La FAO a examen: poner el foco en las soluciones técnicas a los problemas locales y mundiales
Tumbes, Perú. Instalación de sensores y paneles solares en Langostinera Tumbes, una granja de camarones.
©FAO/Wenwei Luo
Las asociaciones conforman cada vez más la base de las iniciativas de desarrollo satisfactorias y resultan esenciales para abordar los desafíos mundiales relacionados con la transformación de los sistemas agroalimentarios mundiales para que sean más eficientes, más inclusivos, más resilientes y más sostenibles, así como para garantizar las cuatro mejoras: una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás.
Para favorecer las repercusiones positivas, fomentar la solidaridad y ampliar las soluciones satisfactorias, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce activamente la excelencia técnica. En 2025, con motivo de la histórica celebración del 80.º aniversario de la FAO en el marco del Foro Mundial de la Alimentación, se celebró una ceremonia de reconocimiento a la excelencia técnica en la que se reconoció la contribución de 238 galardonados a soluciones que impulsaban la transformación eficaz y sostenible de los sistemas agroalimentarios. Su trabajo abarca diversas esferas, entre ellas, la salud del suelo, la reforestación, la producción de avellanas alpinas, la acuicultura, los sistemas de alerta ante inundaciones y la adaptación al cambio climático en los pequeños Estados insulares en desarrollo.
El objetivo de la ceremonia era poner el foco en la labor realizada por ministerios, centros de investigación, universidades, entidades del sector privado y organizaciones comunitarias en seis esferas técnicas amplias: la ganadería; la cooperación Sur-Sur y triangular; la gestión de la tierra, el suelo y los recursos hídricos; los sistemas alimentarios acuáticos; la producción forestal y la protección de los bosques, y la producción vegetal y la protección de las plantas.
La FAO reconoció y destacó las innovaciones basadas en la ciencia y la tecnología que resultaban esenciales para la seguridad alimentaria mundial. Los galardonados participan tanto en proyectos grandes como pequeños en 90 países, reflejando así el firme compromiso del Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO, de fomentar sistemas agroalimentarios que sostengan los medios de vida y no dejen a nadie atrás.
Estos reconocimientos son una fuente de inspiración y constituyen una ocasión para el intercambio de conocimientos, además de encarnar la afirmación del Director General de que “la transformación a sistemas agroalimentarios modernos solo es posible cuando trabajamos juntos”.
44.º período de sesiones de la Conferencia de la FAO – Ceremonia inaugural del Tratado de la FAO y Premios de Campeones y Alianzas de la FAO.
©FAO/ Cristiano Minichiello
Ejemplos emblemáticos
Uno de los proyectos destacados entre las más de 1 300 candidaturas examinadas fue el Programa de Desarrollo Agrícola y Rural Sostenible de la Arabia Saudita, conocido como REEF saudí, una iniciativa gubernamental a gran escala cuyo objetivo consiste en ayudar a los pequeños agricultores a diversificar su producción con cultivos que impulsan los medios de vida, como el café, la miel, las flores decorativas, las plantas aromáticas y los cultivos de secano, así como la cría de pequeños animales y la pesca.
Esta iniciativa, que sigue activa y que está siendo ejecutada conjuntamente por la FAO y el Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Agricultura de la Arabia Saudita, ya ha repercutido positivamente en más de 120 000 personas y ha creado un número similar de puestos de trabajo, tanto de manera directa como indirecta. Con una gran variedad de modalidades de asistencia por valor de más de 2 000 millones de USD en ayuda financiera, capacitación y tecnología, la iniciativa ha aumentado los ingresos rurales y ha elevado la producción de bienes agrícolas en 250 millones de kilogramos.
El Centro Nacional de Extensión y Servicios Tecnológicos Agrícolas de China recibió el galardón en reconocimiento a su programa de análisis de nutrientes del suelo, que analizó 100 millones de muestras en cerca de 4 300 millones de hectáreas de tierras agrícolas. Esta iniciativa contribuyó a la elaboración de fórmulas de fertilizantes adaptadas a cultivos alimentarios clave. En el Brasil, la Universidad Federal de Paraná aplicó un método sumamente localizado para tratar al ganado con el fin de controlar las garrapatas y reducir la resistencia a los acaricidas. Asimismo, el Centro de Investigación Biotecnológica de Argelia aplicó por primera vez métodos mejorados para conservar el germoplasma de las lentejas a través de bancos de germoplasma, mejorando así la accesibilidad para los agricultores locales.
También se distinguió la Iniciativa de la Gran Muralla Verde del Sáhara y el Sahel, una de las principales iniciativas de África para combatir la degradación de la tierra, crear resiliencia al cambio climático e impulsar los medios de vida, concebida por primera vez en 2005 y que ha evolucionado para convertirse en la mayor solución basada en la naturaleza a escala mundial centrada en lograr una transformación rural exhaustiva. Actualmente, la iniciativa vincula la restauración del medio ambiente con la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria. A su vez, ha permitido restaurar más de 20 millones de hectáreas y crear más de 350 000 puestos de trabajo en 11 países, y se prevé que gracias a ella se restauren 100 millones de hectáreas, se capten 250 millones de toneladas de equivalente de CO2 y se transformen 10 millones de medios de vida para 2030.
La FAO, como uno de los asociados fundadores de la Iniciativa de la Gran Muralla Verde, ha desempeñado una función crucial en la mejora de la excelencia técnica y la ampliación a una mayor escala de la iniciativa. Combinando conocimientos técnicos especializados con el desarrollo de la capacidad, la FAO ha ayudado a transformar la iniciativa en un modelo mundial que puede reproducirse para lograr una restauración de tierras integrada, inclusiva y técnicamente segura que contribuya a la reducción de la pobreza, a la seguridad alimentaria y a las metas ambientales.
En la región amazónica del Perú, Acate Amazon Conservation, una organización sin fines de lucro con base en el Perú y los Estados Unidos de América que ha establecido una colaboración extraordinaria con las comunidades Indígenas de los matsés y los kukama, ha elaborado e integrado un modelo acuícola y agroforestal que proporciona múltiples beneficios a las comunidades locales que viven en zonas gravemente afectadas por el cambio climático y la degradación de los bosques. Unos 35 sitios en los sistemas fluviales de los ríos Yavarí y Marañón combinan actualmente la producción acuícola nativa con la reforestación, el cultivo de plantas medicinales y la conservación de la biodiversidad.
La labor efectuada, que ha entrañado mejoras nutricionales notables para los niños locales y ha aliviado las presiones que fomentan la agricultura de corta y quema, reproduce y amplía la propia labor de la FAO al garantizar que los Pueblos Indígenas estén incluidos en los esfuerzos de desarrollo, desde la concepción hasta el resultado, velando de esta manera por que se beneficien de dichos esfuerzos y permitiéndoles aportar sus inestimables conocimientos locales.
El reconocimiento otorgado a la Confederación Africana de Organizaciones Profesionales de Pesca Artesanal (CAOPA) pone de relieve la excelencia en la gobernanza inclusiva de la pesca de este consorcio, que abarca 29 países y contribuye a la adopción de las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala en el contexto de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza de la FAO. La labor de la CAOPA ha incluido un compromiso encomiable con el liderazgo de las mujeres y las alianzas con grupos comerciales regionales y actores no estatales.
El programa de Información y tierras de Somalia (SWALIM) es otro ejemplo destacado ya que, cuando se produjeron las devastadoras inundaciones a lo largo de los ríos Shabelle y Juba, introdujo un servicio de alerta temprana impulsado por datos que permite proteger a comunidades en riesgo y sus tierras agrícolas.
Su utilidad quedó rápidamente manifiesta cuando, antes de una inundación masiva en Belet Weyne, el 90 % de las personas pudieron ser evacuadas con seguridad y 30 000 hogares agrícolas recibieron asistencia temprana, en particular, efectivo, almacenamiento y semillas. El programa SWALIM, gestionado técnicamente por la FAO, se está ampliando rápidamente en todo el país y a nuevas esferas de trabajo.
Puede encontrar más información sobre la labor de todos los proyectos galardonados aquí.
Izquierda/Derecha: Distrito de Rasht, Tayikistán – Proyecto de agrobiodiversidad: plántulas, salud del suelo y biodiversidad en la agricultura de montaña.
© FAO / Didor Sadulloev
Camerún, Programa de Cacao Sostenible (SCP) – Producción y procesamiento de cacao. ©FAO/Daniel Olomo Beloumou
Hacer que los conocimientos funcionen
Aprovechar y reconocer la excelencia técnica en todos los sectores constituye un pilar fundamental de la visión del Director General para la FAO.
En un momento en el que convergen presiones y crisis, impulsadas por desafíos ambientales y socioeconómicos complejos y urgentes, así como una brecha tecnológica persistente, la FAO insiste en concentrar los recursos colaborativos e impulsar la cooperación para abordar estos desafíos y convertirlos en oportunidades para todos. El desafío que suponen el hambre y la malnutrición puede transformarse en una oportunidad para convertir los alimentos en un “vehículo para la conexión y la coexistencia”, pero para ello será necesario lo que el Director General denomina “inteligencias aliadas”, término que hace referencia no solo a las nuevas formas de aprendizaje automático, sino también a la pluralidad de los numerosos tipos de inteligencia que existen en el planeta.
Paro, Bután – El Director General de la FAO, QU Dongyu, visita la granja de fresas de Bondey.
©FAO/Yeshey Tsheltrim