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Agricultura de conservación

China

China empezó a realizar estudios sobre el cultivo sin labranza en la década de 1950, y a lo largo de la década de 1980 llevó a cabo experimentos de siembra sin labranza en una región del norte del país con dos cultivos al año (trigo durante el invierno y maíz durante el verano). En 1992, China inició el estudio sistemático de la tecnología de la agricultura de conservación, con el énfasis puesto en el desarrollo de sembradoras sin labranza. Estos estudios arrojaron pruebas convincentes de que la agricultura de conservación puede favorecer la producción de secano de trigo y maíz desde el punto de vista ecológico y económico.

Se desarrollaron una serie de equipos de agricultura de conservación basándose en las condiciones agrícolas locales. Normalmente, los equipos empleados en la agricultura de conservación comprenden sembradoras directas manuales, sembradoras sin labranza o de labranza mínima para tractores de dos ruedas, y sembradoras sin labranza o de labranza mínima medianas y pequeñas para tractores de cuatro ruedas (sembradora en franjas de azada rotativa, sembradora de corte en franjas, sembradora de disco mecanizada, transplantadora de arroz en franjas de azada rotativa, etc.). En 1999, el Ministerio de Agricultura chino creó en la Universidad Agrícola de China un centro enfocado específicamente en la agricultura de conservación: el Conservation Tillage Research Centre (CTRC). Los estudios sobre agricultura de conservación se ampliaron a la región de doble cultivo anual maíz-trigo, la región nordeste de labranza de caballones, la región agrícola-pastoral y la región de doble cultivo anual arroz-trigo.

Todos ellos sentaron las bases para la ampliación de la agricultura de conservación a escala nacional. Desde 2002, se han puesto sucesivamente en marcha proyectos piloto de agricultura de conservación nacionales y locales —226 condados piloto nacionales y 365 provinciales—, abarcando una superficie de más de 3 millones de hectáreas a finales de 2008. Dentro de estos condados, el CTRC estableció diez lugares para hacer un seguimiento de los beneficios de la agricultura de conservación. En la mayoría de estos lugares se ha demostrado de manera sistemática que la aplicación sinérgica de los componentes de la agricultura de conservación (alteración mínima del suelo, cobertura orgánica del suelo y diversidad de cultivos) podía mejorar y sostener la producción agrícola promoviendo al mismo tiempo los servicios ecosistémicos.

En China, los sistemas de cultivo basados en los principios de la agricultura de conservación se siguieron estudiando y aplicando con el fin de resolver los problemas específicos regionales. El sistema de cultivo mediante camas alzadas permanentes, que se ha comprobado en todo el mundo que mejora la productividad del suelo y reduce las necesidades hídricas, se empleó en el corredor de Hexi (provincia de Gansu) para resolver los problemas de degradación del suelo, limitación de agua y consiguiente disminución de rendimiento. Los espacios piloto establecidos en las explotaciones del corredor de Hexi revelaron que las camas alzadas permanentes tenían más macroagregados (2,7 %), una mejor distribución de las clases de tamaño de poros y unos rendimientos de cultivo más elevados (4,2 %), así como una mayor eficacia en el uso del agua (21,3 %) en comparación con la labranza tradicional. La agricultura con tráfico controlado (CTF), que es también un sistema de cultivo basado en la agricultura de conservación, fue objeto de estudio en Linfen (meseta de Loes, China). Los resultados obtenidos tras más de 10 años de experimentación demostraron una importante mejora de las propiedades físicas y químicas del suelo en las zonas de cultivo, así como un aumento del rendimiento del trigo de invierno del 10,8 % como consecuencia de la aplicación del tratamiento CTF.

Tras años de investigación y demostración sistemática, el sistema de cultivo de la agricultura de conservación ha tenido un amplio reconocimiento como medio sostenible para afrontar la degradación del suelo, la escasez de agua y el cambio climático en China. Dada su notable contribución desde el punto de vista ecológico, económico y social, el Gobierno de China ha formulado numerosas políticas para la rápida expansión de la agricultura de conservación, tales como el Documento Central n.º 1, donde se destacó la importancia de la aplicación de la agricultura de conservación durante un período de ocho años, y los Ministerios de Agricultura y Finanzas apoyaron prolongar la expansión de la agricultura de conservación a partir de 2002. Hasta 2016, los sistemas de agricultura de conservación se han aplicado ampliamente en China hasta alcanzar una superficie que ronda los 8 millones de hectáreas.