Cuando pueda, elija comer una variedad de alimentos de temporada, lo que contribuye a mejorar la nutrición, apoyar a los agricultores locales y reducir los efectos ambientales.
Planificar sus comidas, almacenar los alimentos correctamente y utilizar las sobras de forma creativa. Reducir el desperdicio de alimentos significa cuidar los preciados recursos naturales que se utilizan para hacer nuestros alimentos y ayuda a que nuestros sistemas alimentarios sean más sostenibles.
Comprar a agricultores locales y en mercados locales donde y cuando sea posible. Esto sostiene las economías locales y los medios de vida y ayuda a preservar las tradiciones.
No hay una solución única para todos. Acudir a fuentes dignas de crédito, evitar los mitos alimentarios y tomar decisiones informadas sobre lo que come se y los alimentos que se compran.
Mantenerse informado sobre el modo en que la ciencia y la innovación están mejorando la alimentación y la agricultura en su comunidad. Compartir lo que aprenda manteniendo vivas las recetas tradicionales y probando formas nuevas y creativas de usar los alimentos, preservando el patrimonio al tiempo que inspira prácticas más sostenibles.
Utilizar el agua de manera responsable, reducir los productos de un solo uso y desechar de forma correcta artículos como pilas, aceites y grasas para ayudar a proteger la biodiversidad. Pequeños gestos como ahorrar agua o reducir el uso excesivo de plásticos ayudan a proteger el medioambiente para las generaciones futuras.
Participar en iniciativas locales, actividades educativas y campañas. Trabajando juntas, las comunidades pueden compartir tradiciones, estudiar nuevas ideas y hacer que la sensibilización tenga efectos colectivos.