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La protección social y la agricultura: romper el ciclo de la pobreza rural

Muchos países han cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) sobre reducción de la pobreza; sin embargo, muchos otros se están retrasando y el reto posterior a 2015 consistirá en la erradicación total de la pobreza y del hambre. La mayoría de los países en desarrollo reconocen cada vez más que se necesitan medidas de protección social para mitigar las penurias inmediatas de las poblaciones que viven en la pobreza y para impedir que otros caigan en ella cuando se produce una crisis.

En la presente edición de El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2015, se considera que las medidas de protección social ayudarán a romper el ciclo de la pobreza y la vulnerabilidad rurales, si se combinan con medidas agrícolas y de desarrollo rural más generales. 

Mensajes principales

  • Los programas de protección social reducen la pobreza y la inseguridad alimentaria. La selección eficaz de los beneficiarios y las transferencias adecuadas son determinantes importantes del éxito. La protección social contribuye a aumentar los ingresos y la seguridad alimentaria no solo al aumentar el consumo, sino al incrementar la capacidad de los hogares para producir alimentos y aumentar los ingresos.

  • Los programas dirigidos a las mujeres tienen mayores efectos en la seguridad alimentaria y la nutrición. Aquellos programas en los que se tienen en cuenta las cuestiones de género, que reducen las dificultades de tiempo de las mujeres y refuerzan su control sobre los ingresos aumentan el bienestar maternoinfantil. Esto es especialmente importante porque la malnutrición materna e infantil perpetúa la pobreza de una generación a otra.

  • La protección social estimula la inversión en la producción agrícola y en otras actividades económicas. La protección social mejora la nutrición, la salud y la educación, con repercusiones para el futuro de la productividad, la empleabilidad, los ingresos y el bienestar. Los programas de protección social que proporcionan transferencias periódicas y previsibles fomentan el ahorro y la inversión en actividades agrícolas y no agrícolas, y estimulan a los hogares a dedicarse a actividades más ambiciosas que ofrecen mayores beneficios. 

  • La protección social no reduce el esfuerzo laboral. Pero sí amplía las opciones de los beneficiarios y muchos emplean el tiempo anteriormente dedicado como último recurso al trabajo asalariado eventual en el campo en el trabajo en explotaciones propias o en empleos no agrícolas. Unida al aumento de las actividades productivas en las explotaciones y fuera de ellas, la protección social refuerza los medios de vida en lugar de fomentar la dependencia.

  • La protección social tiene efectos virtuosos en las comunidades y las economías locales. Los programas de obras públicas pueden proporcionar importantes infraestructuras y bienes comunales y, cuando se proyectan y aplican correctamente, pueden contribuir directamente a la economía local. Las transferencias de efectivo aumentan el poder adquisitivo de los hogares beneficiarios, que demandan bienes y servicios en gran parte producidos o suministrados en la economía local por hogares no beneficiarios. Es posible que se necesiten programas complementarios con el fin de reducir los obstáculos en la producción a fin de impedir la inflación y aumentar al máximo las repercusiones del programa en cuanto a ingresos reales y producción.

  • La protección social por sí sola no es suficiente para sacar a las personas de la pobreza. Dado que los hogares pobres suelen hallarse ante múltiples obstáculos y riesgos, es probable que la unión, coordinación o alineamiento de los programas de protección social y de los programas agrícolas resulte más eficaz para ayudar a estos hogares a salir de la pobreza de manera sostenible. 

  • Hay oportunidades claras para aprovechar los programas de protección social y los programas agrícolas a fin de mejorar el desarrollo rural. El desarrollo de sinergias es una oportunidad y también una necesidad debido a las restricciones en los presupuestos gubernamentales. Es imperativo ayudar a los más pobres a satisfacer las necesidades básicas de consumo, especialmente cuando no pueden trabajar. La ayuda puede constituir a su vez la base para la mejora gradual de los medios de vida de los pobres. Dado que la mayoría de los pobres rurales depende sobre todo de la agricultura, se necesitan intervenciones agrícolas con el fin de superar los estrangulamientos estructurales de la oferta que frenan el crecimiento. El aprovechamiento del gasto público en programas de agricultura y protección social para que se presten apoyo mutuamente no solo profundiza la transformación, sino que sirve para reforzar el desarrollo agrícola y rural. 

  • Se necesita una visión nacional sobre la forma en que la agricultura y la protección social pueden sacar gradualmente a las personas de la pobreza y el hambre. La visión y el compromiso nacionales, respaldados por una movilización permanente de los recursos, deben respaldar una acción coordinada a nivel nacional y subnacional. En los marcos de políticas y planificación para el desarrollo rural, la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria y la nutrición es necesario articular la función de la agricultura y la protección social a la hora de sacar a las personas de la pobreza y el hambre, junto con una serie más amplia de intervenciones. El tipo de intervenciones agrícolas que se combine con la asistencia social depende del contexto y de las dificultades, pero en él también se deben considerar cuestiones como las capacidades locales de ejecución y los recursos disponibles. En todos los casos, las intervenciones deben concebirse para afrontar una serie de obstáculos con el fin de permitir que los más pobres transformen sus estrategias en materia de medios de vida para escapar de la pobreza y mantenerse fuera de ella. 

Benjamin Davis, Deputy-Director of FAO's ESA, on the publication of SOFA report 2015


Acerca de la colección

El estado mundial de la agricultura y la alimentación, la principal publicación anual de la FAO, tiene como objetivo hacer llegar a una audiencia amplia evaluaciones de base científica equilibradas de cuestiones importantes pertenecientes al ámbito de la alimentación y la agricultura. Cada edición del informe incluye un panorama exhaustivo, aunque fácilmente accesible, de un tema concreto de gran importancia para el desarrollo rural y agrícola y para la seguridad alimentaria mundial.

Si desea más información, diríjase a Terri Raney del Departamento de Desarrollo Económico y Social de la FAO.