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Chile

Fuente: FAO-Forestry. Cláusula de exención de responsabilidad.
Version: 2000
Geografía y población
El territorio de la República de Chile se reparte en tres zonas
geográficas diferentes: América del Sur, la Antártica y las islas dispersas del
Pacífico Sur. La primera se encuentra en el sector sur occidental del continente
americano, entre los 17° 30' S y los 56°
30' S de latitud, extendiéndose a lo largo de unos 4 329 km con una anchura que varía
desde los 445 km a los 90 km, con una orientación norte-sur en torno a los meridianos
70-74° . Tiene frontera al norte con Perú y Bolivia, con
Argentina al este a lo largo de todo el país, al oeste con el Océano Pacífico y al sur
con la Antártica. Al oeste del territorio americano se sitúan las denominadas
"islas esporádicas de Chile": Isla del Este o Isla de Pascua, el Archipiélago
Juan Fernández y las islas volcánicas de Sala y Gómez, San Félix y San Ambrosio, todas
situadas en el Pacífico Sur.
Su espacio terrestre total es de 2 006 636 km2, de los
cuales 756 256 km2 corresponden al Chile americano. La superficie cultivable,
toda ella dentro del continente americano, se estima en 5,1 millones de ha, en tanto la
superficie cultivada en 1997 era de 2 297 000 ha, 315 000 en cultivos permanentes y 1 982
000 ha en cultivos anuales. Administrativamente,
Chile está dividido en 13 regiones (I a XII y RM, Región Metropolitana), que coinciden a
grandes rasgos con las divisorias de la principales cuencas hidrográficas del país.
Dichas regiones se agrupan en 6 zonas, de norte a Sur: Norte Grande (I y II), Norte Chico
o región Nor-Central (III y IV), Región Central (V, RM y VI), Región sur-central (VII y
VIII), la Región sur (IX y X) y la extrema Región Sur (XI y XII).
La Cordillera de Los Andes recorre en dirección N-S todo el límite
oriental del país desde su parte norte hasta el comienzo de la Antártica, en la
elevación denominada el Arco de las Antillas Australes. Hacia el occidente, se presenta
de nuevo un cordón montañoso de menor altitud, independiente de Los Andes, que se
dispone longitudinalmente, interrumpido por las desembocaduras de los ríos que la
atraviesan transversalmente, desde la Región I hasta XI. Estas dos cadenas montañosas
definen dos planicies, una primera la Depresión o Valle Central entre los Andes y la
Cordillera Costera, donde se localizan los principales núcleos urbanos de Chile y la
Llanura costera, entre la Cordillera Costera y el Océano Pacífico. Esta última tiene
una especial significancia en la desembocadura del río Maipo y en las márgenes norte y
este de la Isla Grande de Chiloé. En la Región II se localiza el Desierto de Atacama.
La población de Chile alcanzaba 14,62 millones de habitantes en 1997,
con una tasa de crecimiento anual en el período 1990-1997 cercana al 1,6 por ciento y un
15,8 por ciento de población rural. La densidad poblacional media era de 20 hab./km2
variando según regiones, desde los 0,6 y 0,1 hab./km2 de las Regiones XI y XII
respectivamente, a los 3 hab./km2 en el norte o los 283 hab./km2 en
la Región Metropolitana.
El sector agrícola creció de forma acelerada, favorecido por los
cambios macroeconómicos del país, de 1983 hasta 1990, año en el que diversas
circunstancias (tasa de cambio, sequías, costo de la mano de obra, firma de tratado de
libre comercio, etc.) detuvieron dicho crecimiento. Entre 1983 y 1990 el aporte del sector
agrícola al PIB fluctuó entre un 7,3 a 8,0 por ciento, siendo en 1997 del 6 por ciento.
La población activa en 1997 era de 5,84 millones de habitantes, de los cuales el 16,6 por
ciento estaba dedicado a la agricultura.
Clima y recursos hídricos
Clima
Las diferencias de latitud, el Océano Pacífico, la Corriente de
Humboldt, el Anticiclón del Pacífico Sur y la Cordillera de Los Andes constituyen los
factores que ejercen mayor control sobre las condiciones climáticas del país, dando
lugar a una gran variedad de climas. En Chile se pueden distinguir tres regiones
climáticas: desértica en el norte, Mediterránea y Templada en su zona central y
húmeda-fría en la región sur. Las principales características de dichas Regiones se
detallan en la siguiente tabla.
Principales regiones climáticas en Chile
| R. Climática |
Población |
Temperatura media anual (° C) |
Principales características |
| Desértica |
Arica Antofagasta Copiapó |
18 16 15 |
Aridez. Presencia de brumas en la costa (Garúa o
Camanchaca). Gran oscilación térmica diaria (de 0 a 28 ° C). En esta región
climática, el río Copiapó sirve de límite entre el clima desértico y el árido. |
Mediterránea Templada-Marítima |
Valparaíso
Santiago
Concepción
Valdivia
Puerto Montt |
-
14
12
-
11 |
Clima templado por la influencia marítima. Cuatro estaciones
muy marcadas, con inviernos fríos y húmedos y veranos cálidos y secos. |
| Húmedo-frío |
San Pedro P. Arenas |
-
6 |
Temperaturas bajas y lluvias a lo largo de todo el año. |
La precipitación está distribuida de una forma irregular y
aumenta, en líneas generales, de norte a sur y de oeste a este, variando desde una
precipitación casi nula en el desierto de Acatama (Región II) a los cerca de 3 000 mm
que se registran en la Región XI.
Recursos Hídricos
La precipitación media anual de Chile es de 1 522 mm, que suponen
un volumen anual de 1 152 km3 en todo su territorio. De este volumen total, 884
km3 se convierten en escorrentía y 268 km3 vuelven a la atmósfera,
bien como evaporación directa de los lagos, lagunas naturales y embalses o
evapotranspiración. En la siguiente tabla se detallan las características de cada
Región.
Balance Hídrico de Chile por Regiones
| Región |
Superficie (km²) |
Principales cursos
hídricos |
Precipitación media
anual (mm/año) |
Escorrentía media
anual (mm/año)2 |
Disponibilidad de agua
(m3/hab.) |
| I |
58 698 |
Quebradas de Azapa, Vítor y Camarones |
93,6 |
7,1 |
1 226 |
| II |
126 444 |
Río Loa |
44,5 |
0,2 |
71 |
| III |
75 573 |
Quebrada del Salado |
82,4 |
0,7 |
249 |
| IV |
40 656 |
Ríos Elqui, Choapa y Limarí |
222 |
18 |
1 411 |
| V |
16 396 |
Ríos Petroca, Ligua y Aconcagua |
434 |
84 |
995 |
| RM |
15 349 |
Río Maipo |
650 |
200 |
584 |
| VI |
16 341 |
Ríos Cachapoal, Claro y Tinguirrica |
898 |
362 |
8 495 |
| VII |
30 325 |
Mataquito y Maule |
1377 |
784 |
28 434 |
| VIII |
36 929 |
Ríos Itata y Bío Bío |
1766 |
1173 |
24 977 |
| IX |
31 842 |
Ríos Imperial y Toltén |
2058 |
1476 |
60 159 |
| X |
67 013 |
Ríos Valdivia, Bueno, Maulín, Puelo, Yelcho y Palena |
2970 |
2423 |
171 133 |
| XI |
109 025 |
Ríos Palena, Cisnes, Aisén, Baker, Bravo y Pascua |
3263 |
2818 |
3 816 505 |
| XII |
132 033 |
Ríos Serrrano, Natales, Hollemberg, Gallegos, Chico y
Azopardo |
2713 |
2338 |
2 155 709 |
| Total |
765 6211 |
|
1 522 |
922,3 |
63 064 |
(1) La superficie total no coincide con la cifra oficial del país ya
que los datos corresponden a referencias distintas. (2) Se trata de la escorrentía media
anual total, incluidos los aportes procedentes de los países limítrofes.
Chile comparte recursos hídricos en el extremo norte, entre paralelos
18° a 27° , con Argentina, Perú y
Bolivia y en la zona sur, entre los paralelos 40° y 55° , con Argentina. Entre estas dos zonas, la Cordillera de Los Andes
sirve como límite entre Chile y Argentina y también como divisoria entre las principales
cuencas hidrográficas de ambos países. En la zona norte, debido a las escasas
precipitaciones, los caudales de entrada y salida son muy bajos y se estiman en unos 0,06
y 0,25 km3/año respectivamente. En el sur, donde existe un gran número de
cuencas compartidas de ríos y lagos, el aporte de entrada alcanza 38 km3/año
y el de salida 3,15 km3/año. En la actualidad, no existen acuerdos en las
cuencas compartidas con Perú y Bolivia, mientras que existe un Protocolo de Acuerdo con
Argentina, como marco global para la negociación de un acuerdo.
En cuanto a los recursos hídricos subterráneos, las características
morfológicas y geológicas del país hacen que el potencial hidrogeológico no sea muy
elevado, por lo que hasta el momento su aprovechamiento y los estudios realizados son
mucho más limitados que en el caso de los recursos hídricos superficiales.
Lagos y embalses
El país cuenta con una capacidad de regulación mediante embalses
artificiales de 4 665 millones de m3, perteneciendo 4 200 millones de m3
a los grandes embalses (aquellos cuya capacidad de embalse supera los 130 millones de m3)
y los casi 0,5 millones de m3 restantes a obras menores de regulación. La
distribución de la capacidad de embalse (máxima y promedio histórico) de estas grandes
obras, por regiones, se detalla en la figura 1.
Figura 1. Distribución de la capacidad de embalse por regiones.

Por otro lado, Chile tiene un gran número de lagunas naturales, que
sirven como elementos reguladores y que son aprovechadas, como en el caso de Laguna del
Maule (1 420 millones de m3) en la VII Región, Lago Laja (5 600 millones de m3)
en la VIII Región en la VIII y Laguna Huasco (14 millones de m3) en la I
Región. En total, la capacidad de embalse de estas lagunas es cercana a los 7 km3.
Desde la Región de Los Lagos (Región X) hasta la Región XII, existen numerosos lagos y
lagunas, algunos de ellos compartidos con Argentina, que almacenan un volumen importante
de agua pero que presentan un bajo grado de aprovechamiento ya que la demanda no es muy
elevada en esta región.
Extracción del agua
El crecimiento económico, el desarrollo social y el aumento de la
población han provocado una demanda creciente de recursos hídricos en Chile,
incrementado los conflictos entre los usuarios. En efecto, la extracción media consuntiva
en 1998 en Chile alcanzaba los 1 850 m3/hab año, mientras que la
disponibilidad en el norte del país (Regiones I a V y RM) es inferior a 1 500 m3/hab
año. En 1992 la extracción total del agua en el país era de 63 km3 anuales,
de los cuales un 67,8 por ciento se utilizaba en la generación hidroeléctrica y un 32,2
por ciento en extracciones para usos consuntivos. El sector riego representaba el 84,6 por
ciento de dichas extracciones, frente al 4,4 por ciento del consumo doméstico, 6,5 por
ciento del industrial y 4,5 por ciento de la minería (ver figura 2).
Figura 2. Extracción del agua para usos consuntivos por sectores en
porcentaje (1992). Extracción total en 1992: 20 289 millones de m3.

El riego es la actividad que tiene una mayor demanda en las regiones I,
IV, V, VI, VII, VIII, IX y RM, mientras que en las regiones II, III y X a XII, los
sectores más demandantes son el minero e industrial.
En 1995, el 98,6 por ciento de la población urbana tenía acceso al
agua potable, siendo este porcentaje del 81,6 por ciento en las áreas rurales
"concentradas" y del 13,8 por ciento en las zonas rurales "aisladas".
En cuanto al sistema de alcantarillado, el porcentaje de población urbana servida en ese
mismo año era del 89,4 por ciento.
Los recursos hídricos que se utilizan en Chile son básicamente
superficiales y de hecho la mayor parte de los ríos del país están agotados
desde el punto de vista de los derechos de aprovechamientos permanentes que otorga la
Dirección General de Aguas (DGA), y de los cuales no se hace un uso efectivo
necesariamente. El uso de aguas subterráneas es notablemente inferior. En la Tabla
siguiente se detalla la extracción de recursos subterráneos de las principales cuencas
del país.
Extracción de los recursos hídricos subterráneos de Chile
| Cuenca |
Año |
Extracción (km3/año) |
| Lluta |
1998 |
0,013 |
| Azapa |
1996 |
0,030 |
| Pampa Tamarugal |
1998 |
0,065 |
| Copiapó |
1995 |
0,126 |
| Pan de Azucar |
1997 |
0,019 |
| Aconcagua |
1996 |
0,208 |
| Maipo |
1998 |
0,780 |
| Mataquito |
1998 |
0,069 |
| Maule |
1998/99 |
0,145 |
| Total1 |
|
1,455 |
1. La cifra total sirve sólo como referencia ya que los valores
corresponden a diferentes años.
Desarrollo del riego y el drenaje
Hasta 1930, el principal desarrollo de las obras de riego fue
producto del esfuerzo del sector privado. A partir de 1914 el Estado, a través del
Ministerio de Obras Públicas (MOP), comenzó a participar en este sector llegando a los
años 60 como el principal agente inversionista en riego. Producto de ambas acciones,
pública y privada, Chile vio crecer su superficie puesta en riego de 975 000 ha en 1914 a
1 800 000 ha en 1970. Como resultado de las políticas de ajuste anti-inflacionista y de
menor intervención del Estado, el Gobierno redujo sustancialmente a partir de 1975 el
presupuesto destinado al desarrollo del riego. Como consecuencia de esta medida, no se
construyó ninguna obra grande o mediana de riego en el período 1975-1992 y la superficie
bajo riego se mantuvo prácticamente estancada. En esta época se dió término a obras ya
iniciadas y se procedió a la reparación de sistemas de riego ya existentes. No obstante,
la reducción de la participación del Estado en este período condujo a un notable
deterioro de las obras extraparcelarias.
A partir de octubre de 1985, con la promulgación de la Ley 18 450 de
Fomento de la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje, se inició una nueva
política en el riego y el drenaje. Dicha ley concedía un subsidio sobre el costo de las
obras y equipos de riego y drenaje que contribuyeran a incorporar nuevas superficies de
riego, rehabilitar y mejorar sistemas con riego deficitario o habilitar suelos agrícolas
mal drenados. En 1990 dicha ley fue modificada fruto de una nueva política nacional de
fomento del riego, dirigiéndose los principales cambios a subsidiar (hasta el 75 por
ciento) obras de riego en el país en favor del riego campesino con recursos
complementarios, gracias al convenio entre la Comisión Nacional de Riego (CNR), el
Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Fondo de Solidaridad e
Inversión Social (FOSIS).
En el período 1986-1996 se habían beneficiado de las ayudas de la ley
18 450 unas 400 000 ha, 22 396 ha de nueva puesta en riego. Sin embargo se estima que la
superficie real beneficiada era de 161 877 ha en rehabilitación y mejoras y 19 696 ha en
nuevo riego. Esta diferencia es debida a la duplicidad de superficies beneficiadas (i.e.
instalaciones en parcela y de captación, transporte, etc.), obras que no tuvieron
impactos sobre la producción o superficies que nunca se regaron por diferentes motivos
(obras destruidas por inundaciones, pozos sin agua, obras con fallos técnicos o de
ejecución, altos costos de operación, abandono de predios, etc.). En la superficie de
nuevo riego, la construcción de pozos supuso casi el 40 por ciento de la superficie
beneficiada, siguiéndole el riego localizado (21 por ciento) y las obras de conducción
(17 por ciento). En el caso de la rehabilitación y mejora, las principales obras
desarrolladas fueron la captación en el 53 por ciento de la superficie, la canalización
en el 20 por ciento y la distribución en el 13,6 por ciento.
En el período 1990-1999, con la finalidad de mejorar la seguridad en
el recurso y aumentar la eficiencia en el uso del agua, el Estado programó tres grandes
líneas de acción en su Política de Regadíos. Estas líneas de acción varían según
la cuantía de la inversión del proyecto respectivo y se concentran en las Grandes Obras
de Riego, Programa de Obras Medianas de Riego (PROMM), estas dos primeras fundamentalmente
dirigidas a las obras de almacenamiento, captación y transporte, y el Programa de Obras
Menores de Riego para las instalaciones de distribución y prediales. En lo relativo al
sector privado, su acción se limitaba a la Ley de Fomento ya mencionada y al análisis de
opciones de participación del sector privado en grandes obras de riego.
En este período, la práctica totalidad de las obras ejecutadas han
ido dirigidas a incrementar la seguridad de riego en zonas con restricciones hídricas
más que al incremento de la superficie bajo riego. Según ésto, se considera que en el
período 1990-1999, gracias al Programa de Grandes Obras, se habría mejorado el riego en
12 000 ha con el embalse de Santa Juana e incrementada la superficie en riego en 11 200 ha
con la construcción del canal Pencahue. De la misma forma, mediante el (PROMM) se mejoró
la seguridad del riego de unas 85 000 ha.
Según la Comisión Nacional de Riego (CNR), considerando los factores
clima, suelo y agua, así como consideraciones técnicas, económicas y ambientales, la
superficie potencial de riego en Chile se estima en unos 2,5 millones de ha. En 1992, la
superficie bajo riego era cercana a 1 900 000 ha (1 170 000 ha de riego permanente y 730
000 ha de riego eventual), que se repartían en las diferentes regiones del país tal y
como se detalla en la figura 3.
Figura 3. Superficie bajo riego (permanente y eventual) en Chile, por
regiones (1992). Superficie total bajo riego (permanente y eventual1): 1 900
000 ha.

Tanto la superficie total bajo riego como el riego permanente se han
incrementado en esta última década, la segunda en mayor proporción como consecuencia de
la política de regadíos ya referida, aunque no se puede dar una cifra exacta ya que
existen superficies beneficiadas de forma conjunta por las diferentes líneas de acción.
En la temporada 1996-97, como consecuencia de una grave sequía que viene sufriendo Chile
en estos últimos años, se regaron sólo 1 060 000 ha.
En cuanto al origen del agua de riego, se estima que unas 330 000 ha
son dominadas desde los embalses existentes, unas 600 ha se bombean de forma directa desde
los ríos y cerca de 60 000 ha se riegan a partir del agua de pozos. La superficie
restante, se riega mediante la derivación de cauces superficiales. La ejecución de pozos
ha correspondido a la iniciativa del sector privado. Hasta ahora, las comunidades de
regantes ligadas a captaciones subterráneas no han prosperado, aparentemente por los
mayores costos y dificultades técnicas que conlleva la operación y mantenimiento. La
reutilización de aguas tratadas se encuentra en estudio como consecuencia de la acción
de algunas empresas sanitarias que tienen en sus planes futuros la incorporación de
plantas de tratamiento. Sólo existe una planta piloto de la Empresa Metropolitana de
Obras Sanitarias (EMOS), de carácter meramente experimental.
Referente a las técnicas de riego, en Chile predomina el riego por
superficie y sólo en los últimos 10 años se ha introducido el riego presurizado
(aspersión y localizado). De la superfice regada en la temporada 1996-97, el 91 por
ciento se regaba por superficie, el 3 por ciento por aspersión y el 6 por ciento restante
por riego localizado. La distribución de la superficie regada en 1996-97 , por técnicas
de riego y región, se detalla en la figura 4. En riego a presión cabe destacar la
superficie por aspersión dedicada al cultivo de la remolacha azucarera en las regiones IX
y X y la de riego localizado en cultivos hortofrutícolas (Regiones I, III, IV y V).
Figura 4. Técnicas de riego por regiones,
según la superficie regada en la temporada 1996-97.

Los principales cultivos bajo riego en el país en superficie son los cereales, que en
1996 constituyeron el 22,3 por ciento de la superficie sembrada, seguidos de los frutales
con un 22,2 por ciento, las forrajeras, tanto anuales como permanentes, que suponían el
20,5 por ciento, las hortalizas con un 10,5 por ciento y las viñas viníferas con un 4,8
por ciento (ver figura 5).
Figura 5. Porcentaje con respecto a la
superficie regada de los principales cultivos en riego sembrados en 1997.

El principal impacto de la ley 18 450 ha sido el cambio en el uso de la
tierra con el crecimiento en la superficie de frutales, hortalizas, vid vinífera y
remolacha azucarera en el sur, en detrimento de la superficie dedicada a cereales,
cultivos industriales y pastos naturales. Este cambio, generalizado para la agricultura
chilena, ha sido proporcionalmente mucho mayor en la agricultura bajo riego.
En cuanto a los costos de puesta en riego en parcela, en Chile se
estiman en 1 800 $EE.UU./ha para el riego por superficie, 3 111 $EE.UU./ha para la
aspersión y de 3 674 $EE.UU./ha para el riego localizado. A estos costes habría que
añadir los costos de captación y transporte hasta la parcela, estimados en 2 000
$EE.UU./ha si se trata de derivaciones a canales y entre 3 000 y 4 500 $EE.UU./ha para el
caso de embalses. Los costes de operación y mantenimiento se estiman en 9 $EE.UU./ha para
el riego por superficie, 156 $EE.UU./ha para la aspersión y de 184 $EE.UU./ha para el
riego localizado.
En relación al drenaje, Chile no ha tenido el mismo desarrollo que en
el caso del riego. En 1984 Chile contaba con cerca de 10 000 ha, localizadas en la Región
IX favorecidas por obras de saneamiento, generalmente obras sencillas de protección
contra inundaciones en algunos cauces naturales. Por medio de la Ley 18 450, dentro del
programa dedicado a habilitar suelos agrícolas mal drenados, durante el período
1986-1993 se beneficiaron unas 6 800 ha de obras de drenaje.
Mediante el "Programa de Recuperación y Rehabilitación de
tierras con riego y drenaje en las regiones IX y X", dentro del programa de
Crédito de Preinversión MIDEPLAN-BID, se han identificado en dichas regiones cerca de
575 000 ha con problemas de drenaje. Con el saneamiento de dicha superficie se pretende
diversificar el uso de la tierra, pasando de los pastos naturales que casi exclusivamente
dominan el uso actual del suelo a pastos mejorados, frutales menores, espárragos, alfalfa
y hortalizas. Este proyecto se encuentra aún en una fase de factibilidad y se llevaría a
cabo a partir de 1999 mediante el Programa de Obras Medianas y Menores y la Ley 18 450,
según la cuantía de la inversión fuera superior o no a 24 000 UF (Unidad de Fomento, 1
US $ = 34,7 UF). Dentro de estas áreas se constituirán Comunidades de Obras de Drenaje,
que se encargarán de la gestión de dichas áreas.
El coste del drenaje superficial está en torno a los 138 $EE.UU./ha y
en el caso del drenaje subterráneo es de 3 340 $EE.UU./ha.
Entorno institucional
La institucionalidad del riego en Chile radica básicamente en la
Comisión Nacional de Riego (CNR), en el Ministerio de Obras Públicas y en el Ministerio
de Agricultura, a través de diversos organismos de su dependencia.
La CNR, ente dependiente de cinco ministerios (Economía, Obras
Públicas, Agricultura, Hacienda y el Ministerio de Planificación), fija la política de
obras extraprediales de riego, que se realizan con fondos estatales. Además, impulsa la
ley de fomento a la inversión privada en riego (Ley 18 450).
En el ámbito global del recurso hídrico, el organismo más importante
es la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas (DGA), que es un ente
normativo en materia de aguas y al cual le corresponden las funciones de la planificación
del uso del recurso, otorgar los derechos de aprovechamiento, investigación, medición,
conservación, policía, vigilancia y administración de todas las aguas del país,
superficiales y subterráneas.
La Dirección de Obras Hidráulicas (DOH, ex Dirección de Riego) tiene
como misión desarrollar obras hidráulicas dentro del manejo integrado de cuencas
hidrográficas, mediante la planificación del uso y la evaluación, diseño,
construcción y conservación del conjunto de obras hidráulicas de la cuenca. En materia
de riegos ejecuta la política de obras que establece la CNR. Tiene también la
responsabilidad en la evacuación de aguas pluviales urbanas.
También tiene competencias la Superintendencia de Servicios Sanitarios
(MOP) que se encarga de la contaminación de las aguas (depuración, control de vertidos,
etc.) y el Ministerio de la Salud, a través de los Servicios de la Salud tiene
atribuciones en el riego con aguas residuales de cultivos para el consumo en fresco.
En el Ministerio de Agricultura, el Instituto Nacional de Desarrollo
Agropecuario (INDAP) cumple un papel importante en el desarrollo de la ley 18 450 en
materia de riego campesino; el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), en
la investigación orientada a mejorar las condiciones del riego parcelario y la Oficina de
Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), en los procesos de mejoramiento de la trasferencia
tecnológica a través de sus Unidades de Validación.
En el sector privado, tienen relevancia las Juntas de Vigilancias en la
gestión de los cauces naturales. Estas Juntas se encargan de administrar las aguas dentro
de un cauce o de una sección de éste. Por otro lado, en los cauces artificiales, se
encuentran las Asociaciones de Canalistas y las Comunidades de Aguas que tienen como
objetivo la distribución y administración de las aguas y la conservación y mejoramiento
de las obras de captación, conducción y distribución.
Las obras que se realizan con fondos estatales (grandes y medianas) son
administradas por éste, durante un período de cuatro años y posteriormente entregadas a
los usuarios. Dicha inversión, restados los subsidios que se determinen en cada caso, es
devuelta por los regantes en un período de 25 años para lo cual se determinan las cuotas
y la modalidad de pago respectivas.
El sistema de liberalización de las transacciones del derecho de
aprovechamiento del agua o "Mercado del Agua", se originó a partir de la
promulgación del Decreto No. 1-2603 del Ministerio de Agricultura, en agosto de 1979 y
fue recogido y completado en el Código de Aguas de 1981, tanto en su procedimiento como
en el derecho de aprovechamiento. De modo general, se puede decir que se distinguen dos
tipos de transacciones, aquellas de tipo formal en las cuales dicha transacción queda
registrada en los libros de los Conservadores de Bienes de Raíces y los tratos
informales, que generalmente involucran a usuarios dentro del mismo canal y que son
acuerdos privados como arriendos o préstamos de agua en que se cede su utilización
durante una cierta temporada. Estos últimos son los más frecuentes y van ligados al
arriendo de la tierra y raramente se realizan transferencias de derechos de
aprovechamiento de aguas de forma independiente de la tierra a la cual estaban destinados.
Tendencias en la gestión de los recursos hídricos
En 1999 se tramitaba en el Congreso de la nación un proyecto de
modificación al Código de Aguas en el cual se encontraban en discusión diferentes
materias (Comunidades de Agua, caudal ecológico, autoridad en materia de policía y
vigilancia de aguas y cauces, procedimientos para regularizar los derechos del agua). No
obstante, los aspectos que han generado mayor controversia han sido el establecimiento del
cobro sobre los derechos no utilizados y la justificación de las nuevas solicitudes de
derechos, ya que el actual código no establece la necesidad de justificar el uso que se
dará a las aguas.
En la actualidad se está ejecutando un Programa de Gestión de
Recursos Hídricos (CHICUENCA) con el objeto de resolver los conflictos generados por la
competencia entre sectores y los aspectos ambientales. Se considera necesario adoptar un
enfoque integral que considere las necesidades de todos los sectores y una administración
descentralizada que considere la cuenca hidrográfica como unidad de gestión. Para ello,
será necesario introducir una reestructuración institucional y operativa de los sectores
vinculados a la gestión y utilización de los recursos hídricos.
En lo relativo a Grandes Obras de Riego, en la Proposición del Plan
Maestro de obras de riego para el período 1997-2005, las inversiones irán dirigidas a
obras de embalse y conducción, beneficiándose como superficie mejorada y de nueva puesta
en riego un total de 195 000 ha y 200 000 ha respectivamente. En la figura 6 se muestra la
superficie a mejorar o incorporar al riego en los Proyectos de Riego contemplados en el
PROMM, en ejecución (construcción) o en proyecto (diseño o prefactibilidad o perfil),
por parte del sector público.
Figura 6. Superficie a mejorar y poner en riego en el período 1999-2005, según
estado de los trabajos (PROMM).

Finalmente el Gobierno chileno, con el objeto de mejorar las
condiciones de vida de la población que habita el secano costero ha desarrollado los
Estudios: Análisis secano costero IV Región y Análisis secano costero, Regiones VI,
VII, VIII y IX orientados a la identificación de proyectos de riego de
prefactibilidad. Dichos proyectos, al pasar al estudio de factibilidad, no han resultado
hasta el momento atractivos desde el punto de vista económico.
Principales fuentes de información
Instituto Nacional de Estadísticas.1998.VI Censo Nacional
Agropecuario 1997. 214 p. Santiago de Chile.
Ministerio de Obras Públicas. 1995. Anales de la 1ª Conferencia
Nacional sobre Desarrollo del Riego en Chile. Dirección de Riego, ODEPA (MINAGRI) y
FAO. Santiago de Chile. 181 p.
Ministerio de Obras Públicas. 1997. Proposición de Plan Maestro de
Obras de Riego. Período 1997-2005. Resumen. Dirección de Obras Hidráulicas.
Santiago de Chile. 18 p.
Ministerio de Agricultura. 1994. Políticas de desarrollo del riego
en Chile: 1974-1993. Documento de Trabajo No. 2. Oficina de Estudios y Políticas
Agrarias (ODEPA). Santiago de Chile. 47 p.
Ministerio de Obras Públicas. 1998. Programa de gestión de
recursos hídricos a nivel de cuencas. Resumen de Trabajo. Santiago de Chile.
Ministerio de Obras Públicas. 1997. Balance Hídrico Nacional. Dirección
General de Aguas. Santiago de Chile.
Ministerio de Agricultura. 1995. Sistema Medio Ambiental del sector
silvoagropecuario. Marco general de la política ambiental 1994. Santiago de Chile.
219 p.
Comisión Nacional de Riego. 1999. Estudio de seguimiento
evaluación de los resultados de la ley 18 450, en el período de 1986 a 1996.
Santiago de Chile. 226 p.
Confederación de Canalistas de Chile. 1997. IV Convención Nacional
de Usuarios del Agua. Arica 17 y 18 de octubre de 1997. Arica, Chile. 283 p.
The World Bank. 1992. Staff Appraisal Report. Chile Irigation
Development Project. Country Department IV. Agriculture Operations Division. Latin
America and the Caribbean Regional Office. Washington D.C.
FAO/WB Cooperative Programme. 1991. Chile. Irrigation Development
Programme. Preparation Report. Investment Center. Report 131/91 CP-CHI16. Roma.
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