Visión general sobre las tierras
Aunque las tierras constituyen un recurso biofísico, económico, social y cultural esencial, se pierden a un ritmo cada vez mayor. Aunque tarda siglos en formarse, esa capa de suelo de unos pocos centímetros en la que se sustentan nuestros sistemas alimentarios y la vida terrestre puede degradarse en apenas unos años.
“La tierra es una zona delimitable de la superficie terrestre de la Tierra que comprende todos los atributos de la biosfera que se encuentran inmediatamente por encima o por debajo de la superficie, incluidos los atributos del clima de superficie, las formas de los suelos y el terreno, la hidrología de la superficie (lagos poco profundos, ríos, marismas y pantanos), las capas de sedimentos cercanas a la superficie y las reservas de agua subterránea conexas, las poblaciones de animales y plantas, el patrón de asentamiento de los seres humanos y los resultados de la actividad humana presente y pasada (abancalamiento, almacenamiento de agua o estructuras de drenaje, vías, edificios, etc.).”
Naciones Unidas, 1994.
La degradación de la tierra, entendida como la reducción o pérdida de la productividad biológica o económica en tierras de cultivo de secano y de regadío, pastizales, tierras de pastoreo, bosques y tierras boscosas, se debe a una combinación de presiones, entre ellas cambios en el uso de la tierra, prácticas de ordenación inadecuadas y el cambio climático. La FAO estima que se han degradado 1 660 millones de hectáreas de tierra (zona que supone más del 10 % de la superficie mundial de tierras) como consecuencia de prácticas insostenibles. Más del 60 % de esta degradación provocada por el ser humano ha tenido lugar en terrenos agrícolas, incluidas tierras de cultivo y de pastoreo, lo que repercute de forma significativa en la seguridad alimentaria y en millones de medios de vida.
Cuando se degrada a esta escala, la tierra no puede recuperarse sin una restauración deliberada. Se entiende por restauración de la tierra el proceso de detención de la degradación o de rehabilitación de la tierra degradada por medio de enfoques y prácticas de ordenación sostenible de la tierra. La restauración de la tierra eleva la productividad agrícola, reduce la presión a la que se ven sometidos los ecosistemas naturales y fortalece la resiliencia al cambio climático.
La labor de la FAO en el ámbito de las tierras se rige por su Marco conceptual para la ordenación integrada de los recursos de tierras y aguas, en el que la buena gobernanza, la utilización sostenible y la restauración de los recursos de tierras aparecen reconocidas como elementos fundamentales de la transformación de los sistemas agroalimentarios.