Lucha contra la fiebre aftosa: vacunas

 

Para combatir esta enfermedad se puede aplicar una política de erradicación, que incluye: aplicación de cuarentenas, restricción al desplazamiento del ganado, y sacrificio y eliminación de todos los animales enfermos o que hayan tenido contacto con ejemplares enfermos, después de lo cual deben limpiarse y desinfectarse las instalaciones.

 

En muchos lugares del mundo ha dado buenos resultados la aplicación de vacunas inactivadas. Aunque los animales vacunados están protegidos contra la enfermedad, su resistencia no es completa y pueden contagiarse y transmitir el virus. La protección se reduce rápidamente, por lo cual hay que volver a vacunar a los animales periódicamente (cada 4 a 6 meses) para mantener la inmunidad.