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Cuba

Riego y drenaje

Evolución del desarrollo del riego

En Cuba las precipitaciones durante el período seco del año no son suficientes para obtener un desarrollo adecuado de la mayor parte de los cultivos, por lo cual el riego es necesario. Este período coincide con los ciclos completos de muchos cultivos como son la papa, el tabaco y las hortalizas y con el inicio y finalización de otros.

La superficie regable de Cuba, considerando los factores del clima, suelo y los recursos hídricos disponibles, incluyendo las necesidades de los cultivos y las eficiencias de las diferentes técnicas de riego utilizadas, se estima en 2 700 000 ha. Un incremento en la superficie regable de Cuba sería sólo posible con un aumento en la eficiencia en los sistemas existentes.

A pesar de las características climáticas de Cuba, hasta 1958 sólo se habían construido trece obras hidráulicas (incluidas pequeñas presas y micro-presas) para un total de 480 millones de m3 de agua embalsada, destinadas fundamentalmente al abastecimiento de la población y al riego de la caña de azúcar. El desarrollo acelerado del regadío en Cuba comenzó a partir de 1959. Debido al desarrollo de las infraestructuras hidráulicas, se pasó de 162 000 ha bajo riego en 1958 a 995 900 ha en 1991. Se realizó un especial esfuerzo en el período 1986-1991, en el cual se construyeron 106 micro-presas, 277 km de canales magistrales, 19 900 pozos y se beneficiaron 158 356 ha con drenaje parcelario o de red general, fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. Aunque la técnica de riego superficial siguió predominando, para 1991 la aspersión había crecido desde un 5 por ciento en 1964 a 57 por ciento en 1991 y el riego localizado desde 0 hasta 1.7 por ciento.

La crisis económica de los años 1990 en Cuba, motivada por la caída del bloque socialista de los países del este de Europa, con el cual Cuba mantenía el 85 por ciento de su mercado exterior, en un contexto de bloqueo económico prolongado por parte del Gobierno de Estados Unidos de América, ha tenido serias consecuencias sobre el desarrollo hidráulico cubano. Por una parte, se detuvo el proceso inversionista en las obras hidráulicas, incluyendo los sistemas de riego y drenaje, y por otra los recursos financieros existentes no fueron suficientes para costear el mantenimiento de los sistemas ya construidos. Por las razones anteriores, de 1991 a 2010 perdieron valor de uso para regadío unas 481 200 ha, disminuyendo el área bajo riego a 514 700 ha. A partir de 2010 ha comenzado la recuperación de estas áreas que en los dos últimos años han incrementado alrededor del 8 por ciento, para alcanzar en el 2012, 557 577 ha bajo riego. En la campaña de riego 2012, se regó el 88.2 por ciento del área total con regadío. Esto es debido a que algunos sistemas no tienen completamente valor de uso por causas diversa.

En 2012, de las 557 577 ha equipadas para el riego, 388 370 ha o el 70 por ciento utiliza riego por superficie, 139 133 ha o el 25 por ciento utiliza riego por aspersión y 30 074 ha o el 5 por ciento utiliza riego localizado (Tabla 4 y Figura 3). Los grandes sistemas se concentran en el riego por superficie del cultivo del arroz, y el riego por aspersión en los cultivos de raíces, tubérculos y granos. El riego localizado, fundamentalmente pequeños sistemas se localiza en las hortalizas (agricultura urbana) y los cítricos y frutales.





En 2012, el 65 por ciento de la superficie equipada para el riego se riega con aguas superficiales y el 35 por ciento restante con aguas subterráneas (Figura 4).


En 2012, de la superficie total equipada para el riego, 239 758 ha o el 43 por ciento son explotaciones pequeñas (0-10 ha), 195 152 ha o el 35 por ciento son explotaciones pequeñas (10-50 ha) y 122 667 ha o el 22 por ciento son explotaciones grandes (> 50 ha) (Figura 5). Mientras que en el anterior estudio realizado en 2000, de la superficie bajo riego, el 5 por ciento pertenecía a pequeños sistemas de riego (menos de 10 ha), el 20 por ciento a medianos (de 10 - 50 ha) y el 75 por ciento a grandes (más de 50 ha). Este cambio en el tamaño de las explotaciones se debe a la actualización del modelo económico cubano, específicamente por el decreto ley 300, que autoriza el arriendo de tierras, antes pertenecientes a Empresas Estatales, a nuevos usufructuarios individuales, el fortalecimiento de las cooperativas y la apertura de mercados al sector campesino, entre otras; esto ha cambiado el contexto del desarrollo del regadío, donde si bien el área total a regar no pretende alcanzar los valores de 1991 (se prevé en el 2020 alcanzar 875 600 ha), se produce un incremento de los usuarios del mismo con el crecimiento del riego a pequeña escala en posesión de pequeños agricultores en contraposición a los grandes sistemas estatales de años anteriores.


El papel del riego en la producción agrícola, la economía y la sociedad

La superficie total cosechada de cultivos con infraestructura para el riego asciende a 491 800 ha en 2012, de las cuales los más importantes son el arroz con 202 700 ha (42 por ciento del total), legumbres con 66 500 ha (14 por ciento), la caña de azúcar con 62 600 ha (13 por ciento) y raíces y tubérculos con 34 900 ha (7 por ciento) (Tabla 4 y Figura 6).


El riego por superficie sigue siendo la técnica predominante debido a que el arroz es el cultivo con mayor área bajo riego y todo se riega mediante esta técnica. La caña de azúcar que llegó a ocupar casi el 50 por ciento del área regada, para el 2012 representa solo el 13 por ciento, producto de la reducción del número de fábricas de azúcar en activo y el traspaso de estas áreas cañeras hacia la producción de alimentos directos (raíces, tubérculos, granos y plátanos y bananas).

En cuanto a los costes de puesta en riego parcelarios, en 2000 éstos eran de 350 $EE.UU./ha para el riego por superficie, 1 800 $EE.UU./ha para el riego por aspersión y de 2 300 $EE.UU./ha para el riego localizado. Los costes de explotación oscilaban desde 564 $EE.UU./ha (riego por superficie) hasta 890 $EE.UU./ha (riego localizado).

La mujer y el riego

La mujer rural cubana está inmersa en un proceso de cambio, en el que se ha obtenido un gran avance a partir de su incorporación a proyectos productivos locales de desarrollo, con la cooperación internacional y otras veces como iniciativas propias, cuyo liderazgo y protagonismo han permitido este adelanto. Por ejemplo, un proyecto realizado a partir de 2003 en la Comunidad de las Caobas, caracterizada por una intensa sequía, en la provincia de Holguín, además de introducir nuevas tecnologías y nuevas variedades ha llevado aparejado un proceso de capacitación tanto técnico como en temas relativos a la equidad de género que ha permitido empoderar a las mujeres quienes han empezado a participar en eventos antes carentes de su presencia. Las mujeres han sido protagonistas al frente de proyectos de producción agrícola y entre otras cosas han logrado la disminución del uso del agua para riego en un 35 por ciento, el aumento de las actividades agrícolas y de los ingresos económicos de las mujeres y en general de la comunidad (Arce-Rodríguez, 2012).

La cantidad de mujeres que trabajan en las cooperativas agrícolas de Cuba ha ascendido en los últimos años como parte de una meta de inclusión femenina en este sector, encauzada por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). El proyecto también pretende incorporarlas a cargos con poder de decisión dentro de las propias cooperativas, así como en las juntas directivas, consejos de administración y en los comités municipales y provinciales de la ANAP (IPS Cuba, 2011).

Estado y evolución de los sistemas de drenaje

Alrededor de 2.7 millones de ha de tierras agrícolas se consideran que tienen problemas de mal drenaje, de ellas 1.8 millones debido a problemas de drenaje interno del suelo. Se ha determinado que en Cuba existen más de 1 000 000 ha de suelos salinos o salinizados, que representan el 14 por ciento del área agrícola del país. Del total anterior, al menos 300 000 ha se dañaron por el riego con aguas de baja calidad, incluyendo el uso de aguas de pozos con altos tenores salinos debido al efecto de la intrusión marina. Esto ha ocurrido fundamentalmente en las provincias de: Pinar del Río, Artemisa y Mayabeque, Granma, Ciego de Ávila y Camagüey. Al menos 60 000 ha fueron impactadas negativamente por la elevación del manto freático producto del aumento del área bajo riego, construcción de presas, y canales de distribución de agua y daños a la red de drenaje natural. Esto ha ocurrido principalmente en las provincias orientales, sobre todo en Granma, Holguin y Guantánamo. La salinidad geológica se manifiesta en Guantánamo y con menor intensidad en Granma y Holguín. Los cultivos más afectados por salinidad son los pastos, la caña de azúcar y el arroz.

Por otra parte, durante el período lluvioso del año se presentan problemas de drenaje, motivados por las intensas lluvias, que dificultan el normal desarrollo de los cultivos. Poco se ha avanzado en la solución de estos problemas a pesar del gran esfuerzo en investigación desarrollado en estas materias en los años 1980-1995. En 1997 la superficie drenada en áreas equipadas para el riego estaba en torno a las 262 000 ha (Tabla 4).

     
   
   
             

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