Objetivos de Desarrollo Sostenible

Indicador 15.1.1 - Superficie forestal en proporción a la superficie total

Este indicador mide la proporción de la superficie terrestre mundial que tiene cobertura forestal y se expresa como porcentaje. Los cambios en la superficie forestal reflejan cambios en la demanda de tierra para otros usos y pueden contribuir a la determinación de prácticas insostenibles en los sectores forestal y agrícola. El indicador medirá los progresos hacia la consecución de la meta 15.1 de los ODS.

De aquí a 2020, asegurar la conservación, elrestablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.

Forest area as a proportion of total land area, 2000-2020 (percent)

Principales resultados

Según los últimos datos de la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2020, el porcentaje de superficie forestal de la superficie mundial ha descendido gradualmente del 31,9 % en el año 2000 (4 200 millones de hectáreas) al 31,5 % en 2010 y, después, al 31,2 % (4 100 millones de hectáreas) en 2020. Las pérdidas de superficie forestal ascendieron a casi 100 millones de hectáreas en los dos últimos decenios; sin embargo, el ritmo de pérdida se ha ralentizado ligeramente en los últimos 10 años.La mayor parte de las pérdidas se producen en el África subsahariana, Asia sudoriental y América Latina y se atribuyen principalmente a la expansión de las actividades agrícolas.

La continua pérdida de bosques amenaza a una amplia variedad de bienes y servicios importantes para el bienestar humano, tales como un mayor riesgo de inundaciones y sequías y el acceso a agua limpia. Asimismo, constituye una amenaza a la diversidad de los ecosistemas forestales, ya que la mayor parte de la pérdida se produce en los bosques tropicales, que albergan al menos dos tercios de las especies terrestres. Además, detener la deforestación contribuye a reducir los efectos del cambio climático, puesto que los bosques absorben el dióxido de carbono de la atmósfera y lo almacenan como biomasa.

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