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Transformación azul

Los alimentos acuáticos contribuyen de manera significativa a la nutrición y la seguridad alimentaria mundial. Su biodiversidad, la eficiencia de su producción y su reducida huella ecológica los convierten en alimentos de futuro. Estos alimentos también suelen ser más accesibles para las comunidades vulnerables, y su producción sustenta las vidas y los medios de subsistencia de millones de personas en todo el mundo.

La producción total de animales acuáticos y algas alcanzó la cifra récord de 218,4 millones de toneladas en 2021. El marcado crecimiento de la acuicultura representó más de la mitad del total. Mientras tanto, los choques climáticos, la polución, la degradación del medio ambiente, la sobrepesca, una ordenación deficiente y otros factores están haciendo mella. Para que los sistemas alimentarios acuáticos sean más resilientes, sostenibles, equitativos y productivos, es imprescindible una transformación de los mismos.

 

Transformar los sistemas alimentarios acuáticos para no dejar a nadie atrás

La FAO defiende una visión de una transformación azul que promueve lo siguiente:

  • la ordenación eficaz de todos los recursos pesqueros;
  • la intensificación y la expansión sostenibles de la acuicultura;
  • la eficiencia, la transparencia y la rastreabilidad de las cadenas de valor, así como una mejora de su inocuidad alimentaria.

    BT objectives

    Mensajes principales

    La transformación azul de la FAO es una visión estratégica que se ha formulado para convertir este desafío en una solución viable. Al mando de esta transformación, la FAO está moldeando novedosos marcos reglamentarios que favorecen el crecimiento sostenible de la pesca y la acuicultura. Esta visión se convierte en una realidad tangible mediante iniciativas como las Directrices para la acuicultura sostenible (GSA), en las que se esbozan los principios y las acciones claves que hay que adoptar para la sostenibilidad del sector. En el sector de la pesca, instrumentos como el Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto (AMERP) y otras herramientas fortalecen la adhesión de las naciones al Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, lo que contribuye a mejorar la sostenibilidad, la equidad y el cumplimiento en el conjunto del sector.

    La inteligencia artificial, los drones y otras tecnologías novedosas están propiciando cambios significativos en las cadenas de valor de alimentos acuáticos. El panorama cambia a medida que la tecnología se pone en el centro. La FAO se mantiene firme en su compromiso de guiar a los asociados para que aprovechen estas innovaciones para una transformación resiliente y duradera.
    Iniciativas pioneras como la Senda progresiva de gestión para mejorar la bioseguridad en la acuicultura (PMP/AB) están ayudando a los países en la formulación y la planificación de políticas, así como en la gestión rentable de los riesgos que los agentes patógenos suponen para la acuicultura.
    Con sistemas de información como AquaGRIS, centrado en la diversidad acuática, la FAO facilita la toma de decisiones y la formulación de políticas ayudando a los países y al sector privado a recabar, organizar y compartir datos e información mundial sobre poblaciones naturales y poblaciones cultivadas de más de 600 especies acuícolas de seis categorías taxonómicas diferentes.

    Las cadenas de valor pesqueras no solo son alimentos. Atañen a las personas que trabajan en el sector y a las comunidades a las que sustentan. La misión de la transformación azul de la FAO pretende fortalecer su protección social y reforzar sus medios de subsistencia. Un ejemplo concreto de este compromiso se refleja en la labor que encabeza la FAO sobre la formulación de la Guía sobre la responsabilidad social en las cadenas de valor pesqueras y acuícolas (en inglés).

    Comprender los efectos del cambio climático, mitigarlos y adaptarse a ellos son pasos cruciales para hacer frente a los desafíos actuales de los sistemas alimentarios acuáticos. Un elemento vital para esta misión es empoderar a los pescadores en pequeña escala, los piscicultores y los trabajadores de la pesca para que puedan contrarrestar estos desafíos. Mediante instrumentos como las Directrices voluntarias para la pesca en pequeña escala, la FAO trabaja estrecha y resueltamente con los Estados miembros para promover la resiliencia y la equidad. La atención seguirá centrándose en aquellas personas cuyo sustento, ingresos y forma de vida dependan de la prosperidad del sector pesquero y acuícola.