Agronoticias: Actualidad agropecuaria de América Latina y el Caribe
Expertos en Acción

Región Andina

11/08/2017

"Sin innovación, el potencial de crecimiento no se va a expandir"

Hablamos con Dennis Edwin Escudero, Consultor – Economista del Centro de Inversiones de la FAO, de su experiencia en los proyectos de innovación en los que colabora, financiados en gran medida por el Banco Mundial.

Foto 1: Dennis Edwin Escudero, Foto 2: Mashua peruana

Tu trabajo se centra en la innovación. ¿Es este el gran tema pendiente de América Latina y el Caribe?

Vengo del mundo académico y del mundo de desarrollo y he colaborado durante mucho tiempo en la FAO, más de 8 años, en diversos temas y países de la región. Este tema en concreto, la innovación, visto desde un panorama general, es muy actual y prioritario para los países en Latinoamérica, sobre todo para aquellos que aspiran a convertirse en miembros de la OECD, ya que se les piden ciertos estándares en políticas públicas como requisito para acoplarse a ese bloque. Así que en Latinoamérica hay países como Perú, que están optando por entrar a la OECD para que sus políticas públicas puedan responder a estándares internacionales, y uno de ellos es tener un mayor nivel de inversión  en temas de investigación e innovación como elemento central para aumentar su potencial de crecimiento en el futuro.

¿Y cómo pueden los países incorporar la innovación a su agenda?

Algunos países tratan de impulsar la innovación en diferentes sectores como una política de estado. Y en ese marco han creado  estructuras institucionales para promover y/o  dinamizar la innovación, creando incentivos y mecanismos específicos. Así, los Ministerios de agricultura, ganadería y/o pesca empiezan a ver la necesidad de invertir fuertemente en innovación en estos sectores productivos que tienen un peso específico muy grande en la economía de los países emergentes. Es así que, por ejemplo, los proyectos de innovación en agricultura tienen por objetivo fortalecer los sistemas nacionales de innovación agraria, que no es una tarea fácil de realizar, ya que el concepto de sistema es muy amplio y difícil de delimitar. En la práctica, lo que hacen es considerar como parte del sistema a todos los actores, agentes y/o entidades públicos o privadas del sector agropecuario que tienen alguna relación con los temas de investigación e innovación. Por ejemplo, las facultades de agronomía o de biología de las universidades o las empresas privadas que también hacen investigación académica, o los institutos nacionales de investigación, organizaciones de productores, etc. En este sentido, los proyectos que financia el Banco Mundial van a eso, a fortalecer el sistema y su funcionamiento incentivando el trabajo cooperativo entre sus miembros. Cada sistema de innovación cuenta con un ente rector,  que por ejemplo, para el caso del sector agropecuario, es el Instituto de Investigación e Innovación Agraria de cada país, que es la encargada de dinamizar y manejar los incentivos o fondos para promover el trabajo conjunto y generar nuevos procesos, conocimientos y tecnologías orientadas a solucionar problemas, mejorar productos y crear valor agregado en el sector.

Hablabas de un incentivo para la entidad rectora…

Sí, este incentivo es el posicionamiento estratégico de la entidad rectora respectiva, que es una institución pública. Eso tiene una lógica interesante porque no significa que el estado sea el responsable de la investigación y/o la innovación agropecuaria, sino que la entidad rectora respectiva trata de aprovechar lo mejor de cada actor del sistema. Gestionan fondos competitivos, por ejemplo. Para postular a ellos, varias instituciones que pertenecen al sistema de innovación se consorcian y presentan proyectos. Son productores, universidades, empresas privadas… que aprecian el potencial de un producto, o incluso entidades extranjeras que aportan su visión y conocimientos en cuanto a procesos y tecnologías. Esta asociación de actores, permite, estratégicamente, crear sinergias y así acrecentar las posibilidades de generar innovación tecnológica. La idea es tratar de ser práctico pero trabajar de manera articulada y colaborativa

Entonces sí puede afirmarse que en los países andinos hay espacio para la innovación

Por supuesto. Si tú escuchas a los políticos, los responsables de toma de decisiones, te dicen siempre que innovación es el futuro, es la prioridad. Porque sin innovación, el potencial de crecimiento va a ser limitado, no se va a expandir. Tú puedes tener un crecimiento económico del  4% y sentirás que habrás llegado a tu máximo potencial. De alguna forma tienes que dar un salto para mover la barrera y crecer más alto, y reducir más rápidamente la pobreza, por ejemplo. Esa es un poco la lógica desde el punto de vista, por poner un caso, de un ministro de economía. Al final, son ellos quienes aprueban los proyectos y presupuestos, y quienes están pensando en cómo la mayor inversión  en innovación puede mejorar el potencial de crecimiento.

Peruvian Mashua¿Podrías hablarnos de aplicaciones prácticas de la innovación?

Está el caso de la mashua, que es un producto típico, un tipo de tubérculo que crece en las zonas altas de los andes con gran potencial. Es un producto nativo que tiene muchas propiedades, pero sobre el que se ha hecho poco trabajo. El consumo de la mashua es aún muy muy escaso, y no se ha masificado. Tampoco se ha trabajado en la generación de semillas certificadas o estandarización de  variedades de mashua para poder aspirar a una producción mayor. Hay algunas universidades, instituciones que vienen trabajando en investigación de manera, yo diría, aislada, pero con los incentivos que permiten el trabajo articulado entre instituciones del sistema se dan las condiciones necesarias para acelerar el proceso de innovación en la generación de semilla certificada que permite  masificar la producción de este cultivo. Trabajan en conjunto, certifican la simiente, y con eso ya tienen un producto que se puede expandir y cuyo potencial será aún mayor si  cuenta con ciertos estándares de calidad. Hay otros ejemplos parecidos -muchísimas iniciativas que no se veían pero que bajo estos mecanismos de incentivos se vienen desarrollando de manera muy dinámica.

¿Es esto aplicable al caso de la pesca?

Este mismo modelo del proyecto de innovación en agricultura se está trasladando a la pesca y la acuicultura, como ocurre en Perú. Se supone que va a funcionar bien, aunque probablemente al ser el primero en el sector va a tener algunos retos por delante, especialmente considerando que el tema de pesca tiene otra dinámica. Es más complejo quizás que la agricultura, y tiene muchas particularidades porque también incluye la acuicultura tanto en las zonas altoandinas como en las zonas amazónicas. El gobierno ha mostrado mucho optimismo y está apoyando mucho este proyecto, de 120 millones de dólares, que ya se ha aprobado. El Banco Mundial está prestando para este proyecto 40 millones y el gobierno pone el resto, demostrando una clara intencionalidad política de apostar por la investigación y la innovación en el sector. También esto ocurre en el Proyecto de Innovación Agraria. Este nivel de contrapartida es una buena señal, porque con esto se está asegurando de alguna forma la sostenibilidad e institucionalización de iniciativas de este tipo. 

Autor: Jordi Vaqué, Gestor de Información y Comunicaciones en el Centro de Inversiones de la FAO, División de América Latina y el Caribe (TCIC)
Fotografía: Foto 1: Jordi Vaqué; Foto 2: Michael Hermann (CC BY-SA 4.0)

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