Tierras, suelos y agua

Las tierras, los suelos y las aguas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

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La labor de la FAO en el ámbito de los recursos de tierras, suelos y aguas contribuye directamente a la consecución de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Mediante una labor integrada de gobernanza, evaluación, planificación, ordenación sostenible y restauración de los recursos naturales, la FAO ayuda a sus Miembros a fortalecer sistemas agroalimentarios, medios de vida y servicios ecosistémicos.

Con la orientación de su Marco conceptual para la ordenación integrada de los recursos de tierras y aguas, la FAO promueve enfoques integrados en materia de conservación, restauración y utilización sostenible de los recursos de tierras, suelos y aguas. Gracias a este marco, la FAO contribuye a avanzar en la consecución de diversos ODS, en particular respecto del ODS 2: Hambre cero, el ODS 6: Agua limpia y saneamiento, el ODS 13: Acción por el clima, el ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres, y el ODS 17.

ODS 2

Los recursos de tierras, suelos y aguas constituyen la base de la producción alimentaria. Más del 95 % de los alimentos de todo el mundo se produce en tierras, mientras que los suelos aportan nutrientes, almacenan agua y favorecen el crecimiento de las plantas y el agua es un insumo esencial para la producción agrícola mediante el respaldo que presta a los sistemas agrícolas y ganaderos.

Como se indica en El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura 2025, la ordenación sostenible de las tierras, los suelos y las aguas sustenta la productividad agrícola y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios y contribuye a los avances hacia el logro del objetivo Hambre cero. La FAO contribuye a la consecución del ODS 2 prestando apoyo a la ordenación integrada y al uso sostenible, la restauración y la gobernanza de los recursos de tierras, suelos y aguas en los que se sustentan los sistemas agroalimentarios, incluidos los medios de vida.

ODS 6Los recursos de agua dulce se ven sometidos a una presión cada vez mayor derivada del crecimiento demográfico, el desarrollo económico, el cambio climático y la competencia entre distintos sectores. En muchos países, la agricultura, las industrias, los servicios, los hogares y los ecosistemas compiten por recursos de agua dulce limitados, lo cual eleva los riesgos que corren la seguridad hídrica, los medios de vida y la sostenibilidad ambiental. La FAO contribuye a la consecución del ODS 6 mediante el apoyo que presta a la ordenación sostenible y la gobernanza de los recursos hídricos en la agricultura.

 

La FAO es el organismo responsable del indicador 6.4.1 de los ODS (Cambio en el uso eficiente de los recursos hídricos con el paso del tiempo) y del indicador 6.4.2 (Nivel de estrés hídrico) y ayuda a sus Miembros a fortalecer sus capacidades de seguimiento, presentación de informes y adopción de decisiones en relación con estos indicadores.

Mediante iniciativas como AQUASTAT y la Iniciativa para el Monitoreo Integrado del ODS 6, la FAO brinda orientación sobre las metodologías, las plataformas de datos y el desarrollo de la capacidad con fines de mejora de la disponibilidad, la calidad y el uso de datos sobre las aguas. Al margen del seguimiento, la FAO ayuda a instituciones gubernamentales y a agricultores y productores a aplicar medidas que mejoran la eficiencia en el uso del agua, reducen el estrés hídrico y promueven la resiliencia a la escasez de agua. La FAO también promueve prácticas sostenibles favorables a las funciones del suelo de almacenamiento de agua, regulación de la infiltración y filtración de los contaminantes para mejorar la calidad del agua.

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El cambio climático intensifica la presión a la que se ven sometidos los recursos de tierras, suelos y aguas, con lo cual aumentan la frecuencia y la gravedad de las sequías, las inundaciones, la degradación de la tierra y la desertificación. Estas repercusiones afectan directamente a los sistemas agroalimentarios, los servicios ecosistémicos y los medios de vida rurales.

La FAO contribuye a la consecución del ODS 13 prestando apoyo a la adopción de medidas de adaptación, resiliencia y mitigación en el ámbito de la ordenación de las tierras, los suelos y las aguas. La FAO promueve prácticas y enfoques de gobernanza que fortalecen la resiliencia de los sistemas agroalimentarios ante la variabilidad del clima y los fenómenos climáticos extremos, en particular prestando apoyo a una ordenación de tierras y aguas resiliente al clima, gestionando las sequías, aumentando el carbono orgánico del suelo, mejorando la salud de los suelos, restaurando los suelos y terrenos agrícolas degradados (entre ellos las tierras de cultivo y de pastoreo), reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero cuando es viable, luchando contra las tormentas de arena y polvo e integrando consideraciones sobre los riesgos climáticos en la planificación y la adopción de decisiones en materia de tierras, suelos y aguas.

ODS 15

Los recursos de tierras y suelos son fundamentales para la seguridad alimentaria y la nutrición, los medios de vida y los servicios ecosistémicos. La degradación de la tierra, la desertificación y el deterioro del suelo plantean considerables desafíos al desarrollo sostenible, en particular en las zonas rurales y en ecosistemas y contextos frágiles. La FAO estima que 1 660 millones de hectáreas de tierra (más del 10 % de la superficie mundial de tierras) han quedado degradados a raíz de prácticas insostenibles y que más del 60 % de esta degradación provocada por el ser humano afecta a terrenos agrícolas, como tierras de cultivo y de pastoreo.

Los suelos, que se encuentran entre los sistemas más biodiversos del planeta, cumplen un papel esencial en la estabilidad de los ecosistemas, el ciclo de los elementos nutritivos y la productividad de la tierra. En consecuencia, la gestión y la restauración sostenibles de los suelos son esenciales para hacer frente a la degradación de la tierra, proteger la biodiversidad y mantener la prestación de servicios ecosistémicos.

La FAO presta apoyo a la consecución del ODS 15 mediante su labor en materia de ordenación sostenible, gobernanza y evaluación y seguimiento de las tierras y de prevención y reversión de la degradación de la tierra. La Organización ayuda a los países a evaluar las condiciones de las tierras, realizar un seguimiento de las tendencias y fortalecer las capacidades nacionales mediante la elaboración de metodologías, herramientas y sistemas de datos. En el marco de esta labor, la FAO se ocupa de la orientación básica sobre la manera de evitar, reducir y revertir la degradación de los terrenos agrícolas, con inclusión de las tierras de cultivo y pastoreo y los suelos.

La FAO también desempeña un papel fundamental en el apoyo a los países para que cumplan la meta 15.3 de los ODS, relativa a la neutralización de la degradación de las tierras, mediante datos e información, orientación sobre políticas, producción de conocimientos, directrices y herramientas, enfoques que tienen en cuenta la tenencia y apoyo técnico con fines de promoción de enfoques en materia de agricultura sostenible, en particular en contextos de tierras secas y suelos afectados por salinidad, y prácticas de gestión sostenible y restauración de tierras. Mediante el indicador se mide la proporción de la superficie que se encuentra degradada, lo cual permite a los países hacer un seguimiento de los avances hacia la prevención, reducción y reversión de la degradación de las tierras.

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Aprovechando las fortalezas complementarias de las partes interesadas de distintos gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico, instituciones de investigación y el sector privado, las alianzas en materia de tierras, suelos y aguas facilitan la adopción de medidas coordinadas y precisas que fomentan la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. Estas redes de asociación entrelazadas conectan las políticas con las prácticas, los objetivos mundiales con las medidas locales y los conocimientos técnicos especializados con las repercusiones sobre el terreno. Fortaleciendo estas conexiones, la FAO sigue movilizando recursos, ampliando conocimientos y organizando medidas para emprender intervenciones que fomentan el logro de los cinco resultados previstos en el Marco conceptual de la FAO para la ordenación integrada de los recursos de tierras y aguas con el objeto de poner fin al hambre en el mundo.

La FAO ha promovido cientos de alianzas en todo el mundo como medio para avanzar en la ordenación sostenible de los recursos de tierras, suelos y aguas. La Organización ha ejercido y seguirá ejerciendo varias funciones: de puesta en marcha de las asociaciones, de colaboración en ellas y de prestación de apoyo al respecto. Está al frente de asociaciones de ámbito mundial, como la Alianza mundial sobre los suelos (AMS) y el Marco mundial sobre la escasez de agua en la agricultura, a la vez que refuerza las asociaciones con otras entidades de las Naciones Unidas como ONU-Agua, la Convención de Lucha contra la Desertificación y otras organizaciones internacionales. Puede consultarse más información sobre nuestros asociados aquí.


Al margen de sus contribuciones directas a la consecución de los ODS 2, 6, 13, 15 y 17, los enfoques integrados de la FAO en materia de tierras, suelos y aguas también favorecen los avances hacia la consecución de otros ODS, como los siguientes:

SDG 3Las tierras, los suelos y las aguas forman parte integral del enfoque de “Una sola salud” al ejercer influencia en la salud humana a través de sus efectos en la inocuidad de los alimentos y el agua, la salud de los ecosistemas y las condiciones ambientales. La FAO presta apoyo a un enfoque de este tipo que integra la salud humana, animal, vegetal, de las tierras, los suelos y las aguas y de los ecosistemas para promover sistemas agroalimentarios sostenibles, inocuos y resilientes.

ODS5La FAO incorpora consideraciones relativas al género en toda su labor centrada en las tierras, los suelos y las aguas. Esta labor respalda los derechos de las mujeres, promueve una adopción de decisiones inclusivas y contribuye a que los sistemas agroalimentarios sean más equitativos y sostenibles.

ODS 11 La expansión urbana y el cambio en el uso de la tierra ejercen una presión creciente en los recursos de tierras y aguas, en particular en forma de pérdidas de tierras productivas, una disminución de la infiltración de agua y mayores riesgos de escorrentías e inundación. La FAO presta apoyo a una planificación integrada del uso de la tierra y a la incorporación de infraestructuras verdes y azules para proteger las funciones de la tierra, sostener los recursos hídricos y mantener las funciones del suelo en entornos urbanos.

ODS 12La ordenación sostenible de tierras, suelos y aguas mejora la eficiencia en la utilización de recursos y reduce la contaminación en distintos sistemas agroalimentarios. La FAO presta apoyo a prácticas de ordenación de tierras, suelos y aguas que promueven la circularidad, la eficiencia en el uso de nutrientes y la obtención de productos ecológicos.

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