Chen Gangliang, China


“Imaginé que, si podía explorar el valor económico de los camellos, sería una buena forma tanto de proteger estos recursos animales como de incrementar los ingresos de los pastores de camellos.”

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FAO/ Saierjiang Haliman

05/08/2024

Resulta difícil pensar en la historia de China sin pensar en la Ruta de la Seda y sus largas caravanas de camellos transportando finas telas y especias por todo el mundo. Y, aun así, para principios de los años 2000, los camellos bactrianos nativos de China habían perdido gran parte de su atractivo económico y su población, en particular en la región autónoma de Xinjiang, que en el pasado fue una de las principales arterias de la famosa ruta comercial.

Tal vez lo más apropiado sea, entonces, que un emprendedor textil restaure su prominencia y cree un nuevo tipo de industria basada en los camellos en esta región noroccidental, donde el desarrollo económico es relativamente bajo en comparación con otras regiones y cuyas condiciones climáticas son desfavorables.

“El número de camellos en China ha descendido drásticamente debido a que ya no sirven de medio de transporte”, explica Chen Gangliang, biogenetista, antiguo comerciante de textiles y fundador de Xinjiang Wangyuan Camel Milk Ltd.

© Saierjiang Haliman

“La mayoría de los camellos en China se encuentran en las zonas pobres de las minorías étnicas, principalmente kazajos y mongoles”, afirma. “Imaginé que, si podía explorar su valor económico, sería una buena forma de proteger estos recursos animales e incrementar los ingresos de los pastores de camellos”.

La idea fue sencilla y la vez inteligente: comprar leche de los pastores que quedaban en el condado de Fuhai, en Xinjiang, y alentar a otros a participar en esta actividad comercial ofreciéndoles préstamos libres de impuestos para adquirir sus primeros camellos. Como parte del acuerdo, Chen compraría y recogería toda la leche que quisieran vender.

El mayor desafío al que se enfrentó fue que la leche de camella se echaría a perder fácilmente y, por tanto, era difícil de transportar y vender en toda China, por no hablar del extranjero. Finalmente, tras 103 experimentos y más de 1,4 millones de USD, él y sus investigadores desarrollaron una técnica empleando un biofiltro para mantener fresca la leche de camella durante al menos seis meses, sin conservantes ni aditivos. Y con esto, aparentemente de la noche a la mañana, la leche de camella se convirtió en una industria lucrativa en Fuhai. Actualmente, el negocio de Chen produce leche de camella por valor de unos 150 millones de USD al año.

© Saierjiang Haliman

Desde que la puso en marcha en 2007, su empresa ha proporcionado cerca de 1 600 préstamos y actualmente compra hasta 30 toneladas de leche al día en invierno y 65 toneladas en verano, a un precio justo. En Fuhai, ahora cientos de pastores y cooperativas viven de manera estable del sector y otros condados y empresas han copiado el modelo. La población de camellos de Fuhai se ha incrementado de unos 3 000 animales en el año 2006 a aproximadamente 38 000 en la actualidad. Mediante la eliminación del riesgo y el capital inicial que a menudo impiden a los pastores de camellos pobres desarrollar sus medios de vida, la iniciativa de Chen ha fomentado tanto un espíritu emprendedor individual como una nueva economía basada en los camellos en Xinjiang.