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Argentina

Fuente: FAO-Forestry. Cláusula de exención de responsabilidad.
Versión: 2000
Geografía y población
La República Argentina está situada en el extremo sur del continente
americano. La superficie continental se extiende a lo largo de 3 700 km entre los
21° 46' y 55° 03' S de latitud y los 53° 38' y 73° 35' W
de longitud. El país limita al norte con Bolivia, al nordeste con Paraguay, al este con
Brasil, Uruguay y el Océano Atlántico, al oeste con Chile y al sur con Chile y la
Antártida. Su superficie total es de 3 761 274 km2, con una superficie
continental de 2 780 400 km². Su superficie cultivable se estima en torno a los 177
millones de ha, de las cuales en 1997 se cultivaban 27,2 millones de ha (25 de cultivos
anuales y 2,2 de cultivos permanentes). Administrativamente, el país lo integran 23
provincias y la Capital Federal (Buenos Aires).
Argentina se divide en cuatro grandes regiones geomorfológicas: los
Andes, el Norte, la Pampa y la Patagonia. La Cordillera de Los Andes se extiende a lo
largo de la parte occidental del país. El Norte se sitúa entre el límite norte del
país y la Pampa y está compuesto por las sub-regiones de El Gran Chaco y Mesopotamia,
esta última entre los ríos Uruguay y Paraná. La llanura central o Pampa está limitada
al sur por el río Colorado y al este por el Océano Atlántico, extendiéndose por el
oeste hasta el piedemonte de la Cordillera de los Andes y al norte hasta el Gran Chaco.
Finalmente al sur, desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego, se extiende la
Patagonia.
La población total era de 32,6 millones de habitantes según el
último dato disponible del Censo Nacional de 1991, con un 87,8 por ciento es población
urbana y un 12,2 por ciento población rural, lo que indicaba un progresivo incremento de
la población urbana en detrimento de la rural con respecto a censos anteriores. En 1997
la población total del país ascendía a 35 671 000 de habitantes, con un crecimiento
medio anual en esos últimos 6 años del 1,5 por ciento. De este total, el 11,4 por ciento
era población rural. La densidad de población promedio era cercana a los 13
habitantes/km2, variando de 0,4 hab/km2 en la Patagonia hasta 14 827
hab/km2 en Buenos Aires (Capital Federal).
La contribución de la actividad agrícola al PIB nacional se ha
mantenido sensiblemente uniforme en los últimos años, pasando del 8,2 por ciento en 1975
al 7,3 por ciento en 1997. En 1997, el 10,4 por ciento de la población activa se empleaba
en la agricultura.
Clima y recursos hídricos
Clima
Las diferencias latitudinales de Argentina, la Cordillera de los
Andes y a la influencia moderadora de los Océanos Atlántico y Pacífico determina una
amplia variabilidad climática, desde el clima subtropical húmedo en su parte norte hasta
el clima frío en el sur o el polar en las altitudes más elevadas de la Cordillera, con
predominio del clima templado en la mayor parte del territorio.
Las precipitaciones del país varían desde 2 000 mm de media anual en
la Selva Misionera y Bosques subantárticos a 50 mm en extensas zonas del centro oeste
(San Juan y La Rioja). El país presenta tres grandes regiones climáticas: Húmeda,
Semiárida y Árida, separadas por las isoyetas de 800 y 500 mm respectivamente.
Recursos Hídricos
La precipitación media anual es de 600 mm, que suponen un volumen
anual de 1 668 km3. De este volumen total, cerca del 83 por ciento se pierde en
evapotranspiración y evaporación directa de las masas de agua, por lo que los recursos
hídricos internos renovables anuales son de 276 km3. La escorrentía
superficial total se estima en 814 km3/año, de los cuales 538 km3/año
provienen de los aportes de los países limítrofes, especialmente de la cuenca del río
Paraná-Paraguay y del río Uruguay.
La disposición orográfica del país determina la formación de tres
vertientes hidrográficas: Atlántico, Pacífico y Cuencas Endorreicas. Estas grandes
vertientes, a su vez, se subdividen en sistemas y cuencas hidrográficas, respectivamente.
En la siguiente tabla, se detallan las principales características de los sistemas.
Principales vertientes y sistemas hidrográficos de Argentina
| Vertiente |
Sistema |
Superficie
drenada (*) (km²) |
Principales
cuencas |
Escorrentía
media anual (106 m3 ) |
Caudal
Específico (l/s km2) |
| Atlántica |
Paraná |
3
092 000 |
Paraná, Iguazú, Santa Lucía,
Corrientes, Guayquiraró, Feliciano, Gualeguay, Arrecifes |
694
770 |
7,1
|
| Paraguay |
Paraguay, Pilcomayo, Bermejo |
| Uruguay |
Uruguay, Pepirí-Guazú, Aguapey,
Mirinay, Mocoretá, Gualeguaychú |
| Río de la Plata y Provincia de
Buenos Aires hasta el río Colorado |
181 203 |
Plata, Salado |
4 636 |
0,8 |
| Colorado |
92 840 |
Colorado, Vinchina, Jáchal, San
Juan, Mendoza, Riodesaguadero, Tunuyán, Diamante, Atuel |
10 060 |
3,4 |
| Ríos Patagónicos |
356 033 |
Neuguén, Limay, Negro, Chubut,
Senguerr y Chico, |
61 211 |
5,5 |
| Pacífico |
Aportes al Océano Pacífico |
33 455 |
Hua-Hum, Manso y Puelo,
Futaleufú, Carrenleufú y Pico, Simpson, Pueyrredón, Mayer, Vizcachas, Fagnano |
38 222 |
36,2 |
| Cuencas Endorreicas |
Mar Chiquita, Región Serrana,
Pampeana y Salares |
298 056 |
|
5 866 |
0,6 |
| Total |
|
4 053 587 |
|
814 765 |
6,4 |
(*) incluye la superficie completa de
las cuencas de los cursos hídricos que drenan en Argentina.
El volumen de agua que sale de Argentina a través de los principales
ríos que drenan al Océano Pacífico se estima en 38 km3/año, considerando
sólo las salidas a Chile.
Con respecto a los recursos hídricos subterráneos, existe
información sobre acuíferos locales, especialmente en las áreas de Cuyo, Noroeste y
Región Pampeana, pero no en el ámbito nacional.
Lagos y embalses
La capacidad total de los embalses de Argentina se cifra en torno a
los 186 km3, de los cuales los grandes embalses (aquellos cuya capacidad es
superior a los 1 000 millones de m3) almacenan el 96 por ciento de la capacidad
total. Cabe destacar el embalse de Yacyretá, situado en el río Paraná en la frontera
con Paraguay (provincia de Corrientes), con fines principalmente hidroeléctricos que se
utiliza para el suministro de energía eléctrica en Argentina.
Extracción del agua
La distribución de la extracción del agua por sectores se detalla
en la siguiente figura.

Figura 1. Extracción del agua por sectores. Total: 28,6 km3
en 1995.
Hay que destacar la gran presión que ejerce la población en la
provincia de Buenos Aires, donde se asienta el 47,7 por ciento de la población del país.
El porcentaje de la población total abastecida de agua potable era en 1991 del 70,6 por
ciento.
Desarrollo del riego y el drenaje
La etapa de racionalización del uso del agua en Argentina comenzó
a finales del siglo XIX con la construcción de nuevos diques y obras de derivación en la
provincia de Mendoza y posteriormente en San Juan, Tucumán y el Alto valle del Río
Negro, obras en su mayoría diseñadas y construidas a partir del año 1898. En 1909, el
Gobierno Nacional dictó la Ley Nacional de Irrigación Número 6546, que impulsó la
realización en el país de gran número de obras hidráulicas de derivación y la
creación de nuevos sistemas de riego. La entrada en el mercado nacional de los equipos de
bombeo, en la década de los años 50, introdujo importantes cambios en el riego
argentino, sobre todo, una ampliación en la superficie bajo riego así como la mejora en
la sistematización de la tierra, preparación del suelo, aplicación del agua, mejora en
las eficiencias, diversificación en los cultivos y posteriormente la introducción de
técnicas de aspersión y riego localizado, debido al mayor costo del agua y la necesidad
de recuperar las inversiones realizadas mediante la producción de cultivos de alta
rentabilidad.
En general, la superficie regada en Argentina ha tenido una evolución
muy discontínua. Se puede observar que la superficie regada pasó de 1 065 000 ha en 1970
a 1 246 748 ha según el Censo Nacional Agropecuario de 1988 y 1 437 275 ha en 1995,
según encuesta a las diferentes provincias por parte de la Dirección Nacional de
Recursos Hídricos. La evolución en dicho período ha sido muy variable en las diferentes
regiones. En la mayor parte de las regiones áridas y semi-áridas, donde la actividad
agraria necesita el riego para su desarrollo, la superficie bajo riego ha permanecido
constante e incluso ha disminuido, mientras que en la región húmeda, donde se lleva a
cabo un riego de apoyo especialmente dirigido a cereales y oleaginosas, se ha producido un
importante aumento. En la Figura 2 se observa la evolución de la superficie regada, por
provincias, en dicho período.

Figura 2. Evolución por provincias de la superficie regada en el
período 1970-1995
Si se tienen en cuenta la aptitud de los suelos y la disponibilidad del
recurso hídrico, la superficie potencial de riego estimada es cercana a las 6,1 millones
de ha, el 44 por ciento en las regiones áridas y el 56 por ciento restante en las
regiones húmedas. Se estima que aproximadamente unos 95 millones de ha presentan suelos
aptos para el riego, mientras que el agua es el factor limitante para este desarrollo.
Aunque no se dispone de cifras precisas sobre la superficie puesta en
riego, la superficie total en 1995 era cercana a los 2 100 000 ha, considerando la
superficie empadronada, aquella con concesión o con derecho de agua registrado en el
padrón correspondiente, y la regada. Dicha superficie representa el 7,7 por ciento de la
superficie cultivada del país, correspondiendo al área regada en 1995, aproximadamente
el 76 por ciento de esta superficie.

Figura 3. Superficie regada en 1995, por provincias.
De la superficie regada en 1995, se estima que un 78 por ciento
pertenecía al sector público y un 22 por ciento al sector privado (ver Figura 3). En el
sector público, los usuarios se hacen cargo de la operación y mantenimiento de la
infraestructura menor, mientras que en el caso de las captaciones y red primaria de riego
y drenaje, ésta ha sido asumida por las instituciones que administran el recurso
hídrico. Este hecho, contrario a lo dispuesto en la mayor parte de las leyes de aguas, ha
creado una situación de irresponsabilidad social en lo relativo al precio del agua y a la
importancia de la eficiencia. En algunas provincias se paga una tarifa del agua que no
cubre la totalidad de los costes de operación y mantenimiento. Sin embargo, los índices
de morosidad son altos. En el caso de Mendoza, en dichas tarifas también se incluyen los
costos de amortización de las inversiones realizadas en las obras de riego.
Las Asociaciones de Usuarios, generalmente denominadas Consorcios,
Inspecciones de Cauce o Asociaciones de Regantes, fueron constituidas en su mayor parte
por iniciativa propia y comprenden a todos aquellos usuarios del agua que dependen de un
mismo canal de distribución del agua. Otros reúnen un mayor número de canales,
asociando consorcios (inspecciones Unificadas de Mendoza, Consorcio del Valle de los
Pericos en Jujuy, etc.) para obtener mayor representatividad.
En cuanto al origen del agua de riego, el 74,3 por ciento se realiza
con aguas superficiales y un 25,7 por ciento con aguas subterráneas. Las captaciones de
agua para riego se realizan fundamentalmente a partir de embalses y derivaciones de los
ríos. En casos excepcionales se bombea de forma directa desde los ríos. Con respecto a
la reutilización de las aguas residuales, si bien en la Provincia de Mendoza se vienen
usando desde hace años las aguas residuales industriales mezcladas con las aguas de
riego, sólo desde el año 1996 se le ha dado forma legal a la reutilización de aguas
residuales tratadas mediante la definición de los parámetros mínimos de calidad de los
efluentes tanto domésticos como industriales. Con dicha resolución comienza la
organización de Áreas de Cultivos Restringidos (ACRES) controlados por el Departamento
General de Irrigación. Se están llevando a cabo iniciativas similares en las restantes
provincias con clima árido y semi-árido.

Figura 4. Origen del agua de riego en 1995.
La técnica de riego más utilizada, según datos de 1988, era el riego
por superficie, con 1 389 544 ha, mientras que la superficie puesta en riego por
aspersión y riego localizado era de 65 207 ha. Debido a la escasez de agua y a la
diversificación de cultivos dirigida hacia la exportación, existe en el país una
tendencia creciente a la mejora de la eficiencia de los sistemas y métodos de riego, en
especial en las regiones áridas y semi-áridas. A partir de 1991, se ha venido
manifestando una tendencia creciente en el uso de sistemas presurizados, en principio en
las áreas más húmedas como riego suplementario (principalmente riego por aspersión) y
en menor escala en los valles piedemontanos de Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza,
como consecuencia del cultivo de jojoba (Catamarca y La Rioja), el olivo y la vid (San
Juan) y de la reactivación del mercado de vinos finos (Mendoza). La distribución de los
principales cultivos en regadío sembrados en 1995, se detalla en la Figura 4.

Figura 5. Distribución en porcentaje de los cultivos en la
superficie regada en Argentina (1995).
En las zonas más húmedas, donde se realiza un riego
suplementario, el crecimiento en estos últimos años de la superficie puesta en riego ha
sido debido al incremento en el precio internacional de los granos en las décadas de los
70 y los 90 y la importación de equipos de riego presurizados a costos más accesibles.
El costo medio de adecuación para riego de sistemas de riego públicos
menores de 5 000 ha en 1998 era de 1 400 $EE.UU/ha para el riego por superficie, 2 500
$EE.UU/ha para el riego por aspersión y 3 500 $EE.UU/ha para el riego localizado. Estos
costes incluían la instalación extrapredial desde la captación hasta la bocatoma de
finca. En el riego privado, para superficies menores (de 20 a 100 ha), estos costes se
reducían a 800 $EE.UU/ha para el riego por superficie, 1 500 $EE.UU/ha para el riego por
aspersión y 2 800 $EE.UU/ha para el riego localizado.
Los costes de operación y mantenimiento varíaban de 15 a 30 $EE.UU/ha
en el riego privado a 20 a 40 $EE.UU/ha en el riego público.
Entorno institucional
Hasta 1992, Agua y Energía de la Nación, junto con los
correspondientes Organismos provinciales, se encargó del desarrollo de las obras de riego
a nivel nacional. A partir de entonces se produjo la transferencia de esta responsabilidad
a las provincias, excepto en algunas provincias como Mendoza y San Juan donde la
administración de los recursos hídricos siempre fue responsabilidad provincial. Dicha
transferencia se encuentra en la actualidad prácticamente concluida con la creación de
diferentes entes provinciales (Administraciones Provinciales del Agua) encargados de la
administración y operación de los sistemas de riego públicos. En ocasiones, en el
proceso de descentralización se ha producido una duplicidad de funciones y dificultades
en la coordinación con la estructura del Gobierno Central.
Dentro de las Entidades Provinciales, algunas de ellas constituyen
organismos específicos dedicados al riego, como es el caso de Catamarca, Mendoza,
Santiago del Estero y Tucumán, mientras que en otras pertenecen al área de recursos
naturales, producción agraria (Córdoba, Neuquén y Tierra del Fuego) o recursos
hídricos (Jujuy, La Rioja, Río Negro, Salta, San Luis y Santa Cruz).
De acuerdo a la Constitución Nacional, las provincias se han reservado
todos los poderes y derechos sobre el uso y administración de los recursos hídricos. Las
diferentes legislaciones provinciales contemplan, en general, preferencia en el uso del
agua para abastecimiento de la población, variando las preferencias en los sectores
restantes según la importancia económica y social de cada sector en la provincia. El
derecho de agua con fines agrícolas es, en la mayoría de las provincias, inherente a la
propiedad de la tierra y se otorga mediante concesión de carácter permanente o eventual
según la disponibilidad del recurso. La mayoría de las leyes provinciales definen la
obligatoriedad de los usuarios para realizar las labores de operación y mantenimiento,
financiar costos y el régimen sancionador. Establecen una administración provincial del
agua, aunque pocas de forma específica para el riego, y la constitución de
organizaciones de usuarios para el uso del agua.
Tendencias en la gestión de los recursos hídricos
Se encuentra en tratativas la ejecución del Plan Maestro de
Recursos Hídricos para Argentina, con un alcance de 25 años, dentro del cual se
incluirán aspectos relacionados con la conservación de los recursos hídricos,
especialmente en lo relativo a la contaminación, conservación de suelos, necesidad de
fijar un caudal ecológico y protección de los acuíferos. En el ámbito provincial,
Mendoza y La Rioja están preparando los planes hídricos provinciales y los programas de
modernización de la gestión de los recursos hídricos.
Se prevé el uso del agua subterránea en algunas regiones como
complemento a la escasez de aguas superficiales, ya que especialmente en las zonas áridas
y semiáridas, las concesiones permanentes de este recurso están ya comprometidas.
Dentro del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP),
financiado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, existen
diferentes proyectos que tienen como principales objetivos la ordenación de los recursos,
la rehabilitación y modernización de los sistemas de riego existentes, la construcción
de nuevos sistemas, en menor proporción, así como componentes de capacitación y
asistencia técnica a agricultores. También se incluye en estos proyectos una componente
de drenaje.
Dentro de estos proyectos cabe destacar el "Programa de riego y
drenaje para la provincia de Mendoza (PRM)", así como el "Proyecto de manejo
sustentable del riego complementariuo en la región pampeana". El primero
beneficiará cerca de 28 000 ha, estando dirigido principalmente a la rehabilitación y
modernización de sistemas de riego existentes, modernización del manejo de los recursos
hídricos y a la capacitación en los dos anteriores aspectos. En el segundo, dirigido a
pequeños y medianos productores que estén integrados en alguna forma asociativa y
cuenten con asesoramiento técnico organizado, se ha previsto beneficiar con riego
suplementario unas 150 000 ha de granos y forrajeras (a un ritmo de 30 000 ha/año) para
conseguir una producción diferencial de 282 800 t/año de maíz, 98 175 t/año de trigo y
16 850 t/año de soja. En este último proyecto, se pretende solventar las deficiencias
encontradas en el desarrollo y la transferencia de tecnología, la capacitación y el uso
sustentable de los recursos hídricos, especialmente los de origen subterráneo.
En el riego se evidencia un cambio en los modelos de producción, con
una tendencia hacia la diversificación de cultivos y el ahorro de agua. Sin embargo, un
incremento de la superficie en las zonas áridas pasa por un incremento de las eficiencias
o los recursos no convencionales. Para incrementar los recursos hídricos en estas zonas
con déficit, se han emprendido también en diferentes provincias estudios para la
reutilización de aguas residuales tratadas. Algunas empresas privadas están realizando
una expansión del área bajo riego, principalmente a partir de aguas subterráneas.
En la gestión del riego, existe una tendencia a la formación y
consolidación de consorcios (Asociaciones de Usuarios y de Canalistas), con un incremento
por parte de éstos en la participación (transferencia) y en los niveles de recaudación
(tarifas de riego). De la misma forma, las Entidades Públicas están trabajando en el
proceso de descentralización para incentivar la participación de los ususarios en el
manejo del agua. Sin embargo, en la actualidad la mayor parte de las Asociaciones de
Usuarios continúa reclamando al Gobierno Provincial la realización de las tareas de
operación y mantenimiento. Sólo en las provincias de Mendoza, Jujuy, Río Negro y
algunos sistemas de riego en Salta, los usuarios llevan a cabo dichas labores en la red
secundaria y parcelas.
Se han definido las privatizaciones de Obras Sanitarias de la Nación
(encargada de la operación de las redes de agua potable y saneamiento) y de Agua y
Energía Eléctrica de la Nación (encargada de la generación y distribución de la
energía eléctrica) previo traspaso a las provincias y posterior privatización por parte
de éstas, proceso que en la actualidad aún no ha sido totalmente concluido pero que
presenta un alto grado de avance. Paralelamente a estas privatizaciones, se han ido
creando Entes Reguladores Provinciales para el agua potable y saneamiento y la energía
eléctrica.
Principales fuentes de información
Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídricas (INCyTH). 1994.
Balance Hídrico de la República de Argentina. Programa Hidrológico Internacional,
Oficina Regional de Ciencia y Tecnología para América Latina y El Caribe, UNESCO.
Montevideo.
Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídricas
(INCyTH) - Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). 1994. Situación
actual y perspectivas de las áreas regadías en Argentina. Tucumán, Argentina.
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). 1998. Anuario
Estadístico de la República de Argentina. Ministerio de Economía, República
Argentina. Buenos Aires.
INDEC. 1997. Encuesta Nacional Agropecuaria. Ministerio de
Economía, República Argentina. Buenos Aires.
Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas-Universidad Nacional del
Litoral. 1998. XVII Congreso Nacional del Agua (Tomos I al IV).
FAO/Banco Mundial. 1996. Argentina. Proyecto de desarrollo agrícola
provincial (PRODAP). Resumen del subsector de riego. Documento de trabajo 1.
Versión revisada. Documento No. 96/029 CP-ARG. Roma.
Morábito, José. 1997. Introducción
al Riego. El riego en el mundo, Argentina y Mendoza. Instituto Nacional de Ciencia y
Técnica Hídricas (INCyTH) - Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, Argentina.
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