el nuevo déficit de precipitaciones en las zonas central y oriental ha suscitado cierta preocupación. En términos generales, se prevé un descenso interanual de la producción de trigo, como consecuencia de una reducción de las siembras motivada por los precios y las expectativas de que los rendimientos vuelvan a situarse en un nivel promedio tras los máximos de 2025. Las condiciones de la cosecha de trigo de invierno en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte son aparentemente más favorables este año que el anterior, y se espera que la producción aumente de forma moderada en 2026. En la Federación de Rusia, las expectativas de cosecha se mantienen prácticamente sin cambios este mes, y el descenso de las siembras sigue respaldando las perspectivas de un resultado menor en 2026. En Ucrania, el pronóstico relativo a la producción de trigo se mantiene sin cambios y a un nivel comparable al del año anterior —aunque todavía muy por debajo de los niveles registrados antes del conflicto—, ya que se espera que la mejora de las perspectivas de los rendimientos en condiciones meteorológicas favorables compense las reducciones de la superficie cosechada. En los Estados Unidos de América, las expectativas sobre el descenso de la cosecha de trigo en 2026 obedece principalmente a la reducción de la superficie sembrada, mientras que el aumento de las condiciones de sequía, que se refleja en unas peores condiciones de cultivo en abril de 2026 en comparación con el año anterior, está lastrando las perspectivas sobre los rendimientos del trigo; la evolución de estos factores provoca una modesta revisión a la baja del pronóstico de este mes relativo a la producción. El pronóstico relativo a la producción de trigo en el Canadá se mantiene sin cambios, y las previsiones siguen apuntando a un descenso interanual, lo que refleja los indicios anteriores de una reducción de las siembras y una caída prevista de los rendimientos hasta situarse en niveles cercanos al promedio. En la India, a pesar de las recientes irregularidades meteorológicas localizadas, las perspectivas siguen indicando una cosecha de trigo sin precedentes, respaldada en gran medida por unas siembras históricamente elevadas. El pronóstico relativo a la producción del Pakistán y China (continental) se mantiene sin cambios en abril, y se espera que ambos países obtengan un nivel de cosecha de trigo superior al promedio. En los países asiáticos del Cercano Oriente, la persistencia de unas condiciones meteorológicas favorables está reafirmando las perspectivas sobre los rendimientos en Türkiye, lo que contribuye a un ajuste al alza del pronóstico de este mes relativo a la producción y consolida las expectativas de cosecha por encima del promedio en 2026. Unas condiciones meteorológicas igualmente beneficiosas también están respaldando las perspectivas de cosecha de la República Islámica del Irán. En África del Norte, tras el lento inicio de la campaña, la abundancia de las precipitaciones registradas desde diciembre ha elevado el índice de vegetación a niveles superiores al promedio, lo que hace prever un repunte de la producción en 2026 tras dos años consecutivos de cosechas afectadas por la sequía. En los países del hemisferio sur, está en marcha la siembra de los cultivos de trigo de la campaña principal. En Australia, el pronóstico relativo a la producción de 2026 se ha rebajado con respecto a las perspectivas preliminares, lo que refleja una mayor probabilidad de precipitaciones por debajo del promedio asociadas a un posible fenómeno de El Niño que probablemente limite los rendimientos, sumado a un aumento de los costos de los insumos. En Sudáfrica se observan preocupaciones similares, ya que los primeros indicios apuntan a una reducción de las siembras de trigo por debajo del promedio quinquenal, impulsada por unas expectativas meteorológicas desfavorables y unos márgenes más ajustados para los agricultores.
En cuanto a los cultivos de maíz de 2026, la cosecha ya está en marcha en los países del hemisferio sur, mientras que la siembra ha comenzado en los países del hemisferio norte. En el Brasil, se espera que la producción de maíz se mantenga en 2026 por encima del promedio, gracias a unas condiciones meteorológicas favorables y a un ligero aumento de las siembras propiciado por la fuerte demanda de exportaciones. En la Argentina, unos niveles de siembra superiores a los previstos, combinados con unas mejores condiciones pluviométricas, favorecen unas perspectivas de rendimiento superiores al promedio, lo que aumenta la posibilidad de que la producción de maíz alcance niveles sin precedentes en 2026. En Sudáfrica, la persistencia de unas condiciones de cultivo favorables respalda las expectativas respecto a unos rendimientos superiores al promedio; junto con un modesto aumento de la superficie sembrada, la producción total de maíz podría acercarse al máximo histórico de unos 17,5 millones de toneladas observado por última vez en 2017.
Cuadros resumidos


