FAO en Uruguay

Guía Alimentaria para la Población Uruguaya

Según datos del Panorama y la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2016 de la FAO, Uruguay reporta prevalencias de sobrepeso por encima del promedio regional. La prevalencia de sobrepeso en menores de 5 años fue de 7.7% en 2011, y en 2013 ascendía al 10,5%, muy superiores al promedio de  América Latina que se ubicaba en 7,1%. En relación a los adultos, la prevalencia de sobrepeso en el año 2014 fue del 61.7% y la de obesidad en ese segmento de población fue del 26.7%.

Asimismo Uruguay supera el promedio regional de 129,6 kilos per cápita de consumo de productos ultraprocesados. Con 149.5 Kg anuales per cápita, Uruguay  se ubica en la cuarta posición regional en consumo de alimentos ultraprocesados. Más preocupante aún es la tendencia actual, en aumento, de un 7.2% anual.

Los problemas alimentarios y nutricionales de la población uruguaya y sus factores epidemiológicos condicionantes han sido temáticas históricamente abordadas por diferentes instituciones y actores con interés en la protección y promoción de la salud de la población, pero resultaba clave unir a todas las partes y trabajar mancomunadamente en pro de lograr resultados conjuntos.

El Ministerio de Salud Pública de Uruguay (MSP), mediante su Programa Nacional de Nutrición, desarrolló las Guías Alimentarias en el año 2005, lo que permitió identificar los problemas alimentarios y nutricionales de la población uruguaya. 

En el año 2015 el MSP solicitó a la FAO asistencia técnica para actualizar los datos de las Guías Alimentarias y reeditarlas, y mediante un intenso proceso de trabajo interinstitucional coordinado, de relevamiento de información, y con el apoyo técnico de consultores regionales y de los Oficiales Técnicos de la FAO, se actualizó la Guía Alimentaria para la Población Uruguaya.

La Guía brinda una visión de sistema alimentario saludable y sostenible, revaloriza la comida casera basada en alimentos naturales o mínimamente procesados, que aporta identidad cultural como pueblo, en contraposición con la comida industrializada o ultraprocesada, que “barre” con los sabores y saberes propios de nuestra cultura culinaria y daña la salud y el ambiente.  Además se destaca que la comida debe ser rica, compartida y placentera, y que alimentarse es mucho más que el consumo de nutrientes. Finalmente promueve la actividad física como un componente inseparable de una alimentación saludable.

Para María Rosa Curutchet del Instituto Nacional de Alimentación del Ministerio de Desarrollo Social (INDA-MIDES), “la visión integral de la alimentación impone acciones desde múltiples sectores del país, no es un tema exclusivo del sector de  la salud, o que solo se aborde desde la educación alimentaria y que luego el consumidor decida. Contribuimos a la buena salud y a mejores hábitos alimentarios de nuestra población desde la protección de la agricultura familiar, desde medidas fiscales que favorezcan el acceso a alimentos saludables o que desestimulen el de productos y bebidas ultraprocesados, desde un etiquetado de alimentos industrializados que le permita al consumidor comprender la composición de lo que está comprando, regulando la publicidad abusiva y engañosa de productos densos en calorías, altos en grasa, sal o azúcar, entre otras medidas”.

Curutchet señala también que hay un gran desafío por delante que requiere de medidas integrales de diversos sectores, donde la educación alimentaria es un pilar importante, pero no el único.  Agrega que “estamos muy conformes con el producto logrado y entendemos que esta Guía ha sido muy bien evaluada desde diversos organismos”.

Con esta Guía se cumple una primera etapa, pero será necesario acercarla a toda la población y que los diferentes organismos del estado e instituciones la incorporen en sus diversas estrategias, como es la alimentación en centros educativos, deportivos, laborales, etc.

 “Creemos que estamos en un momento de oportunidad para avanzar, para ser ejemplo de un pequeño país productor de alimentos, que comienza a ser más respetuoso del ambiente y que promueve el valor de comer comida de verdad”, señaló Curutchet.

Queda planteado el desafío de volver a despertar el interés de la población uruguaya por la cocina, de que vuelva a enamorarse de la comida casera, fomentar una gastronomía diversa, rica y sana, conocerla y transmitirla a las nuevas generaciones.