ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN - ayudar a construir un mundo sin hambre
FAO

Interacciones con ganado
Introducción
Los sistemas agrícolas que exitosamente integran la producción de cultivos y ganadería aprovechan posibles sinergias que impactan directamente sobre la producción y la eficiencia agroecológica. Los rumiantes son especialmente deseables debido a su habilidad para convertir el forraje, los residuos de alimentos y los cultivos con alto contenido de celulosa en productos de fibra y alimentos útiles. Tales animales proporcionan al sistema de diversificación, reciclaje de nutrientes, rotaciones de cultivo que mejoran el suelo, proporcionan potencia de tiro y transporte y actúan como "cuentas de ahorro" biológicas para los agricultores durante los períodos de estrés. Sin embargo, aún con el potencial sinérgico antes mencionado, si el sistema es manejado con excesivo favoritismo hacia los cultivos o hacia los animales, las sinergias se pierden y se producen efectos perjudiciales.

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El ganado suelto muchas veces da lugar a conflictos por los recursos. (FAO).

La falta de consideración del ganado como parte componente del sistema agrícola crea un conflicto inmediato porque los recursos del sistema deben ser usados para asimilar la actividad de los animales. Por ejemplo, una vaca de 410 kg consume diariamente para su mantenimiento aproximadamente el 1,5 - 2 por ciento de su peso corporal. Es decir, un requerimiento diario de una cantidad de 8,2 kg o sea, cerca de 3 toneladas anuales. Esto da una idea de la magnitud del requerimiento de biomasa anual pero no indica las necesidades específicas de nutrientes del animal o la estrategia para su utilización. La demanda de nutrientes del animal para llevar a cabo funciones productivas tales como trabajo, reproducción y crecimiento requerirá más aportes del sistema. No sólo los requerimientos de consumo aumentarán hasta 2,5 -3 por ciento del peso corporal, sino que además los requerimientos nutritivos de la ración serán considerablemente mayores que para el mantenimiento. Los animales que son mantenidos en pobre condición corporal o son incapaces de reproducirse, tienen poco o ningún valor para la producción comercial o para el sistema en general.

No obstante, existen situaciones donde los conflictos entre los residuos de cultivos y cultivos de cobertura son difíciles de resistir. La naturaleza exacta del conflicto entre la producción de cultivos y la producción animal depende del sistema de producción que se trate. Puede ser debido a:
  • Excesivo consumo de residuos por el ganado de los agricultores. El ganado puede o no tener acceso a las tierras comunales de pastoreo. Si la tenencia de la tierra es segura y el ganado no depende de la tierra comunal, puede ser posible solucionar el conflicto mediante cambios técnicos en el sistema de producción.
  • Un excesivo consumo de residuos por el ganado de los pastores (y a veces de los agricultores). Es una situación más compleja porque los agricultores puros y los agricultores mixtos enfrentan problemas con los pastores.

Competencia por los residuos de cultivos
Las prácticas de la Agricultura de Conservación requieren un nivel mínimo de residuos de cultivos y de cultivos de cobertura para mantener o mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas y prevenir la degradación de la tierra. En muchas áreas del mundo, los cultivos y los animales compiten por los mismos recursos y requieren un manejo apropiado para satisfacer los objetivos de la Agricultura de Conservación. La integración sinérgica de los cultivos y animales ofrece numerosas ventajas.

Los sistemas agrícolas que integran exitosamente la producción de cultivos y la ganadería se diseñan para obtener sinergias que impactan directamente sobre la producción y la eficiencia agroecológica. Sánchez (1995) ha estudiado el caso de la integración de animales (principalmente rumiantes) con cultivos perennes; algunas ventajas identificadas incluyen: la diversificación de ingresos mediante productos animales (leche, carne, fibra, cuero y estiércol), control de malezas, control de la erosión del suelo, incremento del rendimiento del cultivo principal y mayores ingresos durante el periodo "inicial" para los cultivos de árboles.

La competencia por residuos de cultivos y los cultivos de cobertura entre los animales y el reciclaje in situ representa una generalizada y seria amenaza para obtener los beneficios de la Agricultura de Conservación.
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Tradicionalmente, los residuos de cultivos son removidos del campo para servir a múltiples propósitos en la finca. (FAO).

Tradicionalmente, los residuos de cultivos han sido usados para múltiples propósitos: combustible, material de construcción, cobertura del suelo, alimento y cama de animales (Smil, 1999), la mayoría de los cuales están en conflicto con su uso para el mejoramiento del suelo. Entre estos, el uso asociado con los animales (alimento y cama de animales) es probablemente el más generalizado en los países en desarrollo.

La extracción de los residuos de cultivo por o para los animales, ya sea mediante el pastoreo o el corte y su traslado, es una práctica común en la mayoría de los sistemas cultivo-ganadería. En muchos casos el residuo extraído por los animales es excesivo, dejando insuficiente vegetación para el mejoramiento del suelo y los propósitos de conservación, comprometiendo así la sustentabilidad de los sistemas. Además, en algunos sistemas estos residuos pueden tener un alto valor durante largo tiempo como enmiendas del suelo ya que muchos residuos de cultivos tienen muy bajo valor alimenticio y a menudo no reúnen los requerimientos de mantenimiento del animal. Por otro lado, los animales son una parte importante de la producción en los sistemas de fincas mixtas y en la ausencia de alternativas de alimentos, los agricultores difícilmente están dispuestos a abandonar ese recurso crítico.

Es necesario comprender que el origen para tales prácticas se encuentra en general basado en aspectos culturales y socioeconómicos. Existen ejemplos de la integración exitosa del ganado con cultivos y estos estudios de caso pueden servir como base para un esfuerzo concentrado en la búsqueda de posibles soluciones a este problema importante.
Estrategias complementarias de alimentación ganadera
En áreas agrícolas mixtas tradicionales el uso de los residuos de cultivos puede ser un impedimento inicial para el cambio gradual hacia la Agricultura de Conservación. Si se alimentan los animales con los residuos de cultivos, puede crear un conflicto de intereses en el caso en que los residuos de cultivos sean conservados para la protección del suelo o para la acumulación de materia orgánica.

En este caso, hay varias soluciones alternativas cuya viabilidad dependería de las condiciones particulares de cada lugar. Las siguientes son algunas de estas opciones:
  • Estimación de la cantidad de residuos de cultivo necesaria para la protección y enriquecimiento del suelo: balancear con la cantidad que puede ser usada para la alimentación animal (pastoreo directamente controlado o cortar y llevar).
  • Establecimiento de cultivos de cobertura de doble propósito (protección del suelo y forraje) dentro del ciclo de rotación del cultivo.
  • Establecimiento de forrajes permanentes adicionales para el pastoreo directo o para cortar y llevar.
  • Reducción del tamaño del rebaño retirando los animales innecesarios para la tracción animal.
  • Desplazamiento temporal de animales para otras áreas.
El establecimiento de fuentes alternativas y complementarias de forraje (leguminosas, pastos y forraje de árboles); la aplicación estratégica de fertilizantes inorgánicos y estiércol; la conservación del forraje excedente; la suplementación de nutrientes; el tratamiento de los residuos de cultivos; y el pastoreo controlado; el pastoreo cero o combinaciones deben ser lo suficiente flexibles para ajustarse a las necesidades de cada situación agrícola.

En laderas, el uso de barreras vivas sembradas al contorno consistentes en pastos y/o árboles leguminosos que pueden servir como alimento del ganado constituyen una eficiente estrategia si las especies vegetales seleccionadas son alimentos palatables para los animales; al mismo tiempo que sirven como barreras de protección contra la erosión (Barber, 1999).
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Una pequeña área sembrada con Arachis pintoi sirve como banco de proteína. Los animales pueden pastar en el área durante 15 minutos diarios. (A.J. Bot).

Las leguminosas son particularmente importantes en los sistemas agrícolas mixtos debido a su papel en el reciclaje del nitrógeno y como fuentes de proteínas para la nutrición humana y animal (Devendra et al., 2001). No obstante, cuando la tierra es limitada, los agricultores son renuentes a dedicar la tierra a otros cultivos que no sean de producción para establecer forrajes.

La habilidad para conservar y transferir forraje desde los períodos de excedentes hacia los periodos de déficit parece ser una estrategia lógica para favorecer la eficiencia de la producción. No obstante, los trópicos húmedos presentan desafíos especiales a la práctica de conservación de forraje (heno y ensilaje) debido a las frecuentes lluvias y a la alta humedad que se encuentra durante la temporada cuando el excedente de forraje está disponible para la conservación. Esta tecnología rara vez es adoptada por los pequeños agricultores quienes la consideran un proceso costoso que requiere maquinaria e infraestructura que no están disponibles (Quiroz et al., 1997). Sin embargo, se han desarrollado métodos sencillos que son aptos para pequeños productores en los trópicos semi-áridos (IIRR & ACT, 2005).
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Conservación de residuos en Etiopia. (J. Ashburner).

En combinación con otras estrategias, parece ser que valga la pena desarrollar métodos apropiados de conservación de forraje para agricultores pequeños y medianos en combinación con otras estrategias parece ser la solución más válida. Los residuos de cereales contienen altas concentraciones de material de paredes celulares y lignina asociada. Estos componentes reducen el valor de los residuos como alimentos del ganado. Existen posibilidades de modificar estos componentes mediante tratamientos para que suministren más valor nutritivo. Por ejemplo, la amonificación de los residuos de cereales con urea (Pezo et al., 2000) puede incrementar significativamente su concentración de proteínas crudas, la digestibilidad el insumo y rendimiento del animal. La adopción de estas tecnologías por los pequeños agricultores ha estado limitada porque algunos de estos materiales requieren el acceso a equipos especializados, asistencia técnica apropiada, crédito, o suministro uniforme de insumos accesibles desde el punto de vista financiero.

Cuando el forraje se corta y lleva al ganado estabulado o confinado, la cantidad de residuos de la vegetación del campo puede ser controlada exactamente. Si el rastrojo del cultivo es pastado, el pastor debe mantener el control sobre los animales de tal forma que se mantenga el residuo remanente necesario. Esto puede ser hecho mediante el control del tiempo permitido de pastoreo en un área dada de modo que los animales consuman las plantas en forma selectiva. En los sistemas de corte y lleva, las partes no comestibles pueden ser devueltas o bien utilizadas como parte del composte preparado para mezclar con las excretas del animal. De acuerdo con Sain y Barreto (1996) los agricultores en Guaymango, El Salvador, que permiten el pastoreo de los residuos de cultivos, restringen el consumo a cerca del 50 por ciento de la cantidad total disponible. Como promedio los rendimientos de residuos del sistema maíz/sorgo están cerca de 10 t/ha, la cantidad dejada de residuos (cerca de 5 t/ha) es superior a 3,5 t/ha según ha informado Barber (1996).
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El pastoreo cero permite distribuir con precisión los alimentos y los nutrientes pero demanda más mano de obra. (FAO).

El manejo apropiado de los bovinos es el punto clave para la mejoría de la productividad de la producción de granos e inclusive para el propio ganado, mediante el mejoramiento de las fuentes y calidad de la alimentación, e indirectamente, del suelo. Con el fin de lograr esto, se enfatizan las siguientes prácticas:
  1. Mantener un número de animales acorde con la disponibilidad de tierra y capacidad de producción de forraje, balanceando la producción y el consumo de biomasa durante el año, lo que evita el sobre pastoreo y mantiene una cobertura adecuada del suelo.
  2. Mejorar la intensidad del uso de la tierra mediante la asignación de áreas cercadas para el establecimiento de pastos para cortar, para pastorear, para ensilaje y para heno y para los corrales.
  3. Controlar el pastoreo, con períodos de descanso que permiten recuperar los pastos. Obviamente, la inversión para la división de los pastizales y lograr las fases del pastoreo rotacional tiene dos grandes obstáculos: el alto costo del cerco y la situación socioeconómica de los agricultores, muchos de los cuales aún no tienen suficiente tierra para mantener sus propios animales y los pastorean a lo largo de los bordes de los caminos, en lotes de tierras baldías "prestadas" de sus vecinos.

Referencias
Barber, R.G. 1996. Linking the production and use of dry-season fodder to improved soil conservation practices in El Salvador. Proyecto CENTA-FAO, GCP/ELS/004/NET, documento de campo Nº 8.

Devendra, C., C. Sevilla and D. Pezo. 2001. Food-feed systems in Asia: Review. Asian-Aust. J. Anim. Sci. 14: 733-745.

IIRR and ACT. 2005. Conservation agriculture: A manual for farmers and extension workers in Africa. International Institute of Rural Reconstruction, Nairobi; African Conservation Tillage Network, Harare. Pp 149-152.

Pezo, D.A., Lanting, E.F., C.C. Wong and P.C. Kerridge. 2000. Feed resources for ruminants in smallholder farming systems in South East Asia. In: W.W. Stur, P.M. Horne, J.B. Hacker and P.C. Kerridge (eds.). Working with farmers: The key to adoption of forage technologies. ACIAR Proceedings No. 95. ACIAR, Canberra, Australia. Pp. 97-111.

Quiroz, R.A., D.A. Pezo, D.H. Rearte and F. San Martín. 1997. Dynamics of feed resources in mixed farming systems of Latin America. In: C. Renard (ed.). Crop residues in sustainable mixed crop/livestock systems. CABI, Wallingford, U.K. Pp. 149-180.

Sain, G. E. and H. J. Barreto. 1996. The adoption of soil conservation technology in El Salvador: Linking Productivity and conservation. J. Soil and Water Cons. 51:313-321.

Sánchez, M. 1995. Integration of livestock with perennial crops. World Animal Review 82: 50-57

Smil, V. 1999. Crop residues: agriculture's largest harvest. BioScience. 49: 299-308.

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