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Ganado y La Protección de los Medios de Vida

 

La producción en pequeña escala sigue siendo el modelo de empresa dominante en la agricultura mundial, sobre todo por el gran número de granjas familiares en los países de bajos ingresos. Dos retos destacados para estos pequeños productores rurales son el riesgo y la vulnerabilidad. Dado que son sobre todo pobres, los pequeños productores tienen más posibilidades de experimentar adversidades externas que los grupos de ingresos más elevados. En respuesta a esta situación, los pequeños productores han elaborado estrategias para la gestión previa del riesgo y para afrontarlo a posteriori.

 

La ganadería puede contribuir a la gestión del riesgo de muchas maneras. El ganado es complemento de la mano de obra y del capital, pudiendo, por tanto, compensar las variaciones en la disponibilidad de los dos factores. Con respecto a la mano de obra, el ganado también puede servir de sustituto. Esto es muy importante cuando se gestionan riesgos derivados de los mercados laborales, en los que las demandas estacionales pueden llevar a los trabajadores a actividades temporales de mayor valor, y en el caso de las migraciones, cuando los miembros de las familias pueden dejar sus casas por períodos largos. Dado que el ganado se reproduce, también constituye un activo que puede apreciarse incluso cuando los precios son estables. Al mismo tiempo, los tiempos de realización del valor de los activos pueden ser más flexibles que en el caso de muchos otros productos agrícolas.

 

Otra capacidad importante para los pobres es la de arreglarse ante el riesgo, es decir, abordar las situaciones de crisis reduciendo la variabilidad del consumo a pesar de las fluctuaciones en los ingresos. También en este caso la ganadería presenta muchas ventajas. El ganado es en general más fácil de adaptar a las crisis ambientales que los cultivos. Se puede desplazar, lo que incrementa la posibilidad de supervivencia, y también puede ser relativamente omnívoro, con lo que puede sobrevivir al deterioro dramático de determinadas fuentes de alimento. En concreto, las variedades nativas de animales se adaptan a los riesgos ambientales locales y utilizan de manera eficiente los recursos naturales. Por último, el suministro de alimentos, como por ejemplo la leche y los huevos, por parte de los animales de granja proporciona un seguro nutricional y oportunidades de facilitar el consumo para las familias.

 

Por todos estos motivos, el ganado puede incrementar realmente las posibilidades de supervivencia de los pobres con acceso al mismo en gran medida mediante la transferencia de riesgos a los animales.