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INICIATIVA DE POLÍTICAS PECUARIAS EN FAVOR DE LOS POBRES
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Políticas y estrategias para combatir la vulnerabilidad de los pastores nómadas en el África subsahariana

El pastoreo nómada extensivo en praderas colectivas es el principal sistema de producción de las regiones áridas del mundo. Estimaciones recientes indican que en todo el planeta hay alrededor de 120 millones de pastores y agropastores nómadas, de los cuales 50 millones viven en el África subsahariana. En todo el mundo, los pastores nómadas constituyen uno de los subgrupos más pobres de la población. Entre los pastores nómadas africanos, por ejemplo, la frecuencia de la pobreza extrema varía entre 25 por ciento y 55 por ciento.

Por lo tanto, en el África subsahariana cualquier intento de alcanzar el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el número de personas que viven en la pobreza extrema debe incluir a los pastores nómadas. Para las políticas es fundamental decidir si es preferible invertir en desarrollo pastoral o concebir estrategias de salida para los pastores nómadas, que les permitieran abandonar la cría de ganado.

Hay buenas razones económicas para invertir en desarrollo pastoral. En primer lugar, el pastoreo es el mejor medio, si no el único, para explotar productiva y sosteniblemente los recursos naturales de las zonas áridas y semiáridas, que de otro modo se desaprovecharían. En segundo lugar, en el África subsahariana la población dedicada al pastoreo produce una gran parte del suministro de carne, con una eficacia por unidad de tierra equivalente a la de los ganaderos "modernos".

Sin embargo, al mismo tiempo se necesitan estrategias de apoyo a otras actividades lucrativas para algunos pastores nómadas y agropastores, a fin de reducir las presiones cada vez mayores de la población y el ganado en las tierras áridas.

La vulnerabilidad de los pastores nómadas

Las zonas áridas del África subsahariana, donde se ganan la vida los pastores nómadas, se caracterizan por tener suelos con poca materia orgánica y contenido de nutrientes, una extremada variabilidad anual de la lluvia, y sequía frecuente.

Con el paso de los siglos, los pastores nómadas han perfeccionado eficaces mecanismos para sobrevivir en este medio ambiente imprevisible y peligroso. Destacan entre las estrategias tradicionales de gestión de riesgos: acumulación de ganado, desplazamientos habituales y oportunistas de los rebaños de acuerdo a las pautas pluviales, diversificación de las razas y variedades de ganado, y dispersión de los rebaños entre los integrantes de las comunidades.

Por diversas razones estas estrategias para la gestión de riesgos han perdido eficacia en los últimos decenios y han aumentado los niveles de pobreza entre las poblaciones de pastores nómadas. En primer lugar, el crecimiento demográfico y el consiguiente aumento del ganado, sumado a la degradación de las tierras, están mermando la abundancia relativa de los recursos naturales. En segundo lugar, la expansión de la agricultura de las zonas semiáridas a las áridas (el "reverdecimiento" del Sahel) y la tendencia generalizada a establecer derechos de propiedad privada de las tierras han limitado la movilidad de los pastores nómadas. En tercer lugar, como han cambiado las preferencias de los pastores nómadas, se ha fortalecido su integración en los mercados y están más expuestos a los riesgos del mismo y a la competencia de grandes unidades productivas a menudo de alta densidad de capital.

Por consiguiente, los pastores son más vulnerables que nunca a muchos riesgos que están fuera del control directo de las personas, los hogares y las comunidades. Así, el principal desafío para los encargados de elaborar las políticas es crear un entorno económico e institucional que reduzca la vulnerabilidad de los pastores nómadas a los riesgos que afrontan. Este entorno deberá reducir los conflictos por el acceso a los recursos, además de permitir a los pastores nómadas afrontar con eficacia los riesgos planteados por el clima y el mercado, así como salir de la pobreza y contribuir al desarrollo económico.

El enfoque de los medios de subsistencia sostenibles

El enfoque de los medios de subsistencia sostenibles proporciona un marco para evaluar cómo repercuten los riesgos, las crisis y las tendencias de largo plazo en los medios de subsistencia de los pastores nómadas.

Este enfoque determina primero los principales activos de las personas, que son el capital natural, material, humano, económico y social. Por una parte, los principales activos de los pastores nómadas son su ganado, el acceso a las tierras y el agua, y su entramado social. Por otra parte, estos pastores suelen tener poca instrucción y limitados activos económicos, por lo general representados exclusivamente por su ganado.

El enfoque de los medios de subsistencia sostenibles estudia la forma en que los pastores nómadas, en el entorno económico e institucional general, combinan sus activos para sobrevivir y producir.

En este marco, los riesgos pueden producir dos tipos de efectos en la actividad de los pastores nómadas. En primer lugar, algunos activos están sujetos de por sí sujetos a riesgos, por ejemplo, la sequía o una epidemia pueden reducir considerablemente el tamaño de los rebaños; los conflictos étnicos pueden mermar el capital social de la comunidad. En segundo lugar, la transformación de los activos en prestaciones sociales o económicas está sujeta a riesgos: por ejemplo, la ocupación de tierras por los agricultores sedentarios puede impedir a los pastores nómadas tener acceso a los abrevaderos; el deterioro de las condiciones comerciales del ganado reducen el beneficio de su venta.

Políticas y estrategias para reducir la vulnerabilidad

Los encargados de elaborar las políticas afrontan una tarea difícil en la formulación de políticas y estrategias para reducir la vulnerabilidad de los pastores nómadas. En efecto, aún no se comprenden plenamente muchos aspectos relacionados de esta vulnerabilidad y cómo reducirla, para lo cual se necesita hacer investigación aplicada.

Los encargados de elaborar las políticas deberían tener en cuenta para comenzar la diferencia entre los riesgos idiosincrásicos, que presentan algunos hogares (como la muerte del principal sostén económico) y los riesgos covariantes, correspondientes a regiones más amplias e incluso a países (por ejemplo, una sequía o una epidemia).

Las políticas destinadas a reducir los riesgos idiosincrásicos se insertan en las estrategias habituales de reducción de la pobreza formuladas por la mayoría de los países del África subsahariana. Incluyen, por ejemplo, programas de instrucción, de salud pública y el establecimiento de instituciones de microfinanciación. Estas medidas tienen como objetivo mejorar la capacidad de las personas para afrontar con riesgos concretos, personales o del hogar, en gran medida sin importar sus activos (ganado) iniciales.

Por otra parte, se necesitan políticas y estrategias específicas para reducir la vulnerabilidad de los pastores nómadas a los riesgos covariantes, que repercuten en el conjunto de estos pastores. Las políticas varían de acuerdo a los riesgos que combaten, pero deben basarse en algunos principios comunes. En especial, deben combinar estrategias para reducir, atenuar y afrontar los riesgos. El resultado más deseable sería reducir la probabilidad de cualquier riesgo hasta eliminarla. Dado que es imposible lograrlo, se requiere elaborar estrategias que al mismo tiempo reduzcan las repercusiones de las crisis en los medios de subsistencia de los pastores nómadas y propicien la rehabilitación o diversificación de estos medios cuando se presente una crisis.

Un examen de las políticas de algunos países del África subsahariana indica que hasta ahora las principales actividades se han concentrado en responder a los riesgos que representan la sequía, las epidemias, la exclusión de los mercados y los conflictos sociales. No existen soluciones generales, pero se están creando estrategias interesantes e innovadoras. Kenya ofrece un ejemplo de concepción y ejecución de políticas eficaces para la gestión de las sequías. Burkina Faso ha elaborado con éxito enfoques para la gestión de los conflictos entre pastores nómadas y agricultores en zonas áridas y semiáridas. Diversos países del África occidental y oriental han ofrecido empleos públicos no agrícolas a pastores nómadas con la finalidad de promover la diversificación de sus fuentes de ingresos y reducir su vulnerabilidad. Simultáneamente, desde luego, existen varios ejemplos de políticas ineficaces que no han dado buenos resultados.

De esta manera, quedan claras tres cosas. En primer lugar, dado que las políticas para los pastores nómadas no pueden ser iguales a las destinadas a las regiones sedentarias, es necesario investigar formas novedosas e innovadoras para servir a los intereses de los pastores nómadas. En segundo lugar, los encargados de elaborar las políticas suelen abstenerse de invertir en intervenciones para disminuir los riesgos, porque es casi imposible documentar las "crisis que se previnieron" y atribuir que no ocurrieran a cualquier intervención previa. En tercer lugar, las políticas y las estrategias que tienen como finalidad reducir la vulnerabilidad deben incluirse en un proceso de desarrollo más amplio, cuyo objetivo último trascienda dar apoyo a los pastores nómadas para superar alguna crisis exógena, y más bien sea darles capacidad de recuperación ante las numerosas crisis ambientales, sanitarias y económicas cada vez más frecuentes en la economía mundializada.


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