Mesoamérica Sin Hambre



El programa Mesoamérica sin Hambre es una iniciativa de Cooperación Sur-Sur triangular liderada conjuntamente por el Gobierno de México, a través de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Mesoamérica sin Hambre centra sus esfuerzos en apoyar la generación y el fortalecimiento de marcos habilitantes (políticas públicas, instrumentos normativos, y marcos y mecanismos de gobernanza, gestión y coordinación) que permitan a los actores públicos desempeñar su labor adecuadamente y con plena capacidad, para:

  1. promover dietas saludables para toda la población, incluida la más vulnerable;
  2. facilitar un acceso equitativo de la población rural más vulnerable a los recursos necesarios para generar medios de vida sostenibles; y
  3. poner en marcha mecanismos institucionales inclusivos que permitan a población indígena y afrodescendiente, mujeres y jóvenes rurales acceder a oportunidades en condiciones de igualdad.
Enfoque basado en la demanda, planificación y gobernanza

Con una marcada vocación de sumar y sumarse, la labor del Programa destaca por su enfoque inclusivo y participativo, caracterizado por la identificación y el abordaje de los desafíos que enfrenta la población rural mesoamericana desde su origen, de acuerdo con sus prioridades, necesidades y capacidades específicas, y en pleno alineamiento con las agendas institucionales en cada territorio.

Además, Mesoamérica sin Hambre implementa acciones a nivel mesoamericano que facilitan el intercambio de experiencias, la generación de conocimiento, el fortalecimiento de capacidades y el diálogo a todos los niveles, buscando fomentar el compromiso político y social en torno a la importancia de enfrentar adecuadamente la inseguridad alimentaria y la pobreza rural; porque la solución al problema del hambre requiere ante todo de voluntad política.

Del campo a la política pública

El programa Mesoamérica sin Hambre propone buenas prácticas y soluciones innovadores de desarrollo, que nacen de la implementación de experiencias piloto, en estrecha colaboración con instituciones públicas y agricultores familiares de los territorios más rezagados de la región.

El análisis, validación y sistematización de estas experiencias permite diseñar herramientas metodológicas de diversa naturaleza, orientadas a facilitar el desarrollo de intervenciones similares en otros territorios y contextos.

Articulación interinstitucional
Situación actual del sector agropecuario

El Programa dinamiza la colaboración, articulación y generación de sinergias entre entes locales, nacionales y regionales, canalizando esfuerzos para abordar conjuntamente las necesidades prioritarias y los desafíos de desarrollo de los territorios más rezagados, y facilitando la movilización y la utilización más eficiente de los recursos.

Mesoamérica sin Hambre se convierte así en un elemento catalizador, un instrumento para estrechar los lazos históricos de colaboración entre los países de la región, sumando voluntades y compromisos en la superación del hambre y la pobreza rural.

Mesoamérica sin Hambre fomenta y acompaña espacios de diálogo social y político, e impulsa marcos habilitantes en los países con los que trabaja. Esta labor en torno a políticas públicas a nivel nacional se complementa con el impulso a otros procesos de ámbito local y mesoamericano. En este contexto, cabe destacar las alianzas del Programa con el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe (FPH-ALC), la Alianza Parlamentaria Iberoamericana y Caribeña por la Seguridad Alimentaria, el Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, así como con la Cooperación Española y la Cooperación Brasileña, entre otros actores relevantes.