Quema de Biomasa:
Indicadores de Presión Estado Respuesta
 
 

La quema de biomasa (fuego) es usada como una herramienta para ayudar en una serie de cambios en el uso de la tierra y asuntos relacionados, incluyendo: la apertura de tierras (bosques y sabanas) para uso agrícola y de pastoreo; prácticas agrícolas itinerantes; el control de hierbas, malezas, basuras – y algunas veces plagas – en tierras agrícolas y de pastoreo; la eliminación de barbecho y desechos en campos agrícolas después de la cosecha y el uso doméstico.

Colina incendiada, vista a una distancia de 20 km. Foto: Ken Campbell

Presión

Los componentes principales de la quema de biomasa son los bosques (tropical, templado y boreal); las sabanas; los campos agrícolas después de la cosecha y la madera para cocinar, para calefacción y para la producción de carbón vegetal (Cuadro 1). Se estima que la quema de sabanas tropicales destruye tres veces más materia seca por año que la de selvas tropicales. La gran mayoría de la quema a nivel mundial es iniciada por humanos y los fuegos naturales, causados por los rayos, solamente originan un pequeño porcentaje del total.
 

Cuadro 1
Tipos de Biomasa Quemada: 
Estimativos globales de las cantidades anuales de biomasa quemada y de la liberación resultante de carbono a la atmósfera
Fuente de Quema Biomasa quemada
(Tg materia seca/ año)
Carbón liberado
(Tg materia seca/ año)
Proporción del total de carbono liberado (%)
Sabanas  
3690
1660
42.1
Desechos Agrícolas 
2020
910
23.1
Bosques Tropicales  
1260 
570
14.5 
Leña       
1430
640
16.2
Bosques templados & boreales
280
130
3.3
Carbón Vegetal
21
30
1.0
Total Mundial 
   8700    
3940 
    100.
Fuente: adaptado de Andreae (1991) en Environmental Science and Technology (1995).

Las presiones resultan de dos impactos principales de la quema:

Incremento en la Emisión de Gases de Invernadero: el efecto inmediato de esta quema es la producción y liberación a la atmósfera de gases y partículas resultantes de la combustión de biomasa. Los productos de la combustión instantánea de la vegetación quemada incluyen dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, hidrocarburos distintos a metano, óxido nítrico, cloruro de metilo y varias partículas. Durante la quema de un bosque, el dióxido de carbono que permaneció secuestrado por un período que varía entre décadas y siglos es súbitamente liberado y devuelto a la atmósfera en cuestión de horas. La quema de bosques también destruye un importante sumidero para el dióxido de carbono atmosférico. En consecuencia, las quemas tienen impactos a corto y a largo plazo sobre el presupuesto global del dióxido de carbono.

Bosque maderero ardiendo en Nicaragua. Foto: A. Jaques de DixmundeSi la vegetación quemada no se regenera, el dióxido de carbono liberado permanece en la atmósfera. Si el ecosistema quemado regenera por completo, como tienden a hacerlo las sabanas bajo circunstancias favorables, el dióxido de carbono es removido eventualmente de la atmósfera a través de la fotosíntesis e incorporado de nuevo en el crecimiento vegetativo. Sin embargo, si se evita la regeneración - como por ejemplo con el pastoreo y ramoneo excesivo del material en crecimiento, el dióxido de carbono no se reincorpora ni a la vegetación ni al suelo. Pese a lo anterior, otras emisiones gaseosas, permanecen en la atmósfera.

Los gases producidos son medioambientalmente significativos. Los gases invernadero, dióxido de carbono y metano, tienen influencia sobre el clima global. Las partículas de combustión afectan el presupuesto global de radiación y clima. El monóxido de carbono, el metano, los hidrocarburos distintos al metano y el óxido nítrico son gases químicamente activos que contribuyen al calentamiento global o cambio climático. El cloruro de metilo es una fuente de cloro atmosférico que conduce a la destrucción del ozono en la estratosfera. Se descubrió recientemente que la quema de biomasa es también una fuente global importante de bromuro atmosférico en forma de bromuro de metilo. El bromuro contribuye a la destrucción química del ozono en la estratosfera y es aproximadamente 40 veces más eficiente en dicho proceso que el cloruro, en una relación de molécula a molécula.
Área quemada en Botswana, 1997. Dept. Met. Services, Botswana

Las mediciones han demostrado que además de la producción instantánea de gases traza y partículas resultantes de la combustión de biomasa, las quemas también mejoran las emisiones biogénicas de óxido nítrico y óxido nitroso en el suelo. Se cree que estas emisiones están relacionadas con concentraciones crecientes de amonio encontradas en el suelo después de una quema. El amonio, componente nitrogenado importante en las cenizas, es el sustrato de la nitrificación, la cual es el proceso microbiano considerado responsable por la producción de óxido nítrico y óxido nitroso. El aumento en las emisiones biogénicas de estos óxidos en el suelo puede ser comparable o incluso sobrepasar la producción instantánea de estos gases durante la quema de biomasa.

Los Cambios en los niveles de biodiversidad pueden ilustrarse mediante ejemplos en los cuales el fuego ha sido usado bajo condiciones experimentales (Ver Cuadro 2). En general, la quema continuada durante varios años resulta en la reducción a largo plazo de niveles de biodiversidad. No obstante, algunas comunidades vegetales dependen del fuego para su supervivencia. Algunas consideraciones importantes a tener en cuenta son la frecuencia de las quemas (por ejemplo, se presentan cada año?) y el estado de la vegetación (qué tan seca es?). Esta última pregunta se relaciona con la temperatura a la cual arden los fuegos. Los fuegos que se producen muy tarde en una estación seca son más calientes y más destructivos que los fuegos que se presentan más temprano cuando la vegetación aún tiene humedad residual.
 

Cuadro 2
Impacto de la quema de matorrales sobre la diversidad florística de los bosques de Costa de Marfil

Se ha realizado investigación a largo plazo sobre el impacto de la quema de matorrales sobre la diversidad florística de los bosques. El efecto de dichas quemas sobre la evolución de la vegetación arbórea natural fue estudiado por primera vez en 1936 en Kokondekro por A. Aubreville en un barbecho de 7 años cubierto por vegetación homogénea. El campo experimental fue dividido en tres parcelas de dos hectáreas cada una. La primera fue protegida contra el fuego, la segunda se quemó anualmente cada 15 de diciembre (quema temprana) y la tercera se quemó el 15 de marzo de cada año (quema tardía). Siete evaluaciones se llevaron a cabo entre 1937 y 1994 e indican la evolución de la vegetación natural.

  • La parcela sometida a las quemas tardías (fuegos calientes) mostró una reducción en el número y densidad de especies de plantas con altura mayor a 1.30 m. En 1994, permanecían únicamente unas pocas especies resistentes al fuego. Sus tallos son retorcidos y su follaje está dañado por el fuego intensivo y repetido.
  • El número de especies en la parcela sujeta a quemas tempranas (fuegos menos calientes) es más del doble del originalmente encontrado en 1937. La calidad del suelo es un factor importante. En suelo fértil el dosel se cerró después de 30 años y , como resultado, limitó el crecimiento de plantas herbáceas y retardó su desecación reduciendo el riesgo de incendios. La vegetación tendió hacia un tipo de bosque seco. Unicamente los árboles que crecieron después del decrecimiento en la intensidad del fuego serán apropiados para la producción de madera aserrada. En suelo menos fértil el dosel aún no se ha cerrado, las malezas son abundantes y los incendios anuales continúan destruyendo los brotes terminales. Los tallos son retorcidos y útiles únicamente para leña.
  • En la primera parcela (protegida del fuego), el número de especies casi se ha triplicado. El bosque es ahora un seudoclímax denso con un sotobosque ligero. Los tallos son generalmente rectos y cilíndricos y adecuados para el procesamiento de maderas de gran valor. Esta es la única parcela en donde florecen las plantas trepadoras.

Estado

Al combinar los estimativos de las cantidades globales anuales de biomasa que son quemadas con la información acerca de las tasas de emisión de varios compuestos producidos durante las quemas, se han obtenido estimativos de las emisiones globales (Cuadro 3).

Por lo tanto los indicadores de estado se caracterizan por:

El peor escenario de caso – es decir, la mayor destrucción y las mayores emisiones – resultarían de las quemas que suceden hacia el final de una estación seca cuando el material combustible arde a las mayores temperaturas, causando los más grandes niveles de destrucción de biomasa y resultando en la mayor extensión de área quemada.

Los resultados de las quemas son niveles crecientes de dióxido de carbono atmosférico y otras emisiones relacionadas con el calentamiento global.
 

Cuadro 3
La contribución de la quema a las emisiones globales. Comparación de emisiones globales de biomasa quemada con emisiones de todas las fuentes.
Categoría Biomasa quemada
(Tg elemento/año)
Todas las fuentes
(Tg elemento/año)
Proporción de Biomasa quemada (%)
Dióxido de Carbono (bruto)
Dióxido de Carbono (neto)
Monóxido de Carbono
Hidrocarburos distintos al Metano
Oxido Nítrico
Amoníaco
Gases de azufre
Cloruro de Metilo
Hidrógeno
Ozono Troposférico
Total de materia particulada
Carbono orgánico particulado
Carbono elemental (hollín)
3500 
1800 
 350 
   38 
   24
     8.5 
     5.3 
     2.8 
     0.51 
   19 
 420 
 104 
   69
8700 
7000 
1100 
  380 
  100 
    40 
    44 
  150 
      2.3 
    75 
110 
1530 
  180
  40 
  26 
  32 
  10 
  24
  21 
  12 
    2 
  22 
  25 
  38 
    7 
  39
     19   <22 86

Fuente: Andreae (1991) en Environmental Science and Technology (1995)

Fuego y humo cubriendo Indonesia, 11 Septiembre 1997

Respuesta

La mayoría de incendios en sabanas y otras áreas de pastoreo son antropogénicas por naturaleza. Como resultado, cambios en las prácticas de manejo del uso de la tierra pueden determinar diferencias significativas en los principales indicadores listados arriba.

Por lo tanto, la respuesta puede estar caracterizada por:

Lecturas Adicionales:

Andreae, M.O. (1991). In Global Biomass Burning: Atmospheric Climatic and Biospheric Implications; Levine, J.S. E.; The MIT Press, Cambridge, MA.

NASA, 1999. Biomass burning and global change. http://asd-www.larc.nasa.gov/biomass_burn/biomass_burn.html

Levine, J.S. 1994. Biomass burning and the production of greenhosue gases. In: Zepp, R.G. (ed) 1994. Climate Biosphere Interaction: Biogenic Emissions and Environmental Effects of Climate Change. John Wiley and Sons. ISBN 0-471-58943-3. http://asd-www.larc.nasa.gov/biomass_burn/biomass.html

Environmental Science and Technology (1995). Biomass Burning: A Driver for Global Change. http://asd-www.larc.nasa.gov/biomass_burn/globe_impact.html

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